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sábado, 7 de enero de 2012

Capitulo 137 : Sala de maternidad, part 1


En la prisión casi todos descubrieron la muerte de Emilio al mismo tiempo. No tardaron en trasladar su cuerpo hacia donde estaban enterrados los demás, allí le dieron un digno entierro y Eva como líder del grupo le dedicó unas palabras entre lágrimas. Eva se sentía especialmente culpable por no haber podido evitar que este sacrificara su vida yendo a por una ambulancia que no tenía muy claro si iba a funcionar. Emilio había sido temerario en ese sentido y quizás egoísta por querer ir solo y a escondidas. Eva jamás se lo habría permitido de ninguna de las maneras, el mundo que los rodeaba era demasiado peligroso como para querer jugarse la vida de esa manera.
Después del funeral, Eva volvió a la sala de guardias y se sentó detrás de una mesa para pensar en lo que harían ella y el grupo a continuación, quedaban demasiado pocos allí en la cárcel, muchísimos menos de los que eran cuando ella llegó. Quizás había sido culpa suya todo lo que había pasado, era como si estuviese maldita, sus hermanas habían muerto y desde que ella había llegado a la prisión la gente había comenzado a morir, la muerte parecía acompañarla allá donde fuera.
La entrada de Alicia en la sala la sacó de sus pensamientos. Eva miró a Alicia y le vio los ojos enrojecidos debido a que había estado llorando.
-¿Cómo estas?-preguntó Alicia sentándose en otra silla.
-Imagínatelo…demasiadas muertes en mi presencia. Parece que llevo la muerte conmigo-
-No digas eso…venía a decirte que hemos abierto la ambulancia por la parte trasera y hemos encontrado varios botiquines que nos serán de gran utilidad. Nuria esta comprobando el material de dentro, cree que podríamos trasladar a Lidia si se diese el caso-
Eva asintió con la cabeza y se puso de pie. Se acercó a Alicia y le pidió que convocase otra reunión. Necesitaba hablar directamente a todo el grupo.
Alicia asintió y salió a hacer lo que Eva le había pedido. Mientras salía de allí se dio cuenta de lo afligida que Eva estaba, ya no eran las muertes, estaba sufriendo por amor.
*******
Félix y Toni habían comenzado a recoger su campamento mientras las chicas habían subido riachuelo arriba para lavarse en una charca cercana. Félix no podía dejar de pensar en lo que había pasado esa misma noche entre el y Sole. El la quería casi desde el primer momento que la vio, en aquella ocasión fue un flechazo, pero no hizo nada porque estaba Miguel, el marido de Sole, pero ahora Miguel ya no estaba. Precisamente eso era lo que mas machacaba a Félix.
Miguel había sido su amigo y su compañero. Lo apreciaba, ahora había metido la pata acostándose con su mujer, suponía que ella quizás se sentía mal por lo ocurrido y que no volvería a pasar. Realmente, en su interior sabía que no tenían que haber hecho nada y menos en aquella situación en la que estaban.
Mientras recogían, a Félix se le cayó el agua de la cantimplora-¡¡¡Joder!!! ¡¡¡Mierda!!!- exclamó Félix dándole una patada a los restos de ramas de la hoguera.
-Tranquilo hombre. ¿Qué te pasa?- preguntó Toni cargándose la mochila al hombro.
-Me pasa que anoche la cagué con Sole. Eso me pasa-
-No creo que ella se este calentando la cabeza como tu- respondió Toni mirando a su amigo.
-¿Nos viste?-
-¿Me tomas por un voyeur?...no, no os vi, pero si que os escuché. Ella no parecía arrepentida esta mañana, se le habría notado enseguida, ocurrió porque quería…los dos queríais- dijo Toni poniéndole la mano en el hombro.
-Lo cierto es que la amo tío. Se que es raro, pero llevo demasiado tiempo soportando esta mierda, viendo como mueren mis seres queridos y demasiada soledad- los ojos de Félix comenzaron a humedecerse, este estaba al borde del llanto.
-No te rayes. ¿Vale?. Acabemos de recoger y larguémonos. Si mantenemos el ritmo y nos paramos lo justo. Esta noche o mañana por la mañana llegaremos a Bocairent-
Mientras Toni y Félix hablaban vieron aparecer a las chicas que volvían de la charca.
Cuando las chicas llegaron junto a ellos, las miradas de Félix y Sole se encontraron, aunque no se dijeron ninguna palabra, Toni supo muy bien lo que deseaban decirse en ese momento.
-Bien. ¿Nos vamos?-preguntó Toni.
Todos asintieron y comenzaron a caminar en dirección a Alcoy.
Toni tenía pensado acampar por allí y el día siguiente ya alcanzar Alcoy. Solo esperaban no encontrarse con ninguna horda de infectados.
*******
Lo primero que hice cuando salí de mi tienda de campaña fue ir a ver a mis compañeros. La charla con el doctor no me había gustado nada y teníamos que salir de allí cuanto antes, no quería pasar más tiempo allí. En un principio aquella gente no me dio buena espina y si a eso le sumábamos que yo ya no me fiaba ni de mi sombra, teníamos un coktail explosivo. Camine por todo el campamento y me vi a Joe sentado junto a su tienda escuchando música en un mp3 y afilando un cuchillo. Yo no le saludé, pero el si que llamó mi atención y me llamó con un “chaval”, de su boca sonaba casi a burla. Lo miré de nuevo y este me señalaba con el cuchillo.
-¿Qué escuchas?- pregunté para romper el hielo.
-Eleanor Rigby. Es mi favorita de los Beatles. ¿Nunca los has escuchado?-
-En alguna ocasión…pero poca cosa- contesté, no podía quedarme a charlar con ese hombre en ese momento- Lo siento, pero tengo que hacer algo-
-La juventud de hoy no sabéis lo que es buena música-
-En serio. Si quieres hablamos luego, pero ahora estoy algo ocupado-
-Ya entiendo. Vas a buscar a Úrsula para cumplir con lo que no cumpliste anoche. Esa chica es un autentico bomboncito-contestó Joe con una sonrisa.
En ese momento vi a Abel por el rabillo del ojo y corrí hacia el, cuando llegué le pregunte donde estaban los demás, me contesto que algunos habían salido a cazar y que Iván se había ido con ellos.
-Abel. Tenemos que irnos de aquí-
-¿Por qué tienes tanta prisa?...además, yo tengo a alguien aquí- Abel me señaló a una chica que estaba semidesnuda tomando el sol en una hamaca junto a la tienda de campaña.
-¿No te das cuenta de que aquí pasa algo raro?- pregunté- Todos o casi todos habéis tenido relaciones sexuales con alguna chica esta noche. ¿No te parece extraño?. Tenemos que irnos de aquí ya-
-Vete tú si quieres. A mi no se me perdió nada con tu grupo-
No perdí mas tiempo con el grandullón de Abel y me alejé corriendo en dirección a la caravana donde dormían las embarazadas, cuando estaba llegando vi a una de las chicas que salía agarrándose la barriga mientras se quejaba de un fuerte dolor. Gloria salió detrás de ella y comenzó a gritar.
-¿Qué le pasa?-pregunté cuando llegué.
-Se ha puesto de parto. No se que hacer- contestó Gloria.
-Ayúdame, la llevaremos a la auto caravana del doctor- dije mientras me pasaba un brazo de la chica por encima del cuello.-¿Cómo te llamas?- le pregunté.
-Lidia…-contestó la chica.
Gloria y yo llegamos con la chica a cuestas a la caravana del doctor y este salió a recibirnos cuando escuchó los gritos de la chica.
-Se ha puesto de parto- le espeté al doctor.
-Subidla y tumbadla en la camilla- ordenó el doctor.
Gloria y yo subimos a la chica y la tumbamos en la camilla mientras el doctor hablaba con alguien por el walkie. La chica lanzaba gritos de dolor y yo trataba de calmarla.
-No te preocupes, todo saldrá bien- le dije mientras le acariciaba el pelo.
El doctor se acercó a la camilla y miró a Gloria. –Vuelve con tus compañeras. No puedes estar aquí. ¡¡¡Vete!!!-
Gloria se marchó y justo cuando ella salía por la puerta de la caravana entraron dos chicas, una rubia y una morena. Cuando estuve apunto de irme yo también, el doctor me detuvo.
-Necesito otras manos aquí. Vienen gemelos-
Yo me situé de nuevo junto a la chica y la agarré de la mano. Escuchaba a las dos chicas que decían que no había dilatado lo suficiente. En la cara de la chica podía ver el sufrimiento de la chica.
-Se que duele, pero estamos aquí contigo. Estamos contigo…-
La chica me miró con ojos empapados en lágrimas, esta agarró fuertemente mi mano y apretó. Reprimí el grito de dolor.
-No dilata lo suficiente y a los niños hay que sacarlos ya. Tenemos que abrir- escuche decir a una de las chicas.
-Un momento. ¿Abrir?-pregunté.
-Si. Una cesárea.- contestó la chica morena.
-Bien. ¿Dónde esta la anestesia?- pregunté.
La chica morena me miró y me negó con la cabeza. Enseguida el doctor le pasó un bisturí.
-¿Va a abrirla sin anestesia?. ¿Quiere matarla o que?- pregunté de nuevo.
-Átala a la camilla con las correas- dijo la chica rubia mientras le amarraba un pie a cada lado de la camilla-
Yo estaba horrorizado con lo que estaba viendo. Querían abrir a esa chica sin anestesia para sacar a los dos bebes.
-Si la abren así. Podría entrar en shock y morir. No pueden hacerlo- dije poniéndome al lado de la chica morena y arrebatándole el bisturí.
En ese momento el doctor se lanzó contra mí y me golpeo estampándome contra la pared, luego me puso el bisturí en el cuello y noté como me clavaba la punta.
-Aquí lo que importa es la vida de los bebes-
-Ella es solo una adolescente. No tiene ni siquiera dieciséis años por dios-
-A veces en la vida se tienen que tomar decisiones duras-
La chica lanzó un grito de dolor cuando una de las chicas comenzó a cortar por el vientre. Traté de liberarme de la presa con la que el medico me había inmovilizado.
-Deja de joder ahora mismo y ayuda en el parto-
-Váyase a la mierda puto tarado- contesté escupiéndole.
Miré con rabia al doctor. Desde el primer momento supe que esa gente no era trigo limpio, pero ahora era mucho peor de lo que me había imaginado en un principio, teníamos que salir de allí.
Los gritos de la chica eran desgarradores con cada corte que recibía. Yo no podía hacer nada.

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