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sábado, 7 de enero de 2012

Capitulo 137: Sala de maternidad, part 4


La noche llegó y para cenar nos prepararon carne. Vi a varios hombres que no había visto antes, uno de ellos era un argentino. Hacía un rato que habían llegado al campamento. Era un tipo de carne que no había probado antes. Mientras cenábamos, Úrsula se me acercó y comenzó a hablarme al oído.
-Esta noche quiero que me hagas tuya-
-Márchate. No quiero saber nada de esta mierda. ¿Comprendes?- le dije sin mirarla.
-Tus compañeros se han emparejado con chicas. ¿Por qué tu no?. No tiene sentido que no quieras acostarte conmigo-
-Simplemente me marchare con mis amigos cuando tenga la oportunidad- contesté.
-¿Y como sabes que tus amigos quieren irse de aquí?-
La pregunta de Úrsula me cogió por sorpresa y le lancé una mirada fulminante. No me gustaba nada el ambiente de aquel campamento. Sabía que teníamos que irnos de allí enseguida, me los llevaría a rastras si hiciese falta.
Al poco rato de estar allí, vi como mis compañeros que se habían emparejado con chicas de allí, desaparecían de la cena. Podía imaginarme a donde se iban. Yo también desaparecí en solitario y fui a la caravana donde estaban las chicas embarazadas, necesitaba ver a Gloria.
Llegué a la caravana y entré, una de las chicas se me quedó mirando.
-¿Esta aquí Gloria?-
La chica negó con la cabeza y me dijo que estaba en la misma caravana que había muerto la chica aquella misma tarde. Un escalofrió me recorrió la espalda y salí a paso rápido de la caravana. Corrí hacia la caravana y entré. Nada mas entrar vi a Gloria tumbada en una camilla, el doctor estaba al lado.
-¿Qué haces tú aquí?-preguntó el doctor dándose la vuelta para mirarme.
-Quería hablar con Gloria-contesté.
-Gloria no se puede mover de aquí, si quieres decirle algo díselo. Ella no puede moverse porque puede dar a luz de un momento a otro, no queremos que le pase lo mismo que a Lidia-
En ese momento apareció Úrsula en la misma caravana, traía utensilios para el parto. Cuando me vio sonrió y luego miró a su padre.
-Ya esta todo listo. ¿Cómo va el bebe?-preguntó Úrsula
El doctor pasó un gel por el vientre de Gloria y luego comenzó a hacerle una ecografía. Pude ver el movimiento del bebe en la pantalla, por unos momentos sonreí al ver que era un bebe sano. No parecía tener nada raro.
-El bebe esta sano. Bueno, la bebe, es una niña- el doctor me miró- acércate-
Me acerqué más y miré la pantalla, realmente se trataba de una niña. Entonces miré a Gloria y le sonreí. Esta me devolvió la sonrisa. La notaba feliz.
-Como podéis ver. Es una niña sana y si me permites decirlo, será una niña preciosa- dijo el doctor mientras miraba a Gloria. Luego me miró a mi.- Úrsula, quédate con ella, yo tengo que hablar con Juanma-
El doctor me condujo hacia fuera y me comenzó a hablar.
-Ha llegado hasta mis oídos que has hablado con Joe. ¿Sobre que?-
-Nada importante- contesté tratando de evadirme.
-Se que no te fías de mi. Y no te culpo. Te amenacé con un bisturí y deje morir a una chica joven. Supongo que no es de muy buena persona lo que hice, lo siento, pero no quiero que mis planes se vayan a la mierda por culpa de unos pocos. Esto es muy importante para mí. Creo que no hice bien abordándote con que te acostaras con mi hija para dejarla embarazada-
Las palabras de aquel hombre no me parecían nada sinceras. Estaba intentando convencerme de que eran buena gente, pero yo sabía que no lo eran. Algo olía muy mal allí.
-¿Por qué no le haces un hijo a mi hija?- el doctor volvía a las mismas.-Le gustas y quiere que tu seas el padre, no tienes porque quedarte con ella. Solo embarazarla-
-Doctor… ya le dije que no. Es mas, ya hemos pasado aquí más tiempo del debido, mañana me quiero marchar junto a mis compañeros y quiero llevarme a Gloria de vuelta con los suyos-
El doctor sonrió.-Esta bien. Supongo que no puedo detenerte. Mañana os dejare que os vayáis cuando queráis, os preparare unos vehículos para que podáis trasladar a vuestro amigo herido y a Gloria-
Yo le agradecí eso al doctor y le estreché la mano. Me di media vuelta y me fui a mi tienda para dormir, antes de cerrar los ojos me puse la alarma en mi reloj a las cinco de la madrugada, la hora a la que había quedado con Joe para que me dijera lo que pasaba allí. Aunque aquello era un maldito lio. No sabía de quien fiarme. Cuando me puse la alarma cerré los ojos y me quede dormido.

Héctor miraba a la chica que había conocido allí en el campamento. Se llamaba Alejandra, era una joven de veintiún años. Morena de ojos verdes, la conoció la primera noche de estar en el campamento, rieron juntos y acabaron en la cama. Por primera vez desde que el mundo había acabado, se sintió feliz junto a alguien. Esa chica era Alejandra. Hacía un rato que habían tenido relaciones sexuales y ella se había quedado dormida, Héctor no podía dejar de mirarla. En ese momento Héctor sintió ganas de salir a orinar. Con cuidado se puso de pie y salió de su tienda de campaña.
La mayoría de los habitantes del campamento estaban dormidos. Héctor caminó despacio para no despertar a nadie y entró en una de las caravanas, la misma que usaban como baños públicos, subió poco a poco y entró dentro de uno de los compartimentos.
En ese momento escuchó un ruido en el compartimento de al lado. Allí había una chica. Por un momento, Héctor pensó que se había equivocado.
-Dios…perdona. Pensé que era el baño de los tíos y…-
La voz de la chica sonó como si aquello no le importase.- No te preocupes. Los baños aquí son mixtos. Nadie tiene nada que ocultar…¿Eres de los forasteros no?-
Héctor contestó presentándose. Y cuando salió del baño se encontró con una chica rubia preciosa, esta llevaba un vestido corto y lucía un espectacular escote.
-Yo soy Gina- se presentó la chica acercándose a Héctor y dándole dos besos.- Ya te había visto antes por ahí, estas con mi prima Alejandra-
-¿Alejandra es tu prima?. No sabía que tuviese familia aquí-contestó Héctor con cierta sorpresa, aunque el tampoco le había contado a Alejandra toda su vida.
-Lo que no sabes es que mi prima y yo compartimos muchas cosas. La ropa, la comida, los hombres…- Gina miró a Héctor con cierta picardía.
-Bueno, eso no lo se. Bueno ya quedamos un día los tres por aquí y nos vamos al cine o algo- contestó Héctor tratando de hacer gracia para salirse de aquella embarazosa situación.
Gina se acercó a Héctor y le besó en los labios. Esta le metió la lengua hasta la campanilla. Seguidamente, la chica abrió una de las puertas de los baños y empujó a Héctor hacia el interior. Este acabó sentado sobre el inodoro y Gina se sentó sobre el mientras le desabrochaba el cinturón y le bajaba la bragueta.
-¿Qué haces?-preguntó Héctor.
-Disfrutar- Gina se quitó las bragas y entonces Héctor la penetró.
Gina comenzó a saltar sobre el mientras ambos se besaban apasionadamente. La mente de Héctor iba a toda velocidad y empezaba a sentirse mal por estar siendo infiel a Alejandra  en tan poco tiempo. Al rato ambos llegaron juntos al orgasmo y Gina se quitó de encima, ella sonrió y se puso las bragas de nuevo. Héctor respiraba agitadamente.
-Dios…ha sido genial, pero tu prima no se puede enterar. No quiero hacerle daño, no quiero que…- Héctor se quedó helado cuando vio a Alejandra en la puerta de la caravana apoyada, esta sonreía.
-Tenías razón prima. Ha sido estupendo-
Héctor se puso de pie y trató de disculparse con su chica y mientras hablaba, alguien lo cogio por detrás y le puso un pañuelo en la cara, Héctor trató de zafarse, pero cayó redondo al suelo mientras escuchaba hablar a tres personas, había alguien mas allí. Creyó ver al doctor y entre voces que parecían distorsionadas le pareció escuchar. – llevároslo al poblado…pronto llevaremos a los….otros…pero no le hagáis nada aun-

Tocaron las cinco de la madrugada y sonó la alarma de mi reloj. Me levanté con cautela y salí de dentro de la tienda. En medio de la oscuridad avancé hacia la tienda de Joe. Este tenía estar de pie allí, pero no se le veía por ningún lado. Lo llamé en voz baja, pero este no contestó. Comencé a temerme lo peor, creía que era una trampa. Saqué mi pistola y le quité el seguro, estaba dispuesto a disparar si pasaba algún imprevisto.
Cogí la cremallera de la tienda y comencé a bajarla, cuando la abrí del todo y miré en el interior, casi lancé un grito cuando vi a Joe en el interior ensangrentado. Estaba muerto.
-Joder…-
En ese momento sentí un golpe en la cabeza y caí al suelo de lado. No pude ver quien me había golpeado. Había perdido el conocimiento.

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