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viernes, 20 de enero de 2012

Capitulo 139: Veinticuatro horas, part 4

Día 17 de Mayo de 2009
Día 339 del Apocalipsis.

Los rayos del sol se filtraban por el techo destrozado del vehículo. Sandra se despertó y miró a su alrededor. Estaban en medio de una zona boscosa. No tenía ni idea de como habían llegado hasta allí. El pie le dolía menos, pero le dolía. Miró y vio a Paco. Lo zarandeo para despertarlo y cuando este abrió los ojos emitió un gemido. Por un momento Sandra se asusto, el gemido era muy similar al de los infectados.
-¿Paco?-
Paco se giró y miró a Sandra. Este tenía la mirada perdida y tenía fuertes calambres por todo el cuerpo. No sabían la hora que era, pero a Paco no le quedaba mucho. Su tiempo se acababa.
-Tenemos que salir de aquí-dijo Sandra tratando de deslizarse hacia fuera.
Cuando apoyó el pie en el exterior, sintió un fuerte calambre que le subió a toda velocidad hasta la cabeza. Ahogó un grito y se dejo caer en el suelo. Paco no tardo en salir del vehículo, se tambaleaba mucho, no estaba nada bien. Este se arrodilló delante de Sandra.
-¿Qué vas a hacer?-preguntó Sandra.
-Voy a entablillarte el pie, con el pie así no podrás ir muy lejos y tu avance será lento, esos bichos te cogerían. O peor, podría cogerte ese maldito viejo-contestó Paco.

Paco busco algo con lo que poder entablillarle el pie a Sandra. No tardó en encontrar una rama, luego se volvió hacia Sandra.
-No es mucho, pero algo podremos hacer con esto- seguidamente se arrancó un trozo de manga.- con esto me asegurare de que lo tienes bien sujeto, no quisiera que te cogieran esos bichos-
Sandra quiso mirar a su amigo a los ojos, pero este enseguida desviaba la mirada. Aun así, Sandra pudo vislumbrar las lágrimas que había en los ojos de Paco.
-¿Cuánto te queda?- preguntó Sandra.
-No lo se…pero oye. Esto no importa ahora, lo importante es que tú salgas de esta-
Paco terminó de entablillarle el tobillo y luego buscó una rama que le sirviera de bastón para apoyarse. Cuando se lo dio la ayudo a ponerse en pie.
-Venga vamos-dijo Paco frotándose las manos.
En ese momento Sandra se percató del tembleque de las manos de Paco. No quería ni imaginarse lo que estaba sufriendo su amigo. Lo peor era que no sabía el tiempo que le quedaba, quizás fuese así mejor, pero no le gustaba la idea de que su amigo iba a morir poco a poco delante de ella, no podía evitar imaginárselo andando y desplomarse de repente. Teniendo en cuenta de que estaba atardeciendo y de que el día anterior le habían inoculado el veneno más o menos a esas horas, era muy probable que a Paco le quedaran minutos de vida. Quizás segundos.
-¿Qué tal te encuentras?-
Sandra se sintió estúpida al formular esa pregunta. Era evidente que no se encontraba bien, se imaginó miles de partículas verdes con pelos acabando con los glóbulos rojos, llegando hasta el corazón y haciendo que este dejara de latir.
Paco sonrió y la ayudó a incorporarse.- Ahora mismo estoy bien. Tranquila-
Ambos comenzaron a caminar en dirección a Alcoy. Paco parecía saber muy bien que dirección tomar a través de la montaña, Sandra sabía de sobras que Paco no se arriesgaría a adentrarse en ninguna zona urbana y que optaría por rodear Alcoy hasta alcanzar la prisión, pero eso les llevaría mucho rato y era muy probable que se quedara sola antes.
Paco se paró de repente y se cayó de rodillas victima de un fuerte calambre. Sandra se abalanzó sobre el y le miró a los ojos. Paco movía rápidamente las pupilas. Estaba sufriendo.
Sandra no sabía que hacer, fue en ese momento como en medio de la confusión vio emerger la silueta de aquel viejo de entre la maleza, este portaba el rifle de caza en las manos, lo que era el viejo estaba totalmente ensangrentado, por unos momentos creyó que estaba infectado, pero esa idea la abandonó rápido cuando vio que este le apuntaba directamente a la cara.
-Aléjate de el-
Sandra miró a Paco y vio que estaba inmóvil, probablemente muerto. No le quedaba mas remedio que hacer lo que el viejo le decía. Poco a poco se fue alejando del cuerpo de Paco, comenzó a sollozar de impotencia, ya casi había logrado escapar, cuando ya casi habían logrado dejar atrás toda aquella pesadilla, el destino nuevamente se reía de ellos en su cara, había acabado con Paco y ella estaba a punto de morir también.
-No me haga daño…-suplicó Sandra.
-Todo es culpa tuya. Si me hubieses hecho caso no habríamos llegado a esto-
Sandra miró al viejo con ojos bañados en lágrimas, estos eran suplicantes, suplicaban que no la mataran, pero el viejo los estaba ignorando, seguía apuntándole.
-Date la vuelta, no quiero que me mires-
Sandra se dio la vuelta y comenzó a llorar cuando notó como el viejo depositaba el cañón del rifle en su nuca. La vida de Sandra pasó por delante de sus ojos, recordó toda su vida pasada, sabía por comentarios de la gente que cuando vas a morir toda tu vida pasaba por delante de tus ojos, pero nunca se imaginó que esas imágenes pasaran de forma tan frenética.
-Eres mi niña…espero que me perdones algún día cuando nos volvamos a ver. La próxima vez procurare ser un buen padre y hacerlo todo bien- decía el viejo en una especie de monologo mas para si mismo que para ella.

Ramiro comenzó a llorar, estaba apunto de matar a su hija allí mismo, le había fallado como hija y ese era el justo castigo que merecía, pero no podía soportar que su hija le mirara a los ojos. No podría evitar ser perseguido por ellos cada vez que cerrara los ojos. Ramiro respiró hondo y amartilló el arma, deslizó su dedo por el gatillo y susurró-Lo siento-
En ese momento Ramiro vio como una silueta se lanzaba contra el y lo derribaba. El arma se le escapó de las manos y seguidamente Ramiro comenzó a forcejear con alguien en el suelo. Mientras se retorcía en el suelo con el individuo como dos culebras, pudo mirar a los ojos de su agresor, era Iñaki.
Iñaki lo miraba con furia, era una expresión que jamás había visto en la cara de su hijo, se trataba de una mirada de odio puro, las manos de Iñaki se cerraron en torno a su cuello y a pesar de los temblores que había en estas. Su hijo estaba fuera de si, con gran violencia alzó su cabeza un palmo del suelo y la estrelló contra el suelo varias veces. Ramiro trató de zafarse de la presa y en un momento de flaqueza de su hijo logro quitárselo de encima. Ramiro sonrió, el veneno estaba haciendo efecto por fin, no le quedaba mucho. En ese momento un disparo sonó en aquel mismo lugar y entonces una enorme flor roja se abrió en su pecho. El dolor vino justo en ese momento como una descarga eléctrica y el cayó a un lado gritando, alguien le había disparado por la espalda. Con la vista totalmente nublada trató de ver al responsable del tiro, allí de pie a unos metros vio una silueta que sostenía el rifle.

Sandra había disparado sin pensárselo dos veces. Justo después el bosque que los rodeaba se llenó de gemidos, en pocos minutos se verían rodeados por una multitud de infectados. Se había dado cuenta de su error, pero al menos había disparado y herido a aquel maldito viejo. Se acercó tambaleante y vio al viejo que la miraba con una expresión de miedo, era la primera vez desde su cautiverio que había visto a ese maldito loco tan asustado. En ese momento, cuando vio que aquel viejo trataba de alejarse a rastras, sin pensarse si los infectados la podían oír, volvió a disparar, esta vez en la rodilla derecha del viejo. El viejo lanzó un grito al mismo tiempo que la pierna por debajo de la rodilla quedaba casi separada del resto del cuerpo.
-¡¡¡Cabrón!!!-
Sandra no vacilo y a pesar del dolor de su pie hinchado, pateo la cabeza del viejo. Seguidamente escupió al viejo, fue entonces cuando sus ojos se encontraron con los del viejo y solo una única palabra salió de los labios de este.
-¿Quién eres tú?-
Sandra alzó el rifle a modo de bate de baseball y golpeó al viejo varias veces hasta que el cuello del viejo se doblo de una forma imposible y el viejo se quedo inmóvil, totalmente muerto.
Sandra sintió una mezcla de miedo y alegría al haber acabado con aquel maldito viejo que tanto les había hecho sufrir. Cuando vio que estaba bien muerto se fijo en el cuerpo de Paco, este estaba de espaldas en el suelo y cuando la vio sonrió aunque los labios le temblaban.
-Eh…visto…lo que…hiciste…- la voz de Paco era entrecortada.- No te sientas…culpable…se tenía que…hacer.-
-Aguanta…-dijo Sandra pasándole las manos por las mejillas.
-Vete de aquí…los podridos…-Paco tosió- Los podridos no tardaran en llegar…huye rápido y…olvídate de mi…ya no tengo salvación…llega a la prisión…diles que no….que me perdonen por no poder…seguir adelante…pero mi vida…acaba aquí.-
Paco no dijo más palabras, se quedo totalmente quieto con los ojos abiertos. Sandra busco su pulso, nada. Paco había muerto.
Sandra le cerró los ojos y se puso en pie. Tenía que alejarse de allí antes de que los infectados llegaran. Sandra se alejó todo lo deprisa que pudo de allí sin mirar atrás.

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

Sandra estaba llegando a Alcoy. No había comido desde que había dejado el cuerpo de Paco allí. Tenía hambre y sueño, el pie le dolía a horrores y el cansancio estaba empezando a hacer mella en ella. Se acabaría desmayando de un momento a otro, caminaba apoyándose en el fusil. En ese momento escuchó un sonido acercándose por la carretera a sus espaldas. Se acercó a un lado de la carretera secundaria y se quedo sentada con el rifle del viejo en alto. Entonces vio que se trataba de un coche. No sabía quien seria, no sabía si sería amigo o enemigo, pero estaría preparada, lucharía con uñas y dientes si era necesario.
El vehículo se paró de repente y una de las puertas se abrió. De dentro del vehículo se bajó una chica rubia de ojos azules. La chica se acercó a Sandra con las manos en alto, seguidamente la silueta de un chico se bajó del vehículo.
-¿Sandra?-
Se trataba de Félix, del vehículo se bajaron dos chicas más y también otro chico al que conocía, era Toni. Entre todos la subieron al vehículo. Antes de quedarse dormida sonrió y susurró algo.-…la prisión…-

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