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viernes, 13 de enero de 2012

Capitulo 138: Extraña desaparicion , part 4

Ray se despertó cuando las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer sobre su rostro. Trató de incorporarse y sintió una fuerte punzada de dolor en el hombro. El se miró el hombro y vio que lo tenía destrozado. En ese momento recordó lo que había pasado.

Día 17 de Mayo de 2009
Día 339 del Apocalipsis.

Ray tenía pensado marcharse del campamento, ya había metido la pata lo suficiente y no se fiaba de la palabra del doctor. No, en absoluto que no se fiaba. Salió de la tienda de campaña y entonces vio que los hombres del campamento trasladaban a los forasteros que habían venido con Vanesa. En ese momento alguien le clavó una jeringuilla en el cuello y el perdió el conocimiento.

Cuando Ray recobró el conocimiento estaba en uno de los camiones. Cuando trato de ponerse en pie no pudo, seguía muy mareado, todo parecía moverse, fue entonces cuando se dio cuenta que se movía porque estaba en movimiento. Al ponerse en pie avanzó a trompicones y abrió la puerta trasera de aquel camión, la puerta se abrió de golpe y Ray casi se cayó de el. Desde donde estaba podía ver la carretera quedándose atrás, parecía ser que el estaba en el ultimo camión del convoy. Era su última oportunidad para escapar, poco a poco se fue acercando al borde de la parte trasera del camión y saltó.
El cuerpo de Ray comenzó a dar tumbos por el asfalto hasta que acabó en la cuneta. El dolor era penetrante, tanto que ahogaba los gritos de dolor de Ray. Allí se quedo durante horas tumbado, no podía moverse, no podía hacer nada, al menos había logrado escapar de sus captores. Ahora solo le quedaba esperar a morir allí solo, era lo que se merecía.

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

Debía estar cerca de Tarragona, desde donde estaba podía ver en la lejanía algunas de las atracciones del parque “Port Aventura”. Era allí donde seguramente estaban sus compañeros y los forasteros. Sabía que había metido la pata y que no le perdonarían por lo que había hecho. Aquello iba a ser su redención, iba a salvarles. Tenía que hacerlo, ahora dependían de el.
Pese a sus heridas se fue acercando hacia “Port Aventura”. Era seguro que estaban allí metidos, lo sabía, sobretodo por el hedor que venía de aquella dirección. Cuando se iba acercando iba viendo los restos de cadáveres recién atropellados. Cuando estuvo cerca de las vallas, lo que vio allí le confirmó que era allí donde estaban los demás, la concentración de infectados así lo revelaban, los demás estaban allí retenidos. El problema sería el como entrar en aquel lugar sorteando a aquellos malditos seres.
Había realmente miles, quizás todos esos seres habían llegado de Tarragona o alrededores atraídos por la presencia humana. Lo mismo que había pasado muchas veces en el Nido 81, cuanto mayor era la presencia humana, mayor era el numero de infectados que llegaban.
Ray tenía que intentarlo por todos los medios.
**********
Me desperté con el sonido de un trueno y miré a mi alrededor. Úrsula no estaba a la vista. No podía evitar recordar lo que había hecho conmigo, me sentía violado. En realidad era lo que me había hecho esa chica. No podía evitar pensar en lo que había pasado y que de algún modo le había sido infiel a Lidia, otra vez.
Miré mis manos y pies y vi que no estaba sujeto a nada. Podría escapar. Me incorporé lentamente, la cabeza me daba vueltas, aun así me puse de pie al lado de la cama y comencé a buscar algo que me sirviese como arma. Rebusque en la mesita de noche, en los cajones. Lo único que encontré fueron muchos test de embarazo, debían pertenecer a Úrsula.
En ese momento escuché algo a mis espaldas, me gire y vi al doctor con algo de ropa en las manos. Este tenía una extraña sonrisa en la cara y me miraba como si yo no representara ninguna amenaza.
-¿Cómo estas?-
Yo no contesté. Simplemente miraba a aquel hombre, no soportaba esa maldita sonrisa que me dedicaba cada vez que me veía.
-¿No quieres hablar?. Supongo que estas enfadado, no me extraña, después del modo en que te hemos tratado, pero creo que deberíamos hablar-
-No tengo nada que hablar contigo hijo de puta-
-Creo que si. Toma, ponte esto…-el doctor me lanzó una camisa y unos pantalones raídos.
Yo me vestí lo mas rápido que pude y miré al doctor.-¿Dónde estoy exactamente?-
-Pronto lo veras.-contestó el doctor.
-No iré a ningún lado- le contesté levantándole el dedo.
En ese momento el doctor sacó un arma y apretó el gatillo. La bala pasó rozándome la oreja y sentí un quemazón en esta. Rápidamente me llevé la mano a la oreja y cuando me la miré vi que tenía sangre, mi sangre. Ese tipo me había disparado, por suerte había fallado, o quizás no.
-Si no te maté ha sido porque no he querido. Mi hija se enfadaría conmigo, ahora se bueno y acompáñame- el doctor hizo una pausa y me miró- Por cierto, ponte una capucha o algo, esta lloviendo mucho-
Cuando termine de vestirme  salí al exterior y vi que ciertamente llovía a cantaros. Miré a mi alrededor y vi que había atracciones en las partes mas alejadas, delante de mi había lo que parecía un rio con un barco esperando a que lo tomáramos.
-Esto es…- dije confuso.
-Estamos en Port Aventura. Esta es la parte de Mediterránea- el doctor llegó hasta el barco y me invitó a subir.
Cuando subí al barco vi que a los mandos de este había una mujer de mediana edad, justo al lado, sentada en un banco estaba Gloria, esta estaba dándole de mamar a su bebe. Aunque era una mala situación me alegré de verla, me acerqué a ella y la abracé. Gloria sonrió cuando me vio.
-¿Estas bien?-le pregunté.
-Si- contestó Gloria.
Entonces miré a su bebe, era una niña preciosa.
-Nació el día diecisiete. Esta muy sana-
-¿Cómo se llama?-pregunté.
-Se llama Esperanza. Es algo que no pierdo- contestó Gloria.
En ese momento el doctor se acercó a mí y se me quedó mirando. –Como ves…no somos mala gente. Simplemente tenemos unos ideales diferentes, tu tratas de sobrevivir con tu gente y yo también, pero yo además trató de renacer de nuestras cenizas. Ser lo que éramos, este mundo…por mucho que los caminantes nos superen en número, sigue siendo nuestro. Esos seres no duraran siempre, y cuando desaparezcan, será cuando tengamos nuestra oportunidad-
-Eso me parece muy bien, pero me estáis reteniendo a mi y a los míos aquí contra nuestra voluntad-
-Era la única manera de que os quedarais con nosotros. Tienes que comprenderme-
El barco se puso en movimiento mientras el doctor seguía explicándome sus motivos. Seguía sin entender el porque nos tenían allí de esa manera, en ese momento la mirada del doctor cambió y me miró de una forma extraña.
-A mi hija le gustas. Si aceptas quedarte con nosotros, vivirás con ella y podréis criar juntos a vuestros hijos, de lo contrario…mucho me temo que tendremos que hacerte lo mismo que a tus compañeros varones-
-¿Hacernos que?-pregunté.
-Como puedes ver. La comida escasea, dentro de poco no habrá comida para todos, los supervivientes que quedan no dejan piedra sobre piedra. A nosotros nos paso hace tiempo, nos quedamos sin carne-
-Hasta hace nada comimos carne caliente.-dije confundido.
-¿De donde crees que salía esa carne?- preguntó el doctor -¿Recuerdas a Rey?-
Yo asentí con la cabeza y entonces observe la cara de aquel hombre. En ese momento sentí unas fuertes arcadas, no era posible que eso hubiese pasado. En ese momento caí en la cuenta de que la carne que habíamos comido era humana.
Con un rápido movimiento me asomé por la barandilla y vomité. No podía creerme que habíamos comido carne humana. Volví a sentir arcadas y vomité de nuevo, entonces noté como me agarraban por detrás.
-Tranquilo, se que a veces cuesta, pero ya te acostumbraras. Al fin y al cabo, muy pronto tendrás que alimentarte de tus amigos, eso claro, si te unes a nosotros, si no, tu también pasaras por lo mismo-
Aquel hombre me puso en un compromiso. O me unía a ellos o moría junto a mis compañeros para servir luego como alimento para su gente.

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