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viernes, 20 de enero de 2012

Capitulo 139: Veinticuatro horas , part 3

Paco conducía rápidamente. Estaba nervioso, las horas pasaban y los efectos del veneno comenzaban a pasarle factura. Sandra estaba inconsciente, necesitaba rápidamente que Lidia le echara un vistazo a ese pie hinchado. El hubiera querido que se lo echara a el también, pero tenía muy claro que de nada le iba a servir. Se moria.
Los caminos de montaña estaban la mayoría cortados, en muchas ocasiones tenía que dar la vuelta y volver sobre sus pasos. Estaba desorientado, sudoroso y asustado.
-Condenado viejo-
De repente escuchó un disparo y la luna trasera reventó en mil pedazos, un segundo disparo hizo que la luna delantera también reventara. Miró al retrovisor y vio salir a aquel maldito viejo salir de entre la espesura del bosque, este les disparaba una y otra vez.
-Joder…ahora no-
La vista de Paco se nubló y perdió en ese momento el control del vehículo. Dio varios volantazos y se fue alejando de allí, por momentos sentía mas calambres y ya no diferenciaba de la realidad de la fantasía, no sabía si los disparos que seguía escuchando eran de verdad o alucinaciones por culpa del veneno que lo mataba poco a poco. Se golpeó la cabeza varias veces para salir de esa enajenación o lo que fuera. De repente, como salido de la nada, un árbol se cruzó en su camino y el vehículo acabo empotrándose contra el. Paco se golpeó contra el volante y perdió el conocimiento.
********
La noche estaba cayendo rápidamente. Eva seguía junto al perro siguiendo el rastro. Comenzaba a ser demasiado extraño que no los encontrara todavía, algo que no le gustaba nada. Ambos llegaron hasta las paredes de lo que parecía un gran edificio. Nada mas llegar el perro comenzó a ladrar hacia la puerta principal.
-¿Qué pasa chico?. ¿Están aquí?- preguntó Eva acariciándole el lomo al perro.
El perro se estaba dejando los pulmones ladrando, era evidente que los chicos estaban allí o tal vez, el perro había encontrado a su dueña, quizás había encontrado a Sandra. Eva no la buscaba a ella, pero si era ella la que estaba allí se la llevaría de vuelta.
-Cálmate chico. Ya esta…-
Pero el perro no dejaba de ladrar. Fue en ese momento cuando la gran puerta del edificio se abrió y apareció una chica cargada con un AK-47. La chica no dudo ni un segundo y apuntó a Eva. Esta tampoco se lo pensó y también alzó su fusil.
-¿Quién eres?-preguntó la chica.
-Soy una superviviente… estoy buscando a alguien.-respondió Eva.
-¿A quien?-preguntó la chica.
Eva dudó por unos segundos. No sabía si decir la verdad. Al fin y al cabo no conocía a esa chica de nada, hablar mas de la cuenta podría ser fatal. Esa chica no era mas que una adolescente, pero por experiencias personales y por lo que había escuchado a los demás, las apariencias engañan y detrás de esa chica podría haber mas de un centenar de tipejos de dos metros con complexión de bulldozer armados hasta los dientes, pero el que nada arriesga, nada gana. Eva trago saliva y dio unos pasos al frente.
-Estoy buscando a un grupo de personas. Llegué hasta aquí siguiendo su rastro. Es muy posible que estén aquí-
En ese momento, Eva se sintió observada. Por el rabillo del ojo vio destellos en las ventanas del edificio y notó movimiento en las ventanas y terrazas superiores del edificio. Mas gente la observaba y quizás le estaban apuntando. Esperando a que diera un paso en falso para agujerearla como si fuera un maldito colador.
Eva dejó el fusil en el suelo y luego poco a poco alzó las manos. Sabía que si se enfrentaba tenía las de perder. Se la tenía que jugar.
-Estoy buscando a alguien. Se llama Juanma. ¿Le conocéis?-
El pulso de Eva se aceleró. Tenía la impresión de que iban a dispararle en ese mismo momento. Entonces una silueta se abrió paso por detrás de la chica. Entonces Eva se percató de que se trataba de un chico muy joven. Otro adolescente. El muchacho avanzó hacia ella con la mano situada sobre el arma que llevaba en la cintura.
-¿Has dicho Juanma?-
Eva asintió y el chico se giro hacia el edificio.-Bajad las armas-
Eva notó como el ambiente parecía relajarse un poco, la chica del principio bajó su fusil y al parecer los demás también lo hicieron.
-¿Te envía el?-preguntó el chico.- ¿Sabes algo de Gloria?-
Eva no sabía de qué hablaba ese chico. Ella no tenía ni idea de quien puñetas era Gloria, solo le interesaba saber donde estaban sus amigos.
-No se nada de ninguna Gloria. Estoy buscando a mis amigos, el perro me trajo hasta aquí siguiendo el rastro-
El chico se cruzó de brazos y miró a Eva.-Estuvieron aquí hace unos días, pero se marcharon hacia Castalla, estaban llevando a un crio deforme para que se reuniese con su familia-
Eva no entendía nada. ¿Que niño deforme? ¿Qué familia?. Fuese lo que fuese, el resto del grupo había estado allí.
-¿Cuánto hace que se fueron?-preguntó Eva.
-Hace unos días- respondió el chico.- Escucha, no es seguro andar por ahí de noche, te recomiendo que te quedes aquí esta noche y mañana saldré contigo a buscarles. Yo también quiero encontrar a alguien-
Eva asintió. Entonces ella y el perro se adentraron en el edificio. Una vez dentro, se dio cuenta de que era un internado, lo que mas le sorprendió fue que no había ni un solo adulto, todos eran adolescentes y niños de todas las edades, muy pocos llegaban a los dieciocho años.
-¿No hay adultos?-preguntó Eva sorprendida.
-No. Somos solo nosotros. Nosotros solos nos cuidamos los unos a los otros y así hemos sobrevivido hasta ahora. No necesitamos adultos…- el chico hizo una pausa- Mi nombre en Cayetano por cierto-
Eva se presentó diciendo su nombre. Poco después fue conducida a una habitación.
-Esta es la tuya. Buenas noches-
Eva entró en la habitación y Cayetano cerró la puerta después. A Eva le parecía bien quedarse allí esa noche, pero no bajaría la guardia por nada del mundo.
********
Toni y los demás por fin habían llegado a Bocairent. El pueblo presentaba el mismo aspecto que otros que habían visto o pasado. Era señal de que la pandemia había avanzado imparable por cada rincón más inhóspito. Nada había quedado libre de ella, absolutamente ni los pueblos más aislados. La desolación reinaba por todas partes y el mundo que en un pasado habían conocido había desaparecido para siempre, dando un gran salto hacia atrás en el tiempo, era como volver al mismísimo siglo XVIII. La única diferencia es que ellos, como el resto de la humanidad, ya no estaban en lo mas alto de la cadena alimenticia, se habían quedado por debajo de aquellos malditos seres que deambulaban por el mundo siempre en busca de carne humana.
Ya era de noche y era hora de acampar. Los cinco buscaron un lugar seguro y acabaron encontrando una gasolinera en una autopista, unos metros mas alla de ella se podía ver otro atasco.
-Deben haber atascos en todas partes-dijo Magda señalando hacia el lugar donde estaba este.
-Yo me vi metido en uno…, vi como esos bichos sacaban a la gente de los coches o directamente atravesaban los cristales con la cabeza. Menos mal que logré salir de ahí…tuve suerte- confesó Félix.
-Todos la tuvimos. Sobretodo ahora…tenemos suerte de seguir vivos con toda la mierda que nos rodea- añadió Natacha acercándose a la puerta principal de la tienda de la gasolinera.

Una verja corredera de hierro bloqueaba la puerta y la cadena estaba echada. Natacha lanzó un juramento y miró a Toni.
-¿No la puedes abrir?-
-Con una ganzúa o un clip lo podría hacer. También podría pegarle un tiro limpio, pero no creo que eso sea muy sensato. Eso podría atraer a esa escoria hacia nosotros- respondió Natacha pasándose una mano por la frente sudorosa.
-Voy a ver como tenemos la zona que nos queda por delante-dijo Toni sacando unos prismáticos.- no veré mucho, pero esos bichos aunque estén parados siempre se balancean, los veré de todos modos si están ahí-

Toni se alejó de la puerta y se fue corriendo hasta una camioneta que había parada a unos diez metros de su posición, se subió al techo de esta y comenzó a mirar por los prismáticos. Toni no vio a ningún infectado, ni parado ni en movimiento, solo una larga hilera de todo tipo de vehículos abandonados.
-¿Algo?-preguntó Félix a sus espaldas.
-Nada…solo un enorme atasco y un túnel que pasa por debajo de una montaña…quizás debería acercarme un poco por ahí para asegurarme de que no hay peligro y saquear algún coche-
-No. Mejor no…, no nos arriesguemos a llamar la atención mas de lo necesario, entremos y pasemos la noche ahí en la tienda, mañana al amanecer tendremos mejor visión de todo cuanto nos rodea y entonces seguiremos- dijo Félix.
-Esta bien…¿Quién hace la primera guardia?-preguntó Toni bajando de la camioneta.
-¿Quieres hacerla tu y luego te relevo?-preguntó Félix
-Si…que las chicas duerman- respondió Toni.

Cuando Toni y Félix volvieron a las puertas de la tienda vieron que esta ya estaba abierta. Natacha lo había logrado. Cuando entraron vieron que toda la tienda estaba intacta.
-Me parece que dimos con una mina de oro- dijo Natacha con una sonrisa.- El dueño cerró un día y ya no volvió, por aquí no ha pasado nada ni nadie. La suerte es que tenemos bastante comida aquí para un mes o dos, también agua-
-Pero son todo latas…-murmuró Magda.
-Las latas son lo que mejor se conserva. También tenemos bolsas de patatas rancias y chocolatinas que deben saber a rayos…pero por lo demás…tenemos un buffet libre-dijo Natacha con una sonrisa.
Los cinco cenaron y cuando acabaron se fueron a dormir. Toni se quedó delante de la puerta vigilando por si pasaba algo, su turno de guardia había comenzado.

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