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sábado, 17 de diciembre de 2011

Capitulo 133 : Ratonera , part 3


Darío había logrado escapar hacia una de las torretas. Las cosas se habían descontrolado y en su huida uno de aquellos seres le había mordido en el brazo, sus horas estaban contadas. No le quedaba demasiado. Se sentía mareado y de vez en cuando vomitaba, esta condenado a ser uno de aquellos seres, solo le quedaban tres balas en su fusil, eran más de las que necesitaba para hacer lo que tenía que hacer, sin embargo no se atrevía, no soportaba la idea de quitarse la vida así, era algo realmente terrorífico. Darío se puso en pie y vio toda la prisión, todos los infectados de los alrededores habían entrado en la prisión, era un jodido rebaño de más de trescientos individuos. Fue entonces cuando vio a Alicia y a Almudena en la otra torreta, les hizo señales pero no parecía que lo viesen.
-Por favor, tenéis que verme- Darío alzó la voz.- ¡¡¡Eh!!!, ¡¡¡¡Aquí!!!!!-
No le escuchaban, por primera vez desde que había empezado todo se sentía solo. Recordó como había empezado para el.
El día que todo empezó salía de su consulta, la recepcionista había llegado con un aparente resfriado, aun así trabajo ese día, cuando termino de trabajar con intención de irse a casa se encontró con que ella estaba de espaldas junto a un ficus, cuando la llamo por su nombre esta se volvió hacia el y lanzó un grito salvaje justo antes de atacarle, el logro acabar con ella golpeándole con una figura de cristal, aquel ser fue el primero de muchos que vio, allí permaneció hasta que se encontró con el grupo de Cesar, había logrado sobrevivir todo ese tiempo, pero finalmente el había caído también, pronto moriría y pasaría a ser uno mas de esos seres, aunque lo evitaría metiéndose una bala en el cerebro.
En ese momento cayó en la cuenta de algo que había olvidado por completo, el pinganillo, el maldito comunicador, lo llevaba en la oreja todo el tiempo y ya ni se acordaba, lo tenía apagado. No tardo en encenderlo, busco la frecuencia de los demás hasta que dio con la voz de Gálvez.
-¿Como va eso viejo?-
-Podría ir mejor muchacho, pero estoy jodido.¿ donde estas?-preguntó Darío.
-¿Dónde estas?-preguntó Gálvez.
-Estoy en una de las torretas, pero escucha…me han mordido-
-Lamento escuchar eso- Gálvez sonó triste- ¿Vas a matarte?-  
-No tengo agallas para eso. Necesitaba hablar con alguien, para despedirme-
- Cuchillo esta muerto, hace un rato lo vi paseándose… arrastrándose mejor dicho como uno de esos seres-
Aquello fue un golpe muy duro para Darío.- Lo lamento, no se lo que hizo, pero era un buen chico, lo siento muchísimo-
-Eso no importa. Yo estoy atrapado en el edificio principal. No puedo salir, el patio esta lleno de esos cabrones.-
Darío nuevamente se asomó y vio la gran cantidad de aquellos seres, entonces vio que estaban realmente atrapados, había demasiados como para acabar con todos ellos, entonces miró el camión cisterna que estaba parado allí en medio.
-Viejo…viejo. ¿Estas ahí?- preguntó Gálvez preocupado desde que Darío se había quedado callado.
-Si. Aquí estoy, acabo de tener una idea-
-No hagas ninguna locura viejo- pidió Gálvez.
-Ya estoy jodido de todos modos. No salgas de allí donde estas- Darío cortó la comunicación con Gálvez.

Gálvez trató de comunicar de nuevo con Darío, pero este no contestaba, había colgado.
-Viejo colgado. ¿Qué coño pretende?-
Justo en ese momento vio un grupo de infectados que pretendían entrar en el edificio, vio a Cuchillo también entre ellos, este arañaba la puerta y gemía. Gálvez sintió lastima por ver como había acabado, quizás no fuera su mejor amigo y este había tratado de irse de allí dejando a los demás tirados, pero no se merecía acabar así. Gálvez pensó en la posibilidad de dispararle y librarle de ese sufrimiento, pero no podía hacerlo sin romper el cristal.
-Lo siento. En otro momento será-
Gálvez subió a lo más alto de aquel edificio para mirar por la ventana más alta. Cuando estuvo allí vio a Darío en la torreta, este miraba hacia abajo y aunque Gálvez no podía ver la expresión de la cara del viejo dentista, se imaginaba lo que estaba pensando.
-Suerte con ello viejo… suerte-

Eva y Ángela habían logrado acceder al taller donde Narciso trabajaba a veces con los vehículos, allí encontrarían el soldador que necesitaban para llevar a cabo su plan. Cuando llegaron se dieron cuenta de que no estaban solas, tres infectados estaban allí merodeando, eran tres adolescentes, aunque era imposible adivinar su sexo, estaban demasiado deteriorados.
-No perdamos tiempo-dijo Eva saliendo al encuentro de los seres mientras disparaba.
No tardo en acabar con ellos. Cuando encontraron el soldador vieron a mas infectados acudir atraídos por los disparos. Ángela abrió fuego contra las cabezas de esos seres.
-Cúbreme mientras recojo esto-pidió Eva.
Ángela disparo a bocajarro al primero que se acercó, la cabeza de este estallo. Más venían detrás.
-Ya lo tengo. Salgamos de aquí-dijo Eva.
Ángela se dio la vuelta al escuchar a su compañera, fue en ese momento cuando al fondo del taller apareció Amparo por la puerta, esta corrió hacia ellas y se lanzó sobre Ángela, la mordió en el brazo y le arranco un pedazo de carne. Ángela comenzó a gritar.
-¡¡¡¡Ángela!!!!-
Mas infectados aparecieron por la puerta y se lanzaron sobre Ángela. Eva quiso haberla ayudado, pero ya era demasiado tarde. Eva no miró atrás, corrió hacia la puerta y la cerró tras de si. Justo después lloró amargamente. Era la segunda persona a la que dejaba tirada, se maldijo así misma por hacerlo, pero no podía seguir allí, debía seguir con su plan.
Eva llegó junto a Cristina, esta estaba montando guardia delante de la celda del Álvaro.
-¿Dónde esta Ángela?-
-No lo ha logrado. ¿Has comprobado las demás puertas?-preguntó Eva.
-Si. También puse el C-4 en la escalera de caracol-
Álvaro las observaba desde su celda con una sonrisa. Se había hecho un torniquete.-Estáis acabadas, cuando entren os veré morir-
-Aquí no entrara ninguno de esos bichos- Eva dejó de mirar a Álvaro y se dirigió a Cristina.- Vamos, tenemos trabajo que hacer-

El tiempo pasaba rápidamente. Nuria y Gorka estaban en la enfermería cuidando de la niña mientras Narciso permanecía junto a la puerta, estaba preparado por si alguno de los No Muertos trataba de entrar, no dudaría en disparar, pronto escucharon una explosión.
-Deben haber volado la escalera de caracol. Eva quería cortar esa via de acceso-explicó Nuria.
-Pues espero que todo vaya bien, si se nos juntan demasiados aquí, esto podría ser una jodida ratonera- dijo Gorka señalando toda la habitación donde se encontraban.
-Toda la prisión es una jodida ratonera. Caemos como moscas y la mayoría de los nuestros están fuera, no sabemos si volverán y si lo hacen…no sabemos cuando- replico Narciso.
-También querían soldar las puertas para impedir el paso de los podridos- confesó Nuria.
-Eso es condenarnos a todos. No lo pienso permitir-dijo Narciso cogiendo el pomo de la puerta.
Gorka se apresuró a ponerse delante de Narciso.-¿Qué coño haces?, no puedes salir ahí fuera…y menos así-
Fue entonces cuando Gorka vio el delirio en los ojos del mecánico, el dolor le había provocado fiebre y el hombre estaba sudando.- Narci…tranquilo, no estas en tus cabales ahora mismo, si sales podrías morir- trató de tranquilizarlo.
En ese momento, Narciso golpeó a Gorka y este cayó al suelo inconsciente mientras el mecánico salía por la puerta con la mirada fijada al frente mientras su cabeza era un torbellino de emociones provocadas por el dolor y la fiebre. Si tenía que matar a esas chicas para impedir que sus decisiones pusieran en peligro a los demás, lo haría.

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