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viernes, 23 de marzo de 2012

Capitulo 144: Con el demonio dentro, part 3


Natacha y Cayetano habían llegado hasta el sanatorio, ambos se habían quedado ocultos de la muchedumbre que deambulaba por el parking del lugar. Cayetano temblaba de pies a cabeza solo de contemplar a todos aquellos seres. Natacha sin embargo parecía impasible.
-Tiemblas como un flan- dijo Natacha- Tendrías que estar ya acostumbrado a todo esto-
-Discúlpame si todavía no he perdido mi alma ni se la he vendido al diablo- Cayetano se tranquilizó un poco.- El miedo es un sentimiento humano, y es un sentimiento que prefiero tener mientras siga siendo humano-
-Félix y Eva deben estar dentro- respondió Natacha tratando de avistarles en la oscuridad del complejo.
Por mucho que Natacha los buscara no lograba encontrarlos. Tampoco veía la luz de sus linternas, ni siquiera un pequeño haz de luz. A los pies del edificio, los No Muertos se reunían ante las puertas y las ventanas. Había realmente muchos, demasiados como para pasar desapercibidos. Natacha pudo ver en ese momento los restos de los que habían abatido momentos antes Eva y Félix. Esos infectados eran mas bien fardos de extremidades contorsionadas o semi amputadas, Natacha también vio los casquillos de las balas, era la señal de que sus dos compañeros estaban en el interior. La pregunta era ¿Dónde?.

Los pasillos de los pisos superiores eran los mas oscuros, pese al siniestro encuentro de hacía un rato, ellos seguían con su cometido. La chica necesitaba el material quirúrgico, si no, moriría sin remedio, incluso en la mente de Eva ya se empezaba a ver la imagen de la chica muerta y sola en mitad del campo. Natacha no había podido hacer nada para salvarla, por lo tanto. Se habían metido en aquel lugar para nada. Simplemente aquello era prácticamente una misión suicida. Mientras caminaban por los oscuros pasillos seguían escuchando el ruido de algo, era como si alguien arrastrara algo metálico.
-¿Qué demonios es eso?- preguntó Eva.
-Alguien nos sigue-respondió Félix.
Eva miró a sus espaldas y vio una alta silueta al fondo del pasillo entre la oscuridad. La silueta se movía entre las sombras, pero era demasiado alta para no ser descubierta.
-Escucha- comenzó a decir Félix en voz baja.- No parece darse cuenta de que sabemos que nos sigue. Esta esperando el momento oportuno para saltarnos encima, vamos a hacer como si nos separásemos. Es un tarado, no creo ni que se entere, yo me adelanto mientras tú te quedas aquí. Ese cabrón te va a atacar-
-Entonces será mi momento- respondió Eva.
-No le dispares. Simplemente espera a verle el blanco de los ojos y atízale con la culata-

Félix se alejó por el pasillo dejando a Eva sola. No conocía mucho a esa chica, pero la veía valiente y capaz de enfrentarse a situaciones extremas. Aquella silueta se abalanzaría sobre ella y ella le atizaría fuertemente, el sin embargo tendría a tiro a aquel ser. Félix se agazapó detrás de una camilla tumbada, pasó el fusil por encima y apuntó.
Eva estaba parada allí apoyada en la pared mientras la silueta iba apareciendo poco a poco, la tenía casi a tiro. Cuando vio salir la silueta vio que se trataba de un hombre alto y delgado, de algún modo le recordó a un profesor que había tenido de cuarto a sexto curso de primaria, aquel tipo estaba arrastrando un pico.
-Vamos…- susurró Félix.

Eva vio surgir al tipo aquel. Se fijó en su ropa, era la típica ropa de un enfermo. Entonces la figura quedó a la luz y alzó el pico en alto para dejarlo caer sobre ella. Eva la esquivó con gran facilidad y le golpeó con la culata de su arma. El tipo alto como un pino quedo en mitad del pasillo. Fue en ese momento cuando Félix apretó el gatillo y una ráfaga de balas impacto en le espalda de aquel tipo alargado. El cuerpo cayó hacia delante y se quedo en el suelo al tiempo que unos chorros de sangre brotaban de su espalda. Félix se acercó poco a poco y se quedó parado cuando vio el cuerpo.
-Que cabrón eres. Me usaste de cebo- dijo Eva.
-Necesitaba que estuviera de espaldas a mí a una distancia- respondió Félix al tiempo que se arrodillaba y le daba la vuelta al cadáver.
-¿Qué es eso?- pregunto Eva cuando vio algo adherido al pecho de aquel tipo.
Félix comenzó a quitárselo y se dio cuenta de lo mucho que pesaba, sacó su cuchillo y rasgó lo que parecía una tela, cuando lo hizo, alzó el peto y comenzaron a caer bolitas de plomo.
-¿Eso es plomo?-preguntó Eva con cara de sorpresa.
-El muy hijo de puta lleva un chaleco antibalas de fabricación casera…- Félix miró a Eva.-¿Qué coño les enseñaban a hacer en manualidades?-
-Vamos. Me has usado de cebo para descubrir que este tipo llevaba un chaleco antibalas-
-Realmente no creo que sea el único. El del tubo de ventilación también lo llevaría, por eso no te lo cargaste aunque aparentemente le diste de lleno- respondió Félix.
En ese momento escucharon música. Una música que venía de un tocadiscos. Alguien estaba jugando con ellos.
-Sera mejor que salgamos de aquí- dijo Félix.
-¿Y lo que vinimos a buscar?-preguntó Eva.- Si nos vamos ahora estamos condenando a Estefanía a una muerte segura-
Félix se acercó a una de las ventanas y se fijó en la multitud de infectados que trataban entrar en el sanatorio en su busca. Había realmente muchos y tenían que tomar una decisión.
-Muy bien. Los quirófanos están aquí cerca. Lo cogemos y nos largamos- dijo Félix.
Eva asintió y recorrieron el largo pasillo a sabiendas que los estaban vigilando. Aquello era una casa de locos y precisamente, los últimos habitantes de aquel lugar los estaban vigilando a cada paso que daban, iban a tener que salir de allí rápidamente, antes de que decidieran que el juego había acabado y decidieran ponerle fin.

Natacha había escuchado los disparos en el interior del edificio. Sin duda habían abierto fuego contra algo. Ese sonido había excitado a los infectados que parecían haber entrado en un estado de frenesí y ahora aporreaban las puertas y ventanas con más ímpetu.
-Tenemos que entrar ahí. Podrían tener problemas- Natacha le quitó el seguro a su arma.-Prepárate para correr-
Cayetano asintió y ambos salieron de su escondite a la vez que disparaban a los infectados. Se cubrían el uno al otro con cierta compenetración. Fueron abriéndose paso hasta que se metieron en el interior tras encaramarse a un basurero junto a una ventana. El interior estaba a oscuras y Cayetano estaba asustado como de costumbre, tenía una mala sensación.
-Cálmate, ya estamos dentro- Natacha hizo una pausa- Ahora busquemos a estos dos-
-Esto parece el museo de los horrores- Cayetano trató de gritar los nombres de Eva y Félix, pero Natacha lo paró.-No lo hagas-
-Tienen que saber que estamos aquí- dijo Cayetano.
En ese momento escucharon una risa macabra. Natacha no sabía que podía ser, en ese momento una silueta salió de la oscuridad y agarró a Cayetano. Natacha trató de disparar, pero alguien la golpeó y esta perdió el conocimiento.
********
La mayoría de vehículos habían sido retirados de la calzada. Los mas difíciles de apartar eran aquellos que no tenían ruedas y había que empujarlos. Los otros simplemente bastaba con romper el cristal y meter la mano dentro para manejar el volante.
-Esto ya esta- anuncio Héctor.
-¿Y como sigue Juanma?-preguntó Andrea mirando al camión.
-Se ha quedado dormido en la cabina- contestó Vanesa.
-Cuando Iván y Luci vuelvan seguiremos. Aun tardaremos en llegar a Alcoy, pero por el momento debe descansar, las ultimas horas han sido un tira y afloja para el. Dejemos que descanse- dijo Tristán.
David acabó de retirar el ultimo vehículo y pasó junto a los demás.-Voy a sacar al francés para que tome el aire un poco. Amanecerá en unas horas-
-Ten cuidado con el. Yo personalmente no lo sacaría- contestó Héctor.
-Descuida. Será como sacar a pasear al perro- dijo David al tiempo que abría las puertas traseras del camión.
A los pocos instantes escucharon que David gritaba. Los demás no tardaron en acudir corriendo.
-¿Qué coño pasa?- preguntó Abel.
-El francés no esta-
-¿Dónde coño se ha metido?- preguntó Andrea.
-Bueno, si se ha pirado que le jodan- respondió Ray.
*******
Desde niño Philip había sido catalogado por sus compañeros como un tipo raro. Un antisocial y un friki. Se metieron con el en el colegio, pero en el instituto fue algo completamente diferente. Cuando alguien le hacia algo se vengaba de forma cruel. A uno de los que trató de humillarlo le clavó un tenedor en el ojo. Después de ese incidente fue metido en un centro de menores dirigido por sacerdotes. Allí su forma de ser no hizo más que empeorar y los mismos sacerdotes llegaron a temerle. “Tiene el demonio dentro” decían algunos.
Incluso una vez trataron de practicarle un exorcismo. El ritual no sirvió de nada, no había demonio que sacar, simplemente era alguien rencoroso y vengativo, al que todo lo irritaba y acababa haciendo daño, ese era Philip. Alguien cruel y calculador, del tipo de personas que se suele decir que tienen el demonio dentro.

Philip había llegado a Cambrils. No había perdido de vista a sus dos presas. Quería pillarles bien en medio de la ciudad, mientras les seguía había pensado muchas formas de acabar con ellos, ya había tenido suficiente con esos dos, se había hartado de los golpes que le habían propinado. Pronto se arrepentirían.

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