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viernes, 27 de abril de 2012

Capitulo 149: Encerrados, part 4


Eva y Natacha seguían por los pasillos a oscuras, tan solo contaban con la luz auxiliar. Entonces vieron salir una silueta de entre las sombras. Se trataba de una chica, a esta le faltaba un ojo y la cabeza estaba llena de cortes. Eva estuvo apunto de disparar, pero Natacha la paró. La chica había levantado los brazos en señal de que no era una amenaza.
-¿Quién coño eres?-preguntó Eva.
La chica no habló. Parecía que no tenía esa capacidad, Eva continuó preguntando pero la chica no contestaba. No hablaba nada. La chica solo hacia gestos con la mano, eran gestos para que la siguieran.
-¿Qué crees que quiere?-preguntó Eva.
-Parece que quiere que la sigamos- respondió Natacha.
Ambas intercambiaron una mirada y la siguieron. No sin antes extremar las precauciones, esa chica parecía que quería llevarlas hasta Félix, pero no sabían si se podían fiar de ella, perfectamente podría estar llevándolas a una trampa, a un callejón sin salida donde verse emboscadas por los otros sujetos. Mientras avanzaban vieron como uno de ellos cruzaba por el pasillo, tuvieron que ocultarse para evitar ser vistas.
-¿Cómo no nos han encontrado después del barullo que hemos montado allí en la sala de armas?-preguntó Natacha en voz baja.
-No lo se. Quizás sean sordos o simplemente gilipollas- respondió Eva con un tono de voz bajo, todo lo que pudo.
La chica se paró delante del tipo aquel y parecía que estaba teniendo una conversación a base de gestos. Cuando el tipo desapareció la chica volvió hacia ellas y comenzó a hacerles gestos para que la siguieran. Aun no sabían si podían confiar en aquella muchacha.

Félix estaba al borde de la locura. De vez en cuando levantaba la cabeza en medio de la oscuridad y trataba de acostumbrarse a la oscuridad, pero esta era tan absoluta que no veía nada. El medico hacía rato que había dejado de oírse, ni siquiera lo escuchaba respirar.
-Doc… ¿Sigue ahí?...-preguntó Félix.
Nadie contestó a la pregunta de Félix, este llamó varias veces al doctor, pero este seguía sin contestar. Entonces, entre el olor a muerte le llegó otro olor, era un olor a sangre, sangre reciente. Félix al sentir ese olor se puso de pie mientras tanteaba en la pared, llamó nuevamente al doctor y siguió sin tener respuesta. Caminó separándose de la pared y entonces resbaló con algo, cayó al suelo. Algo pringoso cubría el suelo y cuando Félix lo tocó notó que estaba caliente.
-Dios….-
Aunque no podía verlo se dio cuenta de que debía estar sobre un charco de sangre, sangre reciente, sangre del doctor. Aquel pobre desgraciado había acabado matándose tal y como había dicho. Se había suicidado, la presión había hecho que acabara matándose. ¿Seria también ese su destino? ¿Moriría allí también por su propia mano?.
******
El puerto de Valencia estaba ante nosotros. Podía ver desde la cubierta lo que quedaba del parque de bomberos donde habíamos pasado tanto. También vi los restos del barco de los Rusos. Smirnov vino a mi mente como un mal recuerdo.
-Te trae recuerdos ¿verdad?-
La voz de Luci me sacó de mis pensamientos. Cuando le vi la cara pude advertir una mas que probable resaca. Cuando estuvo apunto de hablar se apresuró a correr en dirección a la barandilla, seguidamente vomitó.
-No sabía que te mareabas en barco- dije con una sonrisa.
-Es parte por el pelotazo que cogí anoche. Ahora solo tengo ganas de morir para quitarme este dolor de cabeza- respondió Luci.
-¿Por qué no vas a pedirle a Tristán algo? Nadie mejor que el te puede suministrar algo para la resaca…-
Luci sonrió y negó con la cabeza.
-Vale, no dije nada, nunca he tenido resaca y no se como te libras de ella- contesté.
-Tristán le pasó los mandos del barco a Ray y se ha acostado a ver si podía dormir. No lo voy a despertar- respondió Luci.
Cuando esta mencionó a Ray la miré.-¿A Ray? Ese capullo debe tener mas resaca que tu. Anoche llevaba un buen pedo y solo dijo gilipolleces-
-Algo me han contado- respondió Luci.
-¿Cuándo crees que llegaremos a Denia?- preguntó Luci.
-Espero que sea pronto. Tenemos que llegar cuanto antes a la prisión, necesito ver a Lidia- respondí con una sonrisa.
-Ella te estará esperando a ti también- dijo Luci
El presentimiento de que había pasado algo malo no me abandonaba. Tenía ganas de saber que había pasado allí, pero sobre todo estaba rezando por que no les hubiese pasado nada.
*******
Álvaro estaba observando desde una de las ventanas de la casa, en la parte más alta. Veía a los muertos caminar de un lado a otro. Había muertos de todo tipo. Pensó que podría practicar un poco el tiro con ellos. Cogió el fusil de la chica y se acercó a la ventana, la abrió y sacó el cañón del arma por ahí.  En un principio pensó en si seria buena idea disparar, pero en aquel silencio, el sonido rebotaría y esos pobres infelices no sabrían localizarlo. Comenzó a buscar a alguno que le llamara la atención para dispararle, desde ahí no les acertaría en la cabeza, pero seria divertido dispararles.
En ese momento se fijo en dos, tenían muy buen aspecto, cargaban una mochila y andaban como dos personas, de vez en cuando apartaban a alguno de los infectados a un lado, entonces vio lo que llevaban en las manos, eran armas. Álvaro no podía creerse lo que estaba viendo, esos infectados portaban armas. Miró sus caras y entonces se dio cuenta de que no eran infectados, eran personas vivas, cuando los reconoció, el corazón le dio un vuelco. No cabía duda, esos dos, ese chico y esa chica eran dos del grupo de la prisión, los conocía, a la chica más que al chico, pero eran ellos, no había duda alguna. Lo que mas le sorprendió fue que estos andaban entre los muertos como si estuviesen de paseo, no los atacaban, era como si no estuviesen allí.
-¿Pero que coño?- se preguntó. Eso era imposible, con un No Muerto quizás fuera posible, pero no con cientos de ellos.
Álvaro no entendía como era posible eso. Quería saber, quería saber que significaba eso, como era posible que pudieran hacer eso. No se lo pensó mas, iba a averiguarlo. Apuntó de nuevo y disparó.

Toni iba en cabeza cuando escuchó el sonido de un disparo, luego sintió un fuerte dolor en el brazo y en el costado derecho. Cayó en el suelo entre la multitud de No Muertos y comenzó a gritar de dolor. Sandra no pudo reaccionar, se quedó mirándolo en el suelo, un segundo disparo sonó y la cabeza de un infectado que estaba a su lado estalló salpicándola.
-Busca cobertura-dijo Toni desde el suelo.
En ese momento los No Muertos comenzaron a sacudirse con el sonido de los disparos, ella no sabía si por eso podrían descubrirlos. Ella se agachó y agarró a Toni del brazo.
-Vamos, tenemos que salir de aquí-
Otro disparo derribó a un No Muerto, este tenía un agujero en el pecho y se estaba incorporando de nuevo.
-Debe ser ese cabrón el que nos dispara- dijo Toni.-No te preocupes por mi y sal de su línea de tiro. Viene de esa dirección, corre. A mi no me pasara nada-
Sandra se puso en pie y comenzó a correr entre los muertos mientras los empujaba. Corría todo lo rápido que podía mientras algunos No Muertos eran derribados. No podía permitir que aquel mal nacido le diera caza. Corrió hacia una puerta de una casa y la cruzó de un salto al mismo tiempo que una bala hacia reventar una maceta.

Álvaro trató de disparar otra vez, pero ya no pudo. Había agotado toda la munición. Con rabia tiró el arma al suelo y comenzó a dar puñetazos por todas partes. Se sentía frustrado, a la chica no le había dado y al chico lo había perdido de vista entre la multitud tan excitada de muertos. Los muertos no lo iban a localizar, pero desde luego el había malgastado las balas del único arma que estaba en su poder, pero lo que mas le molestaba era no haber podido averiguar como era posible que aquellos dos pudieran caminar entre los muertos. Si el podía hacer lo mismo no necesitaría armas para salir de ahí, ni armas, ni rehenes.
******
Félix había pensado varias formas para quitarse la vida. Podía tragarse la lengua o simplemente con el oído buscar la localización de algún muerto y dejar que este le mordiera. Moriría pero volvería como uno más de ellos. Al fin y al cabo ya le daba igual. En ese momento escuchó un ruido que venía de donde estaba la puerta. En ese momento escuchó una voz que pronunciaba su nombre.
-Félix. ¿Estas ahí?-
La voz era de Eva, sin duda era ella. Félix fue a oscuras hacia la puerta y comenzó a dar golpes mientras hablaba.
-Si, estoy aquí, sacadme-
Esta vez escuchó la voz de Natacha.-Aléjate un poco de la puerta. Vamos a abrirla-
Félix se alejó un poco y a los pocos segundos escuchó el mismo sonido que había escuchado cuando el medico pasó la tarjeta por el pasador. La puerta se abrió lentamente y Félix caminó hacia ellas, vio tres siluetas, dos eran Eva y Natacha. La tercera era la chica que lo había ayudado a salir de la mesa de operaciones. Por fin estaba libre de aquella maldita prisión de oscuridad.
-Ahora salgamos de aquí- le dijo Eva mientras le pasaba un fusil.
-¿Cómo me encontrasteis?-preguntó Félix.
-Esta chica nos guío hasta aquí. La tarjeta que usamos la llevaba ella encima- respondió Eva.
Félix miró a la chica.-Nunca podre agradecerte todo lo que has hecho por mi, no se si me entiendes, pero esta es la segunda vez que me salvas. Gracias-
En ese momento escucharon un ruido por el pasillo, alguien se acercaba, alguien los había descubierto y se acercaba hacia ellos.
-Salgamos de aquí- dijo Félix tirando por delante.
En ese momento la chica se quedó quieta en un rincón, no quería moverse.
-¿Qué te pasa? Vamos- dijo Natacha cogiéndola del brazo.
Pero la chica retiró el brazo y se agazapó en un rincón. No se quería mover, Eva y Natacha lo intentaron varias veces, pero no consiguieron nada. La chica no se iba a mover. Mientras, el ruido del pasillo se iba intensificando, ahora parecía que se acercaba mas de una persona. Seguramente eran los tipos que habían visto.

Capitulo 149: Encerrados, part 3


Los No Muertos seguían por la calle. A los dos de la ventana se les había unido un par más, un hombre y una mujer que iban vestidos de policías. El de la puerta seguía allí rascando y de vez en cuando mordisqueaba la madera. Sandra lo observaba a través de la mirilla mientras contenía la respiración. El ser que había al otro lado de la puerta era ni más ni menos que una soldado del ejército español. Tenía una larga cabellera castaña revuelta en la que había hojas y demás porquería enredada. Sandra se sentía apenada por la muchacha muerta que había al otro de la puerta, creía que en vida pudo ser una chica muy atractiva, en la etiqueta de la chaqueta militar estaba su nombre. Se llamaba Rebeca. Ahora Rebeca no era consciente de nada, simplemente estaba allí.
Toni había llegado hasta las dos mochilas y ya se había puesto una encima, la otra se la acercó a Sandra.
-Póntela. Cuando el olor a muerto haga desaparecer el nuestro abriremos la puerta con cautela y saldremos poco a poco- explicó Toni.
Sandra se alejó de la puerta y se puso junto a Toni.-¿Hacia donde iremos ahora?-
-Ahora mismo no lo se. Daremos una vuelta por la ciudad y volveremos a la prisión a reponer fuerzas y a ver si alguien nos puede ayudar. También debemos señalizarles esta casa- respondió Toni.
-¿Crees que siguen vivas?-preguntó Sandra.
Con la pregunta, Toni no tuvo mas remedio que mirar hacia otro lado tratando que su mirada no se encontrase con la de Sandra.
-Empiezas a dudarlo ¿Verdad? A mi me lo puedes decir-
-Ya no se que pensar. Por lo que se, ese mal nacido ya ha matado antes y no poco precisamente. Podría haberles hecho cualquier cosa, pero no puedo darlas por perdidas- respondió Toni.-Ni han aparecido vivas ni muertas-
-¿Crees que tienen posibilidades?-preguntó Sandra.
-Perfectamente podrían haber muerto ya los tres si se metieron aquí en la ciudad. Ya ves que esto esta plagado, nosotros pudimos avanzar porque tu me revelaste este truco, pero ellos no lo sabían-
Sandra se giró cuando escucho un ruido en la puerta, muy probablemente la No Muerta había logrado arrancar un trozo de madera. Ella se acercó a la puerta y se puso a mirar por la mirilla. Efectivamente había ocurrido tal como había pensado, la joven muerta había arrancado un trozo de madera y ahora la masticaba con ansia mientras las astillas le causaban heridas en labios y paladar, un hilillo de sangre descendía por el labio y por la barbilla.
-¿Estas lista?- preguntó Toni.
Sandra asintió con una mueca extraña, realmente no sabía si estaba lista para salir de nuevos y enfrentarse de nuevo a los espantajos aquellos. Aunque antes habían sido personas, ahora seguían teniendo aspecto humano, pero era solo una carcasa. Una mentira de lo que eran en realidad. Ya no eran personas, eran monstruos con aspecto de personas.
-No se hable mas entonces- respondió Toni acercándose a la puerta.
Toni giró el pomo y la No Muerta dejó de mordisquear la madera, giró la cabeza hacia un lado como sorprendida por la reacción de la puerta. Toni salió el primero y con suavidad agarró a la No Muerta y la apartó a un lado. Al tacto, esta estaba blanda y cuando Toni tocó la manga de la chaqueta notó humedad debajo de ella. Quizás fuera el pus que supuraba de alguna herida que no veía.
Nuevamente, aquello estaba surtiendo efecto, la muerta no reaccionaba, simplemente se dejaba llevar por la mano de Toni. Este bajó las escaleras y puso pies en la acera mientras Sandra salía de la casa y se quedaba a su lado.
-¿Hacia donde?-preguntó Sandra en voz baja.
Toni hizo un gesto con la cabeza señalando hacia la derecha. Ambos comenzaron a andar sin saber que a unas calles de allí, Lidia tenía que soportar nuevamente la maldad de Álvaro.

Lidia trataba de cerrar los ojos, no quería mirar a Álvaro. Este estaba sobre ella embistiendo con fuerza, de vez en cuando el le mordía en la oreja o en los pezones. La obligaba a mirarle y cuando ella apartaba la mirada, el la golpeaba. En ese momento el gimió con fuerza y notó como esa vez eyaculaba dentro de ella. Ella se sintió humillada en ese momento, sentía deseos de lavarse con fuerza con jabón y quitarse de encima el olor a ese tipo. Solo podía sentir asco y repugnancia por aquel maldito niñato, en ocasiones lo sentía de ella misma.
Cuando Álvaro salió de dentro de ella lo hizo con una sonrisa.-Esta vez ha estado genial. Seguro que tu chico no te lo hacia como yo… Juanma se llama, ¿no?. Me encantaría verle la cara cuando se entere de como te he estado follando. Aunque lo divertido será ver la cara que pone si de repente te quedas preñada y las fechas no coincidan… bueno, eso si no esta muerto ya. Cosa más que probable, la última vez que lo vi andaba por el bosque junto a los otros-
Lidia no lo miraba, simplemente se limpió los restos de semen de su pubis y luego comenzó a vestirse. Entonces Álvaro se acercó a ella y la cogió por las mejillas.-Espero que te haya gustado, para mi será inolvidable-
-Te matare- respondió Lidia mientras le escupía a la cara.
Álvaro en ese momento le dio una bofetada y Lidia cayó al suelo.
-No te equivoques estúpida. Aquí soy yo quien manda. Si alguien mata aquí, ese soy yo. ¿Te queda claro?-
Álvaro obligó a Lidia a levantarse y luego la llevó a empujones hacia la habitación donde estaba la pequeña.
Vicky había visto una hora antes como aquel chico entraba en la habitación y se llevaba a su madre a rastras, se había percatado que cada vez que pasaba eso, su madre volvía llena de golpes y llorando. No era capaz de comprender la magnitud de lo que su madre tenía que pasar, pero sabía que era algo muy malo, porque su madre rompía a llorar justo después. Cuando la puerta se abrió, el chico empujó a su madre al interior y la pequeña miró a aquel chico.
-¿Qué coño estas mirando? No me mires así- dijo el chico mientras entraba en la habitación con la mano en alto dispuesto a golpearla. Entonces su madre se puso delante.-No te atrevas a ponerle tus sucias manos encima-
-Haz lo que quieras. Protégela cuanto quieras, no siempre podrás hacerlo. Ya nos veremos mas tarde-
El chico se dio la vuelta y salió de la habitación cerrando la puerta con llave. Justo entonces como siempre, su madre comenzaba a llorar mientras la abrazaba. Vicky le tocó las mejillas y la besó en la frente.-No llores mami, yo te cuidare, no dejare que ese chico malo te haga cosas malas-
Lidia miró a la pequeña y mientras lloraba amargamente la abrazó con más fuerza. Estaba llegando a un límite y no sabía cuanto mas podría soportar eso. Mientras lloraba y abrazaba a la pequeña, el solo se situaba en lo alto.
******
Con el amanecer había llegado el calor y el tubo de ventilación comenzaba a calentarse demasiado, pronto sería imposible estar ahí. El torreón no podía estar muy lejos. Entonces llegaron a una trampilla, esta daba a un pasillo con una puerta cerrada con candado.
-¿Es aquí?-preguntó Gorka.
La muchacha se acercó con cautela, como si Gorka fuera a agredirla. Cuando se asomó por la trampilla vio la puerta y asintió. Por fin habían llegado.
-Bien, aléjate un poco- le dijo Gorka a la chica mientras le tocaba en el hombro. Entonces la chica se retiró como si Gorka diese calambres. Un gesto que lo sorprendió bastante.-Tranquila, no voy a hacerte daño-
Gorka se sentó en el tubo y comenzó a dar patadas hasta que tiró la placa, una vez cayó al suelo, el se deslizó a través de la obertura. Cuando sus botas tocaron el suelo apuntó hacia la única parte posible por la que podían acercarse los infectados.-Venga vamos, no perdáis el tiempo-
Alicia ayudó a descender a Aida, Gorka también la quiso ayudar, pero la chica lo rechazaba. Cuando las dos chicas estuvieron fuera del tubo, Gorka se adelantó unos pasos para cubrirlas mientras Alicia abría la puerta.
Alicia no tardó en abrir la puerta y los tres pasaron al interior. Una vez dentro, Gorka se aseguró de que la puerta estuviese cerrada del todo. Por como estaba cerrada desde fuera, allí era imposible que hubiera nadie.
-¿Esto es el torreón?-preguntó Gorka para estar seguro.
-Si- respondió Aida.
Los tres comenzaron a subir por la escalera de caracol. Gorka iba el primero con el fusil en alto. No habría nadie allí seguramente, pero no se quería arriesgar, prefería estar preparado por si acaso. Cuando llegaron a lo más alto del torreón vieron una trampilla en el techo. Allí estaba el desván del que les había hablado Aida. Allí se refugiarían durante los próximos días.

Capitulo 149: Encerrados, part 2


Dos pequeñas figuras se habían abalanzado sobre Gorka. Este pensó en un principio en algún perro o gato que se había colado en los tubos de ventilación, pero enseguida se dio cuenta de que eran dos niños, un niño y una niña de unos ocho años que trataban de morderle. Gorka había logrado situarse sobre el niño mientras trataba de alejar de el la boca de la niña que se abría y cerraba a escasos centímetros de su cara, si lograba morderle estaría condenado. Gorka gritaba mientras veía acercarse a Alicia gateando.
-¡¡¡Dispara!!!- gritó Gorka mientras forcejeaba con los dos pequeños monstruos.
Alicia llegó hasta el y apuntó directamente a la cabeza del niño que había quedado debajo de Gorka. Alicia dudó por unos momentos cuando la mirada blanquecina, sin iris y sin vida del niño se cruzó con la suya. Aunque era uno más de esos seres no podía evitar pensar que era solo un niño.
-¡¡¡Dispara!!! No dudes y dispara- le repitió Gorka mientras golpeaba a la niña.
En aquel pequeño espacio un disparo podía hacer estragos en sus tímpanos, pero ni Alicia ni Gorka podían pararse a pensar, su vida dependía de ese disparo. Alicia apretó los dientes y disparó. La cabeza del niño estalló y el sonido del tiro fue ensordecedor, Alicia gritó mientras se lanzaba hacia atrás, Gorka pudo moverse mas en ese momento y agarrar a la niña con ambas manos, la tumbo sobre el cadáver del pequeño y con todas sus fuerzas la estrelló contra las paredes del tubo de ventilación, una y otra vez hasta que la pequeña No Muerta dejó de moverse. Con los dos monstruos muertos otra vez y definitivamente, la amenaza había desaparecido. Gorka se sentó apoyándose en un lado mientras miraba a Alicia, esta se estaba tapando los oídos.
-¿Me oyes?- preguntó Gorka al tiempo que le hacia un gesto con la mano.
Alicia al ver que Gorka movía los labios supo que le estaba hablando, pero no lo escuchaba, así que negó con la cabeza.
-Se te pasara en un rato. El pitido que debes escuchar en tus tímpanos es muy desagradable- Gorka miró a los dos pequeños y luego se miró su ropa, la cual estaba manchada de sangre.-Voy a tener que darme pronto una ducha, no me gusta llevar sangre de ellos por encima-
Alicia negó de nuevo con la cabeza para hacerle la señal de que no lo escuchaba. A su vez la joven miraba hacia atrás, allí seguía Aida acurrucada en un lado con la cabeza entre las rodillas y con las manos sobre los oídos.
-Ve con ella- le dijo Gorka con un gesto.
Alicia asintió y se fue gateando hacia la muchacha, una vez junto a ella la abrazó con fuerza. Mientras, Gorka miró los dos cuerpos, se imaginaba como habían llegado hasta ahí, quizás alguien los había ocultado ahí justo después de que los mordieran. Algún chico o chica ignorante de la peligrosa carga vírica que esos pequeños llevaban ya en su organismo, no los habían salvado, los habían condenado en aquel pequeño espacio donde morirían para revivir instantes después. Gorka no quiso darle mas vueltas, era demasiado doloroso, solo espero a que las dos chicas se recuperaran para seguir su camino.
******
Quedaban pocos minutos para el amanecer y Sandra se había vuelto a quedar dormida. Toni también tenía sueño, pero no podía quedarse dormido, no desde que había visto aparecer a uno de aquellos seres por la calle. Era una mujer de unos cuarenta años que iba paseándose desnuda, su piel era una mezcla amarillenta y grisácea, las venas se le habían marcado con un color negruzco. Las piernas de esta estaban llenas de mordiscos, lo que mas le llamó la atención fue el gorro de ducha que llevaba puesto en la cabeza, quizás la atacaron mientras esta se duchaba. Justo unos metros mas atrás de ella apareció otro infectado, era un tipo alto y calvo que cojeaba de un pie que tenía doblado de forma grotesca, ese mismo pie que cojeaba iba descalzo y al tiempo que lo arrastraba iba dejando restos de piel y carne que se podían distinguir muy bien en el asfalto. Más tarde aparecieron más de ellos. Se estaban moviendo en grupo, no parecían estar buscando nada. Uno de ellos, un chico joven con la cabeza rapada y con varios piercings en las cejas y labio se acercó a la ventana donde estaba vigilando Toni. De un salto, Toni se ocultó detrás del sillón para evitar ser visto, tenía la sensación de que desde ahí no olían, pero si lo veía entraría en estado de excitación y no tardarían en agruparse alrededor de la casa. Podrían salir fácilmente empleando las mochilas llenas de trozos de carne muerta, pero no le apetecía caminar de nuevo entre ellos y menos si podía evitarlo.
Toni miró a Sandra que permanecía fuera del campo de visión del infectado que en ese momento estaba lamiendo el cristal con una lengua hinchada y de color morado, ella estaba profundamente dormida y ajena al peligro.
-Date el piro cabrón-
Otro No Muerto se acercó a la ventana, esta vez era un anciano de unos setenta años, este ultimo estaba en muy buen estado, solo se notaba una delgadez extrema que hacia que los huesos se le marcasen del todo.
-¿Toni?-
La voz semidormida de Sandra casi hizo que Toni gritase del susto. Este se asomó por detrás del sillón y la miró mientras se llevaba un dedo a los labios.

Sandra miró el gesto de Toni y miró hacia la ventana. Allí vio a los dos infectados y de fondo por la calle vio a más. Su corazón se aceleró mucho. Era como si estuviesen buscando a alguien allí dentro, era posible que al no llevar encima los trozos de carne del muerto que habían usado los estuviesen oliendo.
-No…te…muevas- oyó decir a Toni en voz baja.
Sandra se quedó quieta en el sillón mirando de reojo hacia la ventana. Cada vez veía pasar a más de ellos mientras el cielo clareaba con el alba del nuevo día. Estaba amaneciendo de nuevo.
La calle se había convertido en una procesión de infectados, no tenían ni idea si se movían por algún motivo en concreto o si habían detectado vida humana. Simplemente estaban pasando por allí. En ese momento escucharon como si rascaran la puerta de la entrada de la casa, seguidamente escucharon en jadeo de uno de ellos. Estaba en la puerta, aunque parecía que no pretendía entrar, simplemente rascaba.
Toni se tiró al suelo y comenzó a arrastrarse, tenía que salir del campo de visión de los de la ventana antes de llegar hasta las mochilas. Mientras se arrastraba le susurró a Sandra.-No te muevas o te verán-
-¿Qué hacemos?- preguntó Sandra por lo bajo.
-Esperar…-dijo Toni mientras se arrastraba.
Aunque tenían la ventaja de poder oler como ellos no podían evitar temerles. Algunos parecían ser mucho más listos que otros por llamarlo de algún modo. Les aterraba que alguno los detectara entre la horda como diferentes a ellos, si eso pasaba se condenarían enseguida a una muerte segura. Mientras en la calle, los No Muertos iban en aumento.

Álvaro observaba como los No Muertos que había por allí se movían en procesión. Aunque aun había muchos, su número había quedado reducido. Quizás había alguien por allí cerca, podrían ser también los del grupo de la cárcel que los habían seguido, pero Álvaro era demasiado escéptico para eso, ninguno de ellos en su sano juicio se arriesgaría a poner en peligro las vidas de la medico y de la niña. No se atreverían a seguirlo. El sin embargo creía haber acertado de pleno en llevarse precisamente a la medico y a la niña. La medico era imprescindible para el, tanto como para curarle las heridas como para proporcionarle placer, sobretodo placer. La niña era mas bien prescindible, solo la mantenía con vida para tener quieta a la medico y sobretodo, tenerla donde el quería. Aunque llegaría un momento que tendría que deshacerse de las dos o quizás solo de la niña, el no tenía porque mantener con vida a la pequeña cuando tenía a la madre o lo que fuera solo para el, pero si mataba a la pequeña, la otra se revelaría. La cuestión era que o mataba a las dos o a ninguna. Si mataba a la medico una vez curado, se quedaría sin una mujer a la que tirarse cuando el quisiese, pero mantenerla con vida podría ser peligroso para el, esta podría jugársela en cualquier momento. También simplemente podría matar a la medico y quedarse con la niña.
Álvaro sacudió la cabeza y sonrió.-No, no soy un jodido pederasta-
Entonces Álvaro pensó que la pequeña no sería una niña siempre y aunque hiciese ahora algo con ella, nadie lo culparía ni lo perseguiría. Ya había matado de forma casi salvaje y al final se había salido con la suya. No había ley, no había nada, el mundo se había ido al infierno, el orden social se había desmoronado como un castillo de naipes, quizás su mente se había ido al infierno al mismo tiempo que el mundo, pero ahora el estaba vivo cuando otros no, eso lo convertía en una especie de elegido o dueño del mundo o todo cuanto le rodeaba. Estaba en su maldito entorno, nadie podía detenerle, el manejaba la vida y la muerte de todo lo que le rodeaba, ni los vivos ni los muertos habían podido con el, estaba a salvo en una casa y los muertos estaban fuera. No había nada que pudiera con el. En ese momento sintió una presión en los pantalones, estaba teniendo una erección. Sonrió de oreja a oreja y seguidamente comenzó a subir las escaleras en dirección a la habitación donde la medico y la niña estaban encerradas. Esta vez procuraría pasárselo mejor que la vez anterior.