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sábado, 22 de octubre de 2011

Capitulo 125 : Confiar en el enemigo , part 2

Antes del apocalipsis, Irina había sido prostituta. Su verdadero nombre era Sonia Lucena, pero en el club era conocida como Irina, nombre que finalmente había decidido llevar con orgullo, cuando los clientes contrataban sus servicios siempre acababan con moretones o lesionados. A Irina le gustaba ser un ama dominante y al mismo tiempo disfrutar del sexo. Fue entonces cuando un cliente la contrato no solo para el sexo si no para pedirle que aceptara un trabajo. Asesinar al cabrón que le arrebato a su mujer, su casa y a sus hijos. Irina no tardo en aceptar el trabajo. Se hizo pasar por una prostituta a la que habían contratado los amigos de la victima y fue a su casa. Mantuvo relaciones sexuales con el y acabo apuñalándolo repetidas veces, desde ese día no solo gano una gran suma de dinero, si no también una nueva identidad y un nuevo trabajo.
Cuando el apocalipsis estallo pensó que seria divertido acabar con los muertos, los despedazaba y seguían tratando de morderla. Eso la divertía y excitaba, un día se encontró con Lujan y enseguida surgió entre ellos una relación, poco a poco se fue formando el grupo. De vez en cuando, Irina mataba a uno del grupo solo por placer.

Lujan estaba fuera del cobertizo cuando la puerta se abrió y salió Irina pasándose los botones del pantalón y limpiándose la sangre de la boca.
-¿Como te fue?, parece que le costo mucho hablar-dijo Lujan sonriente.
-Hablar, hablo enseguida, luego me lo folle. Finalmente disfrute destripándolo allí dentro-contesto Irina con una sonrisa.
Lujan sabia lo que a Irina le gustaba matar. Lujan se acerco a ella y la rodeo con sus brazos al tiempo que la besaba, luego le susurro al oído.- Márquez actuó por su cuenta, cárgatelo-

Lujan había sido atracador de bancos antes del apocalipsis, ahora que no había ley ni nada parecido, los caminos eran su territorio, su medio de vida, había juntado un grupo de hombres como el, con la misma avaricia, aunque siempre les dejo claro quien mandaba allí, nunca nadie trato de sublevarse o contradecir sus ordenes, cuando se encontró con Irina vio en ella a su media naranja. Tan ambiciosa y sádica como el.
Aunque nadie de su grupo decía nada, sabían que les temían, por eso acataban sus ordenes, eran imprevisibles y nunca se sabia que pensaban.

-Lo hare-contesto Irina
-Cuando acabes, vienes y me cuentas lo que dijo Simón- pidió Lujan
-Lo hare, descuida-
Irina se alejo contoneándose hacia Márquez, este estaba tumbado en una hamaca, el muy infeliz no sabia que le iba a pasar.
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Los primeros infectados comenzaron a parecer por el camino y tanto Iván como Abel se apresuraron a acabar con ellos.
-Nuestros disparos atraerán a mas-dijo Abel
-Espero que Juanma y Vanesa se den prisa en encontrar el material-contesto Iván abriendo fuego contra otro infectado que avanzaba entre los arboles.

Héctor seguía quieto sin moverse mientras Philip se había incorporado a su lado.
-Espero que esto se te de bien-dijo Héctor
-Digamos que yo también lo espero, hace años que no desactivo una-contesto Philip
Héctor no sabia si confiar en el Francés, era su enemigo y como tal podría jugársela en cualquier momento. Pero si se la jugaba y aquel artefacto explotaba mientras la manipulaba, también moriría el Francés. Aquello era un mar de dudas.

Vanesa y yo seguíamos corriendo por el interior de la base en dirección al almacén que había indicado ella. Cada dos por tres teníamos que parar para buscar cobertura.
-Ya estamos cerca, si te asomas por encima del muro, veras las tiendas de campaña-dijo Vanesa.
Al otro lado del muro se podían escuchar el continuo arrastrar de pies y los gemidos de los muertos.
-Me fio de ti como guía, no será necesario. Démonos prisa-dije yo
Vanesa y yo corrimos todo lo rápido que pudimos y llegamos a las puertas del almacén. Mientras esperaba que Vanesa abriese la puerta me gire para cubrir nuestras espaldas, justo al mismo tiempo que varios infectados repararon en nosotros.
-Abre rápido porque estos no esperan a nadie-dije al tiempo que disparaba a uno que andaba a paso rápido hacia nosotros.
Vanesa no contesto, estaba trasteando con algo en la puerta, cuando me gire vi que estaba haciéndose un scanner de retina, mientras, mas y mas infectados avanzaban hacia nosotros.
-Espero que no tarde mucho en abrirse-le dije mientras disparaba a un infectado que ya estaba a tres metros de mí.
De pronto escuche un chasquido y la puerta se abrió, los dos pasamos rápidamente y la cerramos a nuestras espaldas. Ante nosotros se extendía un gran almacén lleno de armas.
-Joder...-susurre
-Coge todo lo que puedas mientras yo busco el material de artificiero-dijo Vanesa echando a correr.
Enseguida comprendí el significado de esa frase, no había mas salida que la puerta por la que habíamos entrado, esta estaba recibiendo golpes de los infectados de fuera, íbamos a salir abriéndonos paso a través de los infectados.
Me colgué el fusil a la espalda y comencé a trepar por una de las enormes vigas, llegue hasta una gran caja de madera y la abrí, allí había un flamante lanzagranadas, no pude evitar sonreír ante la posibilidad de manejar uno de esos.
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Lidia y Eva habían parado a descansar, no tardarían en seguir con el trabajo, su vida dependía de ello. Lidia fue la primera en ponerse de pie y cogió una tubería de hierro para hacer palanca y apartar escombros.
-Ve con cuidado-pidió Eva mientras hacia lo mismo en el otro lado.
Las dos hicieron fuerza y la pared de escombros se vino abajo dejando al descubierto mas pasillo, en ese pasillo podía verse algo de luz.
-¡¡¡¡Eh!!!!!,¿ Me oye alguien?,¡¡¡¡Estamos aquí!!!!!-comenzó a gritar Lidia
-Es inútil que lo intentes, hay que seguir quitando escombros-

A Narciso le pareció escuchar un murmullo en algún lado, era como una débil voz. Narciso se encontraba solo y atribuyo aquello a su imaginación. Narciso siguió quitando escombros.

Álvaro escucho el grito perfectamente. Aquellas dos estaban vivas, no las había matado ni había hecho nada salvo dejarlas atrapadas, Álvaro maldijo por lo bajo.
Había fallado. ¿Porque había fallado?, tendría que haberlas matado. Eso era lo que se preguntaba una y otra vez. Se golpeo la cabeza una y otra vez.
-¿Porque no estáis muertas?-

Lidia comprendía que gritar en aquella situación era peligroso. Tras la explosión aquellos túneles estaban inestables, la estructura se había visto seriamente dañada y como en la nieve, el eco de los gritos allí podría provocar que las partes mas débiles y afectadas se les vinieran encima.
-Calma, saldremos de esta-dijo Eva
-Espero que tengas razón-contesto Lidia que ya no estaba segura de nada.
**********************
Mas infectados comenzaron a aparecer y comenzaron a disparar. Héctor escuchaba los disparos , aunque no podía darse la vuelta se imaginaba que estaba ocurriendo, eso hizo que se pusiese mas nervioso y comenzara a temblar.
Philip trato de calmarlo.
-Si te mueves saltaras por los aires, no te muevas ni un milímetro-
-Se acercan infectados. Lo se, lo se....-decía Héctor
-Tus amigos los están frenando, no te preocupes-contesto Philip

Por fin Vanesa había encontrado lo que buscaba, esta vino corriendo hacia mí. Yo también estaba listo, llevaba el lanzagranadas en las manos y varias cargas en una mochila que me había preparado allí mismo.
-¿Cuanto tienes?-pregunto Vanesa
-Diez disparos-conteste
-Aprovéchalos bien, apunta siempre a los grupos cercanos, el primer disparo hazlo contra la puerta-dijo Vanesa
-Esta bien, prepárate-dije yo
-Aun no, espera. Una granada de ahí no tirara las puertas, necesitas algo más. Mira- Vanesa señalo unos bidones de gasolina.- Necesito que me ayudes con ellos-
Yo sonreí ante la idea que había tenido Vanesa, con varios bidones junto a la puerta, mas la explosión de la granada, aquello formaría una explosión aun mayor, lo bastante grande como para volar aquellas puertas y gran parte de lo que hubiese tras ellas.
Los dos corrimos hasta los bidones, había seis completamente llenos.
-¿Que hacemos con ellos?-pregunte
-Túmbalos y empújalos hacia la puerta-contesto Vanesa tumbando el primero.
Yo hice lo mismo y comenzamos a empujarlos de dos en dos, pronto los tuvimos todos delante de la puerta, luego Vanesa tiro de mi para que buscáramos cobertura.
-Ahora dispara y agáchate rápidamente, y tapate los oídos-dijo Vanesa
Nos ocultamos tras una pale de bloques de hormigón y yo me asome por encima de estos, apunte y dispare. Me volví a ocultar rápidamente y me tape los oídos. No tardamos en escuchar la fuerte explosión, todo vibro y pude ver las llamaradas que pasaban sobre nosotros, justamente después nos levantamos y miramos hacia la puerta, esta había desaparecido y lo que había delante de ella había sido arrasado por el fuego de la explosión, estaba todo lleno de cuerpos, ardiendo y destrozados.
-¡¡¡Ahora!!!, ¡¡¡corre!!!-
Los dos salimos por donde antes había estado la puerta. El plan de Vanesa había surtido efecto, las puertas salieron despedidas hacia delante arrollando a los infectados y la explosión que la siguió los mando volando en todas direcciones, aquello había sido una autentica masacre.
Mientras corríamos podía observar cuerpos por encima de los tejados de los barracones o estampados contra los arboles. Los dos nos paramos en seco cuando vimos un grupo delante de nosotros. Yo no lo pensé dos veces y dispare, la granada exploto y mando a volar a los que nos bloqueaban el camino.
-Se acabo lo de ocultarnos, ¿no?-pregunte yo
-¡¡¡¡Corre!!!!-
Reanudamos la carrera a toda la velocidad esquivando a infectados solitarios, mientras yo cargaba dos mas Vanesa me cubría. La entrada estaba cada vez mas cerca, llegamos hasta la compañía y vi como algunos infectados salían a paso rápido hacia nosotros. Abrí fuego y la granada salió volando hacia la compañía. La explosión provoco una gran bola de fuego que envolvió a los que salían, Vanesa abatió a los que ya teníamos cerca.
Cuando estábamos llegando a la puerta nos recibieron Abel y Hawkins, estos atraídos por las explosiones disparaban contra los infectados que salían por detrás de nosotros.
-¿Lo tenéis todo?-pregunto Abel cuando pasamos a su lado
-Si-conteste yo
-Pásame ese trasto. ¿Quieres?-dijo Abel refiriéndose al lanzagranadas.
Yo se lo lance y rápidamente eche mano de mi fusil mientras Abel disparaba una granada más en dirección a un camión que había en la entrada. La explosión lanzo volando varios vehículos y el camión se quedo ardiendo en la entrada bloqueando la salida de los infectados.
-Eso los mantendrá quietecitos un buen rato-dijo Abel con una sonrisa.
Los cuatro seguimos corriendo hasta que llegamos hasta donde estaban los demás, nada mas llegar vi varios cuerpos de infectados tirados en el suelo, mire al camino mas alejado y vi que llegaban mas, muchos mas.
Nada mas llegar vi a Héctor de pie y a Philip a su lado. Vanesa le lanzo la bolsa a Philip y este la cogió al vuelo.
-¡¡¡¡Manos a la obra gabacho!!!!-le grito Iván
Mientras Philip trabajaba el resto comenzábamos a abrir fuego contra los que estaban más cerca, tendríamos que mantenerlos a raya allí mismo, ya que hacia delante debido a las minas no podíamos huir.

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