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viernes, 2 de diciembre de 2011

Capitulo 131: Avaricia , part 1


11 de Mayo de 2009
Día 333 del Apocalipsis
Ibi  8:17 de la mañana

Había amanecido y dejado de llover, el sol comenzaba a mostrar sus primeros rayos. Apenas quedaban unas  veinte horas para que se cumpliera el plazo de la misión. La multitud de abajo seguía entrando y aporreando las paredes y  puertas cerradas a cal y canto. Yo volví al interior del colegio para reunirme con los chavales. Rubén, uno de los chicos me había traído unos planos del colegio.
-Aquí los tienes, me costó encontrarlo-
Tendí los planos sobre una mesa y busqué la parte donde nos encontrábamos. No tardé demasiado en encontrar el punto.
-Bien, atendedme todos- dije para que me prestaran atención.- Estamos aquí, la mayor parte de los podridos están en lo que son las pistas, por lo tanto tenemos una parte del colegio despejada-
-No te sigo- dijo uno de los chicos llamado Ezequiel.
-Veamos, tenemos la parte de las pistas y alrededor del camión y del Ume, toda una horda de cabrones, más los que tenemos en los pisos inferiores. Aquí en el interior del edificio no hay muchos, la mayoría están fuera creyendo que nos van a alcanzar desde ahí. Solo unos pocos han entrado. Si logramos mantener a la mayoría ahí fuera nuestros problemas serán mínimos aquí dentro-
-Pero seguirán estando- replicó Estefanía.
-Por eso necesitaremos una distracción exterior. Algo que haga salir a los de dentro… al menos a la mayoría, es decir que si de por ejemplo, de doscientos que pueden haber aquí dentro salen unos ciento noventa y cinco, esos otros cinco que queden no serán un problema-
-Vale. Pero… ¿Para que quieres despejar la zona?-preguntó una de las chicas que estaban allí.
-¿No es obvio?- miré a los chavales- Tenemos que salir de aquí-
-El camión esta Kapput- contestó uno de los chicos.
-No. Olvidaros del camión. Saldremos de aquí a pie-contesté.
-¿A pie?, perdona, pero nosotros vinimos aquí a coger suministros.¿ Como volveremos con las manos vacías?-
-Prefieres volver sano y salvo. ¿No?- dije mirando a Ezequiel.- Pero tranquilos, tengo una idea al respecto, antes de llegar aquí observé la zona con los prismáticos, hay una gasolinera a dos manzanas del colegio, allí vi aparcado un camión de Seur, usaremos ese vehículo para salir de aquí-
-¿Pero que pasara si no tiene gasolina?-quiso saber Cayetano.
-Bueno…, tenemos la gasolinera al lado. Así que llenaremos el depósito-
-¿Y si los saqueadores han vaciado los depósitos?, puede ser…¿ No?-preguntó Estefanía.
-Aunque pudiera ser lo dudo. Ya que se hubiesen llevado ese camión, prácticamente el pueblo esta intacto, no parece que hayan saqueado nada, al fin y al cabo es un pueblo pequeño-
Los chicos parecían no estar seguros de lo que íbamos a hacer. Se les notaba el miedo en las caras. Mi plan era hacer sonar la alarma o el claxon del Ume, así los no muertos que hubiese dentro del edificio, al menos en su mayoría, saldrían fuera, lo que a nosotros nos permitiría bajar a los pisos inferiores y salir por el otro lado del colegio, el cual estaba mas despejado. Les explique mi plan una y otra vez para que asimilaran que era lo que debíamos hacer y que no había discusión posible que me hiciera cambiar de opinión. Aunque también sabía que era una jugada peligrosa y que aunque pusiese todo mi empeño en sacarlos a todos con vida de allí, aquello iba a ser muy difícil, ya había perdido a uno que se había condenado antes de mi llegada. Aun así la amenaza de Rey aun resonaba en mi cabeza:
“ Si no los traes a todos de vuelta matare a tus amigos”.
Sabía a ciencia cierta que Rey tenía muy claro  que sacar a todos sus chicos de allí con vida iba a ser casi imposible. Quizás Rey pensara que me tenía en sus manos, pero ya me había prevenido, yo tenía mi propio plan de emergencia, colaboraran o no mis improvisados compañeros.
Subí de nuevo a la terraza seguido por Cayetano y Estefanía. Ellos dos eran los que mas confiaban en mí y por supuesto yo en ellos. Su lealtad a Rey era solo una mera actuación para no verse desterrados del refugio, pero para nada confiaban en el. Me habían contado toda la historia de como Rey llegó al mandato de su refugio.

Al igual que muchos de los chicos del internado, hijos de gente rica o famosa. Rey decía estar emparentado con la familia real española. Un rumor que no estaba demostrado, según Estefanía, un rumor que nadie se atrevía a contradecir por posibles represalias  y todos le daban la razón y trataban con respeto, de ahí el apodo “Rey”.
Cuando todo comenzó a suceder no lo notaron hasta que uno de los profesores volvió al internado después de dar un paseo, este estaba ensangrentado, decía haber sido atacado por una persona en estado de rabia. Los pocos profesores que había en ese momento allí debido a que no habían podido irse, fueron a llevar rápidamente al herido al hospital, dejando a los chicos ha cuidado del conserje, pero cuando las cosas se pusieron realmente feas, el conserje se marchó dejándolos tirados. Fue entonces cuando Rey asumió el mando del internado, les dijo que  los adultos no eran de confianza y comenzó con su jerarquía, los embarazos obligados llegaron un mes después de que la pandemia asolara el mundo y lo hundiera en lo más profundo del infierno. También me contaron que algunos trataron de escapar huyendo de esa tiranía, ninguno lo logro.

Los no muertos alzaron la vista cuando Estefanía, Cayetano y yo nos asomamos para ver la zona. Estos rodeaban el camión y el Ume.
-¿Cómo pretendes hacerlo?, no podrás acercarte sin que te hagan pedazos-dijo Estefanía.
-El que me hagan pedazos… dependerá de la suerte o la desgracia. Mi plan es montar jaleo con el claxon o la alarma-
-Pero…¿ como accederás al vehículo?-preguntó Cayetano.
-Por el mismo sitio que vine. Pero necesitare cobertura- contesté.

Un  rato más tarde los chicos estaban en la terraza. Habían decidido con pajitas que dos personas iban a acompañarme a los pisos inferiores para que yo pudiera salir por la ventana mientras ellos me cubrían. Los otros diez tomarían puestos desde la terraza para disparar a los no muertos que trataran de agarrarme.
Estefanía y Cayetano habían sido los afortunados de acompañarme hacia abajo.
Los tres nos pusimos en marcha, mientras bajábamos vimos las verjas de las escaleras, un grupo de no muertos comenzó a meter los brazos cuando nos vieron pasar, no pude evitar fijarme en la cara de Estefanía, en sus enormes ojos podía verse el miedo. Me acerqué a ella y le susurre al oído que se calmara. Si se ponía demasiado nerviosa podría ser fatal para ella y para nosotros.
-Oye…, no es por joder…pero si no podemos ir por las escaleras… ¿ como vas a bajar?- preguntó Cayetano.
No le contesté. Seguimos caminando y llegamos hasta el ascensor, las puertas de este estaban abiertas y el elevador se había quedado en lo más alto. Me asomé y mire hacia abajo.
-¿Pretendes bajar por los cables?- preguntó Estefanía estupefacta.
-Si, no es la primera vez que hago algo así. Yo voy primero, vosotros seguidme-dije al tiempo que saltaba y me agarraba al cable.
Poco a poco me fui deslizando por el cable hasta el segundo piso. Estefanía y Cayetano no tardaron en seguirme. Llegamos al segundo piso, una vez allí volví a mirar el mapa. Teníamos que dar una vuelta entera al colegio todavía para llegar a la ventana por la que había entrado cuando llegué. Seguramente nos íbamos a encontrar a algún no muerto solitario.
-Oye, hay algo que no entiendo- dijo Cayetano.
-¿Y que es?-pregunté extrañado.
-Si se supone que tenemos que salir por esta zona…¿ Porque nos hemos adelantado nosotros tres?, podríamos haber bajado todos, seria mucho mas rápido-
Yo negué con la cabeza y les expliqué que trece personas arman mucho jaleo, mientras que siendo solo tres, pasaríamos mas desapercibidos. Tanto Estefanía como Cayetano comprendieron que tenía razón, yo también los entendía a ellos, pero no quería correr más riesgos de los necesarios.
Recorrimos los pasillos del segundo piso, de vez en cuando escuchábamos algún ruido detrás de una puerta cerrada con llave, señal de que detrás de ella había algún no muerto, un no muerto que de allí no iba a salir.
-Tendríamos que haber asegurado este piso- se lamentó Cayetano.
-No era necesario. Las verjas bloqueaban su paso-
-¿Es normal este pestazo?- preguntó Estefanía refiriéndose al olor a podredumbre que flotaba por el pasillo.
-Es su olor. ¿Nunca antes lo habías sentido?- pregunté.
-No, es la primera vez que salía del internado desde que esto pasó. No sabia si era normal o no-
-Pues lo es. Pero también puede ser peor. Te lo aseguro-
Cuando llegábamos a una esquina les hice la señal de alto. Yo me acerque cautelosamente y me asomé. Al final de aquel pasillo, junto a la puerta había media docena de no muertos. Esa era la puerta que había visto en mi llegada. Miré a mis compañeros y saqué mi arma, le puse el silenciador y luego los miré.
-Cuando acabe con ellos salid. Tiraremos esa puerta abajo y me pondré  a lo mío-
Sali de mi escondite y comencé a caminar en dirección a los no muertos que nos cortaban el paso, comencé a dispararles a la cabeza de forma certera y pronto los seis no muertos estaban en el suelo. Les hice una señal a Cayetano y a Estefanía para que salieran, los dos corrieron hacia mi y entre los tres comenzamos a dar fuertes patadas a la puerta, yo era consciente de que aquello podría atraer a los no muertos del piso, pero por eso contaba con la presencia de los dos chicos. Cuando la puerta estuvo abierta, corrí hacia la ventana por la que entre, era el momento.
-Estefanía, tu ocúpate de cubrirme de cerca desde la ventana, y tu Cayetano, cubre a Estefanía por si se acerca algún podrido por detrás- comencé a dar las ordenes. –Espero que vuestros amigos de ahí arriba no me fallen-

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