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viernes, 25 de noviembre de 2011

Capitulo 130 : Ataque nocturno , part 4


La noche había llegado. Los demás chicos y chicas se habían presentado y ahora parecía que confiaban en mí. Habíamos asegurado las puertas de los pisos superiores y habíamos cerrado las verjas que había en las escaleras para frenar la entrada de no muertos. Cayetano era el novio de Gloria, el y yo recorríamos los pasillos asegurándonos de que no hubiese ningún no muerto solitario por el interior mientras los demás aseguraban otras zonas.
-Oye. ¿Esta bien Gloria?-
-Apunto de parir. No entiendo como habéis podido sobrevivir tanto tiempo sin conocer al enemigo, los demás grupos que salían a coger provisiones deberían haberos contado como actuaban estos seres- contesté.
-Nunca volvían-
Me quedé mirando a Cayetano. - ¿Nunca volvían?-
-No, nosotros fuimos el último grupo que Rey mandó-
Ahora lo entendía todo. Por eso no sabían apenas nada sobre los no muertos. Esa vez les había tocado a ellos y se habían quedado atrapados, quizás al igual que sus otros compañeros. Que si no murieron pronto, lo hicieron poco a poco o si acabaron suicidándose al verlo todo perdido. Me abrumaba la idea de lo que pudieron pasar unos niños en todo aquello. Rey les había mandado a morir.
Cayetano y yo nos reunimos con los demás en la terraza. Hacia una hora que había dejado de llover, aunque seguía nublado y de vez en cuando se escuchaban truenos. No tardaría en volver a llover. Abajo seguían congregándose no muertos. Teníamos que pensar un plan para salir con vida de allí.
-¿El camión todavía funciona?- pregunté mirando el vehículo que estaba al lado del Ume que había empleado para llegar hasta allí.
-Supongo que si. Pero con todos esos seres ahí abajo. No podremos acercarnos- contestó Cayetano.
-Pensaré en algo. De momento id a dormir, yo me quedare vigilando y pensando-
Los chicos se fueron a dormir y yo me quede en la terraza. El tiempo había corrido demasiado deprisa y tenía que volver pronto al internado con los muchachos, antes de que Rey decidiera cumplir sus amenazas. Tenía que volver pronto, pero lo haría con un plan.
**********
Natacha, Sole y Magda habían llegado hasta lo que era el campamento. Permanecían ocultas en lo mas alto de la ladera, desde allí tenían una visión total del campamento. Podían ver como algunos soldados paseaban de un lado a otro, pero ni rastro de Roache.
De nuevo comenzó a llover.
-¿Dónde esta ese hijo de puta de Roache?- preguntó Sole.
-Seguramente esta en su tienda para no mojarse- respondió Magda.
Sole se puso en pie dispuesta a comenzar a descender por la ladera en dirección al campamento, Natacha se puso en pie y Sole le lanzó una mirada.
-No me detengas, por favor te lo pido-
-No lo hare-
Fue en ese momento cuando escucharon el ruido de un arma disparando, una ametralladora. Las tres chicas volvieron a sus puestos y se asomaron. Quedaron atónitas cuando vieron lo que ocurría, los infectados que estaban pegados a la valla caían fulminados tras recibir una lluvia de balas. No eran los soldados de Roache. El ataque venia de fuera, no tardaron en ver vehículos militares irrumpir en la zona tumbando las vallas y entrando de lleno en el campamento Francés.
-¿Qué coño pasa ahora?- preguntó Magda.
-Parece ser que Roache ha estado haciendo amigos. ¡¡¡Vamos!!!, esto nos facilitara las cosas- dijo Sole lanzándose atropelladamente por la ladera seguida por sus dos compañeras.

Toni se despertó con el estruendo de los disparos. Miró a Félix que estaba durmiendo cerca, este se despertaba también.
-¿Qué esta pasando?-preguntó Félix.
La puerta se abrió de golpe y un soldado francés apareció allí gritando y dando ordenes en español.
-Nos atacan. A las armas malditos-
Toni, Félix y los demás salieron para coger las armas y pudieron ver varios vehículos militares que invadían el campamento disparando y arrasando todo a su paso. Toni y Félix cogieron cobertura detrás de un muro.
-¿Son Juanma y los otros?-preguntó Félix.
-No lo creo-
Una explosión se escucho cercana y vieron pasar volando un jeep en llamas. Algunos soldados franceses salieron corriendo en dirección a los vehículos, pero estos fueron abatidos rápidamente por una lluvia de balas, estos quedaron convertidos en masas deformes y sanguinolentas.
-Tenemos que salir de aquí-dijo Félix cogiendo a Toni del hombro.
Toni se giró hacia el y asintió, tenían en ese momento la oportunidad de escapar de allí. Ambos comenzaron a correr atravesando la batalla que se estaba librando en aquel momento, pudieron ver como algunos de los vehículos arrasaban el campamento con Napalm. Aquello era una autentica batalla. Toni y Félix llegaron hasta la casa donde estaban las chicas, solo unos cien metros los separaban de la valla y por lo tanto de la libertad. Fue en ese momento cuando vieron a un anciano, este les hacía señas desde un cobertizo. Ambos corrieron hacia el.
-¿Qué quieres?-preguntó Toni con cierta desconfianza.
-Collar… Quitar collar-  dijo el anciano doctor.

Lujan desde su vehículo estaba siendo protegido por los disparos de los soldados. Todos los que trataban de huir eran rápidamente abatidos. Ahí había algo que no cuadraba, aunque no los veía muy bien a los soldados, muchos eran españoles y latinos. Franceses pudo ver solo tres o cuatro.
Lujan miró a Irina.-Aquí hay algo raro-
Irina también miró al frente. Lujan tenía razón, estaban atacando el campamento indicado, pero ni estaban los que habían mandado como avanzadilla ni había apenas franceses.
-¿Detenemos el ataque jefe?-preguntó el hombre que llevaba el vehículo.
-No. Arrasad la zona-
-¿Pero y la bomba?-preguntó Irina.
-La bomba debe estar oculta o no estar aquí. Ese cabrón. El tal Roache. Sabia que veníamos, acabemos con todo esto, no quiero prisioneros-

Las explosiones y disparos del exterior eran muy frecuentes. Leslie había trabajado para quitarles los collares a Félix y a Toni. Estos por fin estaban libres.
-Tenéis que marcharos- dijo el viejo doctor.
-Nos vamos los tres-contestó Toni dándole una patada a la puerta.
Los tres salieron por la puerta y seguidamente comenzaban a correr entre las explosiones y los tiroteos. Una ráfaga de fuego salida de uno de los vehículos estuvo apunto de alcanzarles. Los tres se ocultaron detrás de un coche calcinado.
-Estamos a unos metros de la valla- dijo Félix con una sonrisa.
-Venga vamos. Ya nos queda menos-

Magda, Natacha y Sole llegaron a la valla y la saltaron. Las explosiones eran continuadas, pero Sole avanzaba de forma apresurada hacia la casa principal, si Roache seguía vivo estaría allí. Sole atravesó las puertas y comenzó a recorrer el interior con el arma en alto, solo tenía un objetivo, encontrar a Roache. Escuchó un fuerte ruido en la casa. Un proyectil había acertado los pisos superiores y el techo se había venido abajo.
Natacha apareció en la casa también.- Aquí no hay ni rastro de Roache, conociéndolo se habrá marchado-
Sole lanzó un juramento y comenzó a correr de vuelta a la salida junto a Sole, allí estaba Magda esperándolas.
-Vámonos-

Había explosiones por doquier y los soldados perdían terreno contra los extraños que los habían atacado en plena noche. Toni y Félix habían visto morir a varios de sus compañeros, entre ellos Mauricio, Máximo, Eric y Amador. Las vallas estaban cerca y corrieron hacia ellas, fue en ese momento cuando una explosión los lanzó a ellos dos y al doctor por los aires.
Toni se incorporo rápidamente y ayudó a Félix a ponerse en pie, cuando miró al viejo doctor, este yacía de lado con una parte de su cuerpo dañada por la explosión.
-Venga abuelo, levanté – dijo Toni acercándose a el para ayudarle a ponerse en pie.
-Marcharos de aquí, no os queda mucho tiempo. Los seres de los alrededores deben estar acercándose atraídos por el jaleo-contestó el viejo doctor jadeante. – Yo no podre llegar muy lejos-
Toni lanzó una rápida mirada a Félix y luego le entregó una pistola al doctor.- Tiene un cargador con quince balas, le servirá al menos para salir de aquí.- Toni le cogió una de las manos- Gracias por todo-
Toni volvió a reunirse con Félix y ambos llegaron hasta la valla. Nada mas saltarla comenzaron a correr campo a través alejándose todo lo rápido que podían de allí.

Magda, Sole y Natacha se habían alejado rápidamente del campamento, habían llegado a la gasolinera donde habían dejado su vehículo. Sole estaba furiosa, no había podido tomarse su venganza tal como quería, Roache no estaba allí. Mientras Natacha trasteaba con el vehículo, Magda se percato de algunas siluetas que avanzaban en dirección al ruido de las explosiones.
-Mirad eso. Los podridos de los alrededores están acercándose atraídos por los ruidos-
-Marchémonos de aquí- dijo Sole acercándose al vehículo.
-¿Dónde iremos ahora?-preguntó Natacha.
-No lo se. A algún sitio donde podamos estar seguras- contestó Natacha – Al fin y al cabo. Todo el mundo esta igual-
Las tres chicas se subieron al vehículo y comenzaron a alejarse de aquella zona, cuando los asaltantes abandonaran el lugar, fuesen quienes fuesen no se los querían cruzar de nuevo.

Con el campamento arrasado y los enemigos muertos, el campamento había pasado a ser un terreno conquistado. Lujan se bajó del vehículo y se acerco a la tienda de lona mas grande, la que por fuerza debía pertenecer al tal Roache. Se acercó a ella seguido por Irina.
La tienda de lona estaba intacta, nadie la había rozado ni con una bala. Después de inspeccionarla y ver que no había ni rastro de la bomba, Lujan encontró un maletín en el suelo, este estaba lleno de ampollas, cuando iba a cogerla vio a un hombre viejo que estaba apoyado fuera, este habría llegado arrastrándose desde algún lado, Irina se acerco al anciano.
-¿De donde sales viejo? –
El anciano no contestó, este se limitaba a mirar a Lujan fijamente.
-Esto es la cura. ¿Verdad?-preguntó Lujan mirando al anciano.
-Es una cura falsa. No funciona ni cura nada-
-¿Es medico?-preguntó Lujan acercándose a el. –Si lo es podría venirnos muy bien en nuestro grupo-
-Yo solo soy un científico. Se de medicina, pero antes que ayudar a gente como vosotros que actúa por avaricia…, prefiero morir, el mundo ya se ha ido al infierno. Para mi ya no queda nada por lo que luchar…y…-
Antes de que el viejo pudiera acabar la frase, Lujan le disparo a quemarropa ante la mirada atónita de Irina y de gran numero de sus hombres.
-¿Por qué lo hiciste?-preguntó Irina.
-Porque no nos iba a servir de nada. Ahora esto se pone interesante, el tal Roache sabía que veníamos y salió de aquí perdiendo el culo. No puede haber huido muy lejos, será divertido darle caza a el y a la bomba. Marchémonos de aquí ahora, los infectados deben estar acercándose en masa-
Lujan con el maletín en la mano, acompañado de  todos sus hombres se subieron a los vehículos y comenzaron a alejarse de las ruinas del campamento francés. No habían conseguido lo que buscaban, pero la situación les planteaba un nuevo reto : Encontrar a Roache y darle caza.

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