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viernes, 30 de marzo de 2012

Capitulo 145: Loba solitaria, part 4


Iban pasando las horas y seguimos sin tener señales de vida de Luci y Iván. Yo empezaba a impacientarme y no podía moverme de allí. Cesar había ido a buscar algo de gasolina por los vehículos que habíamos apartado. Este había logrado llenar varias garrafas y las había comenzado a almacenar en el camión. Los demás estaban asegurando la zona, no queríamos vernos asaltados por una horda de No Muertos. Aquello era una carretera principal y en cualquier momento podríamos vernos sorprendidos.
-¿Cómo te encuentras?-preguntó Cesar mirándome.
-Bien, pero estoy preocupado por ellos. Lo normal es que hubiesen vuelto ya- respondí.
Cesar se sentó a mi lado y comenzó a hablar.-Puede que estén atrapados en algún sitio y que no puedan salir, pero tal como decís, son muy duros, lograran escapar y volverán pronto junto a nosotros-
-Pero no se. Todo ese asunto del francés, temo que haya ido detrás de ellos para hacerles daño. Si algo les pasa, yo seré el responsable-
-Estoy seguro que ya te lo han dicho muchas veces… pero, no te cargues tanto peso sobre ti. Cada uno sabe cuidarse solo-
-Es mi forma de ser. No puedo evitarlo, ahora solo tengo ganas de volver a la prisión y abrazar a Lidia y a Vicky-
-Y yo a Alexia- respondió Cesar.
Ninguno de los dos sabíamos en ese momento lo que nuestros compañeros estaban pasando en la prisión.

Ray se reunió con Vanesa en un sitio apartado para hablar con ella. Necesitaba hablar con ella y disculparse por todos los fallos que había tenido. Tenía que hacerle saber que la quería de verdad y que nunca quiso que todo aquello pasase, pero sobre todo, quería decirle lo mismo que a Abel. Que tenían que marcharse en cuanto pudieran, que esas personas no representaban nada para ellos y que debían separar sus caminos.
-La respuesta es no- dijo Vanesa.
-Si seguimos con ellos no llegaremos muy lejos-replicó Ray.
-Se que a Abel le has dicho lo mismo. Estas personas quisieron ir a buscarte y no te conocían, no representabas nada para ellos y aun así arriesgaron sus vidas. Se consecuente y cierra el pico- le dijo Vanesa con una fría mirada.
-Te quiero Vanesa. Solo quiero tu seguridad-
-¿También me querías cuando te tirabas a las tías de esa comunidad de perturbados?-
-Eso…-
-¿Fue un error?, en el dibujo que hay en el blog del niño no pareces estar muy disgustado. Más bien parecía que disfrutabas. Quise encontrarte y ya te encontré. Esto te ha cambiado, si te quieres marchar, adelante, pero lo harás sin mí y solo. Yo voy a seguir con ellos-
Vanesa se dio media vuelta y Ray se quedó allí a solas, en el fondo sabía que se estaba equivocando, quizás, tras la caída del Nido 81. Esas personas fueran su única salida, al fin y al cabo se habían jugado la vida para ir a buscarle. El había llegado a esa comunidad a la fuerza e hizo cosas terribles para seguir con vida. Ray suspiró en ese momento y por fin comprendió que aunque en un mundo donde los muertos caminan, es mejor tener cerca a gente de confianza.

Héctor abandonó la seguridad de la carretera, necesitaba explorar aquella zona. Mientras caminaba escuchó un ruido a sus espaldas y se giró apuntando con el arma. Cuando se giró vio al grandullón de Abel allí de pie con el fusil en las manos.
-¿Por qué te vas tu solo por aquí?- preguntó Abel.
-Vi una casa a lo lejos. ¿La ves?- dijo Héctor señalando hacia una casa que había a unos doscientos metros de ellos.
-¿Y para que porras vas allí?-preguntó Abel.
-Es una casa rural. Allí deben haber medicinas y algo que podamos llevarnos a la boca. No se tu, pero yo estoy muerto de hambre-
-No, si yo también me muero de hambre. Vamos, pero a la próxima no se te ocurra ir a ti solo. Imagínate que de repente te rodea una multitud-
Ambos siguieron caminando hasta que llegaron hasta el porche, junto a la casa había un gran árbol donde había un columpio colgando de una de las ramas. También había los restos de una caseta de perro ensangrentada, junto a ella los huesos que un día pertenecieron al animal.
-Parece que no hay nadie en la casa- dijo Héctor con cierta ironía.
Abel se adelantó y se acercó a la puerta de la casa. Tenía el arma preparada para disparar nada mas abriera la puerta. Este acercó la mano al pomo de la puerta y comenzó a girarlo poco a poco. La puerta comenzó a abrirse y con un empujón, Abel la abrió del todo.
El interior de la casa estaba vacío y ambos entraron. Había cristales rotos por todas partes. A cada paso que daban estos crujían bajo sus pies.
-¿Dónde estará la cocina aquí?-preguntó Héctor.
-Estas casas tienen una organización similar. Así que la cocina debe estar en la planta baja- Abel miró a Héctor.- Cuando era pequeño estuve en casa de unos familiares un tiempo. Su casa era parecida a esta, aunque no era en España-
Ambos llegaron a la cocina y allí vieron que estaba completamente destrozada. Alguien había pasado ya por allí y la había saqueado entera.
-Mirare en la despensa- dijo Héctor mirando hacia la puerta que debía dar hacia la despensa.
-Ve con cuidado- le advirtió Abel.
Héctor abrió la puerta con cuidado y dentro encontró algo que lo dejo estupefacto. Se trataba de cinco figuras envueltas en unas mantas y atadas. Eran cuerpos humanos.
-Abel. Mira esto- dijo Héctor refiriéndose a los cuerpos que había encontrado.
Abel se acercó y los inspeccionó con detenimiento, sacó su cuchillo y rasgó las mantas en las que estaban envueltos los cuerpos. Eran todos hombres de una edad similar a la suya, sobre los treinta quizás. Todos presentaban un tiro en la cabeza.
-Alguien los mató. Quizás algún familiar, el caso es que llevan como mucho un día o dos muertos. No más- decía Abel.
-Quizás fueron los mismos que los mataron fueran los que nos retuvieron-
Abel se los quedó mirando y luego miró a Héctor.-¿No te suenan?-
-¿Deberían?-preguntó Héctor.
-Estos tíos no los mataron los de allí. Estos tíos eran de allí- dijo Abel al tiempo que rasgaba las mantas. Entonces Abel dio con algo.- Lo que me suponía. Mira esto- Abel señaló una herida en el brazo de uno de ellos.
-Son mordiscos- dijo Héctor.
-Me apuesto la cabeza a que a estos los mataron por que los habían mordido. Y me parece que se quien a sido. El jefazo de villa caníbal no estaba allí cuando Ray entró con el camión a saco. Seguramente estos lograron escapar y se lo encontraron por suerte o por desgracia-
-Y hace poco que están muertos. Eso quiere decir que ese cabrón anda cerca- añadió Héctor.
-Volvamos con los otros. Aquí no hay nada, será mejor que demos la voz de alarma. Ese tío estará deseando agradecernos lo que hicimos en su casa, seguramente nos esta vigilando en este momento-

Manuel vio salir al tipo grande y al otro de la casa. Le había venido de un pelo que lo pillaran. Aquel tipo había tenido que fijarse precisamente en esa casa donde había matado apenas hacía unas horas a aquellos malditos cobardes que huyeron portando en su sangre el virus y que no habían tenido cojones de acabar con sus propias vidas. No merecían vivir, por eso les metió una bala en el cerebro y los escondió allí en la despensa. Manuel se asomó por encima de la ventanilla de la furgoneta abandonada donde se había refugiado para evitar ser visto. El Ume lo había dejado aparcado lejos de allí para que aquellos malditos no lo vieran. Manuel los había estado observando, ahora eran menos, pero seguían siendo peligrosos. Los pillaría desprevenidos y acabaría con todos.
********
Luci había perdido la pista del francés. No sabía donde podría haberse metido. Ella caminaba por un pasillo de un edificio de oficinas al que había logrado acceder gracias a unos cascotes. Los pasillos de aquel edificio estaban cubiertos de hojas de papel, eran más que nada documentos y algún que otro currículo. Seguramente los papeles se habían desperdigado durante la evacuación. Mientras caminaba veía multitud de rostros que la observaban con una sonrisa. Esa gente estaría muerta o deambulando por algún lugar, la mayoría de aquellos rostros eran de gente joven, gente de su edad que había perdido la vida.
De repente los cristales de las ventanas estallaron y Luci se tiró al suelo para esquivar la lluvia de cristales rotos. Luci maldijo en voz alta cuando supo que le estaban disparando. Cuando los disparos cesaron pudo escuchar la voz del francés.-Tendrías que estar muerta, habría sido mejor, pero no, te has empeñado en seguirme, ahora lo pagaras caro zorra-
Luci trató de asomarse para situar a su agresor, pero entonces casi fue acertada por un proyectil, eso la obligó a refugiarse de nuevo.-Te voy a matar. Te lo prometo pedazo de cabrón-

Capitulo 145: Loba solitaria, part 3


Félix abrió los ojos y se vio tumbado en lo que parecía una mesa de metal. No recordaba como había llegado allí. Descubrió que le habían quitado la camisa y cuando trató de incorporarse vio que estaba amarrado allí. También cayó en la cuenta de que dos laminas de hierro estaban sobre su pecho manteniéndolo inmóvil. Ya había visto algo así en películas de abducciones extraterrestres. Notó frio en la cabeza, era como si no tuviera pelo. Trató de mover la cabeza, pero algo la mantenía fija en un sitio.
-¿Qué coño es esto?- alcanzó a decir.
En ese momento, una cabeza surgió por un lado y se lo quedó mirando, se trataba de una chica, en su cabeza se apreciaban varias cicatrices y de ella salía como una especie de tubo. Uno de sus ojos carecía de color y era muy posible que estuviese ciega de el.
-¿Quién coño eres? Suéltame ahora mismo-
-No malgastes saliva. Ella solo me entiende a mí y me obedece a mí- dijo una voz.
La chica se apartó y a la vista de Félix quedó un hombre, el mismo hombre que había visto…¿Hacia cuanto?.
-¿Dónde estoy? ¿y la gente que me acompañaba?-preguntó Félix.
-Están bien. ¿Puedes decirme tu nombre?- preguntó el hombre.
-Félix-
En ese momento aquel hombre le quitó lo que fuera que le mantenía la cabeza en el sitio y cuando Félix miró hacia los lados vio a Cayetano en una mesa similar a la suya, sin embargo, tenía un tubo dentro de la boca, lo que le ayudaba a respirar. Lo peor era su cabeza, lo habían rapado y tenía como grapas alrededor de la cabeza, le recordaba a Frankenstain.
-No te preocupes, estará bien. Cuando despierte será un hombre nuevo-
-¡¡Cabrón!! ¿Qué le has hecho?- preguntó Félix totalmente consternado por el estado del muchacho.
-Le he salvado- contestó el hombre.
-¿Salvado? Más bien ha sido tu cobaya- respondió Félix.
El hombre comenzó a pasearse por la habitación hasta que se sentó junto a una pizarra. En ella había dibujado un cerebro con varias descripciones de las partes de este.
-Esto de aquí es el cerebro humano, aunque supongo que eso ya lo sabes. En el se puede trabajar mucho. Tanto que se puede manipular a una persona y hacer de ella cosas como por ejemplo que no sienta dolor, ni miedo. Solo dejo activa una parte del cerebro-
-No entiendo una mierda. Absténgase de contarme cuentos de científico tarado-
-Es sencillo. Estos estudios tienen su fuente en los seres que nos rodean. Si logro manipular un cerebro y lo llevo al mismo nivel que el de esos seres, puedo usarlos en mi beneficio. Esos seres solo usan una parte del cerebro, la del instinto, la que los hace solo perseguir un objetivo, el de alimentarse. Si lo manipulo a la inversa que los vuestros puedo conseguir que lleguen incluso a obedecerme-
-¿Es lo que le ha hecho a Cayetano?- preguntó Félix.
-Correcto. A partir de ahora será como uno de esos seres, pero estará vivo, me obedecerá y por supuesto, no tendrá la violencia de esos seres-
-Aun tendrá cojones de decir que lo ha salvado. Solo lo ha convertido en un puto zombi-
-Lo he salvado porque así nunca mas sentirá ni miedo ni dolor-
-Lo ha convertido en una carcasa vacía. Le ha arrebatado el alma- contestó Félix.
-Fíjate en esa chica. Se llama Laura. La encontré vagando sola por ahí. Yo la protegí y la traje aquí- la chica se acercó a aquel hombre y el la acarició con ternura.- Yo le ofrecí una liberación y ella aceptó-
-Ella no sabía a que se refería. Usted es un jodido monstruo- respondió Félix.
-Pronto serás como ella y los otros. Son como mis hijos- dijo el hombre al tiempo que besaba a la chica.
Félix se revolvió en la camilla y trató de liberarse, pero era imposible. Luego aquel hombre le inyectó algo y Félix comenzó a perder el conocimiento. El ultimo pensamiento que tuvo fue que no sabía si sería el mismo cuando volviera o sería como el perro de aquel tipo.

Eva se despertó en lo que parecía un cuarto acolchado. Estaba mareada y justo a su lado estaba Natacha con la cabeza inclinada sobre el pecho. Respiraba, al menos eso era bueno, a pesar de que no sabían donde estaban. Con delicadeza comenzó a despertarla, cuando la francesa levantó la cabeza, Eva vio que tenía un corte en la cabeza provocado por algún golpe.
-¿Dónde estamos?-preguntó Natacha.
-Esto parece un cuarto acolchado. Y no tenemos ni una mísera navaja multiusos que podamos usar como arma- respondió Eva en voz baja para evitar ser escuchada. Era seguro que había alguien montando guardia al otro lado de la puerta.
Eva se puso en pie y se acercó a la puerta con cautela. Al otro lado podía escuchar la respiración de alguien, esta era agitada. Como si perteneciera a alguien que había estado corriendo. Cuando Eva observo a través de la pequeña obertura, allí vio a un chico joven que iba de un lado al otro con los brazos estirados hacia abajo, la respiración era suya y este estaba como inmerso en una especie de ataque nervioso. Era un chico joven y en su cabeza había varias cicatrices y marcas. De pronto, este se paró y miró en dirección a Eva, este se acercó rápidamente y dio un fuerte manotazo, esto hizo que Eva se retirase.
-¿Va todo bien?- preguntó Natacha.
-¿Bromeas?, tenemos habitación de lujo y a un botones veinticuatro horas. Esto parece el Rich- Eva dejó de sonreír y se alejó de la puerta.- Ahora en serio. Tenemos que salir de aquí como sea-
Eva no dejaba de mirar a la puerta. No creía que pudieran jugársela a un tipo que parecía que estaba más ido que otra cosa. Era como si fuera drogado, aunque más que drogado, era como si fuera uno de esos seres, su mirada era similar, aunque conservaba el iris a diferencia de los infectados, pero estaba vivo.
Natacha se puso de pie, miró a su alrededor y se fijó en que no había ventanas. La única escapatoria era la puerta. Para escapar por ahí tendrían que burlar al guardia.
-¿Quiénes serán estos tipos?-preguntó Natacha.-A Cayetano y a mi nos atacaron varios. Pude verlos en una fracción de segundo, no parecen personas normales-
-No lo son. Me atrevería a decir que son pacientes del sanatorio- contestó Eva sentándose al lado de su compañera.-Debemos pensar en una manera de salir de aquí. Dios sabe lo que están haciendo con Félix y Caye-
-Seguro que nada bueno-

Félix se había quedado solo en aquella habitación junto al cuerpo de Cayetano. Hacia escasos minutos que aquel tipo que parecía un medico había abandonado la habitación. Félix agradecía eso, quizás, si no se hubiese ido, a esas horas, aquel loco podría estar manoseándole el cerebro con algún propósito macabro. No quería ser como esa chica ni como los otros que había visto. Eran como esclavos sin mente. ¿Qué demonios les había estado haciendo?. Ante todo pensaba en sus compañeras, no las había vuelto a ver desde que los cogieron. ¿Seria posible que estuvieran en otra sala en el mismo estado que Cayetano?. En ese momento escuchó un ruido en la habitación, eran pasos.
-¿Quién anda ahí?- preguntó Félix.
Fue entonces cuando la chica se acercó. Era la misma que había visto en un principio. La tal Laura. Esta lo miraba con curiosidad.
-Oye…¿ Puedes ayudarme?-
La chica no contestó. Simplemente movió la cabeza hacia un lado como si quisiera comprender las palabras de Félix.
-Me entiendes ¿ verdad?. Tienes que ayudarme a salir de aquí por favor-
Félix no sabía si esa chica podía entenderlo. Tenía que poder, si entendía a aquel tipo, tenía que tratar de razonar con ella.
********
La puerta de la habitación donde estaba encerrada Lidia se abrió con un chasquido y cuando esta estuvo completamente abierta, la pequeña silueta de la niña se abrió paso para abrazarla. Lidia la abrazó también, seguidamente miró a Álvaro con una mirada que reflejaba un gran odio.
-No te preocupes. No le he tocado un solo pelo de la cabeza. Puede que sea un asesino, pero no soy un jodido pedófilo de mierda. Sal de la habitación- dijo Álvaro con toda tranquilidad.
Lidia salió de la habitación junto a Vicky y ambas se plantaron en el pasillo.- Espero que tengas un plan para salir de aquí. Esa calle esta llena de No Muertos, por mucho que disparemos no saldremos de aquí con vida-
Álvaro hizo una mueca y sonrió.-Eso ya lo se. No soy imbécil. Esta noche me tomé la libertad de explorar la casa. Es grande y tiene infinidad de pasillos, las puertas están blindadas. Creo que podríamos quedarnos aquí, no podríamos salir de todos modos, tampoco nadie vendrá a buscarnos. Nos quedaremos aquí, espero que no me des problemas, por tu bien-
-Esta bien. Hare lo que quieras, pero tu no nos tocaras ni a mi ni a la niña. Me necesitas por si quieres salir de aquí, porque te equivocas diciendo que nadie vendrá a buscarnos-
-Si son listos no lo harán. No podrán acercarse por aquí-
Después de eso, Álvaro las condujo por toda la casa. Mientras tanto, Lidia ideaba un plan para deshacerse de ese loco.

Toni y Sandra habían llegado a Alcoy. Habían andado toda la noche y se habían cruzado con varios infectados. Estos no les prestaban atención. Ya que olían igual, estaban pasando desapercibidos. Pasaban por su lado y no los miraban, estaban siendo invisibles para los infectados. Toni nunca los había visto tan de cerca. Algunos eran realmente macabros, en ciertos momentos su mirada parecía cruzarse con la de los infectados, pero estos no tenían interés en ellos. Durante la caminata también encontraron el furgón abandonadonado. Lo que revelaba que habían continuado a pie.
Las calles de Alcoy eran un continuo ir y venir de aquellos seres. Había zonas donde había menos, otras zonas donde tenían que andar apartándolos.
-No nos distinguen de ellos, pero trata de no llamar la atención- dijo Sandra.
-Ya lo se- respondió Toni en voz baja.
En ese momento se chocó de bruces contra uno de los infectados. Un hombre de gran tamaño que en vida podría haber sido un culturista. Este lanzó un gruñido y se acercó a Toni. Toni se llevó rápidamente la mano a su arma, tenía que estar preparado por si le atacaba, pero no pasó nada.
-No te detengas. Vamos- le espetó Sandra.
Ambos siguieron por las calles de Alcoy en busca de Lidia y la niña. Tenían que encontrarlas. Lo malo era que no tenían ni idea de como saldrían de allí junto a ellas.

Capitulo 145: Loba solitaria, part 2


Los primeros rayos de sol empezaron a pasar a través de la luna delantera del camión. Me desperté lentamente y vi como comenzaba a amanecer. Bajé lentamente del camión y vi que los demás ya estaban en pie. Iván y Luci aun no habían vuelto. Sin embargo los demás habían acabado de hacer el trabajo de apartar todos los vehículos del camino, pero ni Iván ni Luci habían vuelto, lo cual me preocupaba. Había otra cosa que me daba mala espina, Philip no estaba allí tampoco.
-¿Dónde esta el francés?- pregunté.
-Ha escapado. Tenemos motivos para creer que puede haber ido tras ellos- contestó David con sinceridad.
-¿Qué?. Tenemos que…-
Tristán no me dejó acabar la frase.- No nos moveremos de aquí. Cambrils es una zona infestada y nosotros somos muchos. Llamaríamos mucho la atención, ellos dos solos pueden conseguirlo. Tu no estas para moverte-
-Solo es una oreja. Estoy bien-
-Estas bien ahora, pero una infección podría traerte problemas. Si por ejemplo entras en combate con uno o más de esos seres y su sangre te salpicara y por una de esas la sangre entrara en contacto directo contigo, quedaras infectado. Por no hablar de que podrías desmayarte- explicó Tristán.
-Nos queda confiar en ellos y esperar su regreso, aquí estamos a salvo-dijo Cesar.-No te preocupes, son duros y si el francés intenta algo… créeme que no podrá con ellos-
Hice caso a las palabras que dijo Cesar. Si, tenía razón. Iván y Luci eran duros… pero…¿Por qué tenía ese presentimiento de que algo no marchaba bien?.
******
Philip lo había intentado todo y no lo había logrado. Demasiados No Muertos. Se encontraba en un bloque de edificios observando la calle. La luz del día solo complicaba las cosas. Algunos lo habían visto y aporreaban las paredes del edificio donde estaba. Iba armado, si, pero con su escasa munición no podría hacer mucho contra ninguno de esos seres, había demasiados, mas de las balas que tenía. Philip no quería arriesgarse a un enfrentamiento que le traería consecuencias catastróficas para el, con toda seguridad acabaría muerto. Philip se apartó de la ventana donde se encontraba y se comió algo de lo que había encontrado. Mientras comía no pudo evitar sonreír por haberse vengado de esa manera. Lo había conseguido. Los había matado como había planeado, quizás aquella zorra ya estaría muerta y quizás reanimada. Se pasarían ambos en aquel garaje para siempre por toda la eternidad.

Luci tenía hambre. Muchísima hambre en realidad, pero no podía pararse. Tenía a su presa a la vista, se había escondido en el interior de una vivienda, pero allí estaba aquel condenado francés. El no parecía estar al tanto de su supervivencia, había sido descuidado y eso le costaría caro. Luci apretó los puños con fuerza y lo odió, lo odió con todas sus fuerzas. Aun así, pese a su odio, lanzarse contra el así, solo con su katana… era un suicidio. Philip estaba armado y no se lo pensaría a la hora de disparar. Tenía que ser cautelosa y acabar con el a la primera oportunidad. Luci tenía que ponerse en marcha, pero antes tenía que hacer algo.
Luci bajó al garaje, allí seguía el cuerpo de Iván. Con la vista, Luci buscó algo de gasolina. La encontró en un rincón del garaje, luego la vertió sobre el cuerpo de Iván y finalmente sacó un encendedor de su bolsillo. No podía dejar su cuerpo allí pudriéndose con el paso del tiempo, quemarlo era lo más obvio que podía hacer.
-Voy a salir de aquí, pero aun no iré a llevarle los antibióticos a Juanma. Primero tengo algo que hacer y es cobrarme la venganza por lo que te hizo ese mal nacido. Me lo pagara caro. Acabaré con el, prometo que acabare con el-
Seguidamente prendió fuego al cuerpo de Iván y se dio media vuelta. Luci comenzó a recorrer el garaje. Tenía que salir de allí rápidamente. El garaje era grande, había unas cinco entradas desde cinco bloques de edificios diferentes, pero una única puerta de salida al exterior, quizás si aquella puerta quedaba abierta y los infectados entraban en el interior, la calle quedaría vacía y ella tendría una oportunidad de cruzar aquella calle y llegar hasta su presa, el francés. Lo malo era que si hacía eso, también alertaría a Philip y el la estaría esperando, quizás le dispararía desde la distancia. No, esa no era la solución.
Desechada la idea de atraer a los No Muertos al interior del garaje pensó que desde la terraza tendría una visión clara del entorno. Cuando llegó a la terraza se asomó y vio la calle llena, miró hacia la misma ventana donde vio al francés, pero aquel no estaba allí. Se había movido. Luci dio un puñetazo en la pared más cercana y maldijo a Philip.
-¿Dónde coño te has metido cabrón?-

Philip había intentado llegar a la calle desde el bloque donde se encontraba, pero nuevamente la cantidad de infectados había sido un problema, había muchísimos. Tantos que era imposible contarlos a simple vista, tantos que era imposible ver el asfalto que había a sus pies. Philip observaba a aquellos seres con una mueca que expresaba lo mucho que los infectados le repugnaban. Los había visto crecer en número desde el día que el mundo se sumió en el caos. Lo cierto era que antes de ver al primero, la sola idea de que los muertos volvieran a la vida le parecía descabellada y carente de sentido. Fue enviado al frente sin creérselo, pero entonces, en las calles de Paris vio al primero de ellos, sus andares eran erráticos debido a la pierna semi colgante que llevaba arrastrando, aquel ser emitió un sonido similar a un gruñido, fue justo después de aquel sonido cuando cerca de un centenar de aquellos seres dobló la esquina de aquella calle corriendo hacia ellos. El tiroteo que se originó a continuación no sirvió de nada, aquellos seres no caían y diezmaron a su pelotón. Philip logró escapar y se encontró con los restos del pelotón de Roache al que ya conocía. Desde ese día no solo cayeron la mayoría de sus compañeros, el mundo entero se había ido al infierno de forma definitiva. Permanecieron en las afueras de la ciudad mientras les llegaban mensajes de ayuda, los demás soldados suplicaban su ayuda, estaban siendo superados y todos aquellos soldados que caían se ponían enseguida en pie como aquellos seres. Roache podría haberlos ayudado, pero desoyó todas aquellas llamadas, habían desertado. Justamente después de eso, tras un largo viaje llegaron a España, concretamente hasta Picassent donde se asentaron en aquella granja. Todo lo que vino después lo hizo bajo las órdenes de Roache, todo aquello lo había llevado hasta esa situación. En el fondo sentía miedo de como podía acabar todo, estaba atrapado rodeado de millones de aquellos seres, pero había algo mas, algo le oprimía el pecho. ¿Qué podría ser?.

Luci se movía con el sigilo de un gato que va a cazar. Había tenido suerte de que las terrazas de los edificios estuviesen prácticamente pegados o no muy alejados unos de otros. Eso le permitía acercarse a su presa rápidamente sin ser vista. Se adentró de nuevo en uno de los edificios y comenzó a caminar por uno de los pasillos. Este era bastante largo y las puertas de las viviendas estaban rotas o tiradas por el suelo. Entonces vio en mitad del pasillo lo que parecía una barricada hecha por muebles, los cuales habían sido apartados no hacía mucho rato. Philip había pasado por allí también, no podía estar muy lejos. Pronto daría con el, pronto lo mataría, pronto se cobraría la venganza.