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viernes, 25 de noviembre de 2011

Capitulo 130 : Ataque nocturno , part 4


La noche había llegado. Los demás chicos y chicas se habían presentado y ahora parecía que confiaban en mí. Habíamos asegurado las puertas de los pisos superiores y habíamos cerrado las verjas que había en las escaleras para frenar la entrada de no muertos. Cayetano era el novio de Gloria, el y yo recorríamos los pasillos asegurándonos de que no hubiese ningún no muerto solitario por el interior mientras los demás aseguraban otras zonas.
-Oye. ¿Esta bien Gloria?-
-Apunto de parir. No entiendo como habéis podido sobrevivir tanto tiempo sin conocer al enemigo, los demás grupos que salían a coger provisiones deberían haberos contado como actuaban estos seres- contesté.
-Nunca volvían-
Me quedé mirando a Cayetano. - ¿Nunca volvían?-
-No, nosotros fuimos el último grupo que Rey mandó-
Ahora lo entendía todo. Por eso no sabían apenas nada sobre los no muertos. Esa vez les había tocado a ellos y se habían quedado atrapados, quizás al igual que sus otros compañeros. Que si no murieron pronto, lo hicieron poco a poco o si acabaron suicidándose al verlo todo perdido. Me abrumaba la idea de lo que pudieron pasar unos niños en todo aquello. Rey les había mandado a morir.
Cayetano y yo nos reunimos con los demás en la terraza. Hacia una hora que había dejado de llover, aunque seguía nublado y de vez en cuando se escuchaban truenos. No tardaría en volver a llover. Abajo seguían congregándose no muertos. Teníamos que pensar un plan para salir con vida de allí.
-¿El camión todavía funciona?- pregunté mirando el vehículo que estaba al lado del Ume que había empleado para llegar hasta allí.
-Supongo que si. Pero con todos esos seres ahí abajo. No podremos acercarnos- contestó Cayetano.
-Pensaré en algo. De momento id a dormir, yo me quedare vigilando y pensando-
Los chicos se fueron a dormir y yo me quede en la terraza. El tiempo había corrido demasiado deprisa y tenía que volver pronto al internado con los muchachos, antes de que Rey decidiera cumplir sus amenazas. Tenía que volver pronto, pero lo haría con un plan.
**********
Natacha, Sole y Magda habían llegado hasta lo que era el campamento. Permanecían ocultas en lo mas alto de la ladera, desde allí tenían una visión total del campamento. Podían ver como algunos soldados paseaban de un lado a otro, pero ni rastro de Roache.
De nuevo comenzó a llover.
-¿Dónde esta ese hijo de puta de Roache?- preguntó Sole.
-Seguramente esta en su tienda para no mojarse- respondió Magda.
Sole se puso en pie dispuesta a comenzar a descender por la ladera en dirección al campamento, Natacha se puso en pie y Sole le lanzó una mirada.
-No me detengas, por favor te lo pido-
-No lo hare-
Fue en ese momento cuando escucharon el ruido de un arma disparando, una ametralladora. Las tres chicas volvieron a sus puestos y se asomaron. Quedaron atónitas cuando vieron lo que ocurría, los infectados que estaban pegados a la valla caían fulminados tras recibir una lluvia de balas. No eran los soldados de Roache. El ataque venia de fuera, no tardaron en ver vehículos militares irrumpir en la zona tumbando las vallas y entrando de lleno en el campamento Francés.
-¿Qué coño pasa ahora?- preguntó Magda.
-Parece ser que Roache ha estado haciendo amigos. ¡¡¡Vamos!!!, esto nos facilitara las cosas- dijo Sole lanzándose atropelladamente por la ladera seguida por sus dos compañeras.

Toni se despertó con el estruendo de los disparos. Miró a Félix que estaba durmiendo cerca, este se despertaba también.
-¿Qué esta pasando?-preguntó Félix.
La puerta se abrió de golpe y un soldado francés apareció allí gritando y dando ordenes en español.
-Nos atacan. A las armas malditos-
Toni, Félix y los demás salieron para coger las armas y pudieron ver varios vehículos militares que invadían el campamento disparando y arrasando todo a su paso. Toni y Félix cogieron cobertura detrás de un muro.
-¿Son Juanma y los otros?-preguntó Félix.
-No lo creo-
Una explosión se escucho cercana y vieron pasar volando un jeep en llamas. Algunos soldados franceses salieron corriendo en dirección a los vehículos, pero estos fueron abatidos rápidamente por una lluvia de balas, estos quedaron convertidos en masas deformes y sanguinolentas.
-Tenemos que salir de aquí-dijo Félix cogiendo a Toni del hombro.
Toni se giró hacia el y asintió, tenían en ese momento la oportunidad de escapar de allí. Ambos comenzaron a correr atravesando la batalla que se estaba librando en aquel momento, pudieron ver como algunos de los vehículos arrasaban el campamento con Napalm. Aquello era una autentica batalla. Toni y Félix llegaron hasta la casa donde estaban las chicas, solo unos cien metros los separaban de la valla y por lo tanto de la libertad. Fue en ese momento cuando vieron a un anciano, este les hacía señas desde un cobertizo. Ambos corrieron hacia el.
-¿Qué quieres?-preguntó Toni con cierta desconfianza.
-Collar… Quitar collar-  dijo el anciano doctor.

Lujan desde su vehículo estaba siendo protegido por los disparos de los soldados. Todos los que trataban de huir eran rápidamente abatidos. Ahí había algo que no cuadraba, aunque no los veía muy bien a los soldados, muchos eran españoles y latinos. Franceses pudo ver solo tres o cuatro.
Lujan miró a Irina.-Aquí hay algo raro-
Irina también miró al frente. Lujan tenía razón, estaban atacando el campamento indicado, pero ni estaban los que habían mandado como avanzadilla ni había apenas franceses.
-¿Detenemos el ataque jefe?-preguntó el hombre que llevaba el vehículo.
-No. Arrasad la zona-
-¿Pero y la bomba?-preguntó Irina.
-La bomba debe estar oculta o no estar aquí. Ese cabrón. El tal Roache. Sabia que veníamos, acabemos con todo esto, no quiero prisioneros-

Las explosiones y disparos del exterior eran muy frecuentes. Leslie había trabajado para quitarles los collares a Félix y a Toni. Estos por fin estaban libres.
-Tenéis que marcharos- dijo el viejo doctor.
-Nos vamos los tres-contestó Toni dándole una patada a la puerta.
Los tres salieron por la puerta y seguidamente comenzaban a correr entre las explosiones y los tiroteos. Una ráfaga de fuego salida de uno de los vehículos estuvo apunto de alcanzarles. Los tres se ocultaron detrás de un coche calcinado.
-Estamos a unos metros de la valla- dijo Félix con una sonrisa.
-Venga vamos. Ya nos queda menos-

Magda, Natacha y Sole llegaron a la valla y la saltaron. Las explosiones eran continuadas, pero Sole avanzaba de forma apresurada hacia la casa principal, si Roache seguía vivo estaría allí. Sole atravesó las puertas y comenzó a recorrer el interior con el arma en alto, solo tenía un objetivo, encontrar a Roache. Escuchó un fuerte ruido en la casa. Un proyectil había acertado los pisos superiores y el techo se había venido abajo.
Natacha apareció en la casa también.- Aquí no hay ni rastro de Roache, conociéndolo se habrá marchado-
Sole lanzó un juramento y comenzó a correr de vuelta a la salida junto a Sole, allí estaba Magda esperándolas.
-Vámonos-

Había explosiones por doquier y los soldados perdían terreno contra los extraños que los habían atacado en plena noche. Toni y Félix habían visto morir a varios de sus compañeros, entre ellos Mauricio, Máximo, Eric y Amador. Las vallas estaban cerca y corrieron hacia ellas, fue en ese momento cuando una explosión los lanzó a ellos dos y al doctor por los aires.
Toni se incorporo rápidamente y ayudó a Félix a ponerse en pie, cuando miró al viejo doctor, este yacía de lado con una parte de su cuerpo dañada por la explosión.
-Venga abuelo, levanté – dijo Toni acercándose a el para ayudarle a ponerse en pie.
-Marcharos de aquí, no os queda mucho tiempo. Los seres de los alrededores deben estar acercándose atraídos por el jaleo-contestó el viejo doctor jadeante. – Yo no podre llegar muy lejos-
Toni lanzó una rápida mirada a Félix y luego le entregó una pistola al doctor.- Tiene un cargador con quince balas, le servirá al menos para salir de aquí.- Toni le cogió una de las manos- Gracias por todo-
Toni volvió a reunirse con Félix y ambos llegaron hasta la valla. Nada mas saltarla comenzaron a correr campo a través alejándose todo lo rápido que podían de allí.

Magda, Sole y Natacha se habían alejado rápidamente del campamento, habían llegado a la gasolinera donde habían dejado su vehículo. Sole estaba furiosa, no había podido tomarse su venganza tal como quería, Roache no estaba allí. Mientras Natacha trasteaba con el vehículo, Magda se percato de algunas siluetas que avanzaban en dirección al ruido de las explosiones.
-Mirad eso. Los podridos de los alrededores están acercándose atraídos por los ruidos-
-Marchémonos de aquí- dijo Sole acercándose al vehículo.
-¿Dónde iremos ahora?-preguntó Natacha.
-No lo se. A algún sitio donde podamos estar seguras- contestó Natacha – Al fin y al cabo. Todo el mundo esta igual-
Las tres chicas se subieron al vehículo y comenzaron a alejarse de aquella zona, cuando los asaltantes abandonaran el lugar, fuesen quienes fuesen no se los querían cruzar de nuevo.

Con el campamento arrasado y los enemigos muertos, el campamento había pasado a ser un terreno conquistado. Lujan se bajó del vehículo y se acerco a la tienda de lona mas grande, la que por fuerza debía pertenecer al tal Roache. Se acercó a ella seguido por Irina.
La tienda de lona estaba intacta, nadie la había rozado ni con una bala. Después de inspeccionarla y ver que no había ni rastro de la bomba, Lujan encontró un maletín en el suelo, este estaba lleno de ampollas, cuando iba a cogerla vio a un hombre viejo que estaba apoyado fuera, este habría llegado arrastrándose desde algún lado, Irina se acerco al anciano.
-¿De donde sales viejo? –
El anciano no contestó, este se limitaba a mirar a Lujan fijamente.
-Esto es la cura. ¿Verdad?-preguntó Lujan mirando al anciano.
-Es una cura falsa. No funciona ni cura nada-
-¿Es medico?-preguntó Lujan acercándose a el. –Si lo es podría venirnos muy bien en nuestro grupo-
-Yo solo soy un científico. Se de medicina, pero antes que ayudar a gente como vosotros que actúa por avaricia…, prefiero morir, el mundo ya se ha ido al infierno. Para mi ya no queda nada por lo que luchar…y…-
Antes de que el viejo pudiera acabar la frase, Lujan le disparo a quemarropa ante la mirada atónita de Irina y de gran numero de sus hombres.
-¿Por qué lo hiciste?-preguntó Irina.
-Porque no nos iba a servir de nada. Ahora esto se pone interesante, el tal Roache sabía que veníamos y salió de aquí perdiendo el culo. No puede haber huido muy lejos, será divertido darle caza a el y a la bomba. Marchémonos de aquí ahora, los infectados deben estar acercándose en masa-
Lujan con el maletín en la mano, acompañado de  todos sus hombres se subieron a los vehículos y comenzaron a alejarse de las ruinas del campamento francés. No habían conseguido lo que buscaban, pero la situación les planteaba un nuevo reto : Encontrar a Roache y darle caza.

Capitulo 130 : Ataque nocturno , part 3


Gorka había acabado de cortar el hierro que atravesaba el abdomen de Lidia. Seguidamente taponaron la herida siguiendo las órdenes de Nuria. Entre Alicia y Gorka cogieron a Lidia en volandas y la comenzaron a sacar del agujero. Lidia tenía una pierna rota por dos sitios según el diagnostico de Nuria. Rápidamente la llevaron a la enfermería donde la tumbaron en una camilla.
-Está muy mal-dijo Nuria examinándola.- Hay que desinfectarle la herida y quizás operar, necesitare toda la ayuda posible. Y esa pierna… no me gusta nada su aspecto-
-Te ayudare en todo lo que pueda- dijo Eva poniéndose de pie.
-Por lo pronto necesita una transfusión de sangre- contestó Nuria.
-Pues mi sangre le vale. Tenemos la sangre compatible-contestó Eva tendiendo su brazo para que Nuria comenzara la extracción.
-Pero estas muy débil. Podría ser peligroso para ti- dijo Nuria tratando de disuadir a Eva.
-Cuando Juanma se fue le prometí que cuidaría de ella y de la niña. Así que eso es lo que hare, pínchame-
Nuria rebuscó la jeringuilla y cuando la tuvo preparada pinchó a Eva para comenzar a sacarle sangre.
-¿Qué probabilidades hay de que se salve?-preguntó Eva.
-Esto pinta muy mal. No tengo ni idea. En condiciones normales un medico podría salvarle la vida, pero el único medico que tenemos es ella. Mis conocimientos de medicina son muy básicos-contestó Nuria.
Un trueno las sobresalto en ese momento, fuera había un autentico diluvio.

Álvaro estaba al fondo de la celda tumbado sobre el colchón. Veía pasar a los demás de arriba abajo. Estaban nerviosos por algo. Hacía un rato había visto como llevaban en brazos a una de las chicas que estaban sepultadas hasta hacía un rato.
-¡¡¡Eh!!!, ¿Están muertas?-preguntó Álvaro.
Gorka se acercó corriendo hasta los barrotes y les dio una patada.
-Cállate pedazo de mierda o te romperé los morros-
-Hubiese sido mejor que hubiesen muerto. Aquí no tenemos posibilidades de sobrevivir, todos moriremos tarde o temprano- contestó Álvaro.
-En ese caso lo tuyo será temprano, porque Cesar te matara cuando sepa lo que le hiciste a Alexia, por eso te mantenemos vivo todavía-
-Eso será si vuelven-
Gorka no quiso seguir escuchando a Álvaro. Este comenzó a reír mientras Gorka se alejaba de la celda.
*********
Las horas pasaban y la noche estaba apunto de caer. Yo seguía esposado a  la tubería mientras contemplaba como la muerte inevitable del chico iba llegando. Un olor a heces y sangre invadió la sala. No tardamos en ver como una mancha negruzca salía de debajo de los pantalones del chico y comenzaba a gotear por el colchón sucio.
-Se ha cagado creo-dijo uno de los chicos señalando al herido.
Algunos comenzaron a reír como si aquello fuese lo mas gracioso del mundo. Para mi no era nada gracioso, sabía lo que iba a pasar de un momento a otro.
Las chicas se tapaban la nariz y contenían las nauseas para no vomitar. Fue entonces cuando mire a Estefanía y le susurre.
-Oye, tienes que soltarme-
-¿Por qué debería hacerlo?-preguntó la chica.
-Porque ese será pronto uno de ellos y vendrá a por nosotros-
Estefanía se inclinó sobre mi.- ¿Cómo se que dices la verdad?-
-Tendrás que confiar en mi-
El cuerpo del chico comenzó a sacudirse de forma violenta, no le quedaba mucho para ser uno mas de los no muertos, podía ver las caras de miedo de los presentes. Rápidamente Estefanía corrió hacia el que me había puesto las esposas y le arrebato las llaves, seguidamente corrió de nuevo hacia mi.
-Date prisa-
Estefanía trasteaba todo la rápido que podía con las esposas mientras el cuerpo del chico salía casi despedido del colcho contra el suelo. No pasó mucho tiempo hasta que se quedo inmóvil, todos los demás se limitaron a mirar el cuerpo inerte de su amigo. Uno de ellos se acerco para ver si reaccionaba.
El chico se inclinó sobre el cuerpo de su amigo y le tocó. La mirada que nos dedicó a los demás en ese momento me pudo revelar que había muerto. Cuando por fin me puse de pie, le quité el AK-47 a uno de los chicos y apunté al que estaba en el suelo esperando a que se moviera. Los demás se me quedaron mirando y apuntándome con sus fusiles.
-¿Por qué cojones le has soltado?-le preguntó un chico a Estefanía.
Uno de ellos se puso detrás de mí y me puso el cañón de su AK-47 en la nuca.
-Tira el fusil ahora mismo-
Yo hice caso omiso de lo que decía. Estaba esperando a que el chico muerto se reanimara, necesitaba demostrarles que si eran mordidos estarían perdidos. Fue en ese momento cuando el cuerpo hasta ahora inerte, comenzaba a moverse. Los demás chicos estaban quedando boquiabiertos. Ante la mirada de todos, el cuerpo del chico se puso en pie mientras de su boca caía un hilillo de sangre negruzca mezclada con saliva. Alce el fusil y apunté a la cabeza. El nuevo no muerto aun estaba en fase de despertar, pude escuchar y ver como los allí presentes trataban de salir de allí a golpes y a empujones.
Cuando el chico lanzó el primer gruñido yo apreté el gatillo. La cabeza del chico reventó y el cuerpo se desplomó en el suelo.
-¿Lo veis?, si os muerden seréis uno de ellos. No dejéis que os muerdan-
-Pero…¿ Quien coño eres tu?-preguntó el novio de Gloria.
-El loco que se presto voluntario para sacaros de aquí con vida. Lo primero. Aseguremos esto, todas y cada una de las entradas-
******************
Emilio, Dennis y Gregorio vieron como después de horas. Las puertas de la cafetería cedieron dejando paso a la gran cantidad de no muertos. Rápidamente se ocultaron en los armarios que habían debajo de la barra, allí no los encontrarían. Gregorio se había ocultado en uno mas pequeño mientras que  Emilio y Dennis se ocultaron en uno mas grande donde guardaban palos de escoba y productos de limpieza.
-¿Qué hacemos ahora?-preguntó Dennis en voz baja.
-Solo nos queda esperar. No son muy listos, pero nos buscan. Al no encontrarnos se tendrán que marchar… digo yo-
-Espero que no te equivoques- respondió Dennis.
-Eso espero yo también-
Fuera se escuchaba a los no muertos tropezar con mesas y sillas. Escucharon como alguno golpeaba una puerta de metal que daba a un pequeño patio.
-¿Cuánto aguantaremos aquí?- preguntó Dennis.
-Ni idea…-
**********
Jorge y los suyos habían acampado en una casa con un amplio jardín. Fuera no se veía ningún infectado. Jorge se podía imaginar donde podrían estar todos aquellos seres. Estarían persiguiendo a Emilio y  a los que le acompañaban. Para si, deseaba que Emilio estuviera vivo todavía, no quería ser el responsable de la muerte de un amigo. Podría haberles salvado el pellejo cuando se encontraron, podría haber traicionado a sus compañeros y haber vuelto con Emilio al refugio del grupo, pero allí todos lo tenían por un traidor, no seria fácil convencerlos de lo contrario, seria prácticamente imposible.
Las risas de Ellis y los otros lo habían sacado de sus pensamientos, estos habían encontrado botellas de vino y se estaban dando un homenaje, en otras palabras, se habían cogido una buena cogorza. Todos salvo Hanzo, este permanecía sentado en un rincón observando el exterior.
-¿Por qué no te unes a ellos?-preguntó Jorge.
-No me gusta beber- Hanzo miró a Jorge – Estoy cansado de esta mierda-
-¿A que te refieres?-preguntó Jorge.
Hanzo se puso en pie rápidamente y estampo a Jorge contra la pared. Luego le puso el filo de la katana en el cuello y le ordenó que guardara silencio.
-¿Pero que coño quieres?- preguntó Jorge.
-¿Te crees que no se de que vas?, se que conoces a esa gente. A los que estaban en la montaña, a los que vimos en la parroquia. Estas jugando a dos bandas-
-No se de que coño hablas-
-Ya claro…, escucha, tenemos que hacer algo-
Jorge no entendía lo que el japonés le estaba diciendo, era como si supiese lo que pensaba.
-¿Hacer el que?-preguntó Jorge sin quitar ojo de encima a los borrachos.
- Allí en el campamento hay gente inocente sufriendo. Me di cuenta cuando llegué, pensaba que los protegían, pero no. Esta gente no es buena, me di cuenta que piensas como yo-
Jorge estaba de piedra, estaba consiguiendo un aliado que no se esperaba, era el momento de mover ficha.
-¿Qué quieres hacer Hanzo?-preguntó Jorge.
-Déjame a mí, confía en mí- contestó Hanzo alejándose hacia los que bebían sin parar en la otra habitación.
Jorge había sido descubierto por aquel japonés, aunque tenía dudas había decidido confiar en el. Jorge no tardó en escuchar golpes secos y sonidos guturales, avanzo hasta la habitación y allí vio como Hanzo le cortaba la cabeza a Ellis. Todos los demás yacían muertos en el suelo con la cabeza separada del cuerpo.
***********
Las horas iban pasando con rapidez y Sandra no había salido de la habitación en todo el día. No podía dejar de mirar a la rata que el viejo había traído el día anterior. El animal yacía completamente tembloroso en un lado de la jaula, el tiempo se le había agotado, aquel veneno había actuado sobre el organismo del animal y lo estaba dejando destrozado, pronto, la rata dejo de moverse, estaba muerta. Fue en ese momento cuando la puerta de la habitación se abrió y el viejo entró sonriendo de oreja a oreja.
-¿Viste lo que sucedió?, ¿viste su agonía lenta y dolorosa?-
Sandra no contestó, simplemente asintió con la cabeza. Había visto como la rata moría lentamente y podía imaginarse los efectos que una dosis de aquella sustancia podía provocar en un ser humano.
-Si no quieres acabar igual, te recomiendo que no me la intentes jugar. El mundo ahí fuera es peligroso, esos seres son peligrosos. Y no quisiera matar a mi propia hija-
-Yo no soy tu jodida hija- contestó Sandra.
En ese momento el viejo se echo sobre ella y le puso la mano en el cuello.
-¡¡¡¡¡Eres mi hija porque yo lo digo!!!!!!, y si tratas de joderme te matare-
El viejo se retiró y se fue hacia la puerta, antes de salir miro a Sandra.
-Hoy estas castigada sin comer. Cuando recapacites volverás a bajar al comedor y a comer-
Cuando el viejo se marcho de la habitación. Sandra comenzó a llorar amargamente. Aquello no podía estar pasando, estaba atrapada y temía a aquel viejo loco, le tenía un terror visceral, podía matarla si se lo proponía.
Sandra lo vio claro, tenía que salir de allí cuanto antes.

Capitulo 130 : Ataque nocturno , part 2


Lidia había sido localizada entre los escombros, todavía estaba viva. Alicia se había deslizado hacia el interior de aquel agujero con una botella de agua para que Lidia pudiese beber. Lidia bebía con ansia y Alicia comenzaba a temer por su vida, estaba muy débil. En ese momento Gorka descendió también al interior del agujero, portaba una radial.
-¿Para que es eso?-preguntó Alicia.
-Para cortar ese hierro, si no se corta no podremos sacarla de aquí-dijo Gorka señalando al hierro que había clavado en el vientre de Lidia.
Lidia comenzó a murmurar algo en voz baja y Alicia acercó el oído para escuchar lo que Lidia decía.
-…Juanma…¿Dónde estas?... ven pronto… no me queda…-
-Delira…-dijo Gorka mientras encendía la radial y comenzaba a cortar el hierro.
Alicia cogido las mejillas de Lidia y le beso en la frente.
-Pronto estarás fuera. Resiste-
**************
Se me había pasado el mareo del todo. Era el momento de volver a intentarlo, había dado la vuelta del todo al pueblo y había visto claramente la calle que tenía que tomar. Iba a tener que ser rápido. Me acerque a la zona y desde allí visualice toda la calle recta, al final se veía el edificio del colegio , el camión y  la muchedumbre de no muertos, de vez en cuando hasta mis oídos llegaban los sonidos de los disparos que la panda de críos efectuaban contra los no muertos.
Respire hondo, puse las manos sobre el volante y pise el acelerador. El Ume comenzó a recorrer la calle a gran velocidad, algunos no muertos que se cruzaron salieron volando tras recibir el impacto del Ume, estos salían volando por encima o salían volando hacia los lados. Mientras me acercaba a gran velocidad, algunos de los no muertos que rodeaban el colegio se fijaron en mi y comenzaron a avanzar, me los quite de en medio rápidamente y enseguida me vi junto al camión rodeado de no muertos. Pronto me vi rodeado, estos aporreaban los lados del Ume y los cristales, no tardarían en agrietarlos. Miré hacia arriba y me fije en la ventana del techo, mi única salida, apunté con mi arma y dispare tres veces, los cristales llovieron sobre mi y me incorporé. Me deslicé como una anguila hacia arriba al tiempo que un no muerto atravesaba la ventana del conductor con la cabeza. Me quede en cuclillas sobre el techo del Ume, disparé a un no muerto que se había subido a rastras desde la parte trasera, una adolescente que iba desnuda y presentaba una fea herida en la espalda, un segundo no muerto comenzó a trepar hacia mi, no dispare, le asesté una fuerte patada en la cara y este cayó por el lado libre del Ume donde solo había no muertos alzando los brazos. Rápidamente me encarame por la loma verde del camión y comencé a trepar como un mono.
Una vez sobre el camión, fuera del alcance de los no muertos, me acerqué hasta la farola y me agarré a ella, esta tenía parte empotrada en el camión y la otra parte estaba atravesando la ventana del segundo piso formando un puente. Mientras lo recorría, pude ver como los chavales me miraban desde la terraza como sorprendidos con mi llegada.
El cristal estaba semi entero, solo estaba el agujero que había provocado la farola, de un salto atravesé el cristal y caí rodando al interior del pasillo. Me incorpore rápidamente apuntando en todas direcciones, al final del pasillo vi una puerta cerrada con cadenas y apuntalada apresuradamente y además mal, al otro lado unos no muertos, de numero indefinible, arremetían contra la puerta. Cuando me di la vuelta me encontré con el negro cañón de un AK-47 apuntando a mi cara.
-¿Quién cojones eres?- preguntó un chico.
-Soy Santa Claus. No te jode- contesté con ironía. - ¿Nadie os avisó que venia?-
-No se de que me hablas. Tira las armas ahora mismo cabrón-
Miré al chico y vi que se trataba del mismo que aparecía en la foto que me había dado Gloria. Dejé las armas delante de mí y puse las manos detrás de la cabeza mientras miraba al chico.
-Me manda Rey…Y tu novia…Gloria, ella me dio una foto tuya para que te encontrara. ¿Nadie os avisó de mi llegada?-
-Aquí nadie dijo nada-
Mientras yo permanecía arrodillado con las manos detrás de la cabeza y con el chico apuntándome a la cara, la puerta se sacudía violentamente. De vez en cuando algún no muerto metía los brazos. El chico se estaba poniendo nervioso por momentos y temblaba de pies a cabeza.
-Escucha…- dije al tiempo que me quitaba las manos de detrás de la cabeza y le mostraba las palmas de mis manos.- Esa puerta no resistirá mucho. ¿Habéis asegurado mas aparte de esa?-
-¿Qué?- preguntó el chico confuso.
-¿Que si os habéis encargado de cubrir todas las puertas?- volví a preguntar.
-Creo que si-
-¿Crees?-
De un salto me puse en pie y el chico saltó hacia atrás sin dejar de apuntarme.
-No te muevas. Juro por dios que te disparo-
-Si me disparas…, dile adiós a la oportunidad de salir de aquí de una pieza. Llévame con tus compañeros ahora mismo, no hay tiempo que perder-
El chico no dejaba de apuntarme, no se fiaba de mí.
-Si me vas a disparar hazlo, pero no dudes tanto-
-Si…sígueme- el chico se apartó para que pasara delante de el. – Pero intenta algo raro y te juro que…-
El chico no acabó la frase, comencé a andar con el pisándome los talones y apuntándome hasta que llegamos a una sala donde se encontraban los demás chicos y chicas, los que había visto en la terraza mas tres mas, cuatro contando a uno que estaba tumbado en un colchón sucio con una herida en el brazo, un total de trece personas. Una chica delgada, morena, de cabello largo y ondulado con unos enormes ojos marrones se quedo mirándome, no tenía mas de catorce años y sin embargo estaba allí con un AK-47 en las manos.
-Bonita entrada. ¿Quieres matarnos a todos?- dijo la chica.
-No, para nada. Vine a ayudaros, me manda Rey-contesté.
-Estefanía- le dijo un chico a la muchacha que se había acercado.- Sube a la terraza y ponte en contacto con Rey, que te diga si lo que dice este perro es cierto-
Uno de los chavales se acercó a mi y me puso unas esposas, este me dejo esposado a una tubería del gas, estaba completamente indefenso. Estefanía se marchó y yo me quedé allí viendo como me vigilaban, de vez en cuando alguno se tomaba el detalle de escupirme encima. Cuando le lanzaba una mirada, el chico se limitaba a mirarme y a sonreír.
-No puedes ponerme una mano encima. Soy menor-
Esos chicos parecían no darse cuenta de que el mundo se había ido a la mierda de forma definitiva. Por lo tanto la ley del menor ya no existía. No pude evitar mirar al herido, este presentaba un aspecto horrible, su aspecto no era nada halagüeño y la herida del brazo era una señal clara de lo que le iba a pasar.
-¿Por qué no le habéis matado ya?, ¿estáis esperando a que muera?-pregunté intentando saber por que el herido, seguramente mordido, seguía ahí.
-¿Matarle?. Se pondrá bien, solo le han mordido- contestó el menor.
En efecto lo habían mordido, era tal y como me había imaginado, pero allí seguía aquel muchacho. Muriendo poco a poco, se iba a reanimar.
-¿Qué dice este?-preguntó otro de los chicos.
-Que lo matemos. Quiere que matemos a Fabio- contestó el menor.
En ese momento, el segundo chaval se adelantó rápidamente y me asestó una fuerte patada en la cara. Sentí un fuerte dolor y después el sabor de la sangre en mi boca, escupí  y sobre el suelo deje una mancha de saliva mezclada con sangre. En ese momento escuché el ruido de un arma cargándose, el chico me estaba apuntando.
-¿Y si es a ti a quien matamos?- me puso el cañón en la cabeza.- ¿Que me impide hacer un Picasso con tus sesos en esa pared de ahí?-
Yo lo miré y le dedique una sonrisa.- No eres mas que un crio que las únicas personas que has matado han sido en videojuegos, matar a alguien no es lo mismo. El cargo de conciencia te seguirá siempre. Probablemente no soportes la presión y te acabes matando solo, o ya lo harán los podridos, pero tu puedes darte por muerto si me matas. No tenéis la menor posibilidad sin mí-
-Que gordos los tienes-dijo el que me apuntaba.
En ese momento el herido se sacudió un poco y uno de sus compañeros se apresuro para bañarle la frente con un trapo húmedo, luego el chico que le mojaba la frente nos miro a todos.
-Esta ardiendo-
La cara del chico era un autentico poema. Se notaba que no tenía ni idea de que hacer con su compañero.
-Le han mordido, es cuestión de tiempo que se convierta en uno de esos seres-dije tratando de que todos me miraran.
Algunos de los presentes se miraban entre si como decidiendo si decía la verdad o mentía.
-¿De que cojones estas hablando?-preguntó el que me apuntaba.
-¿Es que no sabéis nada?. Cuando uno de esos seres te muerde, la herida te mata y cuando mueres, enseguida te levantas como uno de ellos, tener aquí a ese chico es como tener una bomba de relojería a punto de explotar-
-¿Se supone que debemos creerte?-preguntó otro de los chicos.
Otra patada, esta vez en la boca del estomago me dejo completamente dolorido y con la cabeza sobre el pecho mientras jadeaba de dolor.
-Cállate ya. No eres más que un adulto mentiroso. Como todos-
La chica que respondía al nombre de Estefanía volvió a la sala, me miró y luego miró a sus compañeros.
-Dice la verdad. Lo manda Rey-
En ese momento alcé la cabeza y los miré a todos.
-Os lo dije-
-Rey también dijo que te tuviéramos vigilado y que nos sacarías a todos de aquí- contestó Estefanía.
-Entonces quitadme las esposas- contesté.
-¿Para que mates a nuestro amigo?-preguntó el que me había golpeado.
-¿Por qué quiere matar a Fabio?-preguntó Estefanía.
-Este cabrón dice que convertirá en uno de esos seres-
-Os estoy diciendo la jodida verdad. Cuando muera y se reanime vendrá a por nosotros- les repetí otra vez.
Todos me miraban como si yo estuviera loco, como si lo que decía solo fuese una fantasía de un demente, pero yo sabía como funcionaba todo aquello y también sabía que a ese chico no le quedaba mucho tiempo, su vida se apagaba. Una nueva convulsión sacudió todo su cuerpo y vomitó algo de color rojo oscuro, era sangre. Los demás se lo quedaron mirando, alguno apartó la vista.
-¿Es que no lo veis?. Se muere- les dije.
-¿Qué hacemos?, quizás diga la verdad-dijo Estefanía lanzándome una mirada.
-Esperaremos. Si miente lo mataremos-
Esos chicos no tenían ni idea del mundo que les rodeaba y yo iba a tener que sacarles de allí, lo malo era que estos no parecían dispuestos a colaborar. Las cosas pintaban realmente mal.