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jueves, 12 de abril de 2012

Capitulo 147: La camara de los horrores, part 1


-Deja eso donde estaba. No es asunto tuyo- decía el tipo con pintas de medico mientras apuntaba a Félix con el arma que sostenía entre las manos.
Félix se puso en pie lentamente mientras sostenía el fajo de papeles en las manos. El tipo estaba a solas, ninguno de sus cómplices lo acompañaba.
-¿Y sus chicos?- preguntó Félix con cierta ironía.
-Ellos nunca pisan esta zona. Es restringido para ellos- respondió el tipo sin dejar de apuntarle.
Félix alzó el manojo de papeles sobre su cabeza sin dejar de mirar al medico que tenía delante de el.
-Deja eso donde estaba-
-¿Qué coño les ha estado haciendo? ¿Cómo ha logrado hacerlos inmunes?-
-No es asunto tuyo. Márchate o te disparare ahora mismo-
Félix tenía miedo de que le disparara, no podía negarlo, pero había un hecho que no se le escapaba, ese hombre podría haberle disparado ya y no lo hacia. Eso le hacia pensar que el arma estaba descargada.
-Si quiere recuperar estos papeles va a tener que dispararme- dijo Félix dando unos pasos al frente.-O es que no esta cargada-
El medico o lo que fuera aquel hombre retrocedió al tiempo que Félix avanzaba. Eso confirmaba la teoría de Félix. El arma no estaba cargada y aquel tipo se estaba marcando un farol. En ese momento, aquel tipo dejó el arma en una mesa y alzó las manos para que Félix viera que no tenía ningún arma.
-Es mi trabajo desde que comenzó la pandemia y los muertos comenzaron a caminar. He tratado por todos los medios conseguir aislar el virus del cerebro humano. Es un virus que tras la muerte activa el cerebro humano, pero no lo hace al completo. Solo lo hace en una parte, la parte que hace que nos movamos. Esos seres también sienten la necesidad de alimentarse-
-Eso lo se. ¿Pero es una cura en si? Vi como mordían a uno de sus chicos. El ya tenía varios mordiscos y seguía siendo humano.-
-Eso es porque hice lo que te he dicho. Trabajé para que a pesar de tener el virus en la sangre, estos no enfermaran y murieran, pero hay un problema, aunque no se active, el virus permanece ahí-
-Portadores- añadió Félix.
-Eso es- terminó de decir el doctor.-¿Me puedo sentar?-
Félix asintió con la cabeza y luego se apoyó en un estante para tener al doctor a la vista.-Continúe-
-Para hacerlo debo manipular el cerebro humano hasta el punto que los hago como uno de esos seres en vida. Simplemente evito que el virus los mate y los reviva. Salvo a esas personas de una muerte y la resurrección-
-Así no salva a nadie. Los convierte en muertos en vida. Era lo que nos quería hacer a mis amigas y a mi- respondió Félix mientras ojeaba los documentos escritos de puño y letra de aquel hombre.
-Aquí hay fotos de ese trabajo suyo. He visto que hay más fotos aparte de los ya conocidos. ¿Especímenes?- preguntó Félix.
-Si-
-¿Dónde están?-
El medico se levantó y le pidió a Félix que lo siguiera. Félix dudó por unos momentos. No sabia donde lo llevaba aquel tipo, pero no se fiaba nada. Podría ser una trampa. Finalmente Félix cogió el arma que sostenía aquel tipo en un principio.
-Intenta algo raro y te la partiré en la cabeza-
El medico asintió y ambos salieron al pasillo blanco e iluminado. A cada paso que daban, Félix se preguntaba como había podido mantener aquel tipo un lugar así, prácticamente estaban bajo tierra. Los infectados no podían acceder de ninguna manera, pero pasar tanto tiempo allí aislado no podía ser bueno para la estabilidad mental del ser humano. En todo momento, Félix estaba alerta por si acaso salía alguno de los “esclavos” de aquel tipo de repente con intención de arrancarle las entrañas. Mientras pensaba eso se sintió culpable, había matado a dos de ellos, aunque había sido en defensa propia.
Por fin llegaron a una puerta de hierro. Esta estaba totalmente cerrada y aquel tipo tuvo que acercarse a un lector de tarjetas para abrirla. Cuando la puerta se abrió, un golpe de aire caliente los azotó a ambos. Cuando Félix vio lo que había dentro se quedó boquiabierto y paralizado.

Eva y Natacha se habían logrado abrir paso hacia el exterior evitando ser vistas por los infectados que infestaban la zona. Tras la escaramuza anterior, estos se habían dispersado un poco. Llegaron hasta la carretera y allí esperaron junto a un árbol a esperar a que Félix regresara, pero desde que se vieron por ultima vez en aquel iluminado subterráneo ya no habían vuelto a saber de el. Por un momento, Eva pensó en ir a buscarle, pero Natacha se lo impidió. No era buena idea meterse allí de nuevo, lo esperarían un rato más y si no aparecía significaría que estaría muerto, entonces ellas se marcharían de allí.
******
Luci me lo había contado todo lo relacionado con el ataque de Philip y la muerte de Iván. Cada una de sus palabras penetraba en mi corazón como una puñalada. Ella no me culpaba de nada, pero yo si me culpaba a mi mismo. Ellos habían ido a recoger los antibióticos que yo necesitaba y se la jugaron por mi, para colmo, Philip al que tenía que haber matado cuando tuve la ocasión, había escapado de nosotros con la intención de acabar con ellos, si yo hubiese acabado con el cuando debía. Nada de aquello habría pasado, una vez mas, mis decisiones erróneas habían traído la desgracia al grupo. Solo tenía ganas de morirme.
-No es culpa tuya- me susurró Luci poniéndome una mano en el hombro.
Habíamos detenido el barco a unos metros del muelle para planear como desembarcaríamos para llegar hasta los demás y empezar nuestra travesía por mar hasta Denia, donde esperaba conseguir un vehículo para llegar hasta la prisión.
-¿Te has tomado el antibiótico?-preguntó Tristán parándose delante de mi en la cubierta.
-Si… me los he tomado- contesté.
-¿Qué hacemos para ir a por los demás? Nos deben estar esperando- quiso saber Luci.
-Bueno, yo tengo una idea al respecto, aunque es arriesgada hasta cierto punto- respondió Tristán.
-Haré lo que sea necesario para ayudar- dije ofreciéndome voluntario- Atravesare la maldita ciudad si es necesario-
-No harás nada de eso. Lo siento- Tristán miró al muelle donde algunos infectados permanecían en el mientras que otros se habían hundido como plomos en el mar.-Tu cometido será el siguiente.- entonces Tristán miró a Luci como buscando su aprobación.-Si tu estas de acuerdo, claro-
-Tú dirás. Yo ya estoy mejor- dijo Luci.
-Bien, mientras tu- Tristán me señaló –…te ocupas de alejar el barco un poco, confiando en que esa panda de idiotas siga el barco. Luci y yo nadaremos y bucearemos, cuando la congregación haya desaparecido de los alrededores del Ume, nosotros lo cogeremos y volveremos aquí. Donde tú estarás esperándonos con el barco- Tristán miró a Luci de nuevo.- Siempre y cuando estés de acuerdo. ¿Alguna pregunta?-
Luci se puso en pie.-Solo una. ¿Cuándo empezamos?-
-Antes déjame verte las heridas- pidió Tristán.
Tristán le inspeccionó a Luci las heridas que tenía. Se fijó sobretodo en la que tenía en el vientre. Allí solo había una cicatriz y las marcas de las quemaduras.
-Cauterizarse una herida requiere mucho valor y mucha sangre fría-
-No es agradable- respondió Luci.
-Sin embargo la única herida destacable que tienes es esta. Por lo demás, son todas leves y superficiales- dijo Tristán.-Vuelve a ponerte la camisa-
-Sabía que iba a sobrevivir. Aun así, gracias doctor. ¿Nos vamos a poner ya en marcha?-
-Si- respondió Tristán.

Un rato después, de acuerdo con el plan de Tristán. Puse en marcha el motor del yate y comencé a alejarlo en línea recta mientras hacía sonar la sirena para atraer la atención de la horda de No Muertos. Tras el primer sonido, la horda se puso a seguir el barco desde el muelle.
-Parece que funciona- dijo Luci sin dejar de observar a los infectados.
-Claro que funciona. Son tontos del culo- dijo Tristán mientras se preparaba justo a mi lado y se enfundaba un neopreno que había encontrado en uno de los armarios.
-Id con cuidado- les dije a ambos.
-Tu mantente en esta dirección haciendo sonar la sirena, así sabremos como encontrarte- contestó Tristán.
-Llévate el lanza arpones- dije señalando el arma.
-Bien, nos vemos en unas horas como mucho- respondió Tristán saliendo por la puerta.

Luci estaba en cubierta observando la zona cuando vio salir a Tristán con el neopreno puesto.
-Te sienta bien-
-Gracias por el cumplido. ¿Estas lista?-preguntó Tristán a la vez que se colgaba el lanza arpones en la espalda.
-Nací lista para patear a esos cabrones- respondió con una sonrisa.
En ese momento, ambos se lanzaron al agua y se sumergieron para evitar ser vistos por la horda que seguía incansable al barco que estaba pilotando. De reojo miraba a toda esa cantidad de No Muertos mientras deseaba que nada les pasase a mis compañeros. Una vez más me quedaba sin poder hacer nada de provecho mientras los demás se jugaban la vida.

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