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viernes, 9 de marzo de 2012

Capitulo 142: La fuga , part 1


Tristán no había comprendido muy bien lo que tenía que hacer. Aquel chico estaba atrayendo toda la atención de aquel enorme tiparraco hacia el a través de todo el circuito. ¿Qué narices pretendía? ¿Acaso pensaba distraerlo para que el acabara con el grandullón por la espalda?. Si, ese parecía ser el plan. Rápidamente, Tristán se puso en marcha, podía escuchar los gritos de la gente que observaba el macabro espectáculo. Algunos, la mayoría, los había conocido al poco de que el mundo tal y como lo conocían había dejado de existir, tenía afinidad con unos y otros, simpatía, cariño. Todo eso desapareció el día que lo traicionaron y lo dejaron tirado en el interior de un barracón con su hermano moribundo e infectado. Ahora los detestaba con toda su alma, deseaba que se pudrieran en lo más profundo del infierno.
Pese al griterío de la gente, Tristán podía darse cuenta de que no animaban a nadie. Ni al grandullón ni a los dos ratones en los que se habían convertido el chico y el. Simplemente estaban allí bramando como estúpidos esperando ver un grotesco espectáculo. Tristán comenzó a moverse con rapidez para llevar a cabo el plan.

Aquel tipo enorme me seguía de cerca. No lo veía, pero escuchaba su respiración agitada propia de un animal salvaje. Estaba cerca. Había llegado hasta una pasarela tras cruzar una enorme puerta de hierro. Allí el calor era sofocante, por debajo de mis pies podía ver el metal fundido.
-Joder…¿Dónde coño estas Tristán?-
En ese momento escuché la voz de mi perseguidor.- No puedes huir de mi. Este es mi territorio. No importa que corras como un gato asustado. Te cogeré y te sacare las entrañas por lo boca-
De repente lo vi en lo alto de una pasarela. Solo a tres metros sobre mí. Este saltó por encima de la pasarela y casi cayó sobre mi, nada mas caer sobre la pasarela donde me encontraba, esta vibró, tuve que agarrarme a las barandillas para no caerme. Comencé a retroceder mientras aquel tipo avanzaba.
-¿Dónde esta el otro?-preguntó el grandullón mientras alzaba la maza.
-Vete al infierno-
Di un par de pasos hacia atrás. Sabía que no tenía posibilidades contra aquel monstruo. Era solo una pulga comparada con el.
-¿Por qué hacéis esto? , solo sois unos degenerados-
En ese momento un estruendo sacudió la pasarela y aquel tiparraco comenzó a mirar a los lados sin saber muy bien que pasaba. Entonces me di cuenta de que fuese lo que fuese también lo había sorprendido a el. ¿Habría sido Tristán?.
********
Ray aun no se lo creía. Había encontrado un enorme camión del ejército en una especie de desguace. Un cementerio de vehículos creado por aquella macabra comunidad. Justo en el remolque quedaba un maletín abandonado. ¿Cómo era posible que aquella gente hubiera pasado eso por alto?. Cuando abrió el maletín vio granadas de mano, le vendrían perfectas para el asalto.
Logró arrancar el vehículo haciéndole un puente, nunca pensó que eso podría servirle para algo cuando se lo enseñaron en el Nido 81. No tardó en lanzarse contra la enorme marea de caminantes que allí había. Podría haber entrado por la parte que no había caminantes, pero definitivamente pensó que si quería sorprenderles, solo lo conseguiría atravesando el muro.
Tras atravesar el muro y atropellar a incontables caminantes, Ray salió como un rayo de la cabina del conductor y se encaramó sobre la lona. Desde allí, ante la mirada de sorpresa de los vigilantes que hasta ese momento no se habían enterado de nada hasta que el camión no había atravesado aquel muro y las primeras granadas volaban hacia ellos.

Se llamaban Ricardo y José. Habían sido taxistas en sus tiempos antes de la pandemia. Cada uno superaba la cincuentena y para el doctor solo valían para ser vigilantes. Ni siquiera ese trabajo pudieron desempeñar. Si no hubiese sido porque estaban de espaldas al camino por el que venía el camión, si no hubiese sido porque estaban hablando de violar a una de las chicas esa misma noche bajo coacción, habrían podido dar la voz de alarma y haber acabado con el piloto del camión, pero nada de eso ocurrió, solo se dieron cuenta de todo cuando el estruendo. Quisieron dar la voz de alarma en ese momento, pero la granada que rodaba bajo sus pies estallaba en ese momento matándolos en el acto.

Tras la primera explosión que mando a volar por los aires a los dos pobres diablos. Ray lanzó otras dos granadas contra el muro. La explosión desde dentro hizo que gran parte del muro desapareciera permitiendo la entrada en tropel de los caminantes que había fuera. Los No Muertos estaban excitados por el griterío de la gente, los que no acechaban a Ray avanzaban hacia los gritos.
Ray volvió al interior de la cabina rápidamente. Antes de poder entrar tuvo que patear la cabeza de un caminante, una mujer a juzgar por los grandes pendientes que colgaban de sus putrefactas orejas. Una vez dentro piso el acelerador y el camión irrumpió en el interior del complejo, con una horda que crecía por momentos detrás de el. Aquello se iba a convertir en un baño de sangre.
*******
La explosión hizo que la gente de las gradas se pusiera de pie para ver que había pasado. Vieron la columna de humo y al poco rato un camión militar cruzar a gran velocidad las calles de Port Aventura. La sorpresa de los presentes se cambio a terror cuando desde la multitud una mujer grito una sola palabra, una palabra que hizo cundir el pánico instantáneamente.
-¡¡¡¡Caminantes!!!!-
La gente comenzó a empujarse, todos querían ser el primero en salir de allí. La situación se había vuelto tan violenta de repente que los que custodiaban a Vanesa, Luci y Andrea se olvidaron por completo de ellas. Ese momento fue aprovechado por Luci, esta desarmó a uno de ellos y seguidamente le disparó en el pecho con su propia arma. Andrea también logró hacerse con un arma cuando pillo desprevenido al guarda que la custodiaba, le arrebató el arma y seguidamente lo empujo al interior del circuito, cayendo sobre las cuchillas que salían del suelo, quedándose totalmente empalado.
-Salgamos de aquí- apremió Luci mirando sus compañeras.
-Vamos entonces- dijo Andrea disparando a un hombre que trató de arrebatarle el arma.
Las tres chicas comenzaron a correr por las gradas mientras esquivaban a los que iban y venían. Vieron como un grupo de una veintena de No Muertos llegaba hasta allí y comenzaba a dar caza a los rezagados. Aquello estaba convirtiéndose en una masacre.

Mi enfrentamiento con aquel coloso se había detenido momentáneamente. Ambos estábamos sobre la pasarela mirándonos mientras escuchábamos los gritos de la gente del exterior. De repente, antes de que pudiera darme cuenta de lo que ocurría, aquel tipo arremetió contra mi. Este me propino un fuerte golpe y volé hacia atrás. Me di un golpe contra la barandilla y estuve apunto de caer abajo. Por suerte logré aferrarme con fuerza a esta, seguidamente miré a mi agresor.
-No se lo que pasa ahí fuera, pero tu no saldrás vivo de aquí- dijo aquel verdugo.
Me incorporé rápidamente y comencé a correr hacia el exterior. Tenía que volver por donde había venido. Cuando  salí al exterior vi como toda la gente huía, algunos caían al circuito, en las trampas, en ese momento vi a Tristán que venía corriendo hacia mi.
-¡¡Viene detrás!!-
El coloso emergió detrás de una nube de vapor y la maza paso rozándome. Yo había sido rápido, rodé por el suelo y traté de alejarme, pero este me asestó una patada y yo volé junto a los pies de Tristán, este se apresuró a ayudarme a ponerme en pie.
-¿Qué esta pasando aquí?- pregunté mirando a Tristán, pero este no contestaba, tenía la mirada fija en aquel tipo enorme.
En ese momento escuchamos un disparo y el grandullón cayó de rodillas. Un segundo disparo le hizo estallar la cabeza ante nuestros ojos. Cuando miré para ver quien había disparado, sonreí aliviado, Luci me había salvado la vida.
-Salgamos de aquí. Los podridos se han metido dentro-
Sin mediar palabra, Tristán y yo la seguimos mientras en algún lugar de Port Aventura se sucedían explosiones y disparos.
******
Héctor había logrado abrirles la puerta a sus compañeros y entre todos habían avanzado hacia donde habían guardado las armas. Una vez allí las recuperaron e iniciaron la huida. Se sorprendieron al ver una horda de No Muertos a los que ya se habían unido algunos de los habitantes de aquella comunidad, estos nuevos infectados emprendieron una rápida carrera hacia ellos. Iván, Abel y Cesar fueron los primeros en disparar a la horda, los primeros en caer fueron los más rápidos.
El grupo comenzó a correr esquivando a las personas que huían aterrorizadas, tenían que salir de allí, una explosión los hizo alzar la vista y en ese momento, tras la columna de humo vieron surgir un enorme camión militar. ¿Quién seria? Era evidente que quien pilotaba ese enorme vehículo, aunque no sabían si estaba de su parte, era evidente que no estaba de parte de aquella gente.

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