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viernes, 6 de abril de 2012

Capitulo 146: Dada por muerta, part 4


Caminé con paso firme hacia el puesto de mando. Mientras caminaba vi algo debajo de unas redes andrajosas y llenas de algas resecas. Me acerqué poco a poco y alargué la mano. Cogí lo que parecía un mango y tiré de el. Enseguida me vi con un lanza arpones en las manos y una bolsa con varios arpones. Miré a Manuel, este estaba de espaldas a mí llevando el barco. También miré a Tristán, este me miraba con los ojos abiertos de par en par mientras yo avanzaba ocultándome. Manuel había cometido el error de confiarse demasiado. Ahora lo iba a pagar muy caro. Armé el lanza arpones y después de una patada abrí la puerta de la cabina de mando donde estaba Manuel llevando el timón.
-Da la vuelta- le ordené.
En ese momento Manuel trató de coger el arma, pero yo me acerqué más y le puse la punta de este en la nuca.
-Creo que he metido la pata. Debería haberos inmovilizado antes, dispararos en las piernas o algo así- dijo Manuel sin dejar de llevar el barco.
-¡¡Da la vuelta!!- le ordené otra vez.- No tengo miedo de dispararte. Nada me impide hacerlo-
En ese momento Tristán pasó por delante de mí y me quitó el lanza arpones de las manos, seguidamente apuntó a Manuel y disparó. El arpón salió disparado y atravesó a Manuel entrándole por la espalda para después clavarse en el puesto de mando.
Los brazos de Manuel cayeron a los lados y el cuerpo se quedó inmóvil, Tristán lo había matado.
-Ya te dije que quería su cabeza para mí. Ahora ya me he vengado. Coge el timón- me dijo Tristán mientras tiraba el arpón a un lado.
Tristán agarró el cuerpo de Manuel y lo arrastró hacia la cubierta, una vez allí lo tiró al mar. Mientras yo cogía el timón y comenzaba a dar la vuelta para volver al punto de donde habíamos salido. Tristán se acercó a mí y me miró.
-Déjame a mí. Yo llevare esto. Descansa-
Hice lo que Tristán me dijo y me tumbe en un lado de aquel yate. Realmente estaba cansado, pero por otro lado, ahora teníamos un barco con el que llegar hasta nuestro destino seria más fácil. Podríamos ir por mar hasta Denia, al club náutico en el que habíamos estado hace tiempo y luego hacernos con algún vehículo para llegar hasta la prisión de Alcoy, pero primero debíamos reunirnos con los demás que nos esperaban junto al camión y que a esas horas ya se deberían haber percatado de que no estábamos por allí.
******
Cesar y David volvieron de la casa para reunirse con los del camión. Todos los allí presentes estaban expectantes. Ambos habían ido a la casa al ver que los dos miembros de su grupo tardaban en regresar.
-¿Los habéis encontrado?- preguntó Andrea.
-No, no hay ni rastro de ellos. Solo hemos encontrado unas huellas de neumático recientes. Creo que alguien se los ha llevado- respondió David.
-¿Y quien coño se los puede haber llevado?-preguntó Ray.
-No lo sabemos, pero puede que haya sido la misma persona que mató a los tipos que encontrasteis muertos. Esa significa que estaba allí- contestó David.
-¿Qué hacemos ahora? Aquí no deja de desaparecer gente- dio Abel. –Primero los dos que mandamos a Cambrils y ahora Juanma y el otro. Nuestro grupo esta menguando-
-Deberíamos irnos- contestó Ray.
-No abandonaremos a los nuestros. Así no funcionamos nosotros, pero si te quieres ir eres libre- respondió Andrea.
-No dejas de repetir que te quieres ir. Pues márchate, aquí no te necesitamos para nada. Yo no te necesito. Solo piensas en ti- le contestó Vanesa.
-No te entiendo. ¿Quien es esta gente para nosotros?- preguntó Ray abriendo los brazos hacia los lados.
En ese momento, Abel se acercó a Ray y le golpeó. Seguidamente le comenzó a dar más golpes. Los demás tuvieron que echarse sobre el para que parara. Cuando lo retiraron, la cara de Ray estaba ensangrentada. Y cada vez que tosía escupía sangre.- Eras mi amigo, pero me doy cuenta de que solo eres un mierda que solo piensa en si mismo. No vuelvas a dirigirme la palabra-
Nadie se paró a ayudar a levantarse a Ray. Cada uno fue a la suya y a hacer algo mientras esperaban a que unos u otros aparecieran por allí. Si es que aparecían.
********
Luci había recuperado parte de sus fuerzas, aun así. Aun le dolía todo, el enfrentamiento con Philip había sido mucho peor de lo que había esperado. Aquel maldito francés había jugado sucio. Ahora, aunque había acabado con el. Los infectados eran los que la separaban de la salvación, no sabía si era por que habían armado mucho ruido. Lo que estaba claro era que ahora estaban más excitados y era como si supieran en todo momento donde ella estaba. La calle estaba completamente infestada.
Luci recorrió todas las plantas del edificio una por una. Las de más abajo habían ardido en algún momento y ahora no eran más que oscuros pasillos. La estructura también se había visto afectada y Luci temía que todo se viniera abajo.
Poco a poco llegó a la planta baja, allí había varios cadáveres calcinados. Lo estaban tanto que era no solo imposible diferenciar su sexo, si no también diferenciar a los infectados de los civiles y o militares que habían defendido aquello hasta el ultimo momento. Esos habían sido los valientes, los que lucharon hasta su último aliento y no desertaron. En el suelo podían apreciarse los restos de las armas.
Aquella planta baja se había venido casi abajo, era un milagro que aun aguantase. El exterior por esa parte estaba despejado, era la oportunidad de escapar.
Luci corrió hacia la puerta y la cruzó rápidamente. La calle que se extendía ante ella era como tantas otras, como si hubiese pasado por allí un tornado, había coches accidentados y abandonados. También esqueletos amarillentos por el suelo. También podían verse algunos pequeños edificios que se habían venido abajo por el paso del tiempo y lo dañada que estaba la estructura. El paso del tiempo también podía apreciarse por la maleza que había avanzado desde los jardines. Luci caminaba mientras podía escuchar los gemidos de los infectados que había en la calle de al lado. Ella sabía perfectamente que con que solo uno de ellos la viese bastaría para que toda la horda la persiguiera. Llegó a la esquina y allí los vio, todos seguían mirando hacia arriba, hacia el mismo sitio donde ella se había asomado anteriormente y del mismo sitio donde tiró a Philip. Los muy estúpidos seguían esperando a que mas comida les cayera del cielo.
-Joderos cabrones-
Luci tenía que encontrar un vehículo en condiciones para escapar de allí. Estaba demasiado echa polvo como para tratar de huir a pie, por no hablar de lo desorientada que estaba. Se ocultó de detrás de un furgón policial destrozado y trató de ver por donde seguir, miró en todas direcciones y al final de una calle vio lo que parecían las instalaciones portuarias, y a pesar de la distancia, en un rincón. Allí estaba bien aparcado, un vehículo militar, un Ume. Si lograba alcanzarlo estaría salvada.
-Por favor. Que este en buen estado- se repetía a si misma mientras se preparaba para salir a la carrera.
Luci comenzó a correr y el sonido de sus pasos alerto a la horda cuando paso por prácticamente a su lado. Comenzaba la persecución.
******
Por fin visualizábamos de nuevo el puerto. La ciudad de Cambrils se extendía más allá. No dejaba de pensar en Luci y Iván, los cuales habían arriesgado sus vidas en adentrarse en ella. Lo tenía muy claro, ya que estábamos allí trataría de buscarles de alguna manera, aunque tuviese que usar un megáfono y atraer a todos los No Muertos de la zona. Solo me importaba recuperarlos con vida. Llegamos hasta el muelle y Tristán saltó a tierra para amarrar el barco, teníamos el Ume a unos metros, en ese momento vimos a una persona que corría hacia nosotros. Cuando la pude ver con claridad me di cuenta de quien se trataba. Era Luci, esta corría hacia nosotros y detrás de ella iba una horda.
-¡¡¡Tristán!!!, es Luci, viene corriendo- le grité a mi compañero.
Cuando Luci llegó hasta nosotros frunció el ceño. No se esperaba encontrarnos allí. Sin embargo yo me sorprendí más cuando no vi a Iván con ella. El corazón me dio un vuelco cuando comprendí lo que podría haber pasado.
-¡¡¡Sube al barco!!!- le grité a Luci.
Esta saltó al barco y rodó por la cubierta mientras Tristán volvia a soltar amarras.
-¿Y el Ume?- preguntó.
-Que le den al Ume. ¿No ves esa horda?- pregunté mientras ponía el motor del barco en marcha.
Tristán saltó al interior y enseguida comenzamos a alejarnos del muelle al tiempo que la horda llegaba. Algunos No Muertos cayeron al mar mientras los observaba desde la cabina del timón.
-Tristán. Coge los mandos- le pedí.
Salí a cubierta y vi lo cambiada y cansada que estaba Luci. Esta me miró y se echó a llorar.
-¿Qué ha pasado?- pregunté esperándome lo peor.-¿Dónde esta Iván?-
-Iván esta muerto. Lo mató Philip- respondió Luci.
Apreté los puños con fuerza y maldije a Philip. Si hubiese acabado con el cuando tuve la oportunidad, quizás no habría pasado eso.
-¿Qué hacemos ahora?-preguntó Tristán desde la cabina.
-Mantente cerca del puerto. Debemos tomar tierra para llegar hasta los demás- respondí.
Mientras bordeábamos el puerto veía a la horda que trataba de seguirnos. Con ellos ahí no podríamos tomar tierra de ninguna manera.

2 comentarios:

  1. hola juan manuel, acabo de dar no se ni como, con tu historia, por lo que he leido hata el momento, solo decirte que esta muy bien, aparte me parece que eres un escritor bastante prolifico, te invito a que visites mi blog y le heches un vistazo. www.opascual.blogspot.com

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  2. Muchas gracias Oscar. Me paso por tu blog ahora mismo y te anuncio en el mio. Un saludo.

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