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viernes, 18 de noviembre de 2011

Capitulo 129 : Juego de niños , part 1


La lluvia nos azotaba con fuerza mientras atravesábamos los caminos de montaña que nos llevarían hasta Castalla y Onil. Fidel correteaba delante de nosotros guiándonos. No sabíamos exactamente donde nos llevaba, pero el parecía saberlo muy bien. La noche estaba por caernos encima, desde donde estábamos pudimos divisar un caserón de paredes oscuras, este era enorme.
-¿Qué os parece?-pregunté a mis compañeros.
-Para pasar la noche puede estar bien, siempre y cuando sea un sitio seguro-contesto Iván.
Todos fuimos en dirección al caserón y nos plantamos delante de la puerta principal, esta estaba cerrada. Iván, David y yo decidimos rodear el caserón para asegurarnos que era seguro, este me recordaba al de Eva, solo que este era mucho mas grande, mas que un caserón parecía una mansión.
-Esto es enorme, jodidamente enorme-murmuro David.
-Mirad eso-dijo Iván parándose de golpe y señalando hacia una ventana.
David y yo nos asomamos y vimos lo que parecía un aula de escuela con pupitres y una pizarra.
-¿Qué cojones es esto?-pregunté yo sin saber muy bien que era aquel enorme edificio.
-Por aquí había un internado. Bueno, diría que es esto-contesto Iván .
David se adelantó a nosotros y se paró unos metros mas adelante. Luego nos miró.
-Esta ventana esta abierta-
Iván y yo nos acercamos y luego entramos al interior del aula. Esta estaba intacta y no había olor a podrido, simplemente olor a polvo y cerrado mezclado con la humedad.
En la pizarra marcaba la fecha: 15 de Junio de 2008.
La fecha en que el mundo  se fue al infierno, era como si el tiempo se hubiese detenido allí, no quería ni imaginarme la cantidad de niños que podrían haber muerto allí dentro tratando de escapar.
David se acerco a la puerta y trato de abrirla, pero no pudo.
-Esta cerrada desde fuera, es decir, desde el otro lado-
-Rompe la cerradura-dijo Iván.
Dicho y hecho. David golpeo la cerradura con la culata de su arma y la puerta se abrió lentamente con un chirrido. Cuando los tres cruzamos la puerta nos encontramos en medio de un pasillo largo y con puertas a ambos lados, eran seguramente mas aulas de estudio.
Avanzamos por el pasillo y llegamos a una gran biblioteca después de cruzar una puerta entre abierta.
-Creo que esta dirección no es la correcta-
-No, no lo es…, pero sin embargo es un buen sitio para pasar la noche-dije mientras ojeaba unos libros.
-¿Alguno interesante?-preguntó David.
-No es eso- conteste con una mueca.
-¿Y entonces?-
-Se supone que esto lleva tiempo abandonado…, pero esta todo impoluto, no como la clase de antes, lo normal es que hubiésemos encontrado señales de lucha. Pero esto esta todo limpio-contesté.
En ese mismo momento vi a Iván que se quedaba mirado en un punto fijo.
-¿Qué ocurre?-pregunté cuando me acerqué a el.
Este se volvió hacia mí y comenzó a hablar en voz baja.
-Ahí hay una cámara que se mueve-
Yo abrí los ojos de par en par, no daba crédito a lo que decía Iván. Con cautela mire de reojo al punto que me señalaba con gestos de cabeza. Efectivamente allí había una cámara con el piloto rojo encendido, clavada en nuestra posición.
-Eso significa que hay luz y que aquí hay alguien-
-Salgamos de aquí… ahora mismo-dije dándole una palmada a David en la espalda.
Teníamos que salir de allí enseguida y reunirnos con los demás. Cuando íbamos a salir por la puerta vimos algo cilíndrico rodar por el suelo ante nosotros, de repente comenzó a soltar gas. Pronto comencé a asfixiarme y ha perder  visión, no podía ver ni a Iván ni a David, solo los escuchaba toser. Fue entonces cuando escuche pasos y una figura con mascara antigás se planto ante mi. Era alguien de pequeña estatura, era un niño. Este me estaba apuntando con un subfusil.
-¿Qué haces Julio?, dale un golpe-dijo alguna voz entre la humareda.
Aquel niño me golpeó dos veces en la cara y en la nuca,  yo caí de bruces sin conocimiento.
*********
Las obras para sacar a Eva y Lidia no parecían avanzar y era lo que contemplaba Álvaro desde la ventana de su celda, estaba sonriendo satisfecho. La lluvia estaba entorpeciendo el trabajo.
En ese momento escuchó una voz a sus espaldas. Al darse la vuelta se encontró con Gorka, este lo miraba con una expresión de odio, en su mano sostenía una pistola.
-¿Vienes a matarme?-
Gorka alzó la pistola y apunto a Álvaro a la cabeza, pero no disparó, su pulso temblaba agitadamente, era evidente que no iba a disparar y Álvaro se había dado cuenta.
-Ni te imaginas el placer que da matar, adelante,¡¡¡hazlo!!!, date el gustazo-
-¿Por qué lo hiciste?- preguntó Gorka sin dejar de apuntar.
-Diversión- contesto Álvaro.
-¿Cómo puede ser que matar te de diversión?-
Gorka no comprendía el razonamiento de aquel chico que hasta no hacía mucho era de su grupo.
-Cuando matas, sientes un subidón, mucho mejor que el de una borrachera o un tripi, es algo emocionante-
-¿Qué hay de emocionante en matar inocentes?-
-¿Qué hay de emocionante en no hacerlo?, seamos sinceros Gorka. Ahora no hay nadie que nos juzgue por ello, podemos hacer lo que queramos-contestó Álvaro.
-Estas completamente loco-
-Puede…, pero te puedo garantizar que nunca en mi vida me he sentido mejor, cuando maté a Alexia…, demonios, fue excitante, lo mejor fue el ratito que tuve, donde primero la penetre y luego mientras me la tiraba la iba rajando poco a poco-
Gorka sintió arcadas ante las enfermizas revelaciones de Álvaro, este hablaba tan tranquilo, como si matar de forma sádica fuera lo más normal del mundo.
Álvaro se acercó a los barrotes y sonrió a Gorka desafiándolo para que le disparara a quemarropa.
-¿Por qué no lo haces?. Dispárame  aquí, justo en el medio-dijo Álvaro señalándose en la frente.
Gorka estuvo apunto de disparar, pero finalmente bajó el arma, luego escupió a Álvaro en la cara.
-Sabía que no tendrías cojones de disparar, eres un mierda-dijo Álvaro sonriendo.
-Me di cuenta de que no soy yo quien debe matarte, si no Cesar, cuando el vuelva puedes darte por muerto-
-Eso será si vuelve-contestó Álvaro.
Gorka no contestó, se dio media vuelta y se marchó dejando a Álvaro en la celda canturreando. Pronto le llegaría el castigo a ese maldito malnacido.

Narciso y Darío estaban agotados, pero aun así seguían quitando escombros. El agua de las fuertes lluvias había enfangado el túnel y el agua les llegaba hasta las rodillas, eso complicaba las tareas de rescate, ni siquiera sabían si las dos chicas seguían vivas o en que estado podrían estar. Lo último que Narciso quería encontrar era el cuerpo de una de ellas totalmente destrozado.
Amparo  entró en el túnel donde trabajaban con una botella de agua fresca.
-Bebed y descansad un rato. Cuchillo y Gálvez se acaban de incorporar en su zona-
-No pienso descansar, hay que sacarlas de ahí cuanto antes-
-Oye Amparo. ¿Y los chicos?. Los que salieron a buscar provisiones-se interesó Darío.
-Todavía no han vuelto, y se fueron hace horas- contestó Amparo con un tono que hacía temerse lo peor.
Narciso se sentó encima de un cascote, este se llevó las manos a la cabeza y unas lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas.
-No tuve que mandarles allí. Es mi culpa, todo nos esta yendo mal-
-Cesar y los otros tampoco han vuelto. Aunque quizás sea lo mejor. Cesar se vendrá abajo cuando se entere de lo de Alexia- dijo Amparo.
Los tres se quedaron allí trabajando hasta que escucharon un ruido unos metros hacia el interior del túnel, era como si alguien picara la roca.
-¿Serán Gálvez y Cuchillo?- preguntó Darío.
-No, no creo-contesto Narciso- Creo que son las chicas, están vivas-
Ese ruido les dio ánimos para seguir adelante.
-Amparo. ¡¡¡Llama a los demás!!!, los necesitamos aquí a todos-
**************
La cafetería estaba cerrada y asegurada. Emilio, Gregorio y Dennis habían observado como los infectados no dejaban de llegar y ponerse a golpear el cristal de la entrada. Los tres habían asegurado la entrada con mesas y sillas, luego se habían ocultado detrás de la barra. Quizás acabaran cansándose o detectaran a los franceses y fueran hacia ellos, eso podría darles una posibilidad.
-¿Qué haremos si no se van?-preguntó Gregorio.
-Morirnos de hambre. No tenemos nada joder- contestó Dennis.
-¿Y si tratamos de darles esquinazo?-preguntó Gregorio.
-No lo lograremos. Hay unas dos docenas ahí fuera. Por la puerta no podremos salir. Hubiese sido mejor que nos mataran- dijo Emilio totalmente resignado al cruel destino que los habían empujado.
-Van ha llegar mas y mas en las próximas horas-aseguro Dennis.
La noche llegó, y en el exterior de la cafetería había más de la mitad de los que había antes, algunos golpeaban el cristal, otros simplemente se paseaban por delante de la puerta. Emilio los observaba mientras trataba de adivinar como salir de allí, aunque era evidente que cuantos más se juntaran en la puerta, esta menos resistiría. Acabarían entrando.
Estaban verdaderamente entre la espada y la pared.

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