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viernes, 6 de abril de 2012

Capitulo 146: Dada por muerta, part 3


Nos habíamos alejado mucho de la casa, tanto que esta se veía lejísimos, pero mucho mas lejos se veía el camión. Estaba escuchando como Manuel le hablaba a Tristán, le estaba contando como quería matarnos. Nos estaba llevando hacia los muelles. Allí había algo que le interesaba a Manuel. Este estaba obligando a Tristán a bordear Cambrils. No tardaríamos en llegar al puerto. Entramos en los astilleros, allí se podían ver barcos hundidos o calcinados, era muy similar a lo visto en otros puertos en los que había estado antes. Sin embargo había un yate que descansaba en perfectas condiciones amarrado al muelle. El Ume se paró delante y Manuel bajó encañonando a Tristán y luego me obligo a bajar a mí. Al bajar miré al cielo y vi que el sol estaba alto. Era medio día, la una o quizás las dos.
-Eso. Observa el sol, será la ultima vez que lo veas- me dijo Manuel.-Los dos arriba-
Ambos subimos a la cubierta del yate y allí vimos restos de sangre seca. No quería imaginar las cosas que habían ocurrido allí, pero viendo aquello me esperaba lo peor.
-¿Dónde nos lleva?- le pregunté a Tristán.
-Hay un pequeño islote cercano. Allí solía experimentar con personas- contestó Tristán.
El yate se puso en marcha y comenzamos a alejarnos del puerto y por lo tanto de los demás. Mi situación se había complicado mucho y no parecía haber muchas esperanzas de salir con vida de allí. Podríamos cambiar aquello y plantar cara a aquel tipo, pero a pesar de ser dos y mi estado se salud, no podríamos hacer nada, salvo morir de forma rápida.
Mientras Manuel pilotaba el barco, Tristán y yo permanecíamos sentados en el suelo de la cubierta. Ambos íbamos viendo como nos íbamos alejando cada vez más.
-¿Por qué se nos lleva tan lejos para matarnos? ¿Por qué no nos ha matado allí?- pregunté.
-Ya te lo dije. El experimentaba en ese islote con personas. Eso es que quiere hacernos algo. Quizás nos quiera diseccionar como a las ranas- Tristán hizo una pausa- Hay algo que no te conté, Manuel ha estado en un sanatorio por creerse como una especie de Mengele, obsesionado con el ser humano perfecto y los genes, por eso solo quería esperma de gente joven en chicas jóvenes, considera que a partir de cierta edad los genes dejan de ser buenos. Con tu grupo encontró la gallina de los huevos de oro-
-Genial, así que es un tarado- respondí. –Aunque no se porque me sorprendo-
-Podríamos saltar al agua y volver nadando, pero creo que no podríamos, ya estamos demasiado lejos y tu no aguantarías tanto- respondió Tristán.
-Entonces vamos a tomar el barco- respondí casi dejándome llevar por la fiebre.
-Parece que olvidas que tiene una pistola-
-Me la voy a jugar- dije poniéndome en pie.
Tristán me trató de detener, pero yo estaba decidido. Comencé a caminar en dirección a la cabina mientras la cabeza me daba vueltas. Me lo iba a jugar del todo.
*******
Félix no podía creerse lo que estaba viendo. Ese tipo había logrado conseguir inmunidad frente al virus trabajando con el cerebro de las personas. Era una especie de antivirus, pero a un precio muy alto. El tipo y los dos gorilas que lo acompañaban se adentraron en una sala, momento que Félix aprovechó para salir de su escondrijo y acercarse con cautela al ojo de buey de la puerta, se asomó lentamente y vio como los dos grandotes tumbaban al infectado en la camilla y lo amarraban. El tío al que le habían mordido estaba allí tal cual, sin inmutarse pese a que sangraba abundantemente, alguien tendría que curarle esa herida antes de que aquel tipo se desmayara.
Entonces Félix vio más de lo que podía soportar, aquel tipo cogió un machete y separó la cabeza del cuerpo del infectado. La cabeza seguía moviendo las mandíbulas intentando morder, curiosamente aquel hombre era el único que no presentaba mordiscos ni marcas, era seguro que ese hombre no tenía la inmunidad que tenían aquellos que estaban a sus ordenes. Félix tenía que salir de allí, encontrar a sus compañeras si seguían vivas, sus armas y quizás, si tenía tiempo, hacerse con los apuntes de aquel tipo. Para algo podrían servirle en un futuro.
Félix recorrió los pasillos y fue ocultándose para evitar ser visto por cualquiera de aquellas personas lobotomizadas o lo que fueran, no quería arriesgarse a un enfrentamiento que podía traerle más de un disgusto. En primer lugar debía encontrar a las chicas. Llego a un pasillo de color blanco, totalmente iluminado. La zona subterránea debía tener una fuente de alimentación propia, pero no tenía tiempo para averiguarlo, recorrió a la carrera el pasillo y cuando dobló la esquina vio varias puertas blancas, y delante de una de ellas había un tipo muy parecido a los otros, sumido en un ir y venir frenético mientras respiraba agitadamente. Aquel tipo le recordaba a un pastillero puesto de speed hasta las cejas, este no era gran cosa, se trataba de un tipo delgaducho, pero en ese estado de frenesí podría ser como un toro de fuerte. Félix tenía que hacer algo para acabar con el sin llamar la atención de los otros. Se lamento de no haber cogido al menos un bisturí para defenderse.
-¿Qué porras hago ahora?-

Eva y Natacha seguían dentro del cuarto acolchado escuchando el ir y venir de la respiración agitada del siniestro guardián que custodiaba la puerta. No había forma de salir y era posible que a esas horas los chicos estuvieran muertos. Si ellas no salían de allí, también tenían las horas contadas. Era imposible llamar la atención de aquel tipo que parecía no ver mucho más allá de vigilar la puerta. Era su cometido, su única causa según estaban viendo, bastaba que se acercaran a la puerta para que aquel tipo golpeara esta. No había forma de salir de allí.

Félix había estado observando a aquel tipo. Ese estaba custodiando algo, lo había visto acercarse y golpear la puerta. Había alguien allí y se jugaba el cuello a que se trataba de las chicas. Retrocedió un poco, necesitaba un arma. Se adentró en una habitación y allí vio una muleta de hierro. Eso era la mejor arma a la que optaba en ese momento. La cogió y volvió a salir al pasillo, fue hasta la esquina y se asomó. El tipo seguía allí dando vueltas, esperó a que le diera la espalda para salir de su cobertura a toda velocidad, se lanzó sobre el tipo y comenzó a golpearle con rabia hasta que la masa encefálica quedó desparramada por el suelo.

Eva y Natacha se percataron del ruido y ambas se acercaron a la puerta, cuando se asomaron por la obertura vieron a un chico sin camisa y totalmente rapado que iba armado con una muleta. A los pies estaba el cuerpo sin vida del guardián. Les llevó unos segundos darse cuenta de que era Félix. Este las vio y les hizo una señal para que se retiraran de la puerta. Esta estaba cerrada desde fuera, no tardaron en comenzar a escuchar unos golpes. La puerta se abrió y pudieron ver a su compañero.
-Salgamos de aquí- dijo Félix.
-¿Dónde esta Cayetano?-preguntó Eva.
Félix negó con la cabeza, no se atrevía a contarles la verdad de como había acabado el muchacho. Al menos no en ese momento.
Los tres comenzaron a correr por el pasillo y entonces Félix se paro de repente.
-¿Qué haces?- preguntó Eva
-Adelantaros vosotras, yo voy a hacer algo- contestó Félix con intención de recoger los documentos que seguramente debían haber.
-Ve con cuidado- dijo Natacha.
-Subid a las plantas superiores y corred esquivando a los podridos. Avanzad hasta la carretera y esperadme allí. No se lo que tardare, pero prepararos para cualquier cosa-
-No haremos mucho sin armas- respondió Eva.-Sin armas, salir ahí fuera es una locura-
Félix le pasó la muleta a Eva y luego se dio la vuelta para salir corriendo. Félix se fue alejando y desapareció de la vista de las dos chicas.
-Venga, hagamos lo que dice- dijo Eva mirando a Natacha.
Las dos chicas salieron corriendo en dirección al monta cargas por el que Eva recordaba que habían bajado hasta ese nivel inferior del sanatorio.

Félix recorrió nuevamente los pasillos buscando lo que podría ser el despacho o habitación de aquel tipo. Fue abriendo puerta por puerta pese a que aquello era una autentica locura, ya que podría ser descubierto. Llego hasta un despacho en ese momento, entró como un rayo y comenzó a rebuscar entre los archivadores.
“Propiedades del cuerpo humano”
-No es lo que busco-
“El cerebro y sus partes”-“Inmunidad y especímenes”
Ese titulo atrajo toda la atención de Félix. Este lo ojeo rápidamente y vio las fotos y escritos que había. Seguramente era eso lo que buscaba, si era eso, habría encontrado una especie de curo para no contraer el virus y no infectarse. Quizás patentando esos estudios y llevándolos a un nivel positivo para la persona, podrían lograr algo.
-Deja eso donde estaba- dijo una voz a su espalda.
Cuando Félix se dio la vuelta, vio a aquel tipo apuntándole con uno de los fusiles que el y sus compañeras llevaban cuando llegaron ahí.
-Te lo repito. Deja eso ahí-

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