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viernes, 6 de abril de 2012

Capitulo 146: Dada por muerta, part 1


Aquella maldita zorra no asomaba la cabeza. Philip estaba perdiendo la paciencia y no quería arriesgarse a malgastar munición. Aun así la tenía acorralada y ella no disponía de armas de fuego. Philip lanzó una ráfaga más y se quedó allí de pie.
-Esto no es divertido si no sales o no tienes un arma de fuego- Philip miró el cargador del fusil y vio que aun le quedaban balas. Unas quince, quince balas que debía aprovechar bien.- Tan solo me quedan quince balas y me gustaría hacer esto más divertido-
En ese momento escuchó la voz de la chica que estaba agazapada debajo de la ventana.-¿Se supone que te tengo que creer? Te he jurado que te matare y es lo que hare-
Philip comenzó a carcajearse ante las palabras de la chica.-No se que coño harás para matarme si cuando des dos pasos mas de la cuenta te volare la cabeza-
Philip deseaba disparar a la chica entre ceja y ceja, estaba terriblemente frustrado por no haberla podido matado cuando tuvo la oportunidad, ahora lamentaba haber cometido ese error. ¿Qué le habría costado al menos dispararle en una pierna o matarla directamente?. Pero no, el había querido ganar de forma bonita, dejando que el cadáver de aquel perro se reanimara y acabara con ella. Podría haberse quedado a verlo por lo menos, pero tampoco lo hizo, simplemente se marcho de allí. Ahora tenía que acabar con ella, se le había metido en la cabeza que tenía que hacerlo.

Luci apretaba los puños cada vez que escuchaba las palabras de aquel francés. Estaba oculta y aunque escuchaba la voz del francés no podía situarlo con seguridad. Aquel cabrón le había dicho que solo le quedaban quince balas, pero no sabía si debía creer las palabras de aquel tipo, aquel que había matado a Iván. De nuevo la imagen de Iván muriendo le vino a la mente. Unas lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas y en ese momento decidió asomarse, se la iba a jugar.
Luci se fue asomando poco a poco, allí vio una terraza que pertenecía al mismo edificio, sobre ella estaba el francés, cuando este la vio asomarse sonrió de oreja a oreja.
-No me esperaba para nada ese cambio tuyo- dijo el francés.
-Te haré pagar lo que le hiciste a Iván. Te lo juro- dijo Luci.
En ese momento el francés alzó el fusil y abrió fuego. Luci tuvo que tirarse al suelo para evitar el impacto de las balas. Entonces tras la ráfaga escuchó como el francés decía algo en francés y tiraba el fusil al suelo. Eso delataba que se le habían acabado las balas y estaba desarmado. Luci volvió a ponerse en pie y le lanzó una mirada, por fin lo tenía donde quería, el la miraba también.-Arreglemos esto de una vez-
Luci comenzó a correr por el pasillo hasta que encontró el acceso donde estaba Philip. Este la miraba sonriente y con los brazos abiertos.- Hagamos esto como dios manda, con nuestras propias manos-
Luci dejo caer la mochila y la katana. Entonces se lanzó contra el.
*******
Héctor y Abel volvieron junto a nosotros. Cuando los vi llegar me di cuenta de que les había pasado algo. La cara de Héctor así lo revelaba.
-Creo que deberíamos irnos de aquí cuanto antes- dijo Héctor.
-No podemos irnos de aquí sin Iván y Luci- contesté yo.
-Ellos llevan fuera demasiado tiempo. Es probable que estén muertos. Lo mejor sería ponernos en marcha y buscar los antibióticos que necesitas por nosotros mismos- dijo Abel en voz alta para que todos lo escucharan.
Todos comenzaron a reunirse a nuestro alrededor para escuchar lo que tenía que decir Abel, entonces este comenzó a hablar.-En aquella casa hemos visto unos cadáveres que llevan muerto poco tiempo. Es decir que el que se los ha cargado sigue por aquí-
-¿Y que hay de raro en eso?-preguntó David.
-Los fiambres que encontramos no eran unos cualquiera. Eran tipos que ya habíamos visto antes en el campamento de los cabrones estos- respondió Abel.
Entonces Tristán se adelantó y se puso delante de Abel-¿Dónde has visto esos cuerpos?-
Abel señaló hacia una casa y entonces Tristán se puso a correr en aquella dirección. Entonces comencé a correr detrás de el.

Manuel seguía oculto, entonces vio correr a dos de ellos, se trataba del que parecía el líder y de Tristán. Ambos corrían hacia la casa. Seguramente los otros dos les habían advertido de los cuerpos que habían encontrado en la despensa de la casa. Vio a los dos entrar en la casa y el tomó la decisión de entrar dentro también y acabar con ellos.

Tristán entró corriendo en la casa y yo entré justo después. Recorrimos el pasillo y llegamos hasta que llegamos a la cocina, allí estaba la despensa con los cuerpos que nos habían dicho Abel y Héctor. Entonces Tristán se agachó junto a los cuerpos y no tardó en reconocerlos.
-Este de aquí es el hermano de Manuel- dijo señalando a uno.
Yo también lo reconocí cuando lo miré, era el mismo que apareció junto al doctor en nuestro primer encuentro. Era el, no había duda de ello. En ese momento escuchamos un ruido a nuestras espaldas, cuando nos dimos la vuelta vimos a Manuel cerrando la puerta tras de el y entonces nos arrinconó en la despensa mientras nos apuntaba con un arma. Lo peor de todo era que como Tristán y yo habíamos salido tan rápido que no habíamos cogido ningún arma.
-Vaya. ¿Qué tenemos aquí?- Manuel me apuntó directamente a la cabeza. –A ti tenía ganas de matarte. Por tu culpa mi preciosa hija esta muerta-
-Tu hija estaba como una puta regadera-respondí sin miedo. No tenía miedo de aquel hombre, había sido verlo nuevamente y me invadió una especie de  deseo loco por desafiarlo a que me disparara, acerqué la cabeza al cañón y lo incité a disparar.-Vamos cabrón, dispárame-
-Atrás  chaval. Quiero tomarme mi tiempo para matarte-
-¿Qué pretendes Manuel? Si nos disparas a uno de los dos. Los demás acudirán corriendo y no saldrás vivo de esta- replicó Tristán.
-Precisamente por eso no os mato aquí y ahora- respondió Manuel con una sonrisa.-Seguramente estáis pensando que podréis hacer algo siendo dos… pero os ruego que os lo penséis, por que esta claro que aun así, uno de los dos iba a caer antes que yo-
-El mundo se fue a la mierda y te arrastró con el.- dijo Tristán
Manuel nos miró a los dos y volvió a sonreír.- Vamos a dar un paseíto-

Manuel nos condujo hacia el exterior de la casa y allí vimos un Ume. Del mismo estilo de los que había en el internado. Entonces seguramente el había pasado por allí.
-¿Has estado en el internado? Por eso no estabas allí en Port Aventura. Jodido loco, por tu culpa Rey hacía esas cosas y los chicos arriesgaban sus vidas y las perdían- dije sin mirarle.
-Rey era un inútil. Ni dándoles armamento y vehículos militares eran capaces de hacer un trabajo como dios manda. Afortunadamente ese Rey esta muerto. Aunque fue algo eficiente durante un tiempo, nos entregaba a las chicas a la primera-
-Por eso estaban tan preparados. Todo fue por tu culpa-
-Subid al Ume. Conduce tu Tristán y tu sube ahí detrás- ordenó Manuel.
Tanto Tristán como yo obedecimos y subimos al vehículo. Al poco rato, Tristán pisó el acelerador y comenzamos a alejarnos de allí. Me asomé por la parte trasera y vi como nos íbamos alejándonos de la casa y del camión donde nos esperaban los demás. Estos parecían no haberse percatado de lo que había pasado. Para complicar mas las cosas, yo me sentía cada vez peor.
******
La chica parecía entender todo lo que decía Félix. Esta había comenzado a liberar a Félix. Aunque les hubieran lavado el cerebro aun conservaban algo de mentalidad y razonamiento. Cuando la chica lo libero por fin tras unos minutos que se hicieron eternos, Félix estaba libre, miró a la chica.- Gracias-
Félix se acercó a Cayetano el cual seguía en la camilla, pudo ver mejor lo que le habían hecho, tenía la cabeza totalmente señalada y cosida, le habían estado manoseando el cerebro. Aun así Félix trató de despertarlo, pero estaba demasiado sedado, le quitó el respirador y lo incorporó para tratar de despertarle.
Cayetano no reaccionaba y un hilillo de saliva resbaló por la comisura de sus labios, entonces abrió los ojos y se quedó mirando a Félix, no parecía reconocerle.
En ese momento escuchó un ruido que venia del pasillo seguido de la voz del mismo tipo que le había hablado hacía nada.  Estaba volviendo, si lo cogían de nuevo ya no volvería a escapar.
Félix salió corriendo al pasillo para ocultarse, la chica ni siquiera lo siguió. Se quedó allí sola. Félix no tuvo mas remedio que ocultarse, no tardó en ver como por el pasillo aparecía el mismo tío de antes seguido por otros dos que también había visto antes, estos llevaban agarrado a un infectado que se debatía por liberarse, en un momento el infectado mordió a uno de ellos, pero este no siquiera hizo una mueca de dolor. Entonces Félix vio algo que lo dejo boquiabierto, esos hombres tenían mas marcas de mordiscos, cicatrizados. Era extraño que aun no hubiesen sucumbido al virus.

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