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viernes, 30 de marzo de 2012

Capitulo 145: Loba solitaria, part 2


Los primeros rayos de sol empezaron a pasar a través de la luna delantera del camión. Me desperté lentamente y vi como comenzaba a amanecer. Bajé lentamente del camión y vi que los demás ya estaban en pie. Iván y Luci aun no habían vuelto. Sin embargo los demás habían acabado de hacer el trabajo de apartar todos los vehículos del camino, pero ni Iván ni Luci habían vuelto, lo cual me preocupaba. Había otra cosa que me daba mala espina, Philip no estaba allí tampoco.
-¿Dónde esta el francés?- pregunté.
-Ha escapado. Tenemos motivos para creer que puede haber ido tras ellos- contestó David con sinceridad.
-¿Qué?. Tenemos que…-
Tristán no me dejó acabar la frase.- No nos moveremos de aquí. Cambrils es una zona infestada y nosotros somos muchos. Llamaríamos mucho la atención, ellos dos solos pueden conseguirlo. Tu no estas para moverte-
-Solo es una oreja. Estoy bien-
-Estas bien ahora, pero una infección podría traerte problemas. Si por ejemplo entras en combate con uno o más de esos seres y su sangre te salpicara y por una de esas la sangre entrara en contacto directo contigo, quedaras infectado. Por no hablar de que podrías desmayarte- explicó Tristán.
-Nos queda confiar en ellos y esperar su regreso, aquí estamos a salvo-dijo Cesar.-No te preocupes, son duros y si el francés intenta algo… créeme que no podrá con ellos-
Hice caso a las palabras que dijo Cesar. Si, tenía razón. Iván y Luci eran duros… pero…¿Por qué tenía ese presentimiento de que algo no marchaba bien?.
******
Philip lo había intentado todo y no lo había logrado. Demasiados No Muertos. Se encontraba en un bloque de edificios observando la calle. La luz del día solo complicaba las cosas. Algunos lo habían visto y aporreaban las paredes del edificio donde estaba. Iba armado, si, pero con su escasa munición no podría hacer mucho contra ninguno de esos seres, había demasiados, mas de las balas que tenía. Philip no quería arriesgarse a un enfrentamiento que le traería consecuencias catastróficas para el, con toda seguridad acabaría muerto. Philip se apartó de la ventana donde se encontraba y se comió algo de lo que había encontrado. Mientras comía no pudo evitar sonreír por haberse vengado de esa manera. Lo había conseguido. Los había matado como había planeado, quizás aquella zorra ya estaría muerta y quizás reanimada. Se pasarían ambos en aquel garaje para siempre por toda la eternidad.

Luci tenía hambre. Muchísima hambre en realidad, pero no podía pararse. Tenía a su presa a la vista, se había escondido en el interior de una vivienda, pero allí estaba aquel condenado francés. El no parecía estar al tanto de su supervivencia, había sido descuidado y eso le costaría caro. Luci apretó los puños con fuerza y lo odió, lo odió con todas sus fuerzas. Aun así, pese a su odio, lanzarse contra el así, solo con su katana… era un suicidio. Philip estaba armado y no se lo pensaría a la hora de disparar. Tenía que ser cautelosa y acabar con el a la primera oportunidad. Luci tenía que ponerse en marcha, pero antes tenía que hacer algo.
Luci bajó al garaje, allí seguía el cuerpo de Iván. Con la vista, Luci buscó algo de gasolina. La encontró en un rincón del garaje, luego la vertió sobre el cuerpo de Iván y finalmente sacó un encendedor de su bolsillo. No podía dejar su cuerpo allí pudriéndose con el paso del tiempo, quemarlo era lo más obvio que podía hacer.
-Voy a salir de aquí, pero aun no iré a llevarle los antibióticos a Juanma. Primero tengo algo que hacer y es cobrarme la venganza por lo que te hizo ese mal nacido. Me lo pagara caro. Acabaré con el, prometo que acabare con el-
Seguidamente prendió fuego al cuerpo de Iván y se dio media vuelta. Luci comenzó a recorrer el garaje. Tenía que salir de allí rápidamente. El garaje era grande, había unas cinco entradas desde cinco bloques de edificios diferentes, pero una única puerta de salida al exterior, quizás si aquella puerta quedaba abierta y los infectados entraban en el interior, la calle quedaría vacía y ella tendría una oportunidad de cruzar aquella calle y llegar hasta su presa, el francés. Lo malo era que si hacía eso, también alertaría a Philip y el la estaría esperando, quizás le dispararía desde la distancia. No, esa no era la solución.
Desechada la idea de atraer a los No Muertos al interior del garaje pensó que desde la terraza tendría una visión clara del entorno. Cuando llegó a la terraza se asomó y vio la calle llena, miró hacia la misma ventana donde vio al francés, pero aquel no estaba allí. Se había movido. Luci dio un puñetazo en la pared más cercana y maldijo a Philip.
-¿Dónde coño te has metido cabrón?-

Philip había intentado llegar a la calle desde el bloque donde se encontraba, pero nuevamente la cantidad de infectados había sido un problema, había muchísimos. Tantos que era imposible contarlos a simple vista, tantos que era imposible ver el asfalto que había a sus pies. Philip observaba a aquellos seres con una mueca que expresaba lo mucho que los infectados le repugnaban. Los había visto crecer en número desde el día que el mundo se sumió en el caos. Lo cierto era que antes de ver al primero, la sola idea de que los muertos volvieran a la vida le parecía descabellada y carente de sentido. Fue enviado al frente sin creérselo, pero entonces, en las calles de Paris vio al primero de ellos, sus andares eran erráticos debido a la pierna semi colgante que llevaba arrastrando, aquel ser emitió un sonido similar a un gruñido, fue justo después de aquel sonido cuando cerca de un centenar de aquellos seres dobló la esquina de aquella calle corriendo hacia ellos. El tiroteo que se originó a continuación no sirvió de nada, aquellos seres no caían y diezmaron a su pelotón. Philip logró escapar y se encontró con los restos del pelotón de Roache al que ya conocía. Desde ese día no solo cayeron la mayoría de sus compañeros, el mundo entero se había ido al infierno de forma definitiva. Permanecieron en las afueras de la ciudad mientras les llegaban mensajes de ayuda, los demás soldados suplicaban su ayuda, estaban siendo superados y todos aquellos soldados que caían se ponían enseguida en pie como aquellos seres. Roache podría haberlos ayudado, pero desoyó todas aquellas llamadas, habían desertado. Justamente después de eso, tras un largo viaje llegaron a España, concretamente hasta Picassent donde se asentaron en aquella granja. Todo lo que vino después lo hizo bajo las órdenes de Roache, todo aquello lo había llevado hasta esa situación. En el fondo sentía miedo de como podía acabar todo, estaba atrapado rodeado de millones de aquellos seres, pero había algo mas, algo le oprimía el pecho. ¿Qué podría ser?.

Luci se movía con el sigilo de un gato que va a cazar. Había tenido suerte de que las terrazas de los edificios estuviesen prácticamente pegados o no muy alejados unos de otros. Eso le permitía acercarse a su presa rápidamente sin ser vista. Se adentró de nuevo en uno de los edificios y comenzó a caminar por uno de los pasillos. Este era bastante largo y las puertas de las viviendas estaban rotas o tiradas por el suelo. Entonces vio en mitad del pasillo lo que parecía una barricada hecha por muebles, los cuales habían sido apartados no hacía mucho rato. Philip había pasado por allí también, no podía estar muy lejos. Pronto daría con el, pronto lo mataría, pronto se cobraría la venganza.

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