Día 15 de Mayo de 2009
Día 337 del Apocalipsis
Eran las doce de la noche y el grupo de Manuel se había instalado en
muy poco tiempo en el lugar que este les había indicado que estaríamos, me
sorprendió ver la cantidad de gente que ocupaba ese grupo. Había mujeres,
hombres de edad avanzada, chicas adolescentes, niños y muy pocos hombres. Los
vehículos eran en su mayoría de gran tamaño, eran caravanas, estas se habían
puesto en círculo en torno a nosotros y habían creado una especie de muralla.
Según una de las mujeres algunos vehículos se habían parado porque habían
pinchado, se trataba de un vehículo donde venían mas adolescentes y Ray, el
novio de Vanesa.
Lo que mas me había sorprendido era que habían dicho que en ese
pequeño convoy venían también chicas embarazadas, algo muy presente en aquel
grupo, ya que casi todas las mujeres y chicas del grupo estaban en diferentes
fases de embarazo, algo que me recordó al internado.
Vanesa estaba nerviosa, no podía esperar, iba a partir en un Land
Rober a buscar a Ray. Yo también me había ofrecido a ir con ella y sacar de
allí a todos los demás.
-Venga vamos- me espetó ella.
-¿Estas segura que quieres ir?-pregunté yo.
-¿Tu que crees?-
Los dos corrimos hasta uno de los Land Rober y nos topamos con un
grupo de tres hombres armados. Ellos eran los encargados de encargarse de
socorrer a los vehículos que estaban detenidos. Observe a aquel grupo, todos
esos hombres estaban rondando los sesenta años.
-¿Vais a subir o no?-preguntó un tipo delgado con el pelo canoso.
Yo asentí con la cabeza y tanto Vanesa como yo entramos en el Land
Rober. Allí el hombre se nos presentó como Joe.
El conductor pisó el acelerador y salimos de allí a toda velocidad en
dirección a l lugar donde se habían quedado parados los demás.
-¿A que viene el armamento y tanta prisa?, se supone que están solo
parados- pregunté, aunque luego esa pregunta me sonó a que había sido muy
estúpida.
-Tomamos las carreteras secundarias y las de montaña para evitar a los
caminantes, pero cuando esto pasa… si estamos mucho rato parados, los
caminantes nos encuentran enseguida. Allí solo hay dos personas armadas y
necesitan asistencia, han divisado a algunos bichos acercándose y han tenido
que disparar contra ellos, eso atraerá a mas- explicó Joe.- No tenemos muchas
armas y la munición es muy cara. Os han dejado venir porque ambos tenéis a
gente allí-
-Si, mi novio esta allí-contestó Vanesa.
Sin embargo yo me quedé extrañado por como dijo que ambos “teníamos” a
gente allí. Por un momento pensé en alguien de mi grupo, pero no lo creía
posible.
-¿A que se refiere con que yo tengo a alguien allí?- pregunté
extrañado. Necesitaba saber a que se refería con ello.
-Hablo de Gloria por supuesto-contestó Joe.
-¿Gloria?, ¿Gloria esta allí?- pregunté estupefacto.-¿Cómo sabe que
conozco a Gloria?-
-¿No te lo dijo Manuel?. Os estábamos siguiendo desde que salisteis del
internado-
-No quiero ser mal educado, pero no me gusta eso de que unos
desconocidos me vigilen- contesté.
-Silencio ahí detrás. Estamos llegando-dijo el conductor.
No tardamos en ver los faros encendidos de un vehículo parado en mitad
del camino, la noche era cerrada y solo se podían ver siluetas en medio de la
oscuridad y el haz de luz de los vehículos. No tardamos en ver la silueta de un
hombre joven que nos hacía señas. En ese momento vi a Vanesa dar un grito de
alegría.-¡¡¡Es Ray!!!-
Nuestro vehículo se detuvo y Vanesa salió disparada de el, no tardó en
abrazarse a el chico que decía que era Ray. Yo salí justo detrás y miré hacia
la caravana que estaba allí parada. Vanesa no tardo en volverse y entonces me
presentó a Ray. Yo le estreché la mano y me presente también.
Ray estaba nervioso, era como si no se alegrase de ver a su novia
allí. No entendía que narices pasaba, pero este, tartamudeaba al hablar.
-Oye. ¿Dónde esta Gloria?- le pregunté a Ray.
-Esta ahí dentro, en la caravana-contestó Ray apartándose de su novia.
Yo corrí hacia la caravana y me colé dentro. Allí vi a varias chicas
de unos quince o dieciséis años, todas me miraban con cierta expresión de
miedo. Recordaba de haber visto a algunas de ellas en el internado, alguna
incluso sujetaba un bebe entre sus brazos. Fue en ese momento cuando la silueta
de Gloria se puso de pie y avanzó hacia mí.
-¿Juanma?-preguntó Gloria dejando ver una mueca de estupefacción.
-Si, soy yo-contesté acercándome a ella.
Esta al verme bien se me abrazó y yo también la abracé. No habíamos
tenido muchas palabras, pero en poco tiempo habíamos confiado el uno en el
otro.
-¿Encontraste a Cayetano?-
-Si. Esta bien, ya esta en el internado, pero…¿Qué haces tu
aquí?-pregunté.
-Ese cerdo de Rey nos vendió a esta gente. No se que se traen entre
manos, pero esto no me…-
El grito de alerta del exterior cortó la frase de Gloria e hizo que yo
preparara el arma.-Quédate aquí dentro con las demás-
Salí de la caravana y me planté en el camino, todos los que había allí
se habían puesto en circulo para proteger al que estaba cambiando las ruedas de
la caravana. No tarde en notar el olor a muerte que venia por el camino.
-Tenemos un grupo de unas dos docenas de caminantes. Se acercan-nos
informó un hombre que llevaba puestas unas gafas de visión nocturna.
Yo miré en la dirección que nos señalaba el vigía y pude ver como las
siluetas comenzaban a verse en el camino a la luz de la luna. Alcé el arma y le
lancé una mirada al que estaba cambiando la rueda.
-Sera mejor que no tardes mucho McGuiver, se nos acercan unos cuantos
indeseables-
La silueta de Ray no tardó en ponerse a mi lado y me susurró algo al
oído. Algo que no entendí bien, pero en ese momento era mas preocupante nuestra
situación, un grupo de infectados avanzaba hacia nosotros.
********
Emilio se despertó en medio de la noche y salió al pasillo. Todos
estaban durmiendo, salvo Eva que montaba guardia en la enfermería junto a Lidia
y los que vigilaban en la torreta, si no se equivocaba, esos que vigilaban eran
Gorka y Dennis.
Emilio se asomó con cautela al pasillo para ver que nadie estaba allí.
Luego volvió al interior y se colgó al hombro la mochila con el armamento y la
munición.
Cuando volvió a salir, caminó con cautela sin hacer ruido, mientras
caminaba vio a los otros dormir en sus celdas. No tardó en salir al exterior y
llenar una garrafa con gasolina. Luego comenzó a caminar hasta el muro. Con
mucho cuidado de no ser visto salió al exterior y comenzó a ocultarse de la
vigilancia de Gorka y Dennis. Cuando salió del radio de visión de los vigías
comenzó a correr. Iba a ir el solo a por la ambulancia, tenía que hacerlo aunque
le costase su propia vida. Emilio sabía que internarse de noche en Alcoy era
una locura. Lo tenía que lograr.
Cuando Emilio llegara a Alcoy tendría que evitar ser visto por los
infectados. Al menos hasta que se hiciera con la ambulancia que tanto necesitaba.
No quería tener que irse de allí sin los demás, si volvían le daba igual irse
de la prisión, pero si tenían que marcharse antes, Lidia tendría una
oportunidad de salvarse. Tenía que lograr llevarse esa ambulancia costara lo
que costara.
********
Toni, Magda, Natacha, Sole y Félix se habían parado
un poco más allá de Picassent. La noche los había cogido en pleno viaje. Habían
acampado debajo de un puente y habían cenado unas gallinas que habían
encontrado. La primera guardia les había tocado a Félix y a Sole, momento que
Félix aprovechó para acercarse a ella.
-Siento lo de Miguel-
-Gracias. Ya no hay nada que hacer al fin y al cabo.
Ahora debo seguir adelante y vivir por el. No creo que el quisiese que yo me
dejara vencer por esta situación-
-Algún día te tomaras tu venganza con Roache-
Sole posó su mano sobre la de Félix y las miradas de
ambos se encontraron a la luz de la hoguera.-Si te hubiésemos hecho caso no habríamos
acabado allí en el campamento. Todo nos ocurrió por nuestra culpa, ahora ya no
podemos hacer marcha atrás… al menos me cargué al cerdo de Lazarevick-
-No quiero ni imaginarme por todo lo que tuviste que
pasar. Lo siento-
Los dos se quedaron mirando y poco a poco se
acercaron hasta que se fundieron en un beso frente al resplandor rojo de la
hoguera. En ese momento Félix se retiró rápidamente y trató de hacer como si
nada hubiese pasado.
-Lo siento…yo no quería…no quería que…-
Sole cogió a Félix por las mejillas y de nuevo le
plantó un beso en los labios.- Ya hace mucho que nadie me besa así, desde que
me separaron de Miguel no se lo que es sentir a un buen hombre. Quizás este
mal, pero no puedo estar lamentándome siempre. Miguel querría que fuera feliz-
Félix y Sole volvieron a besarse y ambos se tumbaron
sobre las mantas en las que estaban sentados. Ambos lo deseaban y se acabaron
fundiendo en uno solo. Mientras Sole tenía dentro a Félix fue feliz y cuando
este eyaculó dentro de ella, Sole derramó unas lágrimas. Desde ese momento supo
que el lo daría todo por ella y ella lo daría todo por el.
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