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viernes, 18 de noviembre de 2011

Capitulo 129 : Juego de niños, part 3


La sala de detención era un despacho con ventanas y barrotes al otro lado de esta, lo que me hizo pensar que ahí era donde metían a los folloneros. En el interior estaban mis compañeros sentados o de pie, alrededor de la sala había al menos una docena de chavales armados con unas AK-47. Aunque mis compañeros lo intentaran no podrían escapar sin ser acribillados, además no tenían armas.
Uno de los chicos que me llevaba se acercó a la puerta y la abrió para que pudiera entrar. Pero antes el líder me miró.
-Tienes cinco minutos-
Cuando entré vi a Luci, esta no tenía su katana, de haberla tenido habría armado guerra seguro. Trate de explicarles lo que había pasado.
-Nos han detenido por un tiempo, os soltaran si yo hago algo por ellos y vuelvo en 48 horas-
-¿Hacer el que?-preguntó David.
-Ir a Ibi y sacar de el punto seguro a unos chavales que se han quedado allí atrapados, debo sacarlos a todos vivos de allí- contesté.
-¿Y si no lo consigues?-preguntó Iván.
-Nos mataran-contesté con cierta tranquilidad.
-Iré contigo- dijo Iván ofreciéndose a venir conmigo.
-No. Solo tengo que ir yo. A vosotros no os dejaran salir de aquí hasta que no vuelva y traiga conmigo a los suyos. Bueno, tengo que irme, espero no tardar-
Salí de la sala y enseguida me vi encañonado por varias armas. Era como si no se fiaran de mí, y probablemente era eso.

Me llevaron hasta lo que parecía un garaje, allí habían varios coches. Eran los vehículos de los profesores que impartían clases en el internado. También vi un par de Land Rober, varias Hurley y unos Umes del  ejército.
-¿Cómo habéis traído todo eso?-quise saber.
-Ya te lo contaremos si sobrevives-dijo el jefe de los chavales con cierta ironía.
Los demás chavales que me llevaban escoltado comenzaron a reír, algo que no me hizo mucha gracia, pero para ellos fue como si estuvieran viendo un programa del club de la comedia.
-Elige uno de los vehículos, el que quieras. Pero ni se te ocurra hacer nada estúpido-
-Tranquilo. Tengo cosas importantes en las que pensar como mis compañeros-contesté lanzándole una mirada al tal Rey.
-Recuerda. Solo 48 horas. Una hora más tarde y tus amigos morirán-
-Ya lo se. No hace falta que me lo recuerdes. Necesitare armas y munición. También comida-
Al poco rato llegaron tres chavales más cargados con mis cosas, mi mochila y mis armas. Luego escogí uno de los Ume. Iba siendo hora de salir de allí en dirección a Ibi.
Sabía que iba a ser una misión suicida adentrarse en una localidad llena de no muertos sin un mejor plan que buscar a unos chavales que ni sabía cuantos eran, ni sabía si estarían vivos o infectados.
Antes de subirme al Ume, apareció Gloria allí y me pasó una foto de un chaval joven.
-Este es mi chico. Tienes que traerlo de vuelta. Por favor-
Cogí la foto y me la guarde en el chaleco de militar que siempre llevaba, entonces miré a Gloria.-Si esta vivo lo traeré de vuelta-
Uno de los chavales me entrego un mapa con la zona a la que tenía que llegar marcada. Mi situación mejoraba por momentos.
-Recuerda, 48 horas- repitió el líder.
-Que si, joder- contesté.
Me subí al Ume y lo puse en marcha para dirigirme hacia Ibi. Fuera en el exterior era noche cerrada y llovía torrencialmente. Una noche perfecta para emprender una misión totalmente suicida y con el reloj en mi contra, solo esperaba que ha mis captores no les diera por jugármela después. Si eso ocurría no tendría miramientos con Rey o con cualquiera que hiciera algo contra mí.
*********
Lidia y Eva habían parado a descansar, llevaban todo el día trabajando para salir con vida de allí. Ahora estaban en medio de la oscuridad bebiendo el agua que habían logrado recoger filtrándola. Allí abajo las horas no pasaban. De vez en cuando escuchaban las voces de los demás trabajando sin descanso. Ellos no dormían.
-Tendremos que ponernos a trabajar enseguida- dijo Lidia poniéndose de pie a tientas en la oscuridad.
-Tranquila, sigamos con ello-contestó Eva.
Las dos chicas se pusieron en pie y comenzaron a quitar escombros para abrirse camino. Eva iba demasiado rápido y algunas virutas de polvo comenzaban a caer sobre ellas.
-Deberías ir más despacio- advirtió Lidia.
-Ya casi lo tenemos-contestó Eva.
De repente Lidia escucho un estruendo, primero sonó como un trueno, pero no era un trueno. El polvo comenzó a caer sobre ellas y justo después el techo comenzó a desmoronarse.
-¡¡¡Eva!!!!, ¡¡¡sal de ahí!!!-
Lidia tiró de Eva hacia fuera justo antes de que se quedara atrapada en los cascotes. El túnel se estaba viniendo abajo.

Alicia estaba acostada junto al bebe y Vicky cuando escucho el ruido del exterior, se puso de pie rápidamente y se asomo por la ventana, al asomarse vio un enorme socavón en el patio donde Narciso y los demás estaban trabajando para sacar a Eva y Lidia. Vio a Narciso y  los demás salir de allí a rastras, no pudo contenerse y bajó corriendo.
Cuando llegó al patio se cruzo con Almudena que entraba con Amparo a cuestas.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Alicia.
-Un nuevo desprendimiento. Todo se vino abajo- respondió Almudena.
-¿Quiénes estaban ahí abajo?-preguntó Alicia.
-En esa zona estaban Amparo, Darío y Narciso-contesto Almudena- lograron salir los tres, pero no se el estado de las chicas-

Eva abrió los ojos y sintió un fuerte dolor en las piernas, tenía varios cascotes sobre ellas. Miró a su alrededor y solo vio escombros, ni rastro de Lidia.
-Lidia… ¿donde estas?...Lidia...-
Pero Lidia no contestaba. No había ni rastro de ella.
Eva trato de incorporarse, pero no pudo, aquella situación era asfixiante. Recordaba que antes de verse ahí, Lidia la empujó. Ahora probablemente Lidia se había quedado quizás aplastada por todo lo que se les había venido encima.
-Lidia por dios… contéstame.-

El brazo de Narciso había quedado seriamente dañado cuando un cascote le golpeo. El hueso se le podía ver y Nuria estaba tratando de detener la hemorragia. Darío estaba sentado en una de las camillas con una brecha en la cabeza cuando entraron Gálvez y Cuchillo.
-¿Que cojones pasó ahí abajo?- preguntó Cuchillo.
-Las lluvias han provocado un socavón, casi nos quedamos sepultados nosotros también, cuando estábamos tan cerca- respondió Darío.
-¿Y las chicas?-preguntó Gálvez.
-No lo sabemos-respondió Darío.
Narciso había quedado inconsciente tras recibir el sedante. El dolor de su brazo era insoportable y sin Lidia para ayudar, aquello podría ser fatal para Narciso, si el brazo cogía gangrena, la vida de Narciso correría peligro.
Nuria no daba abasto, no podía colocar el hueso y la sangre no dejaba de brotar. Las cosas ya iban mal antes, pero acababan de empeorar del todo. Faltaba gente allí, y tras eso, dos de ellos estaban heridos. Todo pintaba realmente mal.
***********
Para llegar hasta Ibi tenía que tomar una carretera secundaria. Era la mejor opción, ya que estas, precisamente por ser secundarias, estarían vacías o casi vacías. Solo me quedaba rezar y no equivocarme en lo que iba ha hacer, un solo error y me costaría realmente caro. Recordé la sonrisa que me dedicaron los chicos antes de marcharme. Se pensarían que adentrarse en un pueblo o ciudad plagada de no muertos era un juego de niños, pero para nada, eso era una temeridad, aunque seguramente ni el tal Rey ni sus perritos falderos sabían que era estar allí en el medio, no despegaban el culo de sus asientos ni se interesaban en ver que narices ocurría fuera, alejado de su refugio seguro.
Llegué a la carretera secundaria que quería tomar, como pensaba, no había ni un alma, aunque no estaban a la vista podía escuchar los gemidos de los no muertos que habían sido atraídos por los faros del Ume, no me importaba mucho porque mi parada allí era momentánea, estaría lejos de allí antes de que llegaran. Le eche un rápido vistazo al mapa, si seguía la carretera en la que me encontraba llegaría a Ibi y me plantaría casi directamente en el centro de la población.
De nuevo pisé el acelerador y comencé a recorrer la solitaria carretera en el que solo había coches abandonados o accidentados, muchos presentaban signos de haber sido desguazados, probablemente obra de saqueadores, el otro gran mal del apocalipsis.
Llegué a un camino que se  partía en dos, la elección era clara, tenía que coger el que señalaba hacia Ibi, pero el otro camino me llamo la atención, básicamente porque este estaba cortado por la maleza que sin la mano del hombre había avanzado de forma inexorable, era cuestión de tiempo, de años, que todo lo construido por el hombre acabara devorado por la naturaleza, pensé en las veces que había pensado en como seria el apocalipsis si este llegaba, lo había hecho, pero de una forma atroz y cruel, nada de terremotos ni otros desastres naturales, el apocalipsis surgió de dentro de las personas en forma de virus totalmente letal, solo que lo que dejo a su paso fue algo mucho peor. Como muchas veces recordé las palabras del padre Lucas, el hablaba de castigos de dios, y aunque no era creyente, esas palabras habían adquirido cierto sentido a lo largo de los últimos meses.
Dejé de pensar en cosas del pasado para centrarme en lo que debía hacer, tenía el tiempo en contra, eran casi las seis de la mañana y tan solo me quedaban unas 46 horas.
Tomé el camino que llevaba a Ibi, este era muy similar al anterior, solo que pude ver algunos no muertos por el lado de la carretera, al ver los faros del Ume se dirigieron hacia mi, pero logre esquivarles rápidamente, solo alguno logro tocar apenas el vehículo.
Mientras conducía me puse a pensar en como un grupo de chavales se había adentrado en la población, era seguro que lo habían hecho varias veces antes y que estos estaban experimentados, lo hacían con intención de recoger suministros en lo que había sido el punto seguro de Ibi, un punto seguro que como todos, había caído.
Conforme iba avanzando por el camino logre divisar los negros edificios que comenzaban a ser visibles gracias al amanecer nublado y tormentoso, en fin, un día perfecto para pasarlo en casa, pero en lugar de eso, allí estaba, metiéndome cada vez más en la boca del lobo. Las próximas horas iban a ser un autentico calvario.

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