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viernes, 23 de marzo de 2012

Capitulo 144: Con el demonio dentro, part 4


Toni y Sandra habían salido de la prisión y ya llevaban un largo camino andado cuando vieron un infectado solitario. Este nada mas verlos emitió un gruñido y comenzó a avanzar hacia ellos con los brazos extendidos hacia delante. Toni se quedó mirando al infectado y luego miró a Sandra.
-Espero que tu plan funcione-
Toni avanzó hacia el infectado mientras preparaba el machete, cuando el infectado casi lo tocaba, Toni le clavó el machete en la cara y el infectado se desplomo en el suelo tras sufrir un espasmo. Una vez el infectado estaba en el suelo, Toni lo extendió todo lo largo que aquel ser era y comenzó a abrirlo ante la mirada perpleja de Sandra.
-¿Vas a abrirlo aquí?-
-¿Se te ocurre algo mejor? El gruñido que ha emitido atraerá a mas como la miel a las moscas- respondió Toni a la vez que sacaba los intestinos del muerto.
-Ten cuidado. Que ninguno de sus fluidos te toque los ojos, la boca o alguna herida-
-Lo se- dijo Toni mientras dejaba las tripas sobre el asfalto. De vez en cuando paraba para contener las arcadas que le provocaba aquel nauseabundo olor.-Abre tu mochila-
Sandra le pasó la mochila y Toni comenzó a llenarla con los órganos internos del infectado.
-El olor no tardara en envolvernos- dijo Toni mientras despedazaba el cuerpo.
Cuando las mochilas estuvieron llenas se las colgaron a la espalda y siguieron su camino, el olor que llevaban a las espaldas era terrible. Olían a muerto. No tardaron en ver a un grupo de infectados, cuando los vio, Toni sacó su arma y se acercó.
-Ten cuidado- le dijo Sandra
Toni no le contestó. Simplemente siguió hacia el frente y se plantó a un metro de uno de ellos, luego levantó el arma y apuntó a la cabeza de aquel ser. El infectado ni siquiera lo miró.
-Parece que funciona. Es como si no me viera-
En ese momento el No Muerto se sacudió como alertado. Lo había escuchado, había detectado la voz de la carne fresca. La mirada de Toni se cruzo en ese momento con la del infectado, pero no pasó nada. Toni quiso probar algo mas, empujó al infectado y este cayó de espaldas, en el suelo comenzó a bracear y cuando se levantó se quedo quieto como antes de que Toni lo empujara. Lo que Sandra le había contado era cierto, el olor era lo que los diferenciaba. Toni volvió junto a Sandra y disparó al aire, los infectados miraron hacia ellos y caminaron, pero cuando estaban cerca se quedaron parados.
-Es como si no nos vieran. Olemos como ellos, somos invisibles para ellos-
-Te lo dije- añadió Sandra.
-Es mucho más que eso. ¿Te das cuenta de lo que significa? Haciendo esto tenemos ventaja sobre ellos- Toni sonrió, realmente estaba satisfecho con el descubrimiento de Sandra.- Con esta ventaja… podemos caminar entre ellos cuando queramos, podríamos andar por el medio de una horda sin miedo-
Sandra asintió a todo lo que Toni decía. Realmente si era algo bueno. Si olían como ellos y aquellos seres eran tan estúpidos como pensaban. Quizás habían encontrado una solución, quizás no era la cura o la vacuna, pero era una solución al fin y al cabo y tenían que aprovecharlo al máximo.
Sandra y Toni se miraron y se pusieron en marcha. Tenían que encontrar a Lidia y a la niña. Tenían que salvarlas de las garras de aquel lunático.
******
Lidia se había refugiado en una casa de Alcoy por orden de Álvaro. Este estaba usando todo el rato a la pequeña como rehén. Era como un escudo, un seguro que le garantizaba que Lidia no haría nada. La casa donde se encontraban debió pertenecer en vida a alguien muy rico. Esta estaba llena de obras de arte. Había jarrones de todo tipo, vasijas, cuadros, quizás de la época romana o griega. Incluso había un gran cuadro de la Mona Lisa, era una reproducción seguramente, pero era inmensa y seguramente había costado un ojo de la cara al inquilino de aquella casa. En un tiempo anterior, Lidia se entusiasmaba mucho con las obras de arte, pero no tenía tiempo en ese momento ya que tenía a un loco peligroso apuntando a la cabeza de la pequeña.
-No quiero ni un movimiento raro o haré un Picasso con los sesos de la cría en esa pared de ahí-
-Te estoy cubriendo. Me ha quedado muy clara la situación-
-Espero que mientras duermo no intentes jugármela. Es mas…- Álvaro se fijó en una habitación que había allí- Te vas a quedar aquí dentro calladita mientras que esta pequeña duerme conmigo- Álvaro sonrió y luego besó a Vicky en la frente. –No te preocupes que no le haré nada. Dame tu arma-
Lidia no lo dudó y le pasó a Álvaro su arma, después Álvaro la empujó al interior y luego cerró la puerta.

Lidia estaba a oscuras en la habitación. Miró a su alrededor  y vio que se trataba de una habitación llena de trofeos de golf y de pesca. También había un acuario de grandes dimensiones en el cual, lo que quedaba de los peces flotaba en el agua emitiendo un espantoso tufo. El agua del acuario estaba completamente sucia, era señal de que los filtros de la depuradora habían dejado de funcionar hacía ya tiempo. Al fondo de la habitación había una ventana a la que Lidia se acercó. Cuando estuvo completamente cerca se dio cuenta de que estaba cerrada y que había gruesos barrotes en ella. Era evidente que fuese quien fuese el anterior inquilino además de rico era muy meticuloso. Aunque hubiese logrado escapar. En la calle había muchos No Muertos, tampoco podía dejar atrás a la pequeña. Tenía que aguantar todo lo que se le viniera encima.
********
Luci y Iván habían llegado al punto que Tristán había indicado. Habían logrado llegar sin esfuerzo y sin tener que disparar contra ninguno de los seres que se habían encontrado. Ya estaban en el interior de la consulta y habían cogido todo lo necesario, después de eso salieron de ella y comenzaron a bajar las escaleras para salir de nuevo. En ese momento vieron varias sombras aporreando la puerta de cristal.
-Camino cortado, ¿pero como nos han encontrado?- preguntó Iván sorprendido.
-Son unos cabrones, por eso. Busquemos otra salida- respondió Luci.
Ambos subieron hasta lo alto del edificio donde estaba ubicada la consulta. Era un edificio alto, justo al lado había un andamio que revelaba que habían estado haciendo obras. Abajo en la calle había un contenedor de escombros en un callejón algo estrecho en el cual no entraban No Muertos gracias a una barricada levantada en ambos lados del callejón. Allí había también un cadáver al que le faltaba media cabeza y una escopeta descansaba a su lado. Quizás se había metido allí y por miedo a algo se acabó quitando la vida.
-Bajaremos por aquí y saldremos a la calle. Luego nos iremos de vuelta con los otros perdiendo el culo- dijo Iván tratando de que lo que había dicho sonara lo mas gracioso posible.
-Estamos muy alto. Si te soy sincera, no acaban de gustarme mucho las alturas- confesó Luci en ese momento.
-¿Y me lo dices ahora?, se supone que eres una tía dura-
-Hasta los mas duros sienten miedo ante algo- respondió Luci apartando la mirada del suelo que se veía a unos poco mas de veinte metros de altura y empezaba a provocarle mareos.
Iván suspiró y miró a su compañera. Luego miró hacia abajo.-La estructura del andamio parece muy inestable. No podríamos bajar los dos aunque pudiésemos-
-No me malinterpretes. No es miedo… pero me da muy mal rollo-
-Hagamos una cosa, bajo yo primero y luego tratas de bajar tú poco a poco. ¿Te parece?- Iván sonrió- Bueno, si te soy sincero… a mi las alturas también me acojonan un poco.-
Ambos se echaron a reír en voz baja, entonces Iván la miró de nuevo.-Pero por dios… no digas nada de esto delante de los demás. Te lo pido por favor-
-Te doy mi palabra si prometes no decir nada de lo mío-
Iván sonrió y pasó una de las piernas por encima del muro de la terraza.-Eso esta hecho-
Iván comenzó a descender por el andamio, el cual emitía ruidos a cada movimiento que daba, esos mismos ruidos estaban atrayendo a la barricada a los infectados y estos comenzaban a aporrearla intentando entrar. Iván no pudo evitar hacer una mueca. Los muertos sabían que estaban allí.
Iván puso los pies en una de las tablas de hierro y esta se movió un poco. En ese momento vio movimiento al otro lado de una de las ventanas. Por unos momentos pensó que se podía tratar de un infectado, pero este no se movía como ellos, por lógica, cualquier infectado que hubiese en aquella zona no podía llevar poco tiempo muerto. Todos debían llevar ya desde el principio, no, desde luego, allí había alguien vivo. Seguidamente Iván comenzó a llamar a Luci.
-Aquí hay alguien-
-¿Qué?-preguntó Luci asomándose.
-Que aquí hay alguien- repitió Iván.
En ese momento la barricada cedió y los infectados irrumpieron en el callejón. Iván quiso gritar, pero entonces la silueta se dejo ver más y entonces Iván si que gritó. La silueta se abalanzó sobre el desde el interior y lo golpeó con algo contundente. El golpe fue tan fuerte que Iván cayó de espaldas y toda la estructura se sacudió violentamente. Esta no estaba en buen estado.
Luci se intentó encaramar al andamio, pero este se comenzó a inclinar hacia la derecha y los hierros comenzaban a caer y a doblarse peligrosamente. Seguidamente comenzaron a escucharse fuertes golpes, alguien estaba golpeando la estructura.
Luci se dio media vuelta y comenzó a correr hacia el interior del edificio, fuera quien fuera estaba en uno de los pisos inferiores, si se daba prisa podría dar con el responsable.

Iván recibió varios golpes más en la cabeza y perdió algo de visión. Fue en ese momento cuando la estructura se vino abajo y Iván se precipito contra el asfalto del callejón. Su espalda chocó con un fuerte golpe que lo dejó sin respiración. Ni siquiera pudo gritar. Algunos trozos del andamio cayeron sobre el y tuvo que apartarse para no ser aplastado. Segundos después de aquello se incorporó a duras penas cuando comenzó a verse rodeado de infectados. Tanto como sus doloridas piernas se lo permitían comenzó a alejarse y a golpear a los infectados que lo perseguían, cada vez había mas en el callejón y el no iba a poder con todos ellos. Retrocedió hasta la pared más cercana, allí aun habían trozos de andamio, si se subía a ellos podría alcanzar una de las ventanas y salvarse.
Trepó por el andamio mientras forcejeaba con los No Muertos que trataban de agarrarlo. Cuando ya había alcanzado el marco de la ventana y estaba apunto de saltar al interior sintió como un latigazo de dolor en la pierna, Iván dejó escapar un grito de dolor. Le habían mordido, le habían infectado, estaba acabado. Pensó en dejarse caer y acabar con todo. Entonces la silueta tiró de el hacia el interior de la vivienda.
Iván cayó sobre el suelo de aquella casa y entonces vio la misma silueta que le había agredido, se trataba ni más ni menos que de Philip, el Francés lo miraba sonriendo con una especie de sonrisa triunfal.
-¿Cómo has llegado hasta aquí?- quiso saber Iván mientras buscaba su arma.
-No la busques. La has perdido en la caída- dijo Philip- No puedo permitir que te mates. No ahora-
-Me han mordido, maldita sea, no quiero ser como ellos-
-Me la sopla si te vuelves como ellos. Por mi revienta. Estoy harto de tus golpes, yo vine aquí con intención de matarte, a ti y a la zorra de la katana-
Iván pensó en Luci en ese momento. –A mi hazme lo que quieras, pero a ella déjala en paz-
En ese momento escucharon el ruido de los pasos apresurados de Luci que corría por el pasillo de aquellas viviendas. Iván trató de avisarla pero entonces Philip le disparó en el hombro. El ruido no se escuchó gracias al silenciador. Rápidamente Philip se ocultó y la puerta se abrió con un golpe, seguidamente entró Luci apuntando, cuando vio a Iván trató de socorrerlo pese a que este trataba de decirle algo. Luci no sabía que era, pero cuando vio que Iván señalaba a sus espaldas y trató de darse la vuelta, la golpearon y perdió el sentido.

Luci abrió los ojos totalmente desorientada. Su visión se había nublado a consecuencia del golpe que había recibido. Cuando esta se había recuperado un poco vio que estaba en lo que parecía un garaje, trató de ponerse en pie y vio que estaba encadenada a una tubería de hierro. Miró al frente y vio a Iván en el suelo, este tenía la katana clavada en el costado y no se movía nada. Junto a el estaba Philip de pie, este estaba sonriéndole.
-¿Qué le has hecho?, ¿Esta muerto?- preguntó Luci
-Aun no, pero la infección no tardara en matarlo y traerlo de vuelta. Seguro que tendréis muchas cosas que deciros- contestó Philip
-No, eso no es cierto- dijo Luci sin creerse lo que decía Philip.
-Ohhh. Créeme que si, no tardara. Serás testigo de ello- Philip borró la sonrisa de su cara –Ahora me largo. Me gustaría quedarme, pero tengo que alejarme de aquí. Hasta nunca-
Philip comenzó a reír y se alejó de allí a la carrera sin mirar atrás mientras Luci se quedaba a solas, maldiciendo a Philip. Allí estaba ella sola, con el cuerpo de Iván en las últimas y apunto de pasar a formar parte de las filas de los infectados, lo peor era que estaba desarmada e indefensa. Aun así, juró que mataría a Philip con sus propias manos.

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