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viernes, 19 de agosto de 2011

Capitulo 120 , Vidas perdidas , part 4

El punto rojo que venia hacia nosotros se había parado hacia más de media hora. No se movía. Nos encontrábamos estupefactos. En ese momento mire a los demás y le cogí el rastreador a Héctor.
-¡¡Quedaros aquí!!-grite mientras echaba a correr.
-Espera...., no vayas so...-
Yo interrumpí la frase de Iván.
-Puede que este asustado, si vamos muchos se asustara, iré yo solo , si pasa algo disparare al aire-
Corrí todo lo deprisa que pude y me adentre entre la maleza buscando desde donde provenía la señal. Me estaba aproximando y el corazón se me acelero. No sabía lo que me iba a encontrar. Llegue hasta un pequeño riachuelo y allí colgado de un árbol vi un chaleco militar. Me acerque a observarlo y cuando lo cogí vi el señalizador que lanzaba las señales. Alguien lo había dejado ahí deliberadamente, mire a mi alrededor buscando a quien quiera que fuese el que había dejado aquello allí, seguramente me estaba vigilando. Pensé en disparar al aire como había prometido, pero no lo hice, simplemente comencé a hablar.
-No quiero hacerte daño, soy buena persona-
De repente note el caños de un arma en mi espalda, había salido de repente quien quisiese que fuese y ahora me estaba apuntando con un arma.
-No voy a hacerte ningún daño, deja de apuntarme con eso-
El individuo no contesto, seguía apuntándome.
Rápidamente me gire y trate de arrebatarle el arma, forcejeamos y su arma se disparo seis veces, trate de inmovilizarle, pero el individuo se movía con gran rapidez y me asesto una patada en el estomago que me mando de espaldas contra un árbol, era muy fuerte.
Perdí mi fusil y solo tenia mis manos para defenderme, cuando mire al desconocido tan solo pude ver sus ojos, el resto de su cara estaba tapada con un pasamontañas, pero esos ojos no me engañaban.
-¿Una chica?-pregunte
La supuesta chica comenzó a propinarme puñetazos consecutivos, era una experta boxeadora y yo trataba de defenderme. Trate de golpearla pero ella agarro mi brazo y me lanzo por los aires sobre ella, acabando con mi espalda crujiendo al chocar contra el suelo.
Fuese quien fuese estaba bien entrenada, luego agarro mi brazo y me lo doblo dislocándome el hombro. Sentí un fuerte dolor y lance un grito. Seguidamente me pateo la cara y luego vi el cañón de mi propio fusil apuntando a mi frente.
-Si te levantas....- la chica se quito el pasamontañas- .....te agujereo la cara-
Vi sus rasgos, se trataba de una chica joven de unos treinta y pocos, castaña y con ojos verde oscuro.
-¿Quien eres tu?-pregunte con una mueca de dolor.
-Aquí soy yo quien hace las preguntas. ¿Cuantos sois y que hacéis en mi helicóptero?-pregunto la chica.
- Vinimos buscándolo y ....-
La chica me golpeo y me mando silencio, en ese instante vi aparecer a Iván, a Luci, a David y a Andrea, los cuatro apuntaban a la chica.
-Suéltale zorra- gruño Luci
La chica me lanzo una mirada y luego se retiro tirando mi fusil al suelo, luego levanto las manos en señal de rendición.
-¿Quien coño eres tu?-pregunto Iván sin dejar de apuntarle.
-Soy la piloto de ese helicóptero que andáis toqueteando-contesto la chica
Yo trate de incorporarme pero mi hombro me dolía demasiado, tuvieron que acercarse David y Andrea para levantarme del suelo y alejarme de la chica.
-Te ha dislocado el hombro...que bruta-susurro Andrea
-Sobreviviré...-conteste yo
-No ganas para heridas tío, te ha pasado ya de todo-dijo David con cierta ironía.
-Escúchame..-dijo Iván - Vas a acompañarnos, estamos buscando el nido 81, y sabemos que vienes de alli o ibas, sea como sea, sabes donde esta-
-¡¡¡Que os follen, no dire una mierda!!!-grito la chica- Prefiero que me vueles la cabeza-
-No lo entiendes, no queremos haceros daño-dijo Luci bajando el arma.
-Ya no me importa, todos estamos muertos, no somos mas que unos cadáveres en vida, somos almas en pena que han perdido sus vidas-contesto la chica.
Todos nos quedamos mirando a esa chica, la desconocida que casi me había matado. Era la que pilotaba el helicóptero, pero no parecía dispuesta a ayudar. No confiaba en nosotros, y la verdad, no me extrañaba.
Philip seguía tratando de arreglar el helicóptero vigilado por Eder y Santi. Cuando Philip levanto la vista miro a los dos militares que lo custodiaban.
-El motor esta jodido, no podremos hacerlo volar a menos que lo cambiemos y no tenemos ningún motor a mano-
En ese momento escucharon un ruido por debajo del helicóptero, cuando los tres miraron pudieron ver algo de color gris que rodaba por debajo. Era una granada.
Con gran rapidez se alejaron y se tiraron al suelo, en ese momento la granada exploto y el helicóptero salto por los aires.
Cuando escuchamos la explosión nos quedamos petrificados, venia de donde estaba el helicóptero. La sangre se me helo cuando me di cuenta de que perfectamente podrían ser Jorge y su grupo que habían dado con nosotros, comencé a temer por las vidas de los que estaban allí esperándonos.
La chica también tenía una expresión de miedo en el rostro. No tardamos en ver la nube de humo que se elevaba sobre los arboles y no tardamos en escuchar los disparos.
-¡¡¡¡Joder!!!!-exclamo Iván temiéndose lo peor.
Estábamos jodidos.
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Sandra trataba de ocultarse del olfato de los perros, pero la tenían localizada en todo momento, corría entre las rocas y a sus espaldas los escuchaba ladrar, la seguían de cerca, en su huida había perdido las pocas armas que tenia. No tardo en comenzar a escuchar también la voz de aquel tipo que revotaba en las montañas como un eco que presagiaba la muerte.
-No te escondas....ven con papa....no te escondas-
Sandra comenzó a trepar por una pared cubierta de rocas afiladas como cuchillos provocándose cortes y haciéndose un daño terrible en las manos. No tardo en ver a los dos perros, pudo notar en ellos la voracidad con que la perseguían, sabia que si la cogían la harían pedazos. Llego a lo mas alto y desde allí vio al hombre con la escopeta de caza en las manos, este la miro y pareció sonreírle.
Sandra aparto la mirada de aquel tipo y corrió, mientras corría vio a sus espaldas a uno de los perros surgir como una sombra de entre la maleza, le estaba dando alcance.
Sandra corría por el borde de la montaña cuando el perro se abalanzó sobre ella propinándole un golpe en la espalda, esta perdió equilibrio y cayo rodando por la montaña golpeándose con rocas y ramas, sintió un fuerte dolor en el costado y al final se golpeo la cabeza, lo siguiente que vio fue oscuridad, se desmayo a consecuencia del golpe.
Ramiro siguió a sus perros, había perdido de vista a la chica, pero sabia que no andaba lejos, sus perros fieles lo llevarían hasta ella. Continua andando hasta lo mas alto y allí vio a uno de sus perros al borde de la montaña a la que por debajo se extendía una buena ladera cubierta de rocas y plantas, entonces su perro comenzó a ladrar hacia abajo, cuando llego y miro, vio a la chica inmóvil entre unos matorrales, podía ver la sangre. Parecía que estaba muerta.
Ramiro no perdió tiempo, saco de su mochila una cuerda y se la ato a la cintura, el otro extremo lo ato fuertemente al tronco de un árbol, luego comenzó el descenso hacia el cuerpo de aquella chica.
Cuando llego se puso a su lado y lo primero que hizo fue tomarle el pulso, estaba viva, muy magullada pero viva. Ramiro sonrió aliviado, con sumo cuidado la cargo sobre sus hombros y poco a poco comenzó a ascender.
Un rato después, Ramiro llego a su coche con la chica en brazos y la deposito en el asiento del copiloto, luego le observo el rostro y le acaricio una mejilla.
-No temas hija mía, papa te volvió a encontrar, te llevare a casa y allí viviéremos por siempre jamás-dijo Ramiro a medida que sonreía.
Ramiro se subió al vehículo y puso en marcha el motor , luego piso el acelerador y puso rumbo a su casa contento por el trofeo que había logrado.
CONTINUARA
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FIN DE LA SEXTA PARTE DE ZOMBIES

Capitulo 120 , Vidas perdidas , part 3

El asfalto del patio de la cárcel vibro con las explosiones y este comenzó a agrietarse y provocar socavones, los cristales de las ventanas vibraron hasta reventar, algunos se cayeron al suelo.
Mas explosiones...
Las explosiones terminaron y cuando la nube de humo se volvió menos densa pudieron ver el destrozo que se había ocasionado, no tardaron en ver una figura tambaleante en mitad de la humareda, se trataba de Gorka, este iba desorientado y estaba cubierto de polvo, su oído derecho sangraba y tenia cortes por toda la cara. Al verlo se acercaron corriendo a el.
El primero en llegar a el fue Narciso. Este cogió a Gorka por las mejillas y le hizo mirarlo fijamente.
-Gorka...Gorka. ¿Que pasa?, ¿Que paso ahí abajo?, ¿donde están Eva y Lidia?-
Gorka parecía ido.
-¡¡¡¡Nuria!!!!!-grito Narciso buscando a la farmacéutica.
Nuria se acerco corriendo a ellos y miro a Gorka.
-Esta desorientado, puede que tenga un traumatismo cerebral y los oídos le sangran-contesto Nuria.
Narciso dio un puñetazo al suelo y corrió hasta el lugar de donde había visto venir a Gorka. Lidia y Eva no se veían por ningún sitio, estaban seguramente sepultadas en algún lugar de esas alcantarillas, el problema era que podrían estar en cualquier sitio seguramente muertas.
Narciso comenzó a llamar a las chicas, pero ninguna de las dos respondía.
Álvaro abrió los ojos y vio que se encontraba en medio de las alcantarillas, estaba cubierto de polvo y le dolía la cabeza, también notaba un dolor punzante en las costillas, con toda seguridad se había roto un par. Se le había ido la mano con el c-4.
A duras penas se puso en pie y vio que estaba rodeado de cascotes, había puesto pocas cargas para evitar que la explosión fuera demasiado fuerte, pero aun así lo había sido. Pensó en pedir ayuda, pero enseguida descarto esa posibilidad. Le llego un murmullo a través de los túneles, era la voz de Narciso llamando a las dos chicas.
-Sigue así si quieres payaso, ellas están muertas y los demás lo estaréis pronto-
Narciso comenzó a dar órdenes, había que comenzar a quitar escombros, tenían que llegar hasta las chicas, no sabia si estaban vivas o muertas, no tenia ni idea de lo que encontrarían al final, pero tenían que hacerlo. Tenían que intentar sacarlas con vida de ahí.
Todos comenzaron a cavar con las manos y a quitar cascotes. El tiempo iba en su contra y a gran velocidad.
Emilio, Eloy y Gregorio trabajaban codo con codo, velozmente quitando cascotes mientras las chicas apilaban las piedras fuera.
-Tened cuidado....podrían haber mas desprendimientos- dijo Dennis uniéndose a ellos.
-No hay tiempo que perder. Ahí atrapada hay una amiga mía-contesto Emilio
-Ellas dos son también mis amigas.....un nuevo desprendimiento puede complicarnos las cosas o dejarnos sepultados a nosotros también- explico Dennis
No tardaron en acudir también Nelson, Darío y Narciso. Dennis vio a Narciso y a Darío coger escombros.
-¿Que hacéis aquí?, deberíais estar con German dando caza al cabrón que hizo esto. Que vengan Cuchillo y Gálvez- les espeto Dennis
-No somos tan viejos....., que los presos se encarguen de dar caza a ese hijo de puta-contesto Darío
Gorka había sido llevado a la enfermería y Nuria le estaba limpiando las heridas. Cada vez que este pretendía incorporarse , Nuria se lo impedía.
-No te muevas...-
-Te...tengo que ayudar...-Gorka tosió.
-Mírate, estas hecho un cristo...-sentencio Nuria tumbándolo en la camilla.
Este se tumbo viendo que no había nada que hacer, Nuria no lo iba a dejar ir.
-Cuéntame. ¿Que paso ahí abajo?, ¿donde están Lidia y Eva?- pregunto Nuria
-No recuerdo mucho. Pero....si, espera, antes de la explosión......escuchamos un susurro, era la voz de alguien.....me apuesto lo que sea que era el asesino cabrón...,luego de eso vi las cargas de c-4...y cuando comenzamos a correr para salir.....hubo una explosión...., me separe de ellas....bien podrían estar cerca de la salida o a saber...-
-Ya hay gente trabajando en ello....-contesto Nuria
Gorka comprendía que no estaba para muchos trotes, pero no podía quedarse de brazos cruzados mientras los demás se dejaban la piel quitando cascotes, tenia que ayudar de alguna manera, pero era imposible, todo le daba vueltas. Le estaban volviendo las nauseas.
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Ramiro había llegado a una de las calles principales y coloco la radio en el suelo. Cuando la encendió comenzó a sonar una canción de los "héroes del silencio" que tenía grabada en la cinta que había puesta. Ramiro la puso a todo volumen y luego espero. Se marcharía de allí en cuanto viera a los primeros "Grises" aparecer.
Sus dos perros permanecían a su lado y no se despegaban de el en ningún momento.
-Calma chicos...-les susurro Ramiro
Los perros ahí eran una gran ayuda, eran los primeros en detectar a los "Grises" más cercanos. Cuando los detectaban erizaban el pelo del lomo y comenzaban a ladrar como locos.
Sandra seguía caminando cuando escucho la música, los infectados comenzaron a moverse atraídos por el gran barullo. Sandra se sintió aliviada al ver como todos los infectados se alejaban de su alrededor, esta acelero su paso y comenzó a correr, tenia que salir de allí, una vez tocase el camino de la montaña todo seria mas fácil. Volvería rápidamente a la prisión con los demás. Ya iba pensando en lo primero que haría, lo primero que haría seria darse una ducha.
Tardo un rato en llegar a las afueras de Bocairent , pero lo había logrado , nada mas hacerlo se quito la manta de encima y pudo respirar por fin tranquila. Era el momento de volver a su hogar con los demás.
Cuando vio a los primeros "Grises". Ramiro se alejo de allí, había puesto la radio en lo mas alto para tener entretenidos a los "Grises".
Ramiro llego a una tienda y busco en la despensa que había marcado un tiempo antes, allí comenzó a recoger latas y botellas de agua, cogió solo las necesarias y las cargo en el vehículo.
Cuando ya lo tenía todo se subió al vehículo y salió de allí a gran velocidad. No tardo en llegar al camino de montaña, mientras conducía vio algo que caminaba de espaldas a el. No era un "Gris" , se trataba de una persona humana, una chica.
Ramiro sonrió y piso el acelerador, se iba a divertir.
Cuando Sandra escucho el ruido del motor ya era demasiado tarde, el vehículo estaba casi encima de ella. Le vino justo apartarse a un lado y cayo rodando por un terraplén.
Cuando Sandra levanto la vista miro hacia el camino y vio el vehículo que estuvo apunto de arrollarla, ese vehículo se había parado, de el se bajo un hombre mayor de aspecto fuerte. Este al verla sonrió y entonces Sandra comprendió que estaba en peligro.
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Habían quitado gran cantidad de escombros y no había ni rastro de las chicas, Lidia y Eva no estaban por ningún lado.
-Probablemente están mas adentro en el túnel, nos llevara días y horas-dijo Emilio lanzando un cascote a un lado.
Emilio se sentía agotado, sus heridas no se habían curado del todo y le dolían a horrores, pero tenia que sacar de allí a Lidia, no podía rendirse.
-¡¡¡¡Vamos!!!!-exclamo Emilio
Mientras el y los demás seguían quitando escombros escucharon a una de las chicas gritar, eso los hizo parar, algo había pasado, quizás las habían sacado por otra parte, presa de la emoción, Emilio salió corriendo y vio a Cristina. Esta estaba pálida.
-¿Que pasa?-pregunto Narciso acercándose a ella.
-Hay un nuevo cadáver, lo hemos encontrado en el pabellón de psiquiatría-contesto Cristina.
Ha Emilio casi se le paro el corazón al escuchar aquello, en el pabellón de psiquiatría solo habían cuatro personas, Ana, Alicia y los niños.
Las cosas se habían puesto muy feas, estaban condenados a morir.
Lo primero que hizo Emilio fue echar a correr en dirección a Psiquiatría, tenia que averiguar que había pasado exactamente. Todo lo que había pasado desde el apocalipsis había sido un desastre, trataban de sobrevivir y la vida no hacia mas que golpearles una y otra vez en la herida mas dolorosa y luego para mas ironía, la misma vida echaba sal sobre esa herida.
El corazón le palpitaba a gran velocidad, tanto que hasta sus sienes palpitaban también, llego al pabellón de psiquiatría y entro dándole una patada a la puerta y acto seguido se encontraba corriendo por un largo pasillo. Llego hasta donde se suponía que habían encontrado el cadáver y cuando vio de quien se trataba no pudo contenerse mas, cayo de rodillas y sus ojos de empañaron en lagrimas, comenzó a dar puñetazos al suelo con rabia y desesperación, definitivamente las cosas se habían puesto feas y no tenían pinta de mejorar.
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Álvaro a pesar de estar atrapado también sonreía satisfecho, sabia que había conseguido sembrar el terror entre sus antiguos compañeros, sabia que lo había conseguido, podía escuchar los gritos de Narciso y los otros buscando a las dos chicas que estaban con Gorka en ese momento.
-Búscalas cuanto quieras viejo, están muertas....-
Aunque estaba herido no podía dejar de sonreír, había triunfado. Había matado con sus propias manos a dos de ellos y probablemente se había cargado a dos chicas en la explosión, tenia motivos para estar satisfecho, les había destruido la mayoría de sus provisiones y ahora no tenían ni para un mes aunque la administraran bien, era cuestión de tiempo que la discordia acabara apareciendo entre ellos y en un muy probable caso, algunos acabaran matándose entre ellos, la sola idea de pensar eso le hacia sonreír.
Lo había conseguido , ahora solo le quedaba buscar una forma de salir de allí y contemplar como avanzaba su obra. También se moría de ganas por volver a matar.

Capitulo 120 , Vidas perdidas , part 2

Sandra se lo había estado pensando toda la noche, el hedor de el interior de la casa era insoportable, pero de alguna manera se había acostumbrado a el. Sandra volvió a mirar por el balcón y vio la calle lleva de infectados, estos ya no estaban tan excitados, pero seguían allí.

Sandra volvió al interior de la casa y miro la manta, la cogió y se la puso por encima. Era el momento de jugársela. Sandra ando con paso decidido a la puerta y la abrió, salió al pasillo del edificio. El pasillo estaba completamente vacío y las puertas cerradas a cal y canto, quizás detrás de ellas habían infectados solitarios o incluso algún superviviente, pero Sandra no podía pararse.

El corazón de Sandra latía a gran velocidad. Comenzó a bajar los escalones uno a uno, de pronto se paro y se aferro a la barandilla de la escalera, necesitaba tomar aire y centrarse. En menos de un minuto saldría a la calle y entonces comenzaría a caminar entre los no muertos.

-Que esto funcione por dios....que esto funcione....-

Sandra llego a la parte de abajo y camino hacia la puerta de la portería, cuando llego junto a esta , poso su mano en el mango y empujo hacia abajo, la puerta chirrió al abrirse y algunos infectados miraron hacia ella.

-Dios.......-

Los infectados no parecían verla, Sandra se armo de valor y puso un pie en la calle. Seguidamente comenzó a caminar, de vez en cuando algún infectado se chocaba con ella o su mirada se cruzaba con la de alguno, pero ninguno de ellos parecía reparar en ella, era como uno de ellos.

Mientras Sandra caminaba podía ver de todo tipo de infectados, mujeres, hombres, ancianos, niños. Hubo un niño que le llamo especialmente la atención, este llevaba puesto un chubasquero de color amarillo roído y ensangrentado, su cara estaba desprovista de piel y allí donde deberían estar los labios no había nada, quedaban a la vista unos dientes de niño amarillentos y podridos. Sandra sintió lastima de aquella criatura y derramo algunas lagrimas, con una mano lo aparto suavemente de su camino.

Siguió caminando y se choco de bruces con una adolescente a la que se le veía medio cráneo, esta la miro y palpo un poco antes de ignorarla. La situación era tan tensa que Sandra pensaba que iba a orinarse encima, pero tenia que resistir, aun le quedaba mucha calle que atravesar.

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Ramiro se estaba preparando para cruzar de nuevo el pueblo. Cogió una de sus escopetas de caza y salió de casa. Se acerco hasta su coche y abrió el maletero, allí tenia una gran cantidad de radio cassetes que había saqueado de una tienda un mes después de que la pandemia estallara, tuvo suerte, la gente ya no se preocupaba de coger electrodomésticos como en los primeros días, total, ya no servían para nada, pero a el si.

Ramiro saco una de las radios y le puso unas pilas, luego se la puso sobre el regazo mientras se preparaba para conducir, su plan era ponerla a todo volumen en una calle y hacer que todos los infectados se dirigieran a ese lugar, llevaba tanto tiempo entre ellos y observándolos que había aprendido mucho sobre ellos.

Cuando Ramiro se disponía a poner en marcha el motor, escucho los ladridos de sus dos perros, dos Doberman de pura raza, estos ladraban en protesta y querían salir también.

¿Por que no?, también tenían derecho a salir a dar una vuelta, Ramiro se bajo del vehículo y volvió a entrar en la casa, camino hacia un pequeño corral y allí se asomo para ver a Tanatos y Karonte, sus dos fieles mascotas a los que de vez en cuando alimentaba con la carne de los grises que el mismo abatía, había comprobado que su carne infectada no afectaba a los perros, estos seres eran un buen aperitivo para sus dos chicos.

Ramiro abrió la puerta del corral y ambos perros salieron corriendo en dirección al coche.

Cuando Ramiro volvió al coche abrió la puerta de detrás y los dos perros subieron, luego se subió al coche, giro la llave en el contacto haciendo arrancar el motor y luego piso el acelerador saliendo a toda velocidad hacia el pueblo.

Paco volvió en si cuando escucho el ruido del motor alejarse, volvió a mirar a su alrededor y comprobó que seguía en el sótano de aquel viejo loco, trato de liberarse una y otra vez, no lo consiguió.

-Maldita sea.....- se dijo a si mismo -¡¡¡¡Cabronazo de mierda!!!!, ¡¡¡sácame de aquí!!!, te juro que cuando me suelte te hare sentir dolor- Paco grito y grito aun sabiendo que aquel tipo se había marchado y no lo estaba escuchando.

***********************

En la prisión reinaba el silencio, nadie hablaba, habían perdido a una compañera durante la noche y nadie tenia ánimos para nada, solo tenían un único objetivo, dar caza al asesino de Alexia y Rafa antes de que volviera a actuar, Narciso sabia que no estaban a salvo ni por separado ni todos juntos, había ordenado que Alicia, el bebe, la niña y el perro permanecieran en el pabellón de psiquiatría mientras los demás se ocupaban de cazar a ese asesino.

Narciso llego hasta el patio donde estaban los demás esperando sus instrucciones, cuando lo vieron se volvieron todos hacia el.

-Bien, ¿Estáis listos?-pregunto Narciso

De pronto Elisa lanzo un grito, seguidamente señalo hacia el edificio, todos se giraron y vieron una columna de humo.

-¿Que coño pasa ahora?-pregunto Gorka

Narciso no contesto, como un rayo echo a correr hacia el origen del humo. Todos corrieron detrás de el y acabaron llegando hasta la despensa, esta estaba en llamas y la comida se estaba quemando.

-¡¡¡¡Traed los putos extintores!!!!, ¡¡¡vamos!!!-grito Narciso

Todos hicieron lo que Narciso había dicho y corrieron hasta los extintores, trabajaron codo con codo los unos con los otros para apagar el incendio. Cuando lo lograron apagar habían perdido la mayor parte de la comida que tenían almacenada.

-¿Quien cojones hizo esto?-pregunto Emilio

-¿Quien crees tu?, el mismo cabrón que mato a Alexia y a Rafa.

Esta....jugando...con...nosotros-contesto Narciso fuera de si.

Narciso se llevo las manos a la cabeza y luego golpeo la pared una y otra vez con rabia. La situación se había vuelto complicada, ahora habían perdido parte de sus provisiones que habían estado acumulando. El miedo se apodero de todos.

**********************

Sole fue llamada a la tienda de Roache y cuando llego esta a la tienda, este la esperaba con una sonrisa de oreja a oreja.

-Me alegra que estés aquí, quería felicitarte por tan buen trabajo-

-¿Que hay de nuestro trato?-pregunto Sole esperando una respuesta rápida.

-Toma asiento-pidió Roache con un gesto.

Sole hizo lo que Roache le ordeno y se sentó.

-Veras querida, no has cumplido el trato tal y como lo acordamos-

La respuesta hizo enfadar a Sole y esta dio un puñetazo en la mesa.

-Mate a Lazarevick, hice lo que me pidió. Es usted un cabrón-

-Dije que lo mataras usando las pastillas. Pero no que lo mataras ensañándote con su cara. Si lo hubieses hecho como te dije, a los ojos de mis hombres habría sido como algún infarto. Pero metiste la pata. Así no puedo dejarte marchar, si lo hago...mis hombres se cuestionarían mi mandato, lo siento...tuviste tu oportunidad-dijo Roache con una sonrisa de satisfacción.

En ese momento aparecieron dos soldados Franceses. Estos se plantaron detrás de ella y la cogieron de los brazos.

-Alégrese señorita, ningún hombre la tocara más aquí. Sus días de puta han acabado-

-¡¡¡¡Cabrón!!!!, mal nacido, te vas a pudrir en el infierno-

Roache no contesto. Se limito a sonreír mientras se ponia en pie y encendía su tocadiscos y ponía algo de Mozart.

Cuando Sole fue conducida a la casa miro a los hombres que estaban trabajando, vio a Miguel, este la miraba y cuando sus miradas se cruzaron, Sole no pudo mantener la mirada y la aparto. No pudo evitar derramar lágrimas. Cuando llego a la casa y entro, se encontró con Natacha.

-¿Que ha pasado?-

-Me la jugo, me ha utilizado-contesto Sole rompiendo a llorar.

-Te lo dije.....y no me hiciste caso. Roache no es un hombre de palabra-

-¿Sabes que es lo bueno?, que ese cerdo de Lazarevick no volvera a tocarme-contesto Sole tratando de sonreír entre los lloros.

Miguel vio que Sole estaba extraña, había ido a ver a Roache y ahora salía de allí llorando y apartando la vista de el. ¿Que demonios había pasado?.

Miguel sabia que algo no andaba bien con toda esa situación, la muerte de Lazarevick a manos de Sole.

Toni, Félix y los demás seguían trabajando un día mas sin otra preocupación que seguir vivos.

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Eva, Lidia y Gorka habían formado un equipo de búsqueda, su zona a peinar eran las alcantarillas. Estaban comunicados con los demás en todo momento. Todos estaban obsesionados con dar caza al asesino. Lidia se aseguraba de mantener las distancias con Eva. No quería tenerla cerca , y el hecho de tenerla a su lado en esos momentos la irritaba, se moría por decirle cuatro cosas, pero no era el momento adecuado.

-Chicas...-dijo Gorka con intención de romper el hielo y entablar conversación- Contadme algo, me aburro-

-¿Que quieres que te cuente?-pregunto Eva

-No se, lo que sea-contesto Gorka con una sonrisa.

-Vale, soy rubia natural..-contesto Eva con una sonrisa.

En ese momento Lidia estallo.

-¡¡Este no es momento para gilipolleces!!, nos están saboteando y asesinando . Y vosotros estáis aquí hablando de chorradas. A nadie le importa que seas rubia natural-

Gorka miro a Lidia y su sonrisa desapareció de su rostro. Era evidente que Lidia no estaba para bromas, algo gordo había pasado entre ellas dos. Gorka estuvo apunto de decir algo y un siseo le interrumpió.

-¿Que es eso?-pregunto Lidia

Boooooooooom....

-Eso es alguien...- susurro Eva

Gorka se llevo el pinganillo a la boca y contacto con Narciso.

-Narci.... , soy Gorka. ¿Alguno de vosotros entro en las alcantarillas?-

Boooooooooom....

La voz de Narciso no tardo en escucharse por el auricular.

-No Gorka, ninguno de nosotros ha bajado....esa es vuestra zona....solo estáis vosotros...¿Que pasa?...-

Boooooooooom...

-Aquí hay alguien mas....eso pasa...-contesto Gorka

De repente Gorka vio algo entre las tuberías que cruzaban el techo de las alcantarillas, eran como unos paquetes.

-¡¡¡¡Hostia puta!!!!!-

Boooooooooom....

Eran cargas de c-4, todas estaban repartidas por los túneles de alcantarillado.

-¡¡¡¡Gorka!!!!!,¿Que ocurre ahi abajo?-pregunto Narciso por el auricular.

Gorka no perdió tiempo y miro a Eva y a Lidia.

-Salgamos de aquí....¡¡¡¡¡corred!!!!!-

Los tres comenzaron a correr en dirección a la salida mas cercana mientras escuchaban el siseo que acababa en susurro.

Boooooooooom....

De pronto hubo un destello al que le siguió el ruido de una explosión.

Capitulo 120 , Vidas perdidas , part 1

Cuando Paco abrió los ojos vio que se encontraba en una especie de sótano. No recordaba mucho, recordaba que había sido aturdido por una granada de gas en Picassent y vagamente recordaba haberse visto metido en el maletero de un vehículo con destino a quien sabe donde.

Paco alzo la cabeza un poco mas y se percato que estaba atado a un sillón, tenia las dos manos agarradas a los posa brazos por unos brazaletes.

-¿Donde estoy?-se pregunto Paco

En esos momentos escucho pasos, la puerta del sótano se abrió y vio a alguien, se trataba de alguien cubierto con una gabardina negra y cubría su rostro con un pasamontañas. Parecía un hombre grande y entre sus manos llevaba una bandeja con comida.

-¿Quien cojones eres tu?-pregunto Paco mirando a su captor.

El desconocido no contesto, se limito a sentarse en un taburete delante de Paco. Cuando Paco vio la comida sintió mucha hambre, pero no sabia si aceptar la comida que el hombre le ofrecía.

-Come...-susurro el hombre

-No lo hare....-contesto Paco mirando al hombre a los ojos grises que se ocultaba tras el pasamontañas.

El hombre no contesto, con un rápido movimiento, el hombre cogió a Paco por las mejillas y le obligo a abrir la boca, luego le introdujo la cuchara con algo de sopa.

Paco se quemo la garganta y comenzó a toser, la sopa tenia un sabor asqueroso.

-Pero.....¿Que coño estas haciendo tarado?-pregunto Paco

El hombre no contesto, volvió a meterle otra cucharada en la boca.

-¡¡¡¡Basta pedazo de cabrón!!!!-contesto Paco

Con este ultimo grito de Paco el hombre pareció ofenderse, tiro la bandeja a un lado y luego le propino un golpe a Paco en la cara con el puño cerrado.

Paco se mareo, aquel hombre tenia mucha fuerza. Otro golpe en el lado contrario le hizo vomitar todo lo que había comido, ese hombre era muy fuerte y el lo estaba sintiendo en sus carnes.

-Los niños malos merecen ser castigados-susurro el hombre.

-¿Pero que me estas contando?-pregunto Paco

-Te dejare aquí abajo...para que reflexiones niño-contesto el hombre antes de desaparecer escaleras arriba.

Paco se vio solo, no entendía nada. ¿Quien era ese tipo?

Ramiro Cervantes cerro la puerta del sótano tras de si y camino hacia el salón de su casa. Era una casa bastante grande a las afueras de Bocairent, tenia tres pisos y un sótano. Los infectados apenas se acercaban por allí. Pero para evitarse posibles sorpresas desagradables había reforzado todas las puertas y ventanas de la casa y levantado una barricada. Era imposible que un infectado penetrara en su refugio.

Ramiro se quito el pasamontañas y dejo al descubierto su rostro. El rostro de un hombre entrado en años, rozando los setenta. Pese a su edad, era un hombre corpulento y alto.

En sus tiempos había sido un condecorado policía.

Ahora, tras el apocalipsis era solo un viejo solitario que sobrevivía cada día con lo que tenía al alcance, hasta ahora le había ido bien, se cuidaba y hacia ejercicio cada día, ese era su manual de supervivencia.

"Si quieres seguir vivo imponte a las circunstancias"

Ese era el lema que el mismo se repetía. Ramiro tenía sus manías como todos, no podía pasar un día sin darse una ducha, no podía pasar un día sin subirse al tejado y observar el pueblo de Bocairent y ver como los "Grises" deambulaban por sus calles, a los que no conocía de su vida anterior, se los imaginaba como serian en vida.

A los que ya conocía simplemente los ignoraba, era más divertido imaginarse la vida de los desconocidos, había adjudicado ya una vida a varios grises, veía a la "Gris de pelo rubio" que tan solo llevaba una minifalda de color blanco ahora de color rojo sangre, esa según Ramiro había sido una prostituta de algún bar de alterne cercano. Había otro gris al que había bautizado como " Abel el cascabel" debido a que llevaba varios cascabeles colgando del cuello y pudo imaginarse que en vida se trataba de un pobre diablo que para ganarse el pan o el chupito diario deambulaba por las calles vendiendo esa porquería a un euro, con la excusa de que lo necesitaba para comer y luego se ponía ciego de alcohol en cualquier bar del pueblo.

Ramiro había bautizado a una gris como "Cintia gruñidos" debido a que últimamente merodeaba mucho por la casa y soltaba gruñidos que parecían salido de un cachorro de perro. Ramiro se divertía así, poniéndoles motes y observándolos. Era como un juego, un juego muy divertido.

Solo los gritos de su huésped lo sacaban de su mundo, incluso a veces le habían sacado de sus fantasías sexuales donde se acostaba con la "gris de pelo rubio" cuando a esta se la imaginaba todavía humana.

-¡¡¡¡¡¡Suéltame pedazo de hijo de puta!!!!!!!!-

Ramiro había encontrado a su huésped a solas en una terraza de Picassent y lo había dejado inconsciente con una granada de humo, lo había llevado en el maletero hasta su casa.

Esa era otra manía de Ramiro, dar vueltas con su coche por la comunidad Valenciana para recoger provisiones, ya que sus constantes idas y venidas por Bocairent y la presencia de innumerables saqueadores habían acabado dejando todas las tiendas del pueblo sin un solo alimento en buen estado.

Otro grito de su huésped lo hizo enfadar y se acerco al cuarto de baño, abrió el botiquín y saco una jeringuilla, la lleno de sedante y se dirigió a la puerta del sótano mientras se enfundaba de nuevo el pasamontañas, no quería que su huésped viera el rostro, le producía vergüenza.

-¡¡¡¡¡Maldita sea!!!!!!,¡¡¡¡¡¡Suéltame!!!!!!!-le grito el huésped

Ramiro no dijo nada, avanzo con paso rápido y le inyecto el contenido de la jeringuilla en el cuello, el huésped no tardo en quedarse dormido de nuevo.

-Dulces sueños niño-dijo Ramiro quitándose el pasamontañas y seguidamente besando a el huésped en la frente.

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El helicóptero era lo bastante grande como para que pudieran caber mas de ocho personas. Philip lo miraba buscándole posibles daños irreparables.

-¿Como lo ves?-pregunte yo

-Hay orificios de bala y es posible que hayan dañado algo interno, no lo sabré cierto hasta que no lo compruebe mejor-contesto el francés mirándome.

-¿Cuanto te llevara?-pregunto Luci

-Horas...-respondió Philip

-Pues ponte con ello ya-dije yo

Héctor se encontraba en el interior trasteando con la radio mientras buscaba la frecuencia que usaban en la cárcel. Necesitaba informar del hallazgo del helicóptero y dar las coordenadas de donde nos encontrábamos, quizás la ayuda de Narciso nos fuera útil para reparar el helicóptero.

-¿Encuentras la frecuencia?-pregunto Andrea

-Estoy en ello, pero esta radio esta jodida-contesto Héctor

-Deberíamos haber traído con nosotros algunos pinganillos, estaríamos comunicados-dijo David asomándose por la ventanilla.

-No creo que esos trastos tengan tanto alcance-dijo Héctor

-Ya, ni yo. Seguramente no nos sirvieran para nada-añadió Andrea

Yo me acerque para ver como le iba a Héctor y entonces vi algo parpadeante en la parte trasera del helicóptero, era como una bombillita de color rojo.

-¿Habéis visto eso?-pregunte yo señalando la luz parpadeante.

Héctor la vio y se escurrió entre los trastos hasta ella, alargó la mano y saco un chaleco, por la cara que puso Héctor , parecía que pesaba.

-¿Y bien?-pregunto David

Héctor hurgo en el chaleco y saco el aparato que emitia la luz parpadeante.

-¿Que es eso?-pregunto Andrea

Héctor me lo paso y al mirarlo, llame a Santi y a Eder. Cuando estos se acercaron se quedaron mirando el aparato.

-¿Sabéis que es esto?-pregunte yo

-Parece un rastreador, últimamente se usaba para cuando los paracaidistas saltaban, para encontrarlos, cada uno de ellos lleva un aparato que informa de su posición-explico Santi.

-¿No los habías visto nunca?-pregunto Eder mirándome.

-En la televisión, pero no nunca uno de cerca. Aunque era militar no los vi. No era paracaidista-conteste yo

En ese momento Héctor saco también lo que parecía un teléfono, al verlo , se le ilumino la cara a Andrea.

-¿Es lo que pienso que es?-

-Es un teléfono vía satélite-contesto Philip desde fuera

-¿Funciona?-pregunto David emocionado.

Héctor comenzó a tocar botones y mostro una mueca de decepción.

-Esta muerto, cascado, frito.....no funciona-

-Guárdalo de todos modos, podremos repararlo. ¿No?-pregunte yo

-Supongo que si, quizás Eloy sepa algo de estos trastos-comento Héctor

-Yo se.....-contesto Philip

-Tu a lo tuyo-dijo Andrea mirando al francés que seguía con el helicóptero.

En ese momento el rastreador comenzó a emitir pitidos.

-¿Que le pasa a ese trasto ahora?-pregunto David

Andrea y Héctor lo miraron y su expresión cambio de golpe.

-Se acerca alguien-contesto Héctor

-¿De que estas hablando?-pregunto David

-Estos de aquí somos nosotros, es decir, el aparato- dijo Héctor señalando al centro de la pantalla- Pero ahora fíjate en este punto rojo que se mueve, viene hacia nosotros, eso es alguien-

-¿Podría ser un tripulante del helicóptero?-pregunto Santi

-Es lo más probable-conteste yo

Yo salí del helicóptero y reuní a los demás, estos estaban vigilando que no aparecieran infectados por la zona.

-¿Que pasa?,¿ya acabo el francés de trabajar?-pregunto Iván

-Aun no, pero hay algo mas, alguien se acerca hacia nosotros-conteste yo

-¿De que estas hablando?-pregunto Iván

-Te lo explicare luego, ahora mantened los ojos bien abiertos- mire a Héctor -¿En que dirección viene?-

-Por el norte-dijo Héctor señalando