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sábado, 22 de octubre de 2011

Capitulo 125 : Confiar en el enemigo , part 3

Sandra se despertó con dolor de cabeza como ya venia siendo habitual, los efectos del sedante se le habían pasado. Por un momento olvido donde estaba, pero enseguida los cientos de peluches de la habitación le dieron la bienvenida. Miro la habitación y no tardo en ver la silueta del viejo sentado en un sillón.
-Por fin despertó mi niña, hoy cumples los diez años, debes estar contenta-
-¿Los diez?, ¿no cumplí ayer los cinco viejo tarado?-se pregunto Sandra
-Hoy empiezas a ser una señorita, te he traído esto-dijo el viejo pasándole un pequeño paquete.
Sandra para evitar posibles alteraciones mentales del viejo, abrió el paquete con una sonrisa, en el interior encontró varias joyas relucientes.
-Son preciosas papa- contesto Sandra mientras pensaba que seguramente las había robado en alguna joyería abandonada desde el inicio de la pandemia. - En otras circunstancias este regalo me habría hecho más ilusión loco de los cojones-
El viejo se levanto del sillón y se acerco a ella para darle un beso en la frente, Sandra no se aparto, cuando el viejo tenia la cara frente a la suya pudo notar el aliento de aquel viejo, le olía realmente mal, no pudo evitar arrugar la nariz. Entonces temió que el viejo lo hubiese notado. Sin embargo el hombre la beso y luego se retiro.
-Papa va a hacer la comida, enseguida vendré a buscarte-
Cuando el viejo salió por la puerta, Sandra se incorporo, dejo las joyas sobre la mesita de noche y se asomo a través de la ventana, fuera hacia sol y a lo lejos podían divisarse nubarrones negros, probablemente llovería aquella noche o quizás antes.
Observo con mas detenimiento el horizonte tratando de averiguar donde estaba exactamente, tan solo veía montañas y pinos. No era una gran pista, abajo en el patio vio la valla, esta estaba seguramente electrificada, así que aunque saliese de la casa, no podría saltarla. Aunque para salir de allí primero debía deshacerse del viejo, sacar a Paco de donde estaba y seguidamente tratar de escapar juntos. Deseo que los demás estuviesen allí, ellos seguro que la sacaban de allí enseguida, ahora sin embargo estaba sola, sola con un loco que la confundía con su hija y cuyos cambios de humor y personalidad la aterrorizaban mas que cualquier infectado. Desde luego prefería enfrentarse a un infectado que a fin de cuentas era lento y torpe, antes que a ese viejo demente.
Mientras pensaba le llego el olor nauseabundo de la comida,  seguramente iba a ser aquella maldita papilla verde del día anterior.
*****************************
El sol pegaba con fuerza allí en medio de los campos. Las chicas dirigidas por Natacha habían parado junto a una apartada gasolinera donde pudieron beber algo de agua. Natacha se había subido a un coche que había sido desmontado, desde allí tenia una visión clara de su alrededor. Ningún infectado a la vista.
-Toma-le dijo Sole pasándole una botella de agua.
Natacha bebió de la botella un largo trago y luego se la devolvió a Sole.
-¿Hay algo a la vista?-pregunto Sole
-Solo campos y carretera, solo eso y un sol que quema con fuerza-contesto Natacha
De pronto escucharon un grito que venia del interior de la tienda de la gasolinera, no tardo en salir Melisa agarrándose la mano, detrás de ella salió un hombre, se trataba de un infectado que masticaba algo, pudieron distinguir un par de dedos en su boca. Natacha alzo el fusil y disparo. La bala atravesó la cabeza del infectado y este se desplomo en el suelo formando un charco de sangre.
Melisa había caído al suelo unos metros alejada del infectado y se agarraba la mano mientras se quejaba de dolor, era evidente que le había mordido. Las demás chicas no tardaron en aparecer atraídas por los gritos.
-¿Que ha pasado?-pregunto Celia
-Le han mordido-contesto Natacha
Celia y Marina dieron un paso atrás, sabían lo que le iba a pasar a su compañera.
Melisa gimoteaba y lamentaba como una niña.- Solo metí la mano por encima del mostrador para recoger unas monedas que se habían caído-
Enseguida Sole se imagino lo que había pasado. Melisa se inclino por encima del mostrador y alargo la mano sin ver que al otro lado por debajo había un infectado, este reacciono enseguida y le mordió.
-¿Que hacemos ahora?, se convertirá-pregunto Sole mirando a Natacha.
-Solo hay algo que pueda hacerse- Natacha alzo el fusil y disparo a la cabeza de Melisa.
-¿Porque hiciste eso?-pregunto Blanca
-¿Aun no te has enterado?, cuando un infectado te muerde acabas muriendo, cuando eso pasa te reanimas siendo una de ellos-contesto Natacha
-Pero ella aun estaba viva-dijo Blanca sollozando junto al cadáver de Melisa.
-No lo hice por gusto, a mi me duele mas que a ti. Ahora debemos seguir, pronto comenzara a llover-dijo Natacha señalando a los nubarrones que se acercaban.

Poco rato después emprendieron el camino dejando atrás el cuerpo de Melisa, por el camino se toparon con algún que otro infectado solitario al que Natacha golpeaba con algo para ahorrarse munición. Mientras caminaban, Natacha recordó como empezó para ella el apocalipsis. Su pelotón fue diezmado en pocas horas y solamente ella y unos pocos sobrevivieron a la matanza. Los no muertos habían tomado las calles y por cada uno que mataban aparecían otros cien, los no muertos aparecían de todas las direcciones y la munición escaseaba, nadie les puso en sobre aviso de lo que se iban a encontrar, todo lo que vino después fue un descenso a los infiernos.

Llegaron hasta lo que parecía una casa rural abandonada y Natacha ordeno el alto.
-¿Que hacemos aquí?-pregunto Sole
-Descansaremos y dormiremos en esa casa-dijo Natacha señalando a la casa.
-¿Seguro que esta abandonada?-pregunto Magda
-Entraremos y lo veremos-contesto Natacha avanzando hacia el portal.
Natacha puso la mano en el pomo y trato de girarlo, estaba cerrada del todo, así que se saco una ganzúa del bolsillo.
-¿Podrás abrir?-pregunto Sole
-Sera cosa fácil-dijo Natacha trasteando con la cerradura.
Al poco rato la puerta se abrió y a la vista quedo un corto pasillo que llevaba hasta unas escaleras y hacia un salón. Natacha entro andando con cautela y con el fusil en alto por si de repente aparecía algún infectado.
-No se oye nada-dijo Sole entrando detrás.
-Mantén los ojos bien abiertos-dijo Natacha sin mirarla.
Las demás permanecían en el portal a la espera de que la casa fuera segura mientras Sole y Natacha la inspeccionaban, al fin y al cabo, Natacha era la unica que iba armada.

Natacha y Sole alcanzaron el salón, allí había tres puertas, una llevaba a la cocina y otra al cuarto de baño, estas estaban abiertas, la tercera llevaba seguramente al sótano y era la única que permanecía cerrada.
-Parece despejado-dijo Sole caminando hacia la cocina mientras observaba la pila  de platos sucios que permanecían dentro del lavaplatos.
Sole cogió un gran cuchillo y miro a Natacha que estaba inspeccionando el baño.
-Aquí tampoco hay nada-dijo Natacha volviéndose hasta Sole.
-Mira, ya tengo un arma-dijo Sole mostrándole el cuchillo.
-Miraremos el sótano y luego el piso de arriba-dijo Natacha mientras se acercaba a la puerta del sótano y comenzaba a girar el pomo.- Antes de que todo estallara, escuche en la tele que algunas familias encerraban a los suyos en el sótano cuando no sabían que hacer o no se atrevían a matarlos-
-¿En Francia fue tan jodido como aquí?-pregunto Sole siguiéndola
-Fue peor-contesto Natacha abriendo la puerta de golpe y apuntando rápidamente al interior.
Allí no había luz, estaba todo oscuro, Natacha vio el interruptor y decidió accionarlo, cuando lo hizo se encendió la luz, luego comenzaron a bajar las escaleras. Cuando llegaron abajo vieron varias pilas de comida enlatada.
-Por lo visto estuvieron recogiendo provisiones-dijo Sole cogiendo una lata de mejillones.
Natacha se quedo mirando una estantería llena de vinos- Al parecer el dueño o dueña era un fanático de los vinos-decía Natacha al mismo tiempo que agarraba una botella, cuando tiro de ella escucharon un chasquido y una pared se movió hacia un lado mostrando una habitación con varias armas.
-Un fanático de vinos....o un traficante de armas-dijo Sole acercándose.
-Que cabrón.. Menudo escondite tenia montado, aquí tan apartado de la gente y encima esto....nunca lo habrían pillado-dijo Sole acariciando un fusil de asalto.
-Esto nos vendrá de perlas-dijo Sole tirando el cuchillo y cogiendo una pistola del calibre 45.
-Llama a las demás y que entren-pidió Natacha
Sole salió a llamar a las otras y las llevo hasta el sótano, donde vieron el pequeño secreto que guardaba aquella casa.
-La suerte nos sonríe chicas-dijo Magda cogiendo un fusil.
-Coged cada una lo que os sea necesario-dijo Natacha colgándose el fusil a la espalda y cogiendo un par de pistolas.
-Yo nunca he usado una de estas, nunca dispare-dijo Celia encogiéndose de hombros.
-Pues vas a tener que aprender rápido, te va a hacer falta-contesto Natacha.
Sole se acerco a otro armario y allí vio varias cajas de munición clasificada por modelo de arma. Natacha también lo vio y sonrió.
-Con todo esto podríamos volver a Valencia y declararle la guerra a ese cabrón de Roache-
-Roache es mío-contesto Sole mientras recordaba a Miguel - Yo seré quien le vuele la puta cabeza-
-Sera todo tuyo- Natacha miro a las demás- Por hoy nos quedaremos aquí y nos prepararemos, mañana o en un par de días seguiremos, comeremos y recuperaremos fuerzas-
Después de eso, Natacha termino de asegurarse que la casa estaba vacía del todo. El piso de arriba estaba compuesto por tres habitaciones y otro cuarto de baño. Allí se quedarían hasta que estuviesen listas para seguir.

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