Bienvenido

NOTA IMPORTANTE

Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
juanmanuel-sagazombis.blogspot.com.es

Seguidores

viernes, 16 de marzo de 2012

Capitulo 143: Doctor , part 1


Había amanecido mientras se alejaban de donde habían perdido a Gloria cuando Félix detuvo el vehículo e hizo bajar a aquel extraño a punta de pistola del coche. No sabía quien era, pero no le inspiraba nada de confianza, había aparecido de la nada y ya había tenido experiencias desagradables.
El hombre se bajó del coche y se quedó de pie enfrente de Félix, el cual no dejaba de apuntarle con un arma a la cabeza.
-¿Quién coño es usted y de donde cojones sale?-preguntó  Félix fuera de si.
-Me llamo Manuel Hidalgo. Soy medico y …-
En ese momento, como atraída por una palabra mágica, Eva salió del vehículo y miró a Félix.-¿Ha dicho que es medico?-
-Eso dice…, pero no me fio-respondió Félix sin dejar de apuntar al desconocido.
Ambos se quedaron mirando a aquel hombre que estaba de rodillas ante ellos con las manos detrás de la cabeza. En ese momento aquel hombre comenzó a hablar sin parar.
-Soy medico y me dirigía a Tarragona, allí esta mi familia. Estamos refugiados en una caravana, allí tenemos comida y agua… tenemos heridos y les estaba llevando antibióticos-
-¡Natacha vigílalo!- dijo Eva mirando a Natacha, luego se volvió hacia Félix- ven conmigo, tenemos que hablar-

Félix y Eva se alejaron de allí para hablar en privado mientras Natacha hacía que el desconocido se tumbara en el suelo con las manos en la cabeza.
-¿Qué posibilidades hay de que diga la verdad?-preguntó Eva sin perder de vista a los demás.
-Di mejor que posibilidades hay de que mienta y el porcentaje será alarmantemente alto…, aquí no nos podemos fiar ni de nuestra sombra- dijo Félix.- Encima va a Tarragona, justo donde queremos ir nosotros. ¿No te parece mucha casualidad?-
-Escucha. Haremos una cosa, cogeremos el Ume y volveremos al sitio donde encontramos a ese tío, su vehículo tiene que estar ahí. Podríamos echarle un ojo a ver que tal…-
-¿Y quien se queda vigilando aquí?-preguntó Félix.
-Natacha puede hacerse cargo, ella es una soldado, sabrá desenvolverse bien con este tío- respondió Eva mirando a la francesa mantener una fuerte vigilancia sobre aquel extraño.
Félix clavó sus ojos en Eva y asintió.- Esta bien, pero vamos y volvemos rápidamente. ¿A que viene ese interés?-
-Viene a que es medico. La única medico que tenemos es Lidia, y Nuria es farmacéutica. No son suficientes manos en caso de urgencia. Pienso que necesitaremos a este hombre-
- Esta bien. Si tú lo dices…-

Ambos volvieron al Ume y le explicaron a Natacha lo que pretendían hacer, la francesa asintió y se quedó vigilando el campamento mientras Félix y Eva ponían rumbo hacia el lugar de donde habían venido. Mientras Félix  conducía, Eva le preguntó.-¿Por qué dudas tanto de la palabra del tío?, entiendo que no te fíes de el, pero podría ser medico de verdad-
-¿Si yo apareciera en mitad de la noche diciendo que soy medico me creerías a la primera de cambio o mantendrías las distancias?- preguntó Félix.
-Mantendría las distancias supongo. Es como si alguien apareciera diciendo que es Papa Noel…- repuso Eva.
-Exacto. Aquí hay cosas muy raras. Veremos que pasa cuando encontremos el vehículo. Además, quiero comprobar unas cosas en el cadáver de Gloria. Aquí hay algo que me huele mal- dijo Félix.
El vehículo siguió su camino hacia el lugar donde tenían que ir. Algo rondaba en la cabeza de Félix. Necesitaba saber si el cadáver de Gloria seguía en el sitio o se había reanimado. No dejaba de ser extraño el hecho de que aquel hombre hubiera aparecido justo después de que Gloria apareciera muerta. Félix sabía algo, pero aun era muy pronto para decirlo, no quería precipitarse en sus conclusiones. Simplemente decidió callarse.
*******
De buena mañana en la prisión, Toni y los demás chicos habían decidido hacer unas reparaciones en los muros. Temían que se repitiera un ataque de infectados. Aunque Toni no había estado ahí se lo habían contado todo. Gorka y Gálvez aparecieron por allí con material para preparar cemento y ladrillos para cubrir las grietas que se habían formado tras las explosiones. Mientras Alicia y Almudena montaban guardia, Sandra cuidaba de los niños, ella ya se había recuperado por completo. Desde su silla balanceaba al pequeño Cristian mientras observaba como Vicky jugaba a tirarle el palo a Yako.
Sandra veía corretear a la pequeña. Aquella niña jugaba como si nada hubiera pasado, en cierto modo la envidiaba, parecía tan ajena al fin del mundo que deseaba volver a la niñez y olvidarlo todo. Pensó entonces en el pequeño que tenía en brazos, ese niño crecería sin saber como era el mundo antes, crecería conociendo el mundo de los muertos, crecería huyendo de aquellos seres, para el sería algo normal. Tampoco iba a echar de menos a sus padres, no los había conocido, crecería viendo al grupo como su familia. Sandra habría querido vivir así, no echaría de menos nada.
Sandra estaba tan metida en sus pensamientos que no se dio cuenta de como la pequeña se había metido de nuevo en el pabellón.

Vicky había entrado en el pabellón, algo le había llamado la atención. Se trataba de un conejo que de alguna manera se había colado en el interior de la prisión. Este había comenzado a corretear y había entrado en aquel enorme edificio. Aunque la pequeña sabía que no debía quedar fuera de la vista de los adultos decidió que por un momento no pasaba nada.
El conejo estaba en mitad del largo pasillo de las celdas. Poco a poco el animal se adentró en una de las celdas y Vicky corrió hacia el pensando que ya lo tenía y que de allí no podría escapar, podría cogerlo y cuidarlo como su mascota. El perro de Sandra era bueno, pero no era su perro y ella quería una mascota propia. La única mascota que había tenido había sido un pez hacía años, pero una mañana su madre le dijo que habían tenido que soltarlo en el mar para que fuera con sus papas, aunque Vicky nunca se creyó aquello, sabía que su pez se había muerto.
Vicky avanzó con decisión hasta la celda donde se había metido el conejo, cuando miró en el interior de esta vio al chico ese, aquel que decían que era malo, y en sus brazos estaba el conejo.
-¿Es tuyo?-
-No. ¿Lo quieres para ti?- preguntó el chico.
Vicky dudó por unos segundos y luego asintió levemente.
-¿Te comió la lengua el gato?-preguntó el chico sentándose en la cama mientras sostenía al conejo entre sus brazos.
Vicky negó con la cabeza y se quedó mirando el conejo. Este era de color marrón claro y tenía un tamaño mediano. Le gustaba ese animal y lo quería para ella.
-¿Me lo das?-preguntó la niña sin mirar al chico.
-Claro… entra a cogerlo- le dijo el chico.
Vicky era lista y negó con la cabeza. Sabía que ese chico no era bueno y si entraba allí la regañarían.
-No te hare daño- la voz del chico era suave y estaba cargada de bondad, le recordaba un poco a la de su papa, el que se había ido con los otros a buscar aquel aparato volador.
Vicky miró a ambos lados del pasillo y luego dio unos pasos al frente hasta que metió los dos brazos a través de los barrotes. La niña puso las manos hacia arriba para que el chico depositara el animal encima.
-Si lo quieres tendrás que traerme las llaves y dármelas para que pueda abrir la puerta- el chico sonrió de oreja a oreja.- Si lo haces te daré el conejo-
-Llamare a mi mama para que me lo coja ella- respondió la pequeña.
-Nooo- el chico arrastró la palabra suavemente.- La gente de aquí, incluidos tus papas apenas comen, si ven el conejo se lo van a querer comer. Tú no quieres que se lo coman. ¿Verdad?-
Vicky negó nuevamente con la cabeza, desde luego no quería que se comieran al animal que quería como mascota. Se podía imaginar que con el prepararían la cena y luego se lo comerían, eso le hizo esbozar una mueca de asco.
-Ve a por las llaves, entonces te daré el conejo. ¿Vale?-
La pequeña asintió en ese momento y luego se dio media vuelta para salir corriendo en dirección a la sala de guardas donde conseguiría las llaves que necesitaba para entrar a por el conejo. Sabia la norma que había con aquel chico, pero si era rápida podría entrar y salir sin que el chico hiciera nada, pensó en decírselo a alguien, pero nuevamente descartó esa idea. Seguramente la regañarían y le quitarían el conejo para comérselo.

Álvaro sonrió de oreja a oreja. Había logrado convencer a la niña. Era una idea que le vino a la mente cuando el conejo apareció por allí, el se aprovechó, atrajo al conejo con comida y seguidamente lo cogió, fue realmente fácil. Ahora, si todo salía bien podría escapar de allí. Lo haría aunque tuviera que llevarse a alguien por delante, a decir verdad, estaba deseando que así fuera, deseaba que alguien se lo impidiese.

No hay comentarios:

Publicar un comentario