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viernes, 30 de marzo de 2012

Capitulo 145: Loba solitaria, part 4


Iban pasando las horas y seguimos sin tener señales de vida de Luci y Iván. Yo empezaba a impacientarme y no podía moverme de allí. Cesar había ido a buscar algo de gasolina por los vehículos que habíamos apartado. Este había logrado llenar varias garrafas y las había comenzado a almacenar en el camión. Los demás estaban asegurando la zona, no queríamos vernos asaltados por una horda de No Muertos. Aquello era una carretera principal y en cualquier momento podríamos vernos sorprendidos.
-¿Cómo te encuentras?-preguntó Cesar mirándome.
-Bien, pero estoy preocupado por ellos. Lo normal es que hubiesen vuelto ya- respondí.
Cesar se sentó a mi lado y comenzó a hablar.-Puede que estén atrapados en algún sitio y que no puedan salir, pero tal como decís, son muy duros, lograran escapar y volverán pronto junto a nosotros-
-Pero no se. Todo ese asunto del francés, temo que haya ido detrás de ellos para hacerles daño. Si algo les pasa, yo seré el responsable-
-Estoy seguro que ya te lo han dicho muchas veces… pero, no te cargues tanto peso sobre ti. Cada uno sabe cuidarse solo-
-Es mi forma de ser. No puedo evitarlo, ahora solo tengo ganas de volver a la prisión y abrazar a Lidia y a Vicky-
-Y yo a Alexia- respondió Cesar.
Ninguno de los dos sabíamos en ese momento lo que nuestros compañeros estaban pasando en la prisión.

Ray se reunió con Vanesa en un sitio apartado para hablar con ella. Necesitaba hablar con ella y disculparse por todos los fallos que había tenido. Tenía que hacerle saber que la quería de verdad y que nunca quiso que todo aquello pasase, pero sobre todo, quería decirle lo mismo que a Abel. Que tenían que marcharse en cuanto pudieran, que esas personas no representaban nada para ellos y que debían separar sus caminos.
-La respuesta es no- dijo Vanesa.
-Si seguimos con ellos no llegaremos muy lejos-replicó Ray.
-Se que a Abel le has dicho lo mismo. Estas personas quisieron ir a buscarte y no te conocían, no representabas nada para ellos y aun así arriesgaron sus vidas. Se consecuente y cierra el pico- le dijo Vanesa con una fría mirada.
-Te quiero Vanesa. Solo quiero tu seguridad-
-¿También me querías cuando te tirabas a las tías de esa comunidad de perturbados?-
-Eso…-
-¿Fue un error?, en el dibujo que hay en el blog del niño no pareces estar muy disgustado. Más bien parecía que disfrutabas. Quise encontrarte y ya te encontré. Esto te ha cambiado, si te quieres marchar, adelante, pero lo harás sin mí y solo. Yo voy a seguir con ellos-
Vanesa se dio media vuelta y Ray se quedó allí a solas, en el fondo sabía que se estaba equivocando, quizás, tras la caída del Nido 81. Esas personas fueran su única salida, al fin y al cabo se habían jugado la vida para ir a buscarle. El había llegado a esa comunidad a la fuerza e hizo cosas terribles para seguir con vida. Ray suspiró en ese momento y por fin comprendió que aunque en un mundo donde los muertos caminan, es mejor tener cerca a gente de confianza.

Héctor abandonó la seguridad de la carretera, necesitaba explorar aquella zona. Mientras caminaba escuchó un ruido a sus espaldas y se giró apuntando con el arma. Cuando se giró vio al grandullón de Abel allí de pie con el fusil en las manos.
-¿Por qué te vas tu solo por aquí?- preguntó Abel.
-Vi una casa a lo lejos. ¿La ves?- dijo Héctor señalando hacia una casa que había a unos doscientos metros de ellos.
-¿Y para que porras vas allí?-preguntó Abel.
-Es una casa rural. Allí deben haber medicinas y algo que podamos llevarnos a la boca. No se tu, pero yo estoy muerto de hambre-
-No, si yo también me muero de hambre. Vamos, pero a la próxima no se te ocurra ir a ti solo. Imagínate que de repente te rodea una multitud-
Ambos siguieron caminando hasta que llegaron hasta el porche, junto a la casa había un gran árbol donde había un columpio colgando de una de las ramas. También había los restos de una caseta de perro ensangrentada, junto a ella los huesos que un día pertenecieron al animal.
-Parece que no hay nadie en la casa- dijo Héctor con cierta ironía.
Abel se adelantó y se acercó a la puerta de la casa. Tenía el arma preparada para disparar nada mas abriera la puerta. Este acercó la mano al pomo de la puerta y comenzó a girarlo poco a poco. La puerta comenzó a abrirse y con un empujón, Abel la abrió del todo.
El interior de la casa estaba vacío y ambos entraron. Había cristales rotos por todas partes. A cada paso que daban estos crujían bajo sus pies.
-¿Dónde estará la cocina aquí?-preguntó Héctor.
-Estas casas tienen una organización similar. Así que la cocina debe estar en la planta baja- Abel miró a Héctor.- Cuando era pequeño estuve en casa de unos familiares un tiempo. Su casa era parecida a esta, aunque no era en España-
Ambos llegaron a la cocina y allí vieron que estaba completamente destrozada. Alguien había pasado ya por allí y la había saqueado entera.
-Mirare en la despensa- dijo Héctor mirando hacia la puerta que debía dar hacia la despensa.
-Ve con cuidado- le advirtió Abel.
Héctor abrió la puerta con cuidado y dentro encontró algo que lo dejo estupefacto. Se trataba de cinco figuras envueltas en unas mantas y atadas. Eran cuerpos humanos.
-Abel. Mira esto- dijo Héctor refiriéndose a los cuerpos que había encontrado.
Abel se acercó y los inspeccionó con detenimiento, sacó su cuchillo y rasgó las mantas en las que estaban envueltos los cuerpos. Eran todos hombres de una edad similar a la suya, sobre los treinta quizás. Todos presentaban un tiro en la cabeza.
-Alguien los mató. Quizás algún familiar, el caso es que llevan como mucho un día o dos muertos. No más- decía Abel.
-Quizás fueron los mismos que los mataron fueran los que nos retuvieron-
Abel se los quedó mirando y luego miró a Héctor.-¿No te suenan?-
-¿Deberían?-preguntó Héctor.
-Estos tíos no los mataron los de allí. Estos tíos eran de allí- dijo Abel al tiempo que rasgaba las mantas. Entonces Abel dio con algo.- Lo que me suponía. Mira esto- Abel señaló una herida en el brazo de uno de ellos.
-Son mordiscos- dijo Héctor.
-Me apuesto la cabeza a que a estos los mataron por que los habían mordido. Y me parece que se quien a sido. El jefazo de villa caníbal no estaba allí cuando Ray entró con el camión a saco. Seguramente estos lograron escapar y se lo encontraron por suerte o por desgracia-
-Y hace poco que están muertos. Eso quiere decir que ese cabrón anda cerca- añadió Héctor.
-Volvamos con los otros. Aquí no hay nada, será mejor que demos la voz de alarma. Ese tío estará deseando agradecernos lo que hicimos en su casa, seguramente nos esta vigilando en este momento-

Manuel vio salir al tipo grande y al otro de la casa. Le había venido de un pelo que lo pillaran. Aquel tipo había tenido que fijarse precisamente en esa casa donde había matado apenas hacía unas horas a aquellos malditos cobardes que huyeron portando en su sangre el virus y que no habían tenido cojones de acabar con sus propias vidas. No merecían vivir, por eso les metió una bala en el cerebro y los escondió allí en la despensa. Manuel se asomó por encima de la ventanilla de la furgoneta abandonada donde se había refugiado para evitar ser visto. El Ume lo había dejado aparcado lejos de allí para que aquellos malditos no lo vieran. Manuel los había estado observando, ahora eran menos, pero seguían siendo peligrosos. Los pillaría desprevenidos y acabaría con todos.
********
Luci había perdido la pista del francés. No sabía donde podría haberse metido. Ella caminaba por un pasillo de un edificio de oficinas al que había logrado acceder gracias a unos cascotes. Los pasillos de aquel edificio estaban cubiertos de hojas de papel, eran más que nada documentos y algún que otro currículo. Seguramente los papeles se habían desperdigado durante la evacuación. Mientras caminaba veía multitud de rostros que la observaban con una sonrisa. Esa gente estaría muerta o deambulando por algún lugar, la mayoría de aquellos rostros eran de gente joven, gente de su edad que había perdido la vida.
De repente los cristales de las ventanas estallaron y Luci se tiró al suelo para esquivar la lluvia de cristales rotos. Luci maldijo en voz alta cuando supo que le estaban disparando. Cuando los disparos cesaron pudo escuchar la voz del francés.-Tendrías que estar muerta, habría sido mejor, pero no, te has empeñado en seguirme, ahora lo pagaras caro zorra-
Luci trató de asomarse para situar a su agresor, pero entonces casi fue acertada por un proyectil, eso la obligó a refugiarse de nuevo.-Te voy a matar. Te lo prometo pedazo de cabrón-

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