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viernes, 23 de diciembre de 2011

Capitulo 134 : Perturbado , part 1


Día 13 de Mayo de 2009
Día 335 del Apocalipsis.

El día anterior para Sandra había transcurrido como cualquier otro desde que se había despertado en casa de aquel viejo. La hizo bajar a comer aquel potingue verde, había visto a Paco, el viejo la hizo ducharse, y finalmente la mandó a dormir. Esa era la rutina, la noche había pasado como de costumbre y silenciosa, hasta que algún infectado pasaba gimiendo por allí, pero esa mañana, cuando despertó, se dio cuenta de que pasaba algo diferente a lo ocurrido con anterioridad.
El viejo se paseaba de arriba debajo de forma casi obsesiva mientras trasteaba con algo. Sandra escuchaba el sonido de platos y cubiertos, ese maldito loco estaba preparando algo. No tardó en comenzar a escuchar como este subía los escalones en dirección a su habitación. La puerta se abrió y el viejo entró sonriendo.
-Buenos días preciosa hija mía. Hoy es un gran día. Nos vamos de picnic como en los viejos tiempos-
Sandra estaba estupefacta con aquel viejo, parecía más afable. Era como si hubiese esperando aquel día durante bastante tiempo.
-¿No sabes que día es hoy?-preguntó el viejo mirando a Sandra.
Sandra negó con la cabeza y el viejo se acercó a ella. Por un momento Sandra pensó que aquel viejo iba a golpearla después de sufrir uno de sus brotes de psicosis. Aunque realmente prefería que la golpeara, no fuese que decidiese emparedarla como a las infectadas de la habitación, pero en vez de eso, el viejo le quitó el grillete y la agarró de las manos.
-Hoy es un gran día y lo vamos a celebrar. Hoy hace veinte años que tu madre y yo nos casamos-
Aquello a Sandra se le antojo una nueva locura del viejo. No tenía mujer conocida, ni sabía si estaba viva o no, ni que demonios iban a celebrar. Lo único que sabía era que ese tío estaba loco y que mejor sería no llevarle la contraria.
-Me alegro mucho papa-contestó Sandra.
-Rápido, vístete- dijo el viejo con una sonrisa de felicidad.
Sandra se puso en pie en el momento que el viejo salía por la puerta de la habitación. Cuando Sandra se vistió bajó, vio el salón ya arreglado después de lo que escuchó hacia dos noches. Allí estaba Paco con las manos detrás de la espalda, seguramente esposado. El viejo estaba a su lado con un rifle colgado en su hombro. Este sonreía.
-Bien, podemos irnos-
El viejo los condujo a los dos hasta la camioneta.-Subid-dijo abriendo la puerta de la parte trasera.
Sandra y Paco se miraron y obedecieron sin poner trabas. Ellos estaban en clara desventaja. Cuando el viejo se puso al volante pisó el acelerador.
-¿Dónde vamos papa?- preguntó Sandra.
-Vamos a un sitio en Alcoy-contestó el viejo mirando al retrovisor con una sonrisa.
Alcoy… iban a tener una oportunidad. Si estaban cerca de la cárcel quizás podrían escapar de aquel viejo, una vez tras los muros de la cárcel estarían a salvo junto a los demás. Sandra no pudo evitar sonreír, miró a Paco y le sonrió. Era la oportunidad perfecta.
***************
Cuando me desperté vi a Estefanía, esta entraba en mi habitación con una bandeja. Cuando vio que estaba despierto me dedicó una sonrisa y dijo.-Aquí te traigo el desayuno, no es gran cosa…pero no te morirás de hambre-
Me puse en pie para ponerme la camisa y fue entonces cuando Estefanía vio mis cicatrices.
-¿Qué son esas cicatrices?-preguntó la chica dejando la bandeja sobre una mesa.
-Heridas de guerra. Cada una tiene su historia-
-¿Me las contaras?-
-Algún día tal vez- dije poniéndome la camisa.-¿Y mis amigos?-
-Están todos abajo, esperándote-
Me miré el reloj y vi que eran casi las diez de la mañana. Después me senté en la cama y comencé a desayunar. Después de desayunar, Estefanía y yo nos dirigimos al hall donde estaban todos los demás. Todos me saludaron y yo les devolví el saludo.
-Ya me han contado tu aventurilla. ¿No te da vergüenza no haberme llevado?-preguntó Luci acercándose para darme un abrazo.
-Te lo habría dicho…pero entonces no habría tenido gracia decirte que no- contesté.
Miré a mí alrededor buscando a Fidel. Este estaba jugando con su hámster en una de las mesas.
-¿Cómo esta?-pregunté mirando a Luci.
-Esta bien. Aunque algunos niños le pegaron-
-Bien. ¿Ya lo tenéis todo preparado?-pregunté mirando a mis compañeros.
-Podemos irnos cuando quieras-dijo David.
-Bien, pues nos vamos-

Nos despedimos de todos y en especial de Cayetano, al que le prometí que volveríamos a buscarles cuando encontráramos a la familia de Fidel. Le había prometido que los llevaríamos a la prisión y que allí vivirían mejor, también que si encontrábamos a Gloria la llevaríamos de vuelta.
*********
Rey llegó a un pequeño campamento donde vio a un grupo de hombres montando guardia. Cuando lo vieron acercarse con el vehículo le ordenaron que parara. Este detuvo el vehículo y se bajó con las manos en alto.
-Soy Rey. Estoy buscando al doctor. El me conoce-
Uno de los hombres se acercó a el y comenzó a cachearlo para comprobar que no llevaba ningún tipo de arma, el hombre que lo cacheaba tenía una cicatriz en la cara, este tenía una dentadura amarillenta que quedaba a la vista cada vez que sonreía.
-Estoy desarmado-dijo Rey
-Eso lo juzgo yo. ¿Qué cojones quieres?-
-Estoy buscando al doctor. Debo informarle de las últimas novedades. Es urgente-
Algunos de los hombres que estaban allí comenzaron a reír a carcajadas mientras miraban a Rey, eso hizo que este sintiera una fuerte rabia hacia aquellos tipos.
-¿De que os estáis riendo vosotros?-preguntó Rey mal humorado.
-Tranquilo pibe. Vos cálmese, son cosas…de mayores- contestó un hombre con un claro acento argentino.
Los hombres siguieron hablando y riendo mientras el hombre de la cicatriz observaba a Rey.
-Bueno…¿vas ha avisar al doctor o no?-
-Menos chulerías niñato. Cuéntame que coño a pasado…-
-Un tipo se ha hecho con el control de el internado y no he tenido más remedio que salir corriendo de allí. Si vuelvo me matan-
El hombre dejo de sonreír y cambio su sonrisa amarillenta por una mueca de seriedad, este se cruzó de brazos y dijo.- ¿Significa eso que ya no podremos recoger a más chicas?-
-¿No me has oído tío?. Te estoy diciendo que si vuelvo me matan. ¿Estas sordo o que?...¡¡¡Payaso!!!-
El hombre de la cicatriz lo miró y se dio media vuelta, este desapareció en el interior de una especie de cabaña, pasaron más de diez minutos hasta que volvió a salir.
-¿Has hablado con el puto doctor o que?-
-Si, dice que te de lo tuyo-
-¿Lo mío?- preguntó Rey extrañado.- No se de que me hablas-
-Tranquilo. El doctor me ha pedido expresamente que te recompense por todo lo que has hecho por nosotros y el proyecto-
El hombre se acercó a Rey y puso una mano por detrás de la nuca de este. Ese hombre no dejaba de sonreír de oreja a oreja. Rey pudo fijarse en al menos dos dientes de oro, lo que le llevó a pensar que ese hombre podría haber estado en la cárcel.
-Bueno, dígale al doctor que gracias. ¿Podría irme con ustedes?-
Aquel hombre sonrió todavía más y se acercó más a Rey.- Si, pero antes…, toma tu recompensa-
En ese momento el hombre le pegó una pequeña embestida con el hombro con la mano que tenía libre, entonces Rey sintió un dolor punzante en el estomago. El hombre dio varias acometidas más y un chorro de sangre no tardó en verse. Rey retrocedió un poco y vio el machete que el hombre llevaba en la mano que hasta hacía unos segundos estaba oculta detrás de su espalda. Del machete goteaba sangre, la sangre de Rey.
Rey intentó hablar, pero el hombre se volvió a lanzar contra el para clavarle de nuevo el machete repetidas veces. Justo después aquel hombre empujo el cuerpo de Rey y este cayó al suele inerte. El hombre se dio la vuelta y miró a sus compañeros.
-Argentino prepara el fuego. Hoy  comeremos carne de calidad-

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