Bienvenido

NOTA IMPORTANTE

Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
juanmanuel-sagazombis.blogspot.com.es

Seguidores

viernes, 27 de enero de 2012

Capitulo 140: Carne fresca , part 4

David y los demás habían sido trasladados a un barracón. Allí se vieron solos pero sin estar encadenados. Comenzaron a dar vueltas como leones encerrados mientras Abel daba puñetazos a la pared mientras lamentaba la muerte de Hawkins. Tampoco entendía como esa gente podía haberle reducido a el de esa forma. El era un tipo fuerte y vigoroso al que no habrían podido reducir ni cinco tipos a la vez.
-¿Dónde esta Juanma?-preguntó Héctor.
-¿Y que mas da eso ahora?. Estamos jodidos. Tenemos que darnos el piro de aquí antes de que acaben con nosotros. Ya habéis visto lo que hicieron con Hawkins-respondió Abel.
-Tampoco sabemos el paradero de las chicas. Podrían estar haciéndoles cualquier cosa- dijo Iván acercándose a una ventana.- fuera no se ve a nadie, al menos sabemos donde estamos. Lo mas importante es eso, cuando escapemos sabremos hacia donde ir, lo malo es no saber donde estamos y a la hora de escapar, estar desorientados-
-Estoy de acuerdo. Propongo idear un plan para escapar de aquí. Hay que distraerlos de algún modo- dijo David.
-No me marchare de aquí sin reventar a esa zorra que mató a Hawkins, pienso destriparla del mismo modo que hizo con el- dijo Abel apretando los puños.
-Cuando vengan a buscarnos mañana, haremos que se arrepientan-dijo Iván.

Héctor estaba en un rincón de aquel barracón, estaba aterrorizado, sabía que si aquello salía mal estarían metidos en un buen lio. Estaba harto de estar siempre huyendo, no soportaba ver en que se había convertido el mundo.
-Yo no se si es buena idea hacer algo- se atrevió a decir en ese momento.
-¿Pero que coño dices?, si nos quedamos estaremos completamente jodidos ¿ no  te das cuenta?. Tenemos que salir de aquí-dijo David mirando a Héctor.
-Pues yo estoy con vosotros. ¿Qué haremos?- preguntó Philip.
Iván y David formaron un corrillo y comenzaron a explicar sus ideas al respecto para escapar de allí.
********
Luci y las demás habían sido llevadas a unas habitaciones de aspecto lujoso. Según la chica que las había conducido allí. Esa chica les había explicado las normas que había allí y el motivo por el que no deberían intentar escapar siquiera. “No vais a poder escapar”, esa fue su tajante respuesta. Cuando la chica se marchó y ellas se quedaron solas comenzaron a hablar.
-Sigo sin pillar de que va todo esto. ¿Nos quieres mantener vivas solo para parir?- preguntó Andrea.
-Eso ha dicho esa chica. Según ella estaba de pocos meses-respondió Luci.
-También dijo que usarían el esperma de los chicos para inseminarnos- Vanesa hizo una pausa.-Es una locura se mire como se mire, no me gusta un pelo el rollo que se traen aquí-
-Y con lo de no poder escapar se refería a la vigilancia y a los podridos que rodean todo el complejo. No lo tendríamos fácil-dijo Andrea.
-Se supone que los chicos ya deben estar pensando algo. Confió en ello. No nos dejarían tiradas, pero nosotras tampoco debemos quedarnos de brazos cruzados- dijo Luci.-De todos modos nosotras también debemos mover ficha, tenemos que hacerles creer que estamos en sus manos, bajaran la guardia y esa será la nuestra-
En ese momento se abrió la puerta de la habitación donde estaban y una chica paso con un carrito con varios platos con carne, se trataba de una especie de estofado que olía muy bien, las tres estaban hambrientas, no habían comido nada desde hacía horas. Sin saber de donde provenía la carne comenzaron a comer.
*******
Me habían adjudicado una casa compartida con Úrsula. Nada mas entrar por la puerta hasta la que me condujo uno de los hombres, esta se lanzó sobre mi como la ama de casa que espera a su marido a lo largo del día. Úrsula me besó y yo no hice nada por negarle el beso, simplemente se lo di.
-Me alegro que hayas accedido a la oferta de mi padre. Yo he tenido mucho que ver. ¿Sabes?. Te estoy preparando una buena cena-
Enseguida me vino a la mente el cuerpo mutilado de Hawkins. Me podía imaginar que esa buena cena de la que hablaba esa chica eran ni más ni menos que lo que quedaba de aquel hombre. Seguramente los demás miembros de aquel grupo se estaban dando un autentico banquete.
 Seguí a Úrsula hasta la cocina de aquella casa y enseguida me llegó el olor de lo que parecía que era estofado…carne humana. Vi como ella comenzaba a remover aquello y me acerqué poco a poco. Comencé a rozarme con ella para que no se percatara de como cogía un cuchillo de cocina.
-¿Ahora?...bueno esta bien…me pones mucho y…-la frase de Úrsula se cortó cuando le puse el cuchillo en el cuello.-¿Qué haces?-preguntó.
-Grita o haz algo y te juro que te corto el gaznate-
-No lo harás por que soy tú…-
-Tú no eres nada para mí. Dime donde están mis amigos- le dije con tono amenazante. No dudaría en cortarle el cuello si era necesario.
-Llevo dentro a tu hijo. No puedes matarme…le matarías también a el, sangre de tu sangre-
Las palabras de Úrsula expresaban miedo. Algo le decía que yo si seria capaz de cortarle el cuello si era necesario. Era cuestión de tiempo que a mi me diera por cumplir mi amenaza, esa chica no me expresaba la mas mínima lastima, ni ella ni nadie de su grupo de maniacos.
-No te lo repetiré mas veces. Dime donde están mis amigos y donde esta Gloria-
-Jamás podréis salir de aquí. Aunque burlaseis a los centinelas tendrías que atravesar un mar de caminantes, los mismos que rodean todo el complejo-
-Oh… no te preocupes por eso. Me las he visto muchas veces con esos engendros- respondí- Ahora dime donde están mis amigos-
En ese momento Úrsula comenzó a gritar y la puerta de la casa se abrió de golpe. Dos hombres armados con una especie de ballesta entraron corriendo y dispararon. Logré esquivarlos al tiempo que lanzaba a un lado a Úrsula. Esta cayó al suelo y yo me oculte detrás de la pared del armario de la cocina. Las flechas se clavaron en la puerta, si no hubiese sido por la puerta me habrían dado a mi. Me asomé y cuando uno de ellos me apuntó, yo le lancé el cuchillo directo a la cara, pero este no se le clavó. No se en que estaba pensando, yo no era ningún experto lanzador de cuchillos.
Salí corriendo con los dos tipos detrás. Llegué a una ventana cerrada a cal y canto. Sin pensármelo dos veces atravesé el cristal y al caer al suelo de cemento rodé sobre mi mismo y me puse de pie. Una flecha pasó rozándome, unos centímetros más y estaría retorciéndome de dolor en el suelo.
Mientras corría bajo la lluvia para salvar mi vida, no podía dejar de pensar en mis compañeros y en Gloria. Quizás esa forma de actuar los había puesto a todos en peligro. No tardé en escuchar unas sirenas, unas sirenas que daban la alerta de mi huida. Pronto la zona se llenó de voces, me estaban buscando y era seguro que nada mas me vieran me convertirían en un colador.
Corrí ocultándome y en ese momento sentí un fuerte dolor en la pierna derecha. Caí de bruces y me golpee en la cabeza. Me di la vuelta sin poder levantarme del suelo y vi dos figuras allí de pie. Uno era el doctor y la otra persona era Gloria. Esta cargaba con una ballesta y me miraba fijamente.
-¿Creíste que podrías escapar tan fácilmente?- el doctor se puso en cuclillas a mi lado y me puso la mano en la cabeza, pasó sus dedos por mi herida de la cabeza y se las acercó a la boca empapadas de sangre, se lamió los dedos y me sonrió- Definitivamente correrás la misma suerte que tus compañeros- el doctor miró a Gloria y le habló – Buen disparo pequeña, lo has hecho muy bien-
Seguidamente el doctor golpeó mi cabeza contra el suelo y yo me quedé inconsciente.

Gloria se quedó allí de pie y miró al doctor.- ¿Cumplirá su promesa?-
-Mañana partirás hacia el internado. Espero que no trates de volver a por tu hija. Un trato es un trato. La vida de este chico por la tuya-
Gloria había pactado con el doctor dejar allí a su hija con ellos y ella volver al internado con Cayetano y los demás. Aunque sabía que había hecho mal.

CONTINUARA…
FIN DE LA SEPTIMA PARTE DE ZOMBIES…

Capitulo 140 : Carne fresca , part 3

Ray caminó con cautela campo a través. Había visto varios caminantes que avanzaban en una dirección. Enseguida supo donde se dirigían, solo tenía que seguirles a una distancia prudencial. Mientras caminaba recordó cuando conoció a Vanesa. Sabía que había traicionado al amor de su vida y los acompañantes de esta, algo que no le sería fácil de perdonar. Aun así trataría por todos los medios de redimirse y corregir sus errores, empezando por salvarles a todos. Sabía muy bien la clase de peligro en la que estaban los demás, lo sabía perfectamente. Les extraerían primero semen para la fecundación de las chicas a largo plazo y también los obligarían a tener relaciones con las chicas de allí, luego vendría lo peor. Se los comerían. Las chicas seguirían vivas, solo que siendo utilizadas como vientres para traer nuevos niños al mundo. Ray supo todo aquello desde que llegó a aquel campamento, también sabía que tres de las chicas de allí esperaban un hijo suyo, no lo habían matado porque el decidió unirse a ellos y conseguir mas gente. Eso fue lo que le había salvado, pero ahora se habían deshecho de el, quizás lo habían dado por muerto, el usaría ese error para infiltrarse de nuevo y metérsela doblada al doctor.
La lluvia caía con fuerza sobre el mientras observaba al pequeño grupo de caminantes unos metros por delante. Conforme avanzaba, iba viendo las estructuras de las atracciones de “Port Aventura”. Era allí donde estaban. La gran cantidad de caminantes se lo revelaban, ahora el problema era como pasar sin ser visto por los caminantes y por los hombres del doctor. Una tarea difícil en realidad.
Con el lugar ya localizado, Ray se paró detrás de un vehículo abandonado, tan calcinado que era imposible saber que modelo era. No podía ver a nadie vigilando, lo único que veía era un mar de caminantes alzando los brazos y empujando las vallas. Se preguntó como demonios se las apañaban para entrar y salir de allí con semejante marea de carne putrefacta apiñándose allí. Quizás alguna salida secundaria y protegida. Pensó la estupidez de ponerse a contar los cadáveres reanimados, pero para contarlos todos se tiraría horas, se cansaría antes de llegar a mil y seguramente el numero se incrementaría mas mientras el perdía el tiempo contando a todos aquellos asquerosos. Debía haber millones…dios…era la primera vez que veía tantos juntos. La escena era sobrecogedora y los caminantes eran de lo más variados, tanto que hacían que los testículos de Ray se encogieran. Había niños, mujeres, hombres, ancianos, adolescentes, en estado casi intacto, mutilados, vestidos. Algunos eran completas masas deformes que distaban mucho de parecer un ser humano.
Ray pensó en rodear la zona para ver por donde podía entrar. Tenía que haber alguna manera, si ellos podían, el también tendría que poder.
*********
Me hicieron entrar por una gran puerta de metal. El interior de aquel lugar era oscuro y cuando la puerta se cerró detrás de mi. Comencé a temer que me hubiesen metido con varios no muertos en un sitio oscuro y cerrado. Sin embargo, allí no olía a muerto, en ese momento me llegó a los oídos el llanto de un bebe. De repente las luces se encendieron y me vi cegado por una enorme luz. Cuando recupere algo de visión vi varias hileras de incubadoras.
Un escalofrió me recorrió el cuerpo.-¿Qué es todo esto?-
-La sala de incubadoras. Aquí es donde cuidamos a los niños cuyas madres no sobreviven al parto. Aquí los alimentamos todo lo que podemos. Lo malo es que algunos no llegan a la semana de vida- dijo el doctor saliendo por una pasarela.
-¿Para que coño me muestra esto?-pregunté.
-Por que quiero que veas que soy amo y señor de sus vidas. Al igual que lo soy de las vidas de tus compañeros y de la tuya. Puedo mataros cuando me plazca. Veras, tenemos unos veinte niños aquí. Si uno muere nacerán tres mas- dijo el doctor sacando una pistola.
El doctor se acercó a una de las incubadoras y la abrió. Luego cogió al bebe en brazos y lo que hizo a continuación me helo la sangre. El doctor puso el cañón de la pistola en la cabeza de aquel bebe.
-No haga eso- suplique.
-No se porque extraño motivo mi hija se ha encaprichado de ti, pero bueno. Por última vez, necesitamos alguien joven para embarazar a las chicas en cualquier momento. Solo uno-
Aquel hombre seguía queriendo que me uniese a el. Alegaba que era por capricho de su hija, pero yo no podía ceder, si lo hacia condenaba a los míos a ser devorados por aquellos malditos, pero si no cedía aquel hombre dispararía contra un bebe indefenso. Supuse que se estaba tirando un farol, para el era demasiado importante todo el tema de los embarazos, pero tampoco quise arriesgarme, tenía en mi manos un puñado de vidas y la de un bebe, eligiera lo que eligiera condenaba a otro.
-Esta bien. Me uniré a vosotros, pero deja a ese bebe donde esta- dije mirándolo fijamente a los ojos.
-Sabia decisión. Sabía que no permitirías que matara a este niño-
El doctor dejó al bebe en la incubadora de nuevo y se acercó para estrecharme la mano.-No te preocupes, no mataremos a tus amigos todavía. Aun los mantendremos vivos un tiempo-
No le contesté, justamente en ese momento comencé a concebir un plan que llevaría a cabo esa misma noche, pasase lo que pásese. Esa misma noche zanjaría muchas cosas.
***********
La noche había caído en algún lugar entre Valencia y Madrid. Ni Hanzo ni Jorge sabían donde estaban exactamente, solo sabían que era una larga carretera que parecía no tener fin y el silencio era una garantía a la vez que perturbador. No hacia mucho que ambos habían recorrido aquel camino tratando de seguir el rastro del convoy dirigido por Roache, a esas alturas podrían estar ya en Madrid armándola.
-¿Qué haremos?-preguntó Jorge.
-Sera mejor que nos movamos antes de que nos encuentren los Yatsura-respondió Hanzo.
-No me acostumbro a esa palabra…”Yatsura”- repitió Jorge- Es rara de cojones. Por cierto, ¿que plan tienes si nos encontramos con Roache y los otros?…¿Y si nos encontramos con los del otro grupo. Esos si que podrían ser un maldito problema-
-¿Y tus amigos?, esos son otro problema- respondió Hanzo.
-Ellos no son así. No creo que me vayan a perseguir, aunque temo que me maten cuando me vean, eso si que me acojona- dijo Jorge.
-Acamparemos por aquí hoy-dijo Hanzo señalando unos asentamientos militares que se veían desde su posición.
-¿Otro control?. No se para que tantos si de todos modos se descontrolo. Me parece a mí que se las dieron de sobrados. ¿Nos repartiremos las guardias?-
-Son las diez de las noche. Cenaremos y yo me ocupare de la primera guardia hasta las tres y tú hasta la de las seis de la madrugada. Podremos descansar lo suficiente para seguir mañana-
-Como tú veas- respondió Jorge mirando a su compañero.
***********
Magda se había quedado sola en su celda. No dejaba de darle vueltas a la cabeza con todo el asunto de su hija. Ella había muerto y el mazazo al enterarse había sido brutal y había dejado un enorme vacío en su corazón, si su hija estaba muerta…¿Qué  necesidad tenía de vivir?. Magda salió de su celda y se dirigió a los baños de la prisión, se lavo varias veces la cara y se miró al espejo. No recordaba cuando fue la última vez que se había visto reflejada, tanto que la mujer del reflejo se le antojaba una completa desconocida. Estaba delgada y demacrada. El tiempo en aquel maldito campamento había transcurrido lentamente y la habían violado tantas veces que ya no quería ni verse en el espejo se sentía sucia y asqueada, hasta ahora no se había visto. La imagen era totalmente diferente. Volvió a llorar y decidió que ya tenía suficiente. Cogió su navaja y la deslizó por encima de las muñecas.

Capitulo 140: Carne fresca, part 2

Día 20 de Mayo de 2009.
Día 342 del Apocalipsis.
Tarragona.

Mi no había sido rotundo y me había negado a formar parte de semejante atrocidad. Justamente después me golpearon con algo contundente y yo perdí el conocimiento. Cuando lo recobré, me encontraba en una especie de laboratorio, estaba completamente desnudo, vi a mis compañeros también en otras camillas en mi mismo estado, estaban todos menos las chicas. La voz de Philip sonó a mi izquierda.
-Bienvenido al reino de los despiertos-
-¿Dónde estamos?-pregunté en voz baja.
-Nos están sacando esperma a todos. No se que cojones quieren hacer con ello-respondió el francés con una mueca de asco.
Enseguida me vino a la mente lo que me había mostrado Ray. Recordé los botecitos de semen que había en la nevera aquella. Realmente nos lo estaban sacando para inseminar a las chicas del campamento cuando ellos quisieran. Repoblar tal y como dijo el doctor, lo peor sería lo que nos pasaría después a nosotros, cuando no les sirviéramos para nada, era una situación difícil.
En ese momento apareció Úrsula con una bata de medico por allí. Llevaba una bandeja con material quirúrgico y avanzaba muy decidida hacia Hawkins que yacia en otro lado de la sala.

-¿Dónde vas con eso?-le preguntó uno de los hombres.
-El semen de ese de ahí es de mala calidad. No nos sirve- respondió Úrsula señalando a Hawkins.
-¿Vas a hacerlo aquí?, ¿no hay otro sitio?-preguntó el hombre aquel.
-Acabare enseguida-dijo Úrsula.
Úrsula se acercó a Hawkins y se quedó observándolo un rato, seguidamente sacó un rollo de cinta aislante y se lo puso en la boca ante la mirada de terror de Hawkins que trataba de zafarse de ella. Entonces comprendí lo que iba a pasar. Lo iba a hacer allí solo para que los demás lo viéramos, quería que viéramos lo que nos iba a pasar.
Cuando Úrsula acabó de amordazar a Hawkins sacó un bisturí y comenzó a pasarlo por el vientre de Hawkins. Fue en ese momento cuando Hawkins me miró con una mirada que jamás podre olvidar. Me miraba con una mirada que además de miedo expresaba odio, como si me estuviese culpando de aquella situación.
El corazón me dio un vuelco cuando vi que sin ningún tipo de escrúpulos, Úrsula, hundía el bisturí en el vientre de Hawkins. Este comenzó a moverse en la camilla de forma frenética mientras sus gritos sonaban aun con la cinta aislante en la boca. Estaba sufriendo lo indecible y nosotros estábamos siendo testigos. La cara de David expresaba que si se hubiese podido tapar los oídos en ese momento lo habría hecho.
-¡¡¡Soltadle!!!, déjale en paz pedazo de zorra- escuché decir a el grandullón de Abel desde una punta de la sala donde solo podía verle los pies.
Segui mirando a Hawkins impotente, llamé a Úrsula, pero esta solo me miraba y sonreía. Estaba disfrutando con el dolor de Hawkins y nuestras atónitas miradas.
Cuando el movimiento de Hawkins ceso, también lo hicieron sus gritos, quizás había muerto o entrado en shock. Fue entonces cuando vi como Úrsula introducía la mano dentro de Hawkins y seguidamente la alzaba con un trozo de intestinos en ella, seguidamente comenzó a sacarlos y a introducirlos en una especie de nevera portátil.
Un par de hombres más de acercaron a ella y observaron el cuerpo.
-¿Vas a extraerle todos los órganos?-
-Eso por el momento- dijo Úrsula. –¿Tenéis algún interés en algo en concreto?-
Uno de los hombres examino las pupilas y soltó una carcajada.-Me gustan sus ojos, los quiero para mi colección. No los tengo de este color-
-Yo quiero su cabellera- respondió el otro.- Nunca se sabe cuando se te caerá el pelo-
Aquello no parecía real, se estaban repartiendo a Hawkins como si fuera un mero botín. Aquello era una maldita locura. No tardé en ver como más órganos eran extraídos del cuerpo inerte de Hawkins. Era ya seguro que estaba muerto. Vi como sacaban su corazón y pulmones, lo estaban vaciando por dentro. Giré la cabeza para vomitar. El olor que nos llegaba era nauseabundo, quizás de alguna manera, mientras lo abrían en canal, Hawkins se había defecado encima. Cuando le quitaron todos los órganos y los dos tipos se llevaron sus respectivos trofeos, Úrsula se acercó a mí.
-Espero que no pienses que soy una sádica. Es necesario hacer eso si queremos comer-
-Que te follen- le respondí.
-No seas así. Te acostumbraras con el tiempo. Voy a tratar de que mi padre te perdone la vida a ti. No quiero que acabes igual que ese de ahí-dijo Úrsula señalando lo que quedaba del cuerpo de Hawkins.
-Prefiero morir a tener que quedarme aquí con una panda de putos lunáticos que se alimentan de carne humana. Y tu eres una puta sádica de mierda, me das asco- respondí.
En ese momento Úrsula se puso la mano en la barriga y sonrió.
-¿Cómo puedes decirles eso a la madre de tu hijo?-
-No digas estupideces, no puedes estar embarazada-
-Llámame lo que quieras, pero se que una vida concebida por nosotros dos crece en mis entrañas, y se que será un niño-
- Estas loca-respondí girando la cara para no verla.
En ese momento unos hombres armados entraron y se acercaron a las camillas donde estábamos amarrados y nos lanzaron unas ropas encima. Mientras que unos nos apuntaban, otros nos cogían para que no nos moviéramos. Nos vestimos y nos sacaron de allí bajo la lluvia. A mis compañeros se los llevaron por un camino diferente al mío, Úrsula caminaba unos pasos por delante de mí. No sabía donde me llevaban y estaba preocupado por los demás. No estaba seguro del destino que nos aguardaba.
********
Cuando Sandra despertó vio que se encontraba en la enfermería de la prisión. No recordaba como había llegado hasta allí, estuvo a punto de pellizcarse varias veces para comprobar de que aquello no era un sueño. Realmente estaba allí. Miró a su alrededor y vio a Lidia en una camilla al lado, también vio a Nuria clasificando unos medicamentos, cuando vio que Sandra estaba despierta le dedicó una sonrisa.
-Ya has despertado. Te he curado el pie, lo tenía bastante mal, pero ya esta mejor. Escucha, ahí fuera hay una mujer que dice que es madre de la chica que se fue contigo- dijo Nuria.
-¿De Zulema?-preguntó Sandra.
-Eso, Zulema. Quería hacerte unas preguntas-
En ese momento Sandra rompió a llorar. Recordó la muerte de Zulema, aunque parecía que había pasado hace ya muchísimo tiempo. Justo después le vino a la mente Paco. El había muerto hacía no mucho.
-La chica murió y también un chico que era de este grupo- dijo Sandra entre sollozos.
-No es necesario que hables con ella ahora si no te ves con fuerzas- dijo Lidia desde su camilla.
-Pero tengo que hacerlo- contestó Sandra.
Un rato mas tarde Sandra salió de la enfermería para ir a hablar con Magda. Llegó a su celda y vio a la mujer allí parada. ¿Cómo podría explicarle a una madre que había pasado por un calvario la muerte de su hija?.
-¿Puedo pasar?-preguntó Sandra.
Magda asintió con la cabeza y Sandra se sentó a su lado. No sabía muy bien que decirle, fue en ese momento cuando la voz de la mujer la sacó de sus pensamientos.
-Mi hija. Ha muerto, ¿verdad?-
Sandra rompió a llorar otra vez y asintió. No necesito decir más. Aquella mujer la abrazó y la apretó fuerte contra su pecho, Sandra se sentía culpable por la muerte de la joven, pero ella no lo había pasado mejor. Aun veía a aquel viejo que la había tenido enclaustrada día y noche siguiendo una especie de paranoia enfermiza. Pensó que después de llorar junto aquella mujer iría de nuevo a la enfermería, quería asegurarse de que aquel viejo no había abusado de ella mientras estaba bajo los efectos de la droga. No soportaría portar dentro un hijo de aquel maniaco.

Capitulo 140: Carne fresca , part 1

Día 20 de Mayo de 2009.
Día 342 del Apocalipsis.

Eva y Cayetano habían salido hacía unos días del internado. Siguiendo el olfato del perro habían llegado hasta un descampado donde el perro había parado y era allí donde se había vuelto completamente loco. Seguramente había dado con el rastro, pero allí no había nadie, no había ni un alma. Lo único que había ahí eran huellas de neumáticos, muchas a decir verdad. Cayetano se agachó para inspeccionarlas.
-Son grandes. Camiones, autobuses, caravanas…vehículos grandes en general. Hace bastante que se han ido, unos dos o tres días como mucho. Diría que se han ido en aquella dirección- dijo Cayetano señalando hacia la dirección por la que habían llegado.
-¿Hacia donde han ido?-preguntó Eva todavía sorprendida por la capacidad de rastreo de aquel muchacho.
-Deberíamos volver a la prisión de la que venís y reorganizarnos allí. No se lo lejos que pueden estar, pero debemos encontrarlos, pasaremos antes por el internado y recogeremos comida para nosotros y descansaremos- dijo Cayetano.
-De acuerdo, vamos- respondió Eva.

Día 17 de Mayo de 2009
Día 339 del Apocalipsis.

El vehículo pilotado por Toni lo habían conseguido después de atravesar el oscuro túnel que había divisado Toni desde aquella gasolinera en la que se habían refugiado. Habían recorrido un largo camino hasta Alcoy, mientras iban por carretera siguiendo las indicaciones de Félix vieron una silueta caminando por la carretera cojeando. Por unos momentos pensaron que se trataba de un infectado, pero cuando se acercaron más vieron que se trataba de una persona viva. Para sorpresa de Toni y Félix, esa chica no era una chica cualquiera, era ni más ni menos que Sandra. No tardaron en subirla al vehículo, no podían dejarla allí. Cuando esta estaba en el vehículo, antes de desmayarse susurró la palabra prisión.
El silencio reino tras la última palabra de Sandra. Fue entonces cuando Félix y Toni cruzaron una mirada. Luego miraron a sus compañeras.
-Se refería a la prisión de Alcoy. Tiene que ser eso, además ella se dirigía allí y en esa dirección esta la prisión de Alcoy. Debemos ir entonces en esta dirección-

No tardaron en llegar a los muros de la prisión de Alcoy. Por las pintas de estos parecía que había habido una explosión o algo, una conclusión a la que habían llegado después de ver los restos de ceniza que había por los alrededores. El primero en bajar del vehículo fue Toni.
-Si nuestros amigos están aquí es preferible que seamos Félix o yo al primero que vean-
Toni miró hacia los muros y levantó las manos para que vieran que no era una amenaza. En ese momento vio como alguien le apuntaba con un arma. Cuando Toni lo vio comenzó a hablar.
-No soy un enemigo…somos amigos de Juanma. ¿Esta el aquí?-
-¿Has dicho Juanma?-preguntó la voz de un chico desde lo alto de la torreta.
Toni vio como el chico se retiraba de la torreta y de repente una conocida figura femenina se dejo ver. Cuando Toni la vio, los ojos se le abrieron como platos. Se trataba de Alicia. Esta gritó enseguida que abrieran las puertas de la prisión para que pudieran entrar. Cuando el vehículo cruzó las puertas y Toni y Alicia se encontraron se dieron un fuerte abrazo. Ninguno de los dos podía creerse que después de tanto tiempo volvieran a encontrarse, después de tantas penurias se veían de nuevo. Tanto tiempo hacía que no se veían que habían perdido la cuenta de cuanto tiempo exactamente. También Félix y sus acompañantes salieron del vehículo y vieron el estado de la prisión. Era evidente que algo había pasado allí no hacia mucho. Reconocieron a muchos de sus compañeros allí, pero también vieron rostros desconocidos.
-¿Dónde esta Juanma?-preguntó Félix.
-Hace unos días se marchó junto a un grupo para buscar un helicóptero, pero aun no han vuelto. No sabemos de su paradero, otros sin embargo nos han dejado-dijo Alicia.
-Tenemos a Sandra en el vehículo. Necesitamos que Lidia le eche un vistazo a su pie- pidió Félix abriendo la puerta del vehículo para sacar a Sandra.
Cuando Félix sacó a Sandra se quedó esperando a que Lidia apareciera por allí para ver a su compañera.
-Lidia esta convaleciente, casi se muere, pero tenemos a una farmacéutica que le puede echar un vistazo. Es sorprendente que os hayáis encontrado con ella. No sabíamos nada de ella desde que partió junto a una muchacha llamada Zulema- explico Alicia.
-¿Has dicho Zulema?. Mi hija se llama así. Se escapó del campamento francés donde estábamos presas- dijo Magda entrando en la conversación.
En ese momento, Magda se acercó a Sandra para preguntarle donde estaba su hija. ¿Por qué ya no estaba con ella?, ¿Dónde estaba su hija?.
-Ella no contestara muchas preguntas Magda, espera a que se ponga bien-
Llevaron a Sandra hasta la enfermería, allí había una mujer haciéndole una cura en un brazo a un hombre al que dicho brazo le había desaparecido por debajo del codo. En otra camilla estaba tumbada Lidia, la cual estaba tumbada observando y dando instrucciones a su compañera de como hacer la cura. Lidia se sorprendió mucho cuando vio a Toni y a Félix entrar en la enfermería con Sandra a cuestas.
-¿Qué le ha pasado?- preguntó Lidia.
-No lo sabemos. La encontramos así a ella sola. Caminaba por la carretera apoyándose en un rifle, no sabemos donde ha estado ha estado hasta ahora. Ya contestara a nuestras preguntas cuando despierte. Al parecer, según Magda, su hija estaba con ella- respondió Félix.
-¿Zulema?-preguntó Lidia.
-Si. Así se llamaba- respondió Toni.
-Encontramos a esa chica un tiempo después de escapar de la urbanización. Venia huyendo del campamento de los franceses. No se de que van esos malditos- respondió Lidia.
-Los franceses no van a ser un problema. Los que no están muertos han huido. Un grupo armado irrumpió en el campamento de Roache y lo arrasó.- contestó Félix.

Nuria terminó de inspeccionarle el brazo a Narciso y luego se centró en el pie de Sandra. Lo tenía definitivamente dañado, aunque no estaba roto como todos pensaron en un primer momento. Después de practicarle una cura con la ayuda de Lidia la dejaron descansar y salieron de la enfermería, tan solo se quedó Nuria allí, con la promesa de que llamaría a los demás cuando Sandra despertara.

Mientras Toni y Félix se paseaban por la prisión para instalarse no pudieron evitar fijarse en el preso. Fue entonces cuando Dennis que pasaba por allí les explicó quien era y porque estaba encerrado. Se lo contó todo, desde lo de asesinar a su propio hermano hasta lo que había hecho tras colarse en la prisión. Poco después Toni se instaló en una de las celdas vacías y Félix y Sole se instalaron en otra. Nada mas instalarse, Sole se sentó en la cama y Félix notó que algo no iba bien.
-¿Qué te ocurre?-
-No dejo de pensar en Miguel…- Sole miró a Félix.-Dios…con esto no pretendo hacerte menos que el…no me malinterpretes-
Félix se sentó al lado de Sole y le pasó el brazo por encima, luego la arrimó hacia el y se abrazaron.-No te preocupes por eso ahora-
-No entiendo el porque el no pudo sobrevivir y yo si. No entiendo que tengo yo que no tenga el para merecer mas estar aquí. No lo merezco en absoluto-
-Yo a veces pienso eso mismo-confesó Félix.-No lo sabes, pero al poco tiempo de que se desencadenara este apocalipsis o lo que sea…murieron dos niños que estaban a mi cuidado. Me sentí fatal, no comprendía por que habían tenido que morir dos niños inocentes…,  la gran mayoría del grupo me culpó del asesinato y yo me quedé tan en shock que me encerré en mi mismo. No veía salida posible y el mundo que me esperaba no me daba ánimos para nada. Puede que te suene a cobardía…pero intente suicidarme- En ese momento Félix le mostró los cortes que todavía perduraban en sus muñecas, eran cicatrices de culpabilidad.-Traté de suicidarme, pero cuando todo parecía estar perdido del todo, me salvaron la vida. Desde ese momento no comprendía porque merecía ser salvado. ¿Qué me hacía diferente al resto de los que habían muerto?, ¿Por qué esos niños murieron y yo tuve una nueva oportunidad?. Por un momento odié a los que me salvaron, pero cuando me di cuenta de la realidad, tuve una especie de revelación. Estamos aquí por un motivo, todos nosotros-
-¿Hablas de destino?-preguntó Sole.
-Si. El destino condenó a la humanidad, el destino nos salvó y el destino hizo que nos encontráramos en aquella carretera y que acabáramos en aquel campamento. El destino quiso que nos lográramos escapar y que nos encontráramos a Sandra, todo lo que nos ocurrió desde ese día nos ha traído hasta aquí-
-Pues es un destino muy cruel- respondió Sole.
-Yo cuidare de ti. Sea lo que sea lo que venga lo afrontaremos juntos. No te dejare sola nunca. Siempre estaré a tu lado- dijo Félix besando a Sole.

viernes, 20 de enero de 2012

Capitulo 139: Veinticuatro horas, part 4

Día 17 de Mayo de 2009
Día 339 del Apocalipsis.

Los rayos del sol se filtraban por el techo destrozado del vehículo. Sandra se despertó y miró a su alrededor. Estaban en medio de una zona boscosa. No tenía ni idea de como habían llegado hasta allí. El pie le dolía menos, pero le dolía. Miró y vio a Paco. Lo zarandeo para despertarlo y cuando este abrió los ojos emitió un gemido. Por un momento Sandra se asusto, el gemido era muy similar al de los infectados.
-¿Paco?-
Paco se giró y miró a Sandra. Este tenía la mirada perdida y tenía fuertes calambres por todo el cuerpo. No sabían la hora que era, pero a Paco no le quedaba mucho. Su tiempo se acababa.
-Tenemos que salir de aquí-dijo Sandra tratando de deslizarse hacia fuera.
Cuando apoyó el pie en el exterior, sintió un fuerte calambre que le subió a toda velocidad hasta la cabeza. Ahogó un grito y se dejo caer en el suelo. Paco no tardo en salir del vehículo, se tambaleaba mucho, no estaba nada bien. Este se arrodilló delante de Sandra.
-¿Qué vas a hacer?-preguntó Sandra.
-Voy a entablillarte el pie, con el pie así no podrás ir muy lejos y tu avance será lento, esos bichos te cogerían. O peor, podría cogerte ese maldito viejo-contestó Paco.

Paco busco algo con lo que poder entablillarle el pie a Sandra. No tardó en encontrar una rama, luego se volvió hacia Sandra.
-No es mucho, pero algo podremos hacer con esto- seguidamente se arrancó un trozo de manga.- con esto me asegurare de que lo tienes bien sujeto, no quisiera que te cogieran esos bichos-
Sandra quiso mirar a su amigo a los ojos, pero este enseguida desviaba la mirada. Aun así, Sandra pudo vislumbrar las lágrimas que había en los ojos de Paco.
-¿Cuánto te queda?- preguntó Sandra.
-No lo se…pero oye. Esto no importa ahora, lo importante es que tú salgas de esta-
Paco terminó de entablillarle el tobillo y luego buscó una rama que le sirviera de bastón para apoyarse. Cuando se lo dio la ayudo a ponerse en pie.
-Venga vamos-dijo Paco frotándose las manos.
En ese momento Sandra se percató del tembleque de las manos de Paco. No quería ni imaginarse lo que estaba sufriendo su amigo. Lo peor era que no sabía el tiempo que le quedaba, quizás fuese así mejor, pero no le gustaba la idea de que su amigo iba a morir poco a poco delante de ella, no podía evitar imaginárselo andando y desplomarse de repente. Teniendo en cuenta de que estaba atardeciendo y de que el día anterior le habían inoculado el veneno más o menos a esas horas, era muy probable que a Paco le quedaran minutos de vida. Quizás segundos.
-¿Qué tal te encuentras?-
Sandra se sintió estúpida al formular esa pregunta. Era evidente que no se encontraba bien, se imaginó miles de partículas verdes con pelos acabando con los glóbulos rojos, llegando hasta el corazón y haciendo que este dejara de latir.
Paco sonrió y la ayudó a incorporarse.- Ahora mismo estoy bien. Tranquila-
Ambos comenzaron a caminar en dirección a Alcoy. Paco parecía saber muy bien que dirección tomar a través de la montaña, Sandra sabía de sobras que Paco no se arriesgaría a adentrarse en ninguna zona urbana y que optaría por rodear Alcoy hasta alcanzar la prisión, pero eso les llevaría mucho rato y era muy probable que se quedara sola antes.
Paco se paró de repente y se cayó de rodillas victima de un fuerte calambre. Sandra se abalanzó sobre el y le miró a los ojos. Paco movía rápidamente las pupilas. Estaba sufriendo.
Sandra no sabía que hacer, fue en ese momento como en medio de la confusión vio emerger la silueta de aquel viejo de entre la maleza, este portaba el rifle de caza en las manos, lo que era el viejo estaba totalmente ensangrentado, por unos momentos creyó que estaba infectado, pero esa idea la abandonó rápido cuando vio que este le apuntaba directamente a la cara.
-Aléjate de el-
Sandra miró a Paco y vio que estaba inmóvil, probablemente muerto. No le quedaba mas remedio que hacer lo que el viejo le decía. Poco a poco se fue alejando del cuerpo de Paco, comenzó a sollozar de impotencia, ya casi había logrado escapar, cuando ya casi habían logrado dejar atrás toda aquella pesadilla, el destino nuevamente se reía de ellos en su cara, había acabado con Paco y ella estaba a punto de morir también.
-No me haga daño…-suplicó Sandra.
-Todo es culpa tuya. Si me hubieses hecho caso no habríamos llegado a esto-
Sandra miró al viejo con ojos bañados en lágrimas, estos eran suplicantes, suplicaban que no la mataran, pero el viejo los estaba ignorando, seguía apuntándole.
-Date la vuelta, no quiero que me mires-
Sandra se dio la vuelta y comenzó a llorar cuando notó como el viejo depositaba el cañón del rifle en su nuca. La vida de Sandra pasó por delante de sus ojos, recordó toda su vida pasada, sabía por comentarios de la gente que cuando vas a morir toda tu vida pasaba por delante de tus ojos, pero nunca se imaginó que esas imágenes pasaran de forma tan frenética.
-Eres mi niña…espero que me perdones algún día cuando nos volvamos a ver. La próxima vez procurare ser un buen padre y hacerlo todo bien- decía el viejo en una especie de monologo mas para si mismo que para ella.

Ramiro comenzó a llorar, estaba apunto de matar a su hija allí mismo, le había fallado como hija y ese era el justo castigo que merecía, pero no podía soportar que su hija le mirara a los ojos. No podría evitar ser perseguido por ellos cada vez que cerrara los ojos. Ramiro respiró hondo y amartilló el arma, deslizó su dedo por el gatillo y susurró-Lo siento-
En ese momento Ramiro vio como una silueta se lanzaba contra el y lo derribaba. El arma se le escapó de las manos y seguidamente Ramiro comenzó a forcejear con alguien en el suelo. Mientras se retorcía en el suelo con el individuo como dos culebras, pudo mirar a los ojos de su agresor, era Iñaki.
Iñaki lo miraba con furia, era una expresión que jamás había visto en la cara de su hijo, se trataba de una mirada de odio puro, las manos de Iñaki se cerraron en torno a su cuello y a pesar de los temblores que había en estas. Su hijo estaba fuera de si, con gran violencia alzó su cabeza un palmo del suelo y la estrelló contra el suelo varias veces. Ramiro trató de zafarse de la presa y en un momento de flaqueza de su hijo logro quitárselo de encima. Ramiro sonrió, el veneno estaba haciendo efecto por fin, no le quedaba mucho. En ese momento un disparo sonó en aquel mismo lugar y entonces una enorme flor roja se abrió en su pecho. El dolor vino justo en ese momento como una descarga eléctrica y el cayó a un lado gritando, alguien le había disparado por la espalda. Con la vista totalmente nublada trató de ver al responsable del tiro, allí de pie a unos metros vio una silueta que sostenía el rifle.

Sandra había disparado sin pensárselo dos veces. Justo después el bosque que los rodeaba se llenó de gemidos, en pocos minutos se verían rodeados por una multitud de infectados. Se había dado cuenta de su error, pero al menos había disparado y herido a aquel maldito viejo. Se acercó tambaleante y vio al viejo que la miraba con una expresión de miedo, era la primera vez desde su cautiverio que había visto a ese maldito loco tan asustado. En ese momento, cuando vio que aquel viejo trataba de alejarse a rastras, sin pensarse si los infectados la podían oír, volvió a disparar, esta vez en la rodilla derecha del viejo. El viejo lanzó un grito al mismo tiempo que la pierna por debajo de la rodilla quedaba casi separada del resto del cuerpo.
-¡¡¡Cabrón!!!-
Sandra no vacilo y a pesar del dolor de su pie hinchado, pateo la cabeza del viejo. Seguidamente escupió al viejo, fue entonces cuando sus ojos se encontraron con los del viejo y solo una única palabra salió de los labios de este.
-¿Quién eres tú?-
Sandra alzó el rifle a modo de bate de baseball y golpeó al viejo varias veces hasta que el cuello del viejo se doblo de una forma imposible y el viejo se quedo inmóvil, totalmente muerto.
Sandra sintió una mezcla de miedo y alegría al haber acabado con aquel maldito viejo que tanto les había hecho sufrir. Cuando vio que estaba bien muerto se fijo en el cuerpo de Paco, este estaba de espaldas en el suelo y cuando la vio sonrió aunque los labios le temblaban.
-Eh…visto…lo que…hiciste…- la voz de Paco era entrecortada.- No te sientas…culpable…se tenía que…hacer.-
-Aguanta…-dijo Sandra pasándole las manos por las mejillas.
-Vete de aquí…los podridos…-Paco tosió- Los podridos no tardaran en llegar…huye rápido y…olvídate de mi…ya no tengo salvación…llega a la prisión…diles que no….que me perdonen por no poder…seguir adelante…pero mi vida…acaba aquí.-
Paco no dijo más palabras, se quedo totalmente quieto con los ojos abiertos. Sandra busco su pulso, nada. Paco había muerto.
Sandra le cerró los ojos y se puso en pie. Tenía que alejarse de allí antes de que los infectados llegaran. Sandra se alejó todo lo deprisa que pudo de allí sin mirar atrás.

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

Sandra estaba llegando a Alcoy. No había comido desde que había dejado el cuerpo de Paco allí. Tenía hambre y sueño, el pie le dolía a horrores y el cansancio estaba empezando a hacer mella en ella. Se acabaría desmayando de un momento a otro, caminaba apoyándose en el fusil. En ese momento escuchó un sonido acercándose por la carretera a sus espaldas. Se acercó a un lado de la carretera secundaria y se quedo sentada con el rifle del viejo en alto. Entonces vio que se trataba de un coche. No sabía quien seria, no sabía si sería amigo o enemigo, pero estaría preparada, lucharía con uñas y dientes si era necesario.
El vehículo se paró de repente y una de las puertas se abrió. De dentro del vehículo se bajó una chica rubia de ojos azules. La chica se acercó a Sandra con las manos en alto, seguidamente la silueta de un chico se bajó del vehículo.
-¿Sandra?-
Se trataba de Félix, del vehículo se bajaron dos chicas más y también otro chico al que conocía, era Toni. Entre todos la subieron al vehículo. Antes de quedarse dormida sonrió y susurró algo.-…la prisión…-

Capitulo 139: Veinticuatro horas , part 3

Paco conducía rápidamente. Estaba nervioso, las horas pasaban y los efectos del veneno comenzaban a pasarle factura. Sandra estaba inconsciente, necesitaba rápidamente que Lidia le echara un vistazo a ese pie hinchado. El hubiera querido que se lo echara a el también, pero tenía muy claro que de nada le iba a servir. Se moria.
Los caminos de montaña estaban la mayoría cortados, en muchas ocasiones tenía que dar la vuelta y volver sobre sus pasos. Estaba desorientado, sudoroso y asustado.
-Condenado viejo-
De repente escuchó un disparo y la luna trasera reventó en mil pedazos, un segundo disparo hizo que la luna delantera también reventara. Miró al retrovisor y vio salir a aquel maldito viejo salir de entre la espesura del bosque, este les disparaba una y otra vez.
-Joder…ahora no-
La vista de Paco se nubló y perdió en ese momento el control del vehículo. Dio varios volantazos y se fue alejando de allí, por momentos sentía mas calambres y ya no diferenciaba de la realidad de la fantasía, no sabía si los disparos que seguía escuchando eran de verdad o alucinaciones por culpa del veneno que lo mataba poco a poco. Se golpeó la cabeza varias veces para salir de esa enajenación o lo que fuera. De repente, como salido de la nada, un árbol se cruzó en su camino y el vehículo acabo empotrándose contra el. Paco se golpeó contra el volante y perdió el conocimiento.
********
La noche estaba cayendo rápidamente. Eva seguía junto al perro siguiendo el rastro. Comenzaba a ser demasiado extraño que no los encontrara todavía, algo que no le gustaba nada. Ambos llegaron hasta las paredes de lo que parecía un gran edificio. Nada mas llegar el perro comenzó a ladrar hacia la puerta principal.
-¿Qué pasa chico?. ¿Están aquí?- preguntó Eva acariciándole el lomo al perro.
El perro se estaba dejando los pulmones ladrando, era evidente que los chicos estaban allí o tal vez, el perro había encontrado a su dueña, quizás había encontrado a Sandra. Eva no la buscaba a ella, pero si era ella la que estaba allí se la llevaría de vuelta.
-Cálmate chico. Ya esta…-
Pero el perro no dejaba de ladrar. Fue en ese momento cuando la gran puerta del edificio se abrió y apareció una chica cargada con un AK-47. La chica no dudo ni un segundo y apuntó a Eva. Esta tampoco se lo pensó y también alzó su fusil.
-¿Quién eres?-preguntó la chica.
-Soy una superviviente… estoy buscando a alguien.-respondió Eva.
-¿A quien?-preguntó la chica.
Eva dudó por unos segundos. No sabía si decir la verdad. Al fin y al cabo no conocía a esa chica de nada, hablar mas de la cuenta podría ser fatal. Esa chica no era mas que una adolescente, pero por experiencias personales y por lo que había escuchado a los demás, las apariencias engañan y detrás de esa chica podría haber mas de un centenar de tipejos de dos metros con complexión de bulldozer armados hasta los dientes, pero el que nada arriesga, nada gana. Eva trago saliva y dio unos pasos al frente.
-Estoy buscando a un grupo de personas. Llegué hasta aquí siguiendo su rastro. Es muy posible que estén aquí-
En ese momento, Eva se sintió observada. Por el rabillo del ojo vio destellos en las ventanas del edificio y notó movimiento en las ventanas y terrazas superiores del edificio. Mas gente la observaba y quizás le estaban apuntando. Esperando a que diera un paso en falso para agujerearla como si fuera un maldito colador.
Eva dejó el fusil en el suelo y luego poco a poco alzó las manos. Sabía que si se enfrentaba tenía las de perder. Se la tenía que jugar.
-Estoy buscando a alguien. Se llama Juanma. ¿Le conocéis?-
El pulso de Eva se aceleró. Tenía la impresión de que iban a dispararle en ese mismo momento. Entonces una silueta se abrió paso por detrás de la chica. Entonces Eva se percató de que se trataba de un chico muy joven. Otro adolescente. El muchacho avanzó hacia ella con la mano situada sobre el arma que llevaba en la cintura.
-¿Has dicho Juanma?-
Eva asintió y el chico se giro hacia el edificio.-Bajad las armas-
Eva notó como el ambiente parecía relajarse un poco, la chica del principio bajó su fusil y al parecer los demás también lo hicieron.
-¿Te envía el?-preguntó el chico.- ¿Sabes algo de Gloria?-
Eva no sabía de qué hablaba ese chico. Ella no tenía ni idea de quien puñetas era Gloria, solo le interesaba saber donde estaban sus amigos.
-No se nada de ninguna Gloria. Estoy buscando a mis amigos, el perro me trajo hasta aquí siguiendo el rastro-
El chico se cruzó de brazos y miró a Eva.-Estuvieron aquí hace unos días, pero se marcharon hacia Castalla, estaban llevando a un crio deforme para que se reuniese con su familia-
Eva no entendía nada. ¿Que niño deforme? ¿Qué familia?. Fuese lo que fuese, el resto del grupo había estado allí.
-¿Cuánto hace que se fueron?-preguntó Eva.
-Hace unos días- respondió el chico.- Escucha, no es seguro andar por ahí de noche, te recomiendo que te quedes aquí esta noche y mañana saldré contigo a buscarles. Yo también quiero encontrar a alguien-
Eva asintió. Entonces ella y el perro se adentraron en el edificio. Una vez dentro, se dio cuenta de que era un internado, lo que mas le sorprendió fue que no había ni un solo adulto, todos eran adolescentes y niños de todas las edades, muy pocos llegaban a los dieciocho años.
-¿No hay adultos?-preguntó Eva sorprendida.
-No. Somos solo nosotros. Nosotros solos nos cuidamos los unos a los otros y así hemos sobrevivido hasta ahora. No necesitamos adultos…- el chico hizo una pausa- Mi nombre en Cayetano por cierto-
Eva se presentó diciendo su nombre. Poco después fue conducida a una habitación.
-Esta es la tuya. Buenas noches-
Eva entró en la habitación y Cayetano cerró la puerta después. A Eva le parecía bien quedarse allí esa noche, pero no bajaría la guardia por nada del mundo.
********
Toni y los demás por fin habían llegado a Bocairent. El pueblo presentaba el mismo aspecto que otros que habían visto o pasado. Era señal de que la pandemia había avanzado imparable por cada rincón más inhóspito. Nada había quedado libre de ella, absolutamente ni los pueblos más aislados. La desolación reinaba por todas partes y el mundo que en un pasado habían conocido había desaparecido para siempre, dando un gran salto hacia atrás en el tiempo, era como volver al mismísimo siglo XVIII. La única diferencia es que ellos, como el resto de la humanidad, ya no estaban en lo mas alto de la cadena alimenticia, se habían quedado por debajo de aquellos malditos seres que deambulaban por el mundo siempre en busca de carne humana.
Ya era de noche y era hora de acampar. Los cinco buscaron un lugar seguro y acabaron encontrando una gasolinera en una autopista, unos metros mas alla de ella se podía ver otro atasco.
-Deben haber atascos en todas partes-dijo Magda señalando hacia el lugar donde estaba este.
-Yo me vi metido en uno…, vi como esos bichos sacaban a la gente de los coches o directamente atravesaban los cristales con la cabeza. Menos mal que logré salir de ahí…tuve suerte- confesó Félix.
-Todos la tuvimos. Sobretodo ahora…tenemos suerte de seguir vivos con toda la mierda que nos rodea- añadió Natacha acercándose a la puerta principal de la tienda de la gasolinera.

Una verja corredera de hierro bloqueaba la puerta y la cadena estaba echada. Natacha lanzó un juramento y miró a Toni.
-¿No la puedes abrir?-
-Con una ganzúa o un clip lo podría hacer. También podría pegarle un tiro limpio, pero no creo que eso sea muy sensato. Eso podría atraer a esa escoria hacia nosotros- respondió Natacha pasándose una mano por la frente sudorosa.
-Voy a ver como tenemos la zona que nos queda por delante-dijo Toni sacando unos prismáticos.- no veré mucho, pero esos bichos aunque estén parados siempre se balancean, los veré de todos modos si están ahí-

Toni se alejó de la puerta y se fue corriendo hasta una camioneta que había parada a unos diez metros de su posición, se subió al techo de esta y comenzó a mirar por los prismáticos. Toni no vio a ningún infectado, ni parado ni en movimiento, solo una larga hilera de todo tipo de vehículos abandonados.
-¿Algo?-preguntó Félix a sus espaldas.
-Nada…solo un enorme atasco y un túnel que pasa por debajo de una montaña…quizás debería acercarme un poco por ahí para asegurarme de que no hay peligro y saquear algún coche-
-No. Mejor no…, no nos arriesguemos a llamar la atención mas de lo necesario, entremos y pasemos la noche ahí en la tienda, mañana al amanecer tendremos mejor visión de todo cuanto nos rodea y entonces seguiremos- dijo Félix.
-Esta bien…¿Quién hace la primera guardia?-preguntó Toni bajando de la camioneta.
-¿Quieres hacerla tu y luego te relevo?-preguntó Félix
-Si…que las chicas duerman- respondió Toni.

Cuando Toni y Félix volvieron a las puertas de la tienda vieron que esta ya estaba abierta. Natacha lo había logrado. Cuando entraron vieron que toda la tienda estaba intacta.
-Me parece que dimos con una mina de oro- dijo Natacha con una sonrisa.- El dueño cerró un día y ya no volvió, por aquí no ha pasado nada ni nadie. La suerte es que tenemos bastante comida aquí para un mes o dos, también agua-
-Pero son todo latas…-murmuró Magda.
-Las latas son lo que mejor se conserva. También tenemos bolsas de patatas rancias y chocolatinas que deben saber a rayos…pero por lo demás…tenemos un buffet libre-dijo Natacha con una sonrisa.
Los cinco cenaron y cuando acabaron se fueron a dormir. Toni se quedó delante de la puerta vigilando por si pasaba algo, su turno de guardia había comenzado.

Capitulo 139: Veinticuatro horas, part 2

Eva le dio al perro una prenda de ropa para que la oliera. Era lo que se le había ocurrido, eso la llevaría directa hacia los demás. Tenía que encontrarles, necesitaba saber que estaban vivos. Aunque también estaba preparada para lo peor.
Ella ya se había preparado el equipaje y el armamento, llevaba una cantimplora y varias latas de comida para una semana, el agua podría conseguirla fácilmente de ríos y riachuelos, lo que de verdad le preocupaba era llevar suficiente munición. Sabía que la iba a necesitar, solo esperaba no tener que usarla toda, la idea de encontrarse con una horda como la que se había colado en la prisión la aterrorizaba.
Cuando estuvo lista se despidió de los demás, ató una cuerda alrededor del cuello de Yako y salió por la puerta principal, con la promesa de que Gorka se encargaría de la protección de la prisión y de los demás, también sabía que podía contar con Gálvez, el preso, el que a pesar de ello se había ganado la confianza y respeto del grupo.

Nada mas salir, Yako pareció encontrar el rastro, algo que alegró a Eva. Enseguida ambos aceleraron el paso y se fueron alejando de la prisión, era la misma dirección que había tomado el grupo que buscaba el helicóptero.
-Vamos chico. Encontremos a Juanma y a los otros-
Además de rastreador, el perro podría servirle como protección contra los infectados. De algún modo, al lado del animal no se sentía sola. Tenía garantías de supervivencia con el animal, además, este hacía tiempo que solo recorría el interior de la prisión acompañando a Vicky, esa era una nueva manera de que hiciera ejercicio y parecía que estaba disfrutando de esa escapada.

Eva y Yako avanzaban por un camino con arboles a ambos lados. El perro seguía olisqueando el suelo, para Eva era indudable que habían pasado por allí, su olor seguía por allí y lo el perro lo estaba siguiendo.
Eva rezaba para si misma, deseando que estuvieran vivos, no se podía imaginar la idea de encontrarlos convertidos en uno de esos seres y tener que acabar con la vida de estos. Se negaba a si misma esa posibilidad, pero tenía claro que era solo una de las tres posibilidades. Vivos, muertos o No Muertos.
-Que sigan vivos. Por favor-
Mientras caminaba se fijo en las huellas marcadas en el barro. Esas huellas coincidían con las botas que calzaba el grupo, las botas militares a decir verdad. Había varias, así que con toda seguridad eran las de ellos.
Eva se agachó y comprobó que había de diferentes tamaños, pudo distinguir las del muchacho, las del mismo adolescente que la asaltó en su propia casa. Por unos momentos se lo imaginó muerto, fue entonces cuando sintió remordimientos, lo había tratado mal el día que se largaron. En el momento del asalto, quizás la podrían haber matado o violado, pero habían llegado al grupo y se habían integrado, Eva supuso que en su situación quizás ella habría hecho lo mismo. No lo sabía con seguridad, pero se imagino en la piel de aquel chico y de la presión, cuando la asaltaron y ella le apuntó, ese chico tenía más miedo que ella a ellos.
El rastro estaba seguro, iban por el buen camino.
**********
Cuando Paco y Sandra salieron de la casa del viejo se encontraron con las vallas infestadas de infectados. Podría haber cientos allí. Los dos doberman del viejo ladraban hacia la multitud. Paco cargó con Sandra a cuestas y se acercaron a uno de los vehículos que tenía el viejo, ayudó a Sandra a subir a uno de ellos, cuando estuvo apunto de subir sintió un fuerte calambre por todo el cuerpo. El veneno comenzaba a hacer su efecto.
Paco recobró fuerzas y antes de saltar al interior del vehículo, pinchó las ruedas del otro vehículo, quizás eso, en caso de que el viejo siguiera vivo, impediría que este los siguiera.
Cuando Paco se puso al volante miró a Sandra que yacía en el asiento trasero. Esta estaba sudando mucho a causa del dolor que le producía el pie hinchado. Paco pisó el acelerador y el vehículo salió hacia delante, atravesó la valla y se llevó por delante a varios infectados. El vehículo se fue alejando por el camino y ninguno de los dos miró atrás. Paco no pensaba en otra cosa que no fuera sacar a su compañera de allí, aunque le quedaran horas de vida, alejar a su compañera de allí era lo único que le importaba.

Ramiro se puso de pie nada mas escuchar el ruido del motor y seguidamente el chirriar de la valla. Era seguro que ambos habían escapado y si habían atravesado la valla, les habían dejado entrada libre a los grises, estos seguramente ya estaban invadiendo los alrededores de la casa, escuchó el aullido de los perros y los gruñidos de aquellos seres, seguramente se estaban dando un festín con sus dos perros.
La sangre manaba de la frente de Ramiro. La herida se le había reabierto, pero una herida le dolía mas que la de la cabeza, era la herida del corazón que sus dos hijos le habían provocado con su traición.
No tardó en escuchar como algunos de esos seres comenzaban a golpear las puertas de la casa, escuchó como rompían los cristales, no tardarían en tomar el interior de la casa y el estaría en serios problemas, eso seres darían con el y sabía muy bien lo que le pasaría si uno de ellos le mordía.
Subió las escaleras y cuando llegó arriba vio como algunos grises trataban de atravesar las ventanas, la puerta de la entrada vibraba con cada nuevo golpe. Ramiro recorrió el salón y cogió su arma, si esos seres querían su carne, podían ir a por ella, pero el se la vendería cara. Tenía muy claro que iba a salir de la casa y que iba a dar con sus hijos, mataría a María, a Iñaki no lo tocaría, esperaría a que el veneno hiciera su efecto, lo vería morir poco a poco y lo disfrutaría. Iñaki estaba condenado, las horas corrían en su contra y los primeros síntomas no tardarían en llegar, no irían demasiado lejos. Sabía que era el quien conducía, ya que María no estaba para conducir con el pie en ese estado.
Cuando Ramiro inspecciono su arma y comprobó que estaba totalmente cargada, abrió fuego contra el primer gris que asomó la cabeza por allí, en su vida anterior, antes de morir y resucitar, había sido un excursionista a juzgar por las zapatillas ya destrozadas que calzaba. Detrás del excursionista entró una niña. Ramiro no pestañeo, uso su gran cuerpo para lanzarse cual jugador de rugby contra la pequeña grisácea, esta salió despedida hacia atrás y acabo estrellándose contra la mesa, con un fuerte CRACK Ramiro supo que la espina dorsal de aquella pequeña monstruo se había quebrado. Era hora de salir de la casa, de una patada arrancó la puerta de la casa del sitio y los grises que había detrás de ella cayeron al suelo. De un salto, Ramiro se lanzó al exterior y comenzó a disparar a diestro y siniestro. Mientras disparaba llego corriendo hasta donde guardaba los vehículos, uno de ellos se lo habían llevado sus hijos, pero el otro aun podía cogerlo el. Llegó hasta el vehículo que quería coger mientras esquivaba a los grises. Cuando vio que tenía las ruedas pinchadas lanzó un grito de furia, pero no iba a dejar que esos seres acabaran con el, iba a luchar con uñas y dientes. Se volvió hacia los grises que se acercaban y abrió fuego rápidamente, recargó y volvió a disparar. Tenía que salir de allí rápidamente. Logró salir de allí a base de disparos y empujones. Cuando estuvo en el exterior vio las huellas de los neumáticos,  iba ha seguir el rastro y los iba a encontrar.

Capitulo 139: Veinticuatro horas , part 1

Día 16 de Mayo de 2009
Día 338 del Apocalipsis.

La horda de infectados había pasado de largo por debajo de los arboles sin ver a Félix y a su grupo. Cuando el peligro había pasado, estos bajaron y siguieron su camino. Aun les quedaba camino hacia Alcoy. Estaban apunto de llegar a Bocairent. Por allí acamparían para pasar la noche en un sitio seguro. La noche no era segura y algunos de los infectados eran muy silenciosos, lo suficiente silenciosos como para acercarse por detrás y morder, condenando así a la victima.
Magda iba la primera con su fusil preparado por si de entre la maleza aparecía algún indeseable. En última posición iban Félix y Sole. Conversaban sobre el futuro que les esperaba una vez llegaran junto a sus compañeros.
-¿Qué tal son tus compañeros?, ¿Me aceptaran?-
-Claro que lo harán. Siempre lo han hecho. Además, tú eres de fiar- contestó Félix con una sonrisa.
-Espero que tengas razón-
El grupo siguió avanzando. Tenían que llegar pronto. La noche caería pronto.
*********
Sandra estaba siendo arrastrada por el largo pasillo. El viejo la estaba agarrando del pelo, este iba diciendo algo que Sandra no entendía, pero este parecía tenso. No era para menos, en el exterior, tras las vallas que rodeaban el perímetro de la casa. Habían llegado cientos de ellos. Todos estaban totalmente excitados ante la presencia de la carne humana y caliente que se encontraba en el interior de la vivienda.
Sandra podía escuchar los gemidos de estos, clamaban su sangre.

Ramiro arrastró a Sandra hasta el sótano donde estaba Paco. Este lanzó a Sandra al suelo y Paco lanzó un grito.
-Viejo de mierda. ¿Que le has hecho?-
El viejo no contestó, se limitó a darse la vuelta. El viejo comenzó a rebuscar en un maletín y sacó una ampolla con un liquido dentro, enseguida Sandra supo que era, era lo mismo que le había inyectado a la rata, lo mismo que había matado al roedor a las veinticuatro horas. Les iba a matar.

-De verdad que siento esto, pero no tengo mas remedio. Tengo que salir de aquí y no puedo llevaros conmigo- dijo Ramiro acercándose dispuesto a clavarles la jeringuilla.

Ramiro tenía muy claro lo que haría. Tenía que acabar con sus hijos y salir de allí, María estaba coja y Iñaki estaba demasiado hecho polvo para hacer nada. Al fin y al cabo en otro lugar los volvería a encontrar. Eran sus hijos.

Paco veía acercarse al viejo y comenzó a tratar de liberarse mientras observaba como Sandra trataba de alejarse a rastras ante el inminente ataque de aquel viejo. Con un fuerte tirón, acompañado de un grito de dolor, Paco se liberó y se lanzó contra el viejo. Comenzó a golpearle con las esposas una y otra vez, le asestó un rodillazo en el estomago. En ese momento, Paco sintió un pinchazo en el pecho y notó como el líquido de la ampolla se derramaba en su interior.
Paco se retiró un poco y chocó contra la pared. Pudo ver en ese momento la jeringuilla clavada en su pecho. Paco no sabía que era aquello, pero le daba igual. Se volvió a lanzar contra el viejo que en ese momento estaba recobrando el equilibrio. Lo pateó y golpeó repetidas veces hasta que el viejo quedó inconsciente en el suelo.
Enseguida, Paco se acercó a Sandra y la ayudo a levantarse.
-Tenemos que salir de aquí ya- dijo Paco cargándose a Sandra al hombro.
-Hay infectados rodeando la casa. No podremos salir de aquí con vida y tu…-
-Tranquila. Ya veré que hago- contestó Paco.
-Te ha inyectado algo que te matara en veinticuatro horas…-susurró Sandra con los ojos llenos de lágrimas.
Paco ya lo sabía. Sabía que lo que le habían inyectado “Procaterol 14” y que su esperanza de vida ya estaba señalada. Veinticuatro horas. Sabía lo que era el veneno que desde ese momento se expandía por su sistema circulatorio, pero lo que le importaba era sacar a su amiga de allí. Al menos que ella lo consiguiera.
********
Eva pasaba la mayor parte del tiempo cuidando de Lidia. De vez en cuando, Nuria pasaba por la enfermería para proporcionarle el alimento a Lidia. No tenían demasiados medios, pero hasta ahora  la habían conseguido mantener con vida. Ese día como cualquier otro, Nuria avanzaba por el pasillo cuando vio que Eva salía corriendo de la enfermería llamándola a gritos. Nuria se temió lo peor, corrió hacia la enfermería y allí vio a Lidia. Esta estaba tumbada en la camilla con los ojos abiertos. Había despertado.
-Dios mío…- murmuró Nuria.
Lidia miró a sus compañeras y trató de sonreír. Nuria se acercó y le quitó el tubo. Lidia estaba viva, contra todo pronóstico había despertado.
-¿Cuánto hace que ha despertado?-preguntó Nuria mirando a Eva.
-Abrió los ojos de repente- contestó Eva.

Un rato después, la mayoría de los habitantes de la prisión habían ido a visitar a Lidia, todos estaban contentos y felices de ver que había despertado. Parecía que todo marchaba bien. Lidia había luchado por sobrevivir y salir del coma. Ahora estaba en la camilla tumbada. Cuando todos se fueron tan solo se quedaron Eva y Vicky.
-Mami. ¿Te duele?-
-Ya no cariño, ya estoy bien. Pronto podre jugar mucho contigo- dijo Lidia sonriendo a la pequeña.
Vicky estaba contenta, tenía ganas d saltar y gritar, pero Eva le pidió que saliera de allí y que ya volvería mañana. Cuando Vicky salió de la enfermería para reunirse con Nuria, la cual esperaba a la pequeña.

Lidia y Eva se quedaron a solas. Lidia sabía muy bien lo que Eva iba a decirle. Lo veía en sus ojos.
-¿Qué ocurre?-
-Son Juanma y los demás. Aun no han vuelto y desde que nos quedamos sepultadas, hemos perdido a varios. La gente empieza a plantearse la posibilidad de marcharnos de aquí. Con las explosiones la cárcel dejo de ser segura-
-¿Qué hacemos?-preguntó Lidia.
-Tú decides. Yo tomé el mando…pero las cosas se pusieron peor cuando mandaba, así que…mis decisiones poco cuentan ya-
-En ese caso…quiero que nos quedemos hasta que vuelvan o sepamos que están vivos-
Eva miró en ese momento hacia la ventana y se quedo un rato pensativa. Lidia se dio cuenta de eso.
-¿En que piensas?-preguntó Lidia.
-Se me acaba de ocurrir una forma de encontrarlos, quizás sea arriesgado, pero tengo que intentarlo- dijo Eva.
-¿Y que es?-preguntó Lidia.
-Le daré al perro una prenda de Juanma para que la huela y podamos seguir el rastro. Eso debería ser fácil…¡¡¡Claro!!!. ¿Cómo no lo había pensado antes?- dijo Eva dándose una palmada en la frente.
Eva se puso en pie rápidamente y se dirigió a la puerta, se asomó fuera y llamo a Nuria a gritos. Cuando Nuria se personó en la enfermería, Eva le pidió que se quedara en la enfermería.

Eva llegó a la sala de guardias, allí estaba Gorka. El joven estaba leyendo un libro con cierta atención.
-Gorka, tengo que hablar contigo-
-¿De que?- preguntó el chico apartando la vista del libro.
-Necesito que te quedes al mando aquí mientras yo salgo a buscar a Juanma y a los otros-
-¿También te marchas?, no se si te habrás dado cuenta, pero todo el que se va de la cárcel a hacer algo ya no vuelve. Es una locura- contestó Gorka.
-No estaré fuera mucho tiempo. El perro me ayudara a seguir el rastro-
-Si te llevas al chucho le darás un disgusto a la cría-
-No tardare en volver- aseguró Eva.
-Eso dicen todos…-replicó Gorka mientras volvía a la lectura.
Eva se acercó a el y le quitó el libro, luego lo lanzó contra la pared. Este abrió los ojos de par en par y miró a Eva.
-¿Pero que coño haces?, esta la mar de entretenido ese libro- protestó Gorka tratando de levantarse de su sillón, pero Eva se lo impidió.
-No busco tu aprobación  a si me largo o me quedo. Solo busco que me prometas que cuidaras de todos mientras yo no estoy. No es tan difícil de comprender-
-Si quieres que te lo prometa, vale. Y tú haz lo que quieras, eres libre de matarte-
-Bien, era eso lo que quería saber- Eva recogió el libro y se lo lanzó a Gorka.-Sigue con la lectura.
Cuando Eva salió de la sala. Gorka siguió leyendo. En realidad le importaba esa chica, no quería que le pasara nada, ni a ella ni a nadie, pero las cosas estaban muy complicadas, aun así haría lo que Eva le había pedido.


viernes, 13 de enero de 2012

Capitulo 138: Extraña desaparicion , part 4

Ray se despertó cuando las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer sobre su rostro. Trató de incorporarse y sintió una fuerte punzada de dolor en el hombro. El se miró el hombro y vio que lo tenía destrozado. En ese momento recordó lo que había pasado.

Día 17 de Mayo de 2009
Día 339 del Apocalipsis.

Ray tenía pensado marcharse del campamento, ya había metido la pata lo suficiente y no se fiaba de la palabra del doctor. No, en absoluto que no se fiaba. Salió de la tienda de campaña y entonces vio que los hombres del campamento trasladaban a los forasteros que habían venido con Vanesa. En ese momento alguien le clavó una jeringuilla en el cuello y el perdió el conocimiento.

Cuando Ray recobró el conocimiento estaba en uno de los camiones. Cuando trato de ponerse en pie no pudo, seguía muy mareado, todo parecía moverse, fue entonces cuando se dio cuenta que se movía porque estaba en movimiento. Al ponerse en pie avanzó a trompicones y abrió la puerta trasera de aquel camión, la puerta se abrió de golpe y Ray casi se cayó de el. Desde donde estaba podía ver la carretera quedándose atrás, parecía ser que el estaba en el ultimo camión del convoy. Era su última oportunidad para escapar, poco a poco se fue acercando al borde de la parte trasera del camión y saltó.
El cuerpo de Ray comenzó a dar tumbos por el asfalto hasta que acabó en la cuneta. El dolor era penetrante, tanto que ahogaba los gritos de dolor de Ray. Allí se quedo durante horas tumbado, no podía moverse, no podía hacer nada, al menos había logrado escapar de sus captores. Ahora solo le quedaba esperar a morir allí solo, era lo que se merecía.

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

Debía estar cerca de Tarragona, desde donde estaba podía ver en la lejanía algunas de las atracciones del parque “Port Aventura”. Era allí donde seguramente estaban sus compañeros y los forasteros. Sabía que había metido la pata y que no le perdonarían por lo que había hecho. Aquello iba a ser su redención, iba a salvarles. Tenía que hacerlo, ahora dependían de el.
Pese a sus heridas se fue acercando hacia “Port Aventura”. Era seguro que estaban allí metidos, lo sabía, sobretodo por el hedor que venía de aquella dirección. Cuando se iba acercando iba viendo los restos de cadáveres recién atropellados. Cuando estuvo cerca de las vallas, lo que vio allí le confirmó que era allí donde estaban los demás, la concentración de infectados así lo revelaban, los demás estaban allí retenidos. El problema sería el como entrar en aquel lugar sorteando a aquellos malditos seres.
Había realmente miles, quizás todos esos seres habían llegado de Tarragona o alrededores atraídos por la presencia humana. Lo mismo que había pasado muchas veces en el Nido 81, cuanto mayor era la presencia humana, mayor era el numero de infectados que llegaban.
Ray tenía que intentarlo por todos los medios.
**********
Me desperté con el sonido de un trueno y miré a mi alrededor. Úrsula no estaba a la vista. No podía evitar recordar lo que había hecho conmigo, me sentía violado. En realidad era lo que me había hecho esa chica. No podía evitar pensar en lo que había pasado y que de algún modo le había sido infiel a Lidia, otra vez.
Miré mis manos y pies y vi que no estaba sujeto a nada. Podría escapar. Me incorporé lentamente, la cabeza me daba vueltas, aun así me puse de pie al lado de la cama y comencé a buscar algo que me sirviese como arma. Rebusque en la mesita de noche, en los cajones. Lo único que encontré fueron muchos test de embarazo, debían pertenecer a Úrsula.
En ese momento escuché algo a mis espaldas, me gire y vi al doctor con algo de ropa en las manos. Este tenía una extraña sonrisa en la cara y me miraba como si yo no representara ninguna amenaza.
-¿Cómo estas?-
Yo no contesté. Simplemente miraba a aquel hombre, no soportaba esa maldita sonrisa que me dedicaba cada vez que me veía.
-¿No quieres hablar?. Supongo que estas enfadado, no me extraña, después del modo en que te hemos tratado, pero creo que deberíamos hablar-
-No tengo nada que hablar contigo hijo de puta-
-Creo que si. Toma, ponte esto…-el doctor me lanzó una camisa y unos pantalones raídos.
Yo me vestí lo mas rápido que pude y miré al doctor.-¿Dónde estoy exactamente?-
-Pronto lo veras.-contestó el doctor.
-No iré a ningún lado- le contesté levantándole el dedo.
En ese momento el doctor sacó un arma y apretó el gatillo. La bala pasó rozándome la oreja y sentí un quemazón en esta. Rápidamente me llevé la mano a la oreja y cuando me la miré vi que tenía sangre, mi sangre. Ese tipo me había disparado, por suerte había fallado, o quizás no.
-Si no te maté ha sido porque no he querido. Mi hija se enfadaría conmigo, ahora se bueno y acompáñame- el doctor hizo una pausa y me miró- Por cierto, ponte una capucha o algo, esta lloviendo mucho-
Cuando termine de vestirme  salí al exterior y vi que ciertamente llovía a cantaros. Miré a mi alrededor y vi que había atracciones en las partes mas alejadas, delante de mi había lo que parecía un rio con un barco esperando a que lo tomáramos.
-Esto es…- dije confuso.
-Estamos en Port Aventura. Esta es la parte de Mediterránea- el doctor llegó hasta el barco y me invitó a subir.
Cuando subí al barco vi que a los mandos de este había una mujer de mediana edad, justo al lado, sentada en un banco estaba Gloria, esta estaba dándole de mamar a su bebe. Aunque era una mala situación me alegré de verla, me acerqué a ella y la abracé. Gloria sonrió cuando me vio.
-¿Estas bien?-le pregunté.
-Si- contestó Gloria.
Entonces miré a su bebe, era una niña preciosa.
-Nació el día diecisiete. Esta muy sana-
-¿Cómo se llama?-pregunté.
-Se llama Esperanza. Es algo que no pierdo- contestó Gloria.
En ese momento el doctor se acercó a mí y se me quedó mirando. –Como ves…no somos mala gente. Simplemente tenemos unos ideales diferentes, tu tratas de sobrevivir con tu gente y yo también, pero yo además trató de renacer de nuestras cenizas. Ser lo que éramos, este mundo…por mucho que los caminantes nos superen en número, sigue siendo nuestro. Esos seres no duraran siempre, y cuando desaparezcan, será cuando tengamos nuestra oportunidad-
-Eso me parece muy bien, pero me estáis reteniendo a mi y a los míos aquí contra nuestra voluntad-
-Era la única manera de que os quedarais con nosotros. Tienes que comprenderme-
El barco se puso en movimiento mientras el doctor seguía explicándome sus motivos. Seguía sin entender el porque nos tenían allí de esa manera, en ese momento la mirada del doctor cambió y me miró de una forma extraña.
-A mi hija le gustas. Si aceptas quedarte con nosotros, vivirás con ella y podréis criar juntos a vuestros hijos, de lo contrario…mucho me temo que tendremos que hacerte lo mismo que a tus compañeros varones-
-¿Hacernos que?-pregunté.
-Como puedes ver. La comida escasea, dentro de poco no habrá comida para todos, los supervivientes que quedan no dejan piedra sobre piedra. A nosotros nos paso hace tiempo, nos quedamos sin carne-
-Hasta hace nada comimos carne caliente.-dije confundido.
-¿De donde crees que salía esa carne?- preguntó el doctor -¿Recuerdas a Rey?-
Yo asentí con la cabeza y entonces observe la cara de aquel hombre. En ese momento sentí unas fuertes arcadas, no era posible que eso hubiese pasado. En ese momento caí en la cuenta de que la carne que habíamos comido era humana.
Con un rápido movimiento me asomé por la barandilla y vomité. No podía creerme que habíamos comido carne humana. Volví a sentir arcadas y vomité de nuevo, entonces noté como me agarraban por detrás.
-Tranquilo, se que a veces cuesta, pero ya te acostumbraras. Al fin y al cabo, muy pronto tendrás que alimentarte de tus amigos, eso claro, si te unes a nosotros, si no, tu también pasaras por lo mismo-
Aquel hombre me puso en un compromiso. O me unía a ellos o moría junto a mis compañeros para servir luego como alimento para su gente.

Capitulo 138: Extraña desaparicion, part 3

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

Iván se despertó con el rumor de las gotas de agua golpeando en los cristales. Desde que los acontecimientos en el campamento se habían desarrollado de forma frenética y había caído bajo los efectos de alguna droga, su consciencia había estado yendo y viniendo. Aun no sabía muy bien donde estaba, pero estaba seguro que era un prisionero, otra vez. Miró a su alrededor y comprobó que estaba como en una habitación, esta tenía toda la decoración de pertenecer a una chica joven, a juzgar por el color de las paredes y la ropa que había en el suelo. Todo aquello era soberanamente macabro. Trató de levantarse de la cama donde se encontraba y vio que estaba muy bien amarrado. Se removió una vez tras otra, con tanta fuerza que una ampolla que tenía al lado cayó al suelo y salió rodando hasta chocar junto a la pata de una mesita de noche. Trató de leer lo que ponía, necesitaba saber con que lo habían drogado y que tipo de droga era. Si había algo que le asqueaba era los que podrían haberle estado inyectando.
Iván gritó, pero nadie parecía escucharle. Alzó la vista y miró por la ventana de aquella habitación y lo que vio le dejó de piedra, al fondo, sobre los edificios se erguía la majestuosa estructura de la montaña rusa “Estampida”. Recordaba esa atracción de las veces que había ido a “Port Aventura”. Eso significaba sin ninguna duda que aquella gente los había trasladado de sitio, los habían alejado de Valencia. Lo peor de todo era que no sabía en manos de quienes estaba.

Día 17 de Mayo de 2009
Día 339 del Apocalipsis.

Andrea y David habían tratado de salir aquella mañana para tratar de encontrar a sus compañeros desaparecidos. Querían encontrarlos antes que la gente del campamento, la gente los tomaba como asesinos y su repentina desaparición no ayudaba, al contrario, solo empeoraba las cosas. Mientras paseaban por el campamento vieron que Luci se acercaba corriendo, algo le pasaba.
-¿Qué pasa?-preguntaron David y Andrea al unísono.
-Es Iván. Ha desaparecido, fui a buscarlo a su tienda, pero ha desaparecido- contestó Luci.
-Eso no puede ser. Joder, todo esto es demasiado raro- David se quedó un rato pensativo, luego miró a Luci y Andrea.-Reunid al resto, nos marchamos de aquí ya-
David se acercó a Andrea y la besó en los labios.
-Ten cuidado- le dijo Andrea acariciándole una mejilla.
-Vosotras también- dijo David antes de alejarse corriendo.

El doctor estaba en su despacho en el caravana cuando vio que la puerta de esta se abría de golpe, alzó la vista y vio a uno de los del grupo forastero. Lo quiso recibir con una sonrisa, pero cuando vio que este le apuntaba con un arma se quedó quieto.
-¿Quieres algo?...David. ¿No?-
-¿Dónde están mis amigos?. Han desaparecido tres de ellos y esto es demasiado raro- dijo David mientras le apuntaba con el arma directamente a la cabeza.
-Creo que si te calmas podremos hablar tranquilamente. ¿No crees?. Si disparas eso aquí no solo mataras a un hombre inocente, también harás que mi gente venga a por ti, entonces si que se os van a complicar las cosas. Además, no vas a dispararme-
-¿No?- David cargó el arma y apuntó de nuevo.-Pruébeme doctor. Se sorprenderá-
En ese momento David notó algo en su nuca, era algo frio y metálico, entonces escuchó la voz de un hombre. No se giró para ver quien era, la voz era la de Ray, el novio de Vanesa y este le estaba apuntando a la cabeza.
-Deja de apuntar al doctor- le ordenó Ray.
David lo vio por el rabillo del ojo y le dijo.-¿De que coño va esto?-
-Si tiras el arma te lo explicare todo encantado, así no vamos a ninguna parte-dijo el doctor cruzándose de brazos en su sillón con toda la tranquilidad del mundo.
David podía disparar. Allí tenía a aquel hombre. Podía fácilmente apretar el gatillo, podría…pero una vez lo hiciera, Ray lo haría con el suyo y la victoria de David duraría unos segundos, pensó, dudó. Tenía que tener otra salida, pero en ese momento eran dos contra uno, por no hablar de que en el momento que empezara la refriega, todo el campamento acudiría allí para ver que había pasado, las posibilidades de David se esfumaban con cada nuevo pensamiento, tenía las de perder tirara por donde tirara.
-¿Y bien?-preguntó de nuevo el doctor.
David lanzó un juramento y luego, poco a poco fue dejando su fusil sobre la mesa del doctor, por un momento pensó que el doctor se abalanzaría sobre el arma y le dispararía, pero nada de eso ocurrió, sin embargo, Ray seguía apuntándole.
-¿Dónde están mis amigos?-preguntó David.-¿Dónde están Juanma, Héctor e Iván?-
-Están vivos, es todo cuanto puedo decirte. No tardaras en ir con ellos. Tenemos algo muy especial preparado para vosotros. Para las chicas también…pero ellas forman parte de otro plan mucho mas amplio-
-¿De que cojones me esta hablando?. No entiendo nada-replicó David.
David no entendía a que se estaba refiriendo aquel tipo. En un mundo donde los muertos andaban todo había tomado una nueva lógica, incluso las cosas que antes eran impensables, sin embargo no comprendía el razonamiento de aquel hombre.
-No me mires así como si yo estuviese loco. No lo estoy- el doctor miró por la ventana y vio que varios hombres armados que avanzaban por el campamento hacia la caravana.- Bueno, tu escolta ya esta aquí, quizás hablemos en otro momento con mas tranquilidad-
En ese momento David sintió un fuerte golpe en la nuca y cayó al suelo.

Después de que los hombres se llevasen a David envuelto en unas sabanas. Ray se quedó a solas con el doctor. El doctor miró a Ray y entonces vio su cara.
-Pareces preocupado. ¿Que te pasa?-
-No me siento bien con todo esto. Estoy también traicionando a Vanesa- respondió Ray.
-No es una traición. Digamos que si eres de los nuestros junto a tu chica, no os pasara nada. Y ella será solo tuya, solo te pedí una cosa a cambio. Que hicieras que ella se quedara y aceptara quedar embarazada cada X tiempo, no pido demasiado-
-¿Y que pasa con Basil y Abel?, ellos son mis amigos. Los demás no me importan tanto, apenas los conozco, pero creo que estamos llevando esto demasiado lejos-
-¿Qué te dije cuando nos encontramos?-preguntó el doctor.
-Que mi vida duraría mas si aceptaba todas sus condiciones…pero maldita sea, esto es totalmente desmedido, hemos drogado a tres de ellos ya. Solo para extraerles esperma y dejar embarazadas a las chicas del campamento, es una jodida locura. No puedo seguir con esto.-
En ese momento el doctor miró a Ray y comenzó a hablar con cierta seriedad.-¿Te crees que no se que llevaste al líder del grupo al almacén?. ¿Te crees que no se que le mostraste los botecitos?. Amigo mío, yo lo se todo, no intentes jugármela-

Ray salió de la caravana del doctor y se dirigió hacia la tienda de campaña que compartía con Vanesa. Nada mas llegar comenzó a cargar cosas en una mochila, fue en ese momento cuando escuchó la voz de Vanesa a sus espaldas.
-¿Qué haces?-
Ray se giró hacia Vanesa y la miró.-Recoge todas tus cosas. Nos largamos de aquí-
-¿Cómo que nos vamos?,¿Y que pasa con los chicos?, no podemos irnos sin ellos-contestó Vanesa.
-Escucha. He hecho algo… tenemos que irnos-respondió Ray agarrándola por los hombros-
-¿Qué has hecho?- preguntó Vanesa.
-Los he vendido. Lo hice a cambio de que nos dejaran vivir, pero no me fio de ese jodido doctor. Recoge tus cosas, nos vamos-
En ese momento, Vanesa, como impulsada por una gran rabia, golpeó a Ray y luego le escupió.- Te odio, eres un mierda-
Vanesa salió de la tienda con la intención de avisar a los demás. No quería que ellos pagaran la traición de Ray. Vanesa se sentía estúpida, había dejado que su hasta ahora pareja la engañara. Ella no quería formar parte de algo así, era el momento de marcharse de allí. Lo primero era encontrar a los demás y explicarles lo ocurrido, después a mano armada se harían con el campamento y encontrarían a los que habían desaparecido, aun debían estar en el campamento.

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

David abrió los ojos y se vio encadenado a una pared, justo a su lado estaban Héctor, Philip, Hawkins y Abel. Estaban despiertos y todos se miraban los unos a los otros, como si esperaran a que el de al lodo les explicara el porque estaban allí, pero ninguno parecía tener la respuesta para ello.
-¡Eh!-Philip llamó a David.- ¿Puedes moverte?-
David negó con la cabeza.-Nos deben haber drogado. Las piernas no me responden. Tampoco es que recuerde mucho desde que estuve apuntándole al doctor a la cara. Mi mente es un cumulo de sinsentidos en este momento-
-Nosotros no podemos movernos tampoco- dijo Héctor refiriéndose a Hawkins, Abel y a el mismo.
-Fuera parece que esta lloviendo, pero no estamos en el mismo sitio que estaba el campamento, no se donde estamos- dijo David mirando las gotas que resbalaban por el cristal.
-No, no estamos en el mismo sitio. Nos han trasladado, pero no se donde-dijo Philip.
Por primera vez, Philip comenzó a sentir miedo. Se habían metido en un buen lio.

Capitulo 138: Extraña desaparicion , part 2

Día 19 de Mayo de 2009
Día 341 del Apocalipsis.

Luci, Vanesa y Andrea estaban encerradas en una especie de barracón y encadenadas a la pared. El día 17  habían sido capturadas por aquella gente. Realmente no eran de fiar, no sabían donde estaban exactamente. Lo único que sabían era que tras ser capturadas el convoy se había movido, ahora podrían estar muy lejos de la comunidad Valenciana, lo cual complicaba las cosas. De vez en cuando entraban unas chicas a darles de comer, les habían intentado sonsacar algo de información, pero nada, aquellas chicas no soltaban prenda.
Luci se despertó con el sonido de un trueno y alzó la cabeza. Miró a sus compañeras, estas estaban dormidas debido a los somníferos que iban metidos en la comida, un estofado de carne. Pese a estar grogui, Luci comenzó a llamar a sus compañeras esperando a que estas contestaran.
-Vane…, Andrea….-
Ninguna de las dos contestó. En ese momento la puerta del barracón se abrió y Luci vio entrar al doctor. Este se paró ante Luci por ser la única que estaba despierta. El doctor se acercó a ella y comenzó a hacerle preguntas.
-¿Cuándo fue la última vez que tuviste relaciones sexuales?-
-¿Qué?...-preguntó Luci mirándolo fijamente sin comprender a que venía aquella pregunta.
-Follar. ¿Cuándo fue la ultima vez que follaste?-
Luci no contestó. No sabía por que aquel tipo preguntaba aquello ni para que, pero aquello no le gustaba un pelo.
-¿Cuándo fue tu última menstruación?-
Luci no entendía todas esas preguntas o no quería entenderlas, todo era demasiado macabro como para contestarlas. Simplemente se limitó a preguntar por el pequeño Fidel, al cual había visto muy poco desde que habían llegado.
-Fidel esta bien. Es mi hijo. ¿Como va ha estar?- el doctor miró a Luci y sonrió.-Ya entiendo. Hagamos lo siguiente, una pregunta por otra, yo te hago una pregunta y tú me la contestas, a cambio te diré todo lo que quieras saber-
Luci asintió y el doctor comenzó de nuevo a las preguntas.
-¿Cuándo fue la última vez que tuviste relaciones sexuales?-
-Desde hace una semana antes de que empezara todo esto-
El doctor sonrió.-Así que debo suponer que no tienes ningún tipo de enfermedad-
El doctor sonrió de nuevo y sacó una jeringuilla con la ampolla vacía. Luci lo miró con una expresión de miedo.-¿Qué va ha hacer con eso?-
-Sacaros sangre a vosotras, queremos saber si podéis servirnos para tener hijos. A vuestros compañeros barones ya les hemos hecho las pruebas, tienen un esperma de buena calidad y no tienen enfermedades de ningún tipo. Digamos que los estamos exprimiendo del todo-
-¿De que va todo esto?-preguntó Luci.
-De repoblación y supervivencia. ¿Tienes idea de cuantas vidas humanas se perdieron en la pandemia?. ¿Tienes idea de cuantos niños han sobrevivido ha esto?. Casi ninguno por debajo de diez años, los únicos que encontramos estaban en el internado. Y Fidel…bueno, no hay muchos mas niños-
El alma de Luci se hizo pedazos cuando escuchó aquello. Realmente solo había visto adultos, había muy pocos niños, los únicos niños vivos que había visto desde que el mundo se fue al infierno, habían sido la pequeña Vicky, los pocos niños del internado, Fidel, a los pocos niños de la comunidad y al bebe de Ana. Ya no vio mas, ni siquiera a su pequeña Lucia. Al menos la pequeña no tendría que vivir todo aquello. Los ojos de Luci se llenaron de lágrimas y comenzó a llorar. En ese momento el doctor sacó un pañuelo y le limpió las lágrimas a Luci.
-Entiende mis motivos. No queremos haceros ningún daño. Vosotras traeréis al mundo nuestro legado- el doctor se guardó el pañuelo y siguió hablando- Os necesitamos a todos y cada uno de vosotros para seguir adelante en este mundo podrido, si seguimos vivos es porque hemos sido elegidos por una entidad mucho mas grande que cualquiera de nosotros…no hablo de un dios como la religión nos lo quiere pintar, hablo de algo mas poderoso. Nosotros vivimos para hacer un mundo mejor-
El doctor  acabó de sacarle sangre a Luci y a las demás chicas. Luego se dio media vuelta y se dirigió hacia la puerta del barracón, justo antes de salir giró la cabeza y miró a Luci.-Cuando tus amigas estén despiertas dejaremos que os unáis a nosotros, también os recomendaría que no tratarais de escapar, nuestro cuartel general esta rodeado de caminantes-

Manuel Hidalgo salió del barracón, el cual estaba situado a los pies del dragon Khan, una montaña rusa del parque de atracciones “Port Aventura” ubicado en Tarragona. Allí habían estado viviendo hacía unos meses. Solo volvían por la comunidad Valenciana cuando tenían que ir al internado a recoger a las chicas que estaban apunto de dar a luz. En una de esas misiones de reconocimiento y negociación habían perdido a Fidel. No tardaron en ver como el chico era recogido por el grupo de forasteros, a los cuales habían seguido hasta Castalla, los habían seguido de forma cautelosa y muy bien ocultos, los habían vigilado, hasta el punto de saber todo acerca de ellos, donde iban, de donde venían, todo. El doctor sonreía complacido por el botín que se había adjudicado, eran ocho chicos sanos y tres chicas sanas y quizás ovulando. Las cosas se habían puesto interesantes y a su favor. Desgraciadamente uno de ellos, el tal Santi había muerto la noche anterior. Aunque este no era una gran perdida, uno de sus hombres lo había empujado en la montaña para que este acabara herido y las heridas de este retuvieran al resto del grupo en el lugar, debían retener al grupo allí todo lo posible, pero Joe había querido irse de la lengua y las cosas se habían adelantado.
Manuel llegó hasta su despacho, el cual estaba ubicado en uno de los restaurantes, allí el hacía todos sus apuntes y pruebas de sangre y demás. Se sentó en la silla y comenzó a ojear unos papeles con los datos de los presos. En ese momento se abrió la puerta y Úrsula entró para sentarse frente a su padre.
-Papa…-dijo Úrsula.
-Dime hija-contestó Manuel sin levantar la mirada de los papeles.
-Ya esta hecho. Tengo la semilla del jefe dentro de mí. Esta noche volveré a tirármelo, no parare hasta saber si estoy embarazada. ¿Cuándo me hago la primera prueba?-
-Dentro de dos semanas-contestó Manuel.

Úrsula se pasó la mano por el vientre y sonrió. Deseaba que ya hubiese una vida creciendo poco a poco en sus entrañas. Los hombres no abundaban ya y los que había en el campamento eran casi rozando la tercera edad, su esperma era de dudosa fertilidad y ella tampoco quería tener que acostarse con uno de los viejos. Quería un hombre joven, alguien que la pudiera dejar embarazada y darle un bebe sano. Cuando acabó de hablar con su padre salió de allí. Mientras caminaba se sintió apenada por el hecho de lo que iba a ocurrirles a los forasteros barones un mes después, cuando les hubieran cogido todo el esperma que pudieran. Eso la apenaba muchísimo, pero al fin y al cabo eso era algo que tenían que hacer para sobrevivir, la comida también escaseaba y tanto ella como el resto de su comunidad habían aprendido que la carne, carne es.
Día 16 de Mayo de 2009
Día 338 del Apocalipsis.

Iván estaba perdiendo la paciencia. Juanma y Héctor habían desaparecido de forma misteriosa y no había ni rastro de ellos. La gente del campamento actuaba como si la cosa no fuese con ellos, unos simplemente pasaban y otros los miraban con recelo y desconfianza, como si en cualquier momento uno de ellos fuese a liarse a tiros en el campamento. ¿Desde cuando se habían cambiado las tornas?,¿No se suponía que los que no eran de fiar era esa gente?. Todo era demasiado raro.
Iván fue a ver a Santi, el cual estaba destrozado y tullido en la camilla, con toda seguridad no volvería a andar, eso si salía de esa, lo cual parecía muy difícil. Ese joven militar estaba condenado a morir sufriendo. Cuando entró en el camión enfermería vio que Santi estaba conectado a un aparato.
-Dios…- murmuró Iván al ver el cuerpo de su amigo. El cual estaba cubierto de vendas.-Lo siento Santi. No se como pasó esto, pero las cosas se han…-
La frase de Iván se cortó cuando vio una silueta femenina que estaba sentada al otro lado de la camilla entre las sombras.
-No sabía que hubiese alguien aquí-
-No te preocupes- dijo una joven saliendo de la penumbra.-Soy Aurora, su chica-
Iván pudo ver que se trataba de una chica con el pelo corto hasta los hombros, se notaba que era rubia tintada. Era una chica muy guapa y lucía un escote que hizo que Iván apartara la vista.
-Lo siento. No tengo otra ropa, no tienes porque ruborizarte- dijo la joven acercándose mientras paseaba su mano sobre las sabanas que cubrían a Santi. Esta miro a su pareja-¿Sois muy amigos?-
-No es que nos conozcamos mucho…pero supongo que podemos decir que si. Somos amigos-
Aurora se acercó más a Iván, tanto que esta acabó abrazándolo.
-¿Qué haces?-preguntó Iván retirándose.
-Me siento sola…- dijo Aurora a la vez que buscaba los labios de Iván.
Este la apartó de un empujón y se marchó de aquel camión sin mirar atrás. Allí había algo que no funcionaba. Tenían que marcharse de allí cuanto antes.