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viernes, 13 de enero de 2012

Capitulo 138: Extraña desaparicion, part 3

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

Iván se despertó con el rumor de las gotas de agua golpeando en los cristales. Desde que los acontecimientos en el campamento se habían desarrollado de forma frenética y había caído bajo los efectos de alguna droga, su consciencia había estado yendo y viniendo. Aun no sabía muy bien donde estaba, pero estaba seguro que era un prisionero, otra vez. Miró a su alrededor y comprobó que estaba como en una habitación, esta tenía toda la decoración de pertenecer a una chica joven, a juzgar por el color de las paredes y la ropa que había en el suelo. Todo aquello era soberanamente macabro. Trató de levantarse de la cama donde se encontraba y vio que estaba muy bien amarrado. Se removió una vez tras otra, con tanta fuerza que una ampolla que tenía al lado cayó al suelo y salió rodando hasta chocar junto a la pata de una mesita de noche. Trató de leer lo que ponía, necesitaba saber con que lo habían drogado y que tipo de droga era. Si había algo que le asqueaba era los que podrían haberle estado inyectando.
Iván gritó, pero nadie parecía escucharle. Alzó la vista y miró por la ventana de aquella habitación y lo que vio le dejó de piedra, al fondo, sobre los edificios se erguía la majestuosa estructura de la montaña rusa “Estampida”. Recordaba esa atracción de las veces que había ido a “Port Aventura”. Eso significaba sin ninguna duda que aquella gente los había trasladado de sitio, los habían alejado de Valencia. Lo peor de todo era que no sabía en manos de quienes estaba.

Día 17 de Mayo de 2009
Día 339 del Apocalipsis.

Andrea y David habían tratado de salir aquella mañana para tratar de encontrar a sus compañeros desaparecidos. Querían encontrarlos antes que la gente del campamento, la gente los tomaba como asesinos y su repentina desaparición no ayudaba, al contrario, solo empeoraba las cosas. Mientras paseaban por el campamento vieron que Luci se acercaba corriendo, algo le pasaba.
-¿Qué pasa?-preguntaron David y Andrea al unísono.
-Es Iván. Ha desaparecido, fui a buscarlo a su tienda, pero ha desaparecido- contestó Luci.
-Eso no puede ser. Joder, todo esto es demasiado raro- David se quedó un rato pensativo, luego miró a Luci y Andrea.-Reunid al resto, nos marchamos de aquí ya-
David se acercó a Andrea y la besó en los labios.
-Ten cuidado- le dijo Andrea acariciándole una mejilla.
-Vosotras también- dijo David antes de alejarse corriendo.

El doctor estaba en su despacho en el caravana cuando vio que la puerta de esta se abría de golpe, alzó la vista y vio a uno de los del grupo forastero. Lo quiso recibir con una sonrisa, pero cuando vio que este le apuntaba con un arma se quedó quieto.
-¿Quieres algo?...David. ¿No?-
-¿Dónde están mis amigos?. Han desaparecido tres de ellos y esto es demasiado raro- dijo David mientras le apuntaba con el arma directamente a la cabeza.
-Creo que si te calmas podremos hablar tranquilamente. ¿No crees?. Si disparas eso aquí no solo mataras a un hombre inocente, también harás que mi gente venga a por ti, entonces si que se os van a complicar las cosas. Además, no vas a dispararme-
-¿No?- David cargó el arma y apuntó de nuevo.-Pruébeme doctor. Se sorprenderá-
En ese momento David notó algo en su nuca, era algo frio y metálico, entonces escuchó la voz de un hombre. No se giró para ver quien era, la voz era la de Ray, el novio de Vanesa y este le estaba apuntando a la cabeza.
-Deja de apuntar al doctor- le ordenó Ray.
David lo vio por el rabillo del ojo y le dijo.-¿De que coño va esto?-
-Si tiras el arma te lo explicare todo encantado, así no vamos a ninguna parte-dijo el doctor cruzándose de brazos en su sillón con toda la tranquilidad del mundo.
David podía disparar. Allí tenía a aquel hombre. Podía fácilmente apretar el gatillo, podría…pero una vez lo hiciera, Ray lo haría con el suyo y la victoria de David duraría unos segundos, pensó, dudó. Tenía que tener otra salida, pero en ese momento eran dos contra uno, por no hablar de que en el momento que empezara la refriega, todo el campamento acudiría allí para ver que había pasado, las posibilidades de David se esfumaban con cada nuevo pensamiento, tenía las de perder tirara por donde tirara.
-¿Y bien?-preguntó de nuevo el doctor.
David lanzó un juramento y luego, poco a poco fue dejando su fusil sobre la mesa del doctor, por un momento pensó que el doctor se abalanzaría sobre el arma y le dispararía, pero nada de eso ocurrió, sin embargo, Ray seguía apuntándole.
-¿Dónde están mis amigos?-preguntó David.-¿Dónde están Juanma, Héctor e Iván?-
-Están vivos, es todo cuanto puedo decirte. No tardaras en ir con ellos. Tenemos algo muy especial preparado para vosotros. Para las chicas también…pero ellas forman parte de otro plan mucho mas amplio-
-¿De que cojones me esta hablando?. No entiendo nada-replicó David.
David no entendía a que se estaba refiriendo aquel tipo. En un mundo donde los muertos andaban todo había tomado una nueva lógica, incluso las cosas que antes eran impensables, sin embargo no comprendía el razonamiento de aquel hombre.
-No me mires así como si yo estuviese loco. No lo estoy- el doctor miró por la ventana y vio que varios hombres armados que avanzaban por el campamento hacia la caravana.- Bueno, tu escolta ya esta aquí, quizás hablemos en otro momento con mas tranquilidad-
En ese momento David sintió un fuerte golpe en la nuca y cayó al suelo.

Después de que los hombres se llevasen a David envuelto en unas sabanas. Ray se quedó a solas con el doctor. El doctor miró a Ray y entonces vio su cara.
-Pareces preocupado. ¿Que te pasa?-
-No me siento bien con todo esto. Estoy también traicionando a Vanesa- respondió Ray.
-No es una traición. Digamos que si eres de los nuestros junto a tu chica, no os pasara nada. Y ella será solo tuya, solo te pedí una cosa a cambio. Que hicieras que ella se quedara y aceptara quedar embarazada cada X tiempo, no pido demasiado-
-¿Y que pasa con Basil y Abel?, ellos son mis amigos. Los demás no me importan tanto, apenas los conozco, pero creo que estamos llevando esto demasiado lejos-
-¿Qué te dije cuando nos encontramos?-preguntó el doctor.
-Que mi vida duraría mas si aceptaba todas sus condiciones…pero maldita sea, esto es totalmente desmedido, hemos drogado a tres de ellos ya. Solo para extraerles esperma y dejar embarazadas a las chicas del campamento, es una jodida locura. No puedo seguir con esto.-
En ese momento el doctor miró a Ray y comenzó a hablar con cierta seriedad.-¿Te crees que no se que llevaste al líder del grupo al almacén?. ¿Te crees que no se que le mostraste los botecitos?. Amigo mío, yo lo se todo, no intentes jugármela-

Ray salió de la caravana del doctor y se dirigió hacia la tienda de campaña que compartía con Vanesa. Nada mas llegar comenzó a cargar cosas en una mochila, fue en ese momento cuando escuchó la voz de Vanesa a sus espaldas.
-¿Qué haces?-
Ray se giró hacia Vanesa y la miró.-Recoge todas tus cosas. Nos largamos de aquí-
-¿Cómo que nos vamos?,¿Y que pasa con los chicos?, no podemos irnos sin ellos-contestó Vanesa.
-Escucha. He hecho algo… tenemos que irnos-respondió Ray agarrándola por los hombros-
-¿Qué has hecho?- preguntó Vanesa.
-Los he vendido. Lo hice a cambio de que nos dejaran vivir, pero no me fio de ese jodido doctor. Recoge tus cosas, nos vamos-
En ese momento, Vanesa, como impulsada por una gran rabia, golpeó a Ray y luego le escupió.- Te odio, eres un mierda-
Vanesa salió de la tienda con la intención de avisar a los demás. No quería que ellos pagaran la traición de Ray. Vanesa se sentía estúpida, había dejado que su hasta ahora pareja la engañara. Ella no quería formar parte de algo así, era el momento de marcharse de allí. Lo primero era encontrar a los demás y explicarles lo ocurrido, después a mano armada se harían con el campamento y encontrarían a los que habían desaparecido, aun debían estar en el campamento.

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

David abrió los ojos y se vio encadenado a una pared, justo a su lado estaban Héctor, Philip, Hawkins y Abel. Estaban despiertos y todos se miraban los unos a los otros, como si esperaran a que el de al lodo les explicara el porque estaban allí, pero ninguno parecía tener la respuesta para ello.
-¡Eh!-Philip llamó a David.- ¿Puedes moverte?-
David negó con la cabeza.-Nos deben haber drogado. Las piernas no me responden. Tampoco es que recuerde mucho desde que estuve apuntándole al doctor a la cara. Mi mente es un cumulo de sinsentidos en este momento-
-Nosotros no podemos movernos tampoco- dijo Héctor refiriéndose a Hawkins, Abel y a el mismo.
-Fuera parece que esta lloviendo, pero no estamos en el mismo sitio que estaba el campamento, no se donde estamos- dijo David mirando las gotas que resbalaban por el cristal.
-No, no estamos en el mismo sitio. Nos han trasladado, pero no se donde-dijo Philip.
Por primera vez, Philip comenzó a sentir miedo. Se habían metido en un buen lio.

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