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viernes, 16 de marzo de 2012

Capitulo 143: Doctor, part 4


Félix y Eva habían recorrido un buen trecho del camino hacia el sanatorio. Les quedaba poco, pero ya podían ver las instalaciones a lo lejos. Contaban con que por aquella zona, el número de infectados fuera el mínimo. Así había sido durante el trayecto, grupos solitarios o alguno atrapado dentro de su vehículo.
El edificio desde donde estaban, parecía estar metido en medio del bosque, ya que este se elevaba sobre las copas de los arboles, se trataba de un edificio grande, lo que mas temía Félix. Cuanto mas grande, mayor el numero de infectados.
Habían recorrido mas camino y ya estaban cerca cuando Félix decidió pararse.
-¿Qué haces?-preguntó Eva.
-Seguramente aquello este hasta los topes de podridos. Quiero estar preparado-contestó Félix mientras sacaba cargadores de su mochila y se los guardaba en los bolsillos.- Prefiero tenerlos mas a mano- luego Félix le puso el silenciador- Ahora si que podemos continuar.
Eva hizo lo mismo y ambos recorrieron el camino que les quedaba hasta que llegaron a lo que era el parking y la entrada principal del sanatorio. Justo delante de la puerta había un autobús con el nombre del sanatorio, y por allí, los infectados deambulando sin rumbo. Félix sacó los prismáticos y tanteo el terreno.
-¿Y bien?-preguntó Eva.
Félix le pasó los prismáticos.-Míralo tu misma, tenemos las puertas abiertas de par en par, cincuenta metros para llegar hasta ellas y doce cabrones-
-No podremos pasar sin que nos vean, así que tendremos que abrirnos paso a tiros-respondió Eva sonriendo.
-Si, eso es lo más obvio. Aunque no será fácil dispararles en la cabeza a la carrera- dijo Félix quitándole el seguro a su arma y preparándose para comenzar a correr.
-Muy bien. Que sea lo que dios quiera- Eva comenzó a correr seguida por Félix.
El primer infectado que se les cruzó trató de lanzar un gruñido cuando los vio, pero cayó abatido enseguida con una bala disparada por Félix. Mientras corrían se dieron cuenta que la mayoría de los infectados que aparecían iban vestidos con las mismas ropas, debían ser antiguos pacientes del lugar.
Cuando llegaron a la mitad del parking fueron asaltados por un grupo de infectados que salió de detrás de unos contenedores donde hasta hacía un momento habían estado comiéndose lo que parecían los restos de un jabalí. Eva fue rápida en ese momento, apoyó una rodilla en el suelo y disparó una ráfaga de su fusil en dirección a las rodillas de los primeros que salían, las rodillas de estos quedaron destrozadas y estos se desplomaron en el suelo formando un montón de cuerpos que hacían aspavientos e impedían que los segundos pudieran pasar. Eva lanzó un grito de júbilo que enseguida se cortó cuando vio un segundo grupo salir por una de las ventanas, al salir por ahí, los cuerpos caían de bruces al suelo, pero enseguida se ponían en pie y avanzaban, sin embargo, Félix ya había tomado su posición para cubrirla. Félix disparó una ráfaga imitando a Eva. Eran demasiados como para tratar de afinar la puntería apuntando a sus cabezas, pero disparándoles a las rodillas los inutilizaban condenándolos a arrastrarse para siempre. La estrategia de destrozarles las rodillas también servía para que los que venían detrás tuvieran dificultades para avanzar.
Cuando Félix y Eva llegaron a las puertas, se dieron la vuelta y las cerraron, sabían que eso no les impediría entrar, pero al menos los mantendría por un tiempo, tenían la ventaja de que los infectados no eran muy listos, tardarían en darse cuenta que en la puerta no hacían nada y que podrían seguirles por otro lado.
Félix y Eva se encontraban en ese momento en recepción. Unos metros mas hacia el interior había un largo pasillo oscuro, al que no llegaba la luz.
-Joder… esto no es como me lo esperaba- dijo Félix.
-El interior de esto es como un laberinto. Nos puede llevar un buen rato encontrar lo que andamos buscando- dijo Eva con una mueca de decepción.
Félix pasó por encima del mostrador y comenzó a rebuscar algo en los cajones y estanterías, iba tan deprisa que estaba haciendo mucho ruido.
-¿Qué estas buscando?-preguntó Eva.
-En algún lugar debe haber un mapa de este agujero- respondió Félix mientras pasaba rápidamente las hojas de unos archivadores.
Eva también comenzó a buscar. Félix estaba en lo cierto, el mapa o los planos del lugar debían estar allí, los iban a necesitar para poder moverse por el interior de aquel lugar, fuera, los infectados aporreaban la puerta incesantemente.
Eva atravesó una puerta que tenían detrás y se adentró en lo que parecía un almacén lleno de estanterías con archivos. Eva comenzó a buscar entre las cajas que allí había, pero todo eran informes de pacientes, mientras ojeaba los archivos, se paró en uno, era la foto de un hombre que le era muy familiar, seguidamente se lo enseñó a Félix.
-Mira quien es…-
Félix cogió la foto del paciente y se quedó mirándola.-No me jodas. Con razón esta tan tarado, voy a leer que pone. “Nombre: Manuel Hidalgo, Edad: 25. El paciente presenta obsesión por la genética y se cree alguien de la talla de Joseph Rudolf Mengele, el conocido medico de los campos de exterminio durante el holocausto nazi. El paciente tiende a manipular a otros pacientes y experimenta con ellos llevando a cabo autenticas atrocidades, a agredido sexualmente a varias enfermeras”-
-Menuda pieza nos hemos ido a encontrar…-dijo Eva mirando la foto.
-En un mundo donde los muertos caminan no pueden faltar los colgados con aires de grandeza- dijo Félix mientras tiraba a un lado el montón de ficheros, eso no le interesaba. En ese momento, Félix hizo un respingo, alargó la mano y sacó un trozo de papel de una pila de informes-¿Qué es esto?-
-Déjame ver- respondió Eva poniéndose a su lado.
Cuando Félix extendió el papel vio que se trataba de un plano de las instalaciones del sanatorio, pero era antiguo.-Joder… esto es de hace años, no nos servirá de mucho por lo que veo. Fíjate…aquí hubo una reforma un mes antes de la pandemia, pero aquí pone que los quirófanos estaban en la planta 3, tres pisos por encima de nosotros-
Eva miró hacia arriba y le hizo un gesto a Félix para que le siguiera. Ambos llegaron hasta unas escaleras y allí vieron una verja que les bloqueaba el camino, por suerte esta estaba medio destrozada.
-Creo que podríamos abrirla sin muchos problemas. Lo malo es el ruido que haremos al abrirla y eso atraerá a los podridos- dijo Eva con sensatez.
-Saben que estamos aquí de todos modos. ¿Qué mas da?- preguntó Félix cogiendo la verja con ambas manos.
Con un fuerte chirrido la verja se corrió hacia un lado y el camino quedo libre.
-Ahora en los pisos superiores tendremos que tener cuidado. Es muy probable que haya infectados en gran cantidad- dijo Eva a la vez que pasaba por el hueco que había quedado.
-Oye… ten cuidado, no me dejes atrás- replicó Félix.
Los dos comenzaron a subir las escaleras con cuidado, cuando llegaron  a lo mas alto vieron los restos de un cadáver. En el cadáver aun podía verse restos de saliva reciente.
-Algo se lo estuvo comiendo no hace mucho- dijo Eva mientras observaba el lugar, en ese momento vio algo que le llamó la atención-¿Qué es eso?-
-¿El que?- preguntó Félix
-Esto…- dijo Eva señalando al suelo.-Son huellas de animal, de perro quizás-
-Es posible que sea un perro salvaje, desde la pandemia, los que han sobrevivido se han vuelto salvajes. Un peligro mas en la lista- respondió Félix sin dejar de apuntar hacia delante.
-Oye… no es por ponerte nervioso…pero siento como si nos vigilaran- dijo Eva mirando a su compañero.
-Si…yo también lo he notado. Cojamos lo que tengamos que coger y salgamos de aquí, este lugar me pone los pelos de punta.
*******
Natacha se dejo caer en el suelo. Lo había intentado todo, pero Estefanía acababa de morir. Se maldijo a si misma por no poder salvarla, ahora Eva y Félix se habían marchado para nada, estarían arriesgando la vida por alguien que ya la había perdido. Cayetano se inclinó sobre el cuerpo de Estefanía y le cerró los ojos.
-¿Qué hacemos ahora?-
-Seguiremos el camino que han tomado ellos. Les ahorraremos el trabajo de traer nada-dijo Natacha.
Los dos se prepararon y comenzaron a caminar en la dirección que se habían ido Eva y Félix.

1 comentario:

  1. weeeeeeeeeee sanatorio, ya extrañaba yo algo asi, juanma esta entrada fue genial

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