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sábado, 22 de octubre de 2011

Capitulo 125 : Confiar en el enemigo , part 1


Philip seguía agazapado ante la mina que tenia Héctor bajo sus pies. El sudor le bajaba por la frente y las mejillas. La situación era complicada.
Trate de acercarme y volvió a detenerme.
-No te muevas de ahí, si pisas una tu también estaremos doblemente jodidos. Necesito tiempo...y material de artificiero-
-¿Como lo consigo?-pregunte yo
En ese momento Vanesa se me acerco y puso la mano en mi hombro.
-Debemos entrar a buscarlo a la base, pero es raro que nadie haya salido-
- Esta bien. Vamos-conteste, luego mire a Héctor. - Oye, vamos a entrar allí dentro para buscar lo que necesitamos, trata de aguantar-
Héctor no contesto, se limito a mirar a sus pies. Philip tampoco se movía, supuse que no quería pisar una mina el también.
Vanesa y yo comenzamos a correr en la dirección por la que habíamos venido mientras los demás se quedaban vigilando allí, era obvio que la explosión habría alertado a los infectados de la zona y ahora avanzaban hacia la zona, los demás debían estar allí para frenarlos en caso de que apareciesen, yo esperaba que no fuese demasiado tarde cuando volviéramos.
Mientras corríamos note como Vanesa estaba en tensión, tenia mis sospechas de que estaba preocupada por las personas de la base, no tenían noticias de ellos desde hacia un tiempo y tras la explosión nadie había dado señales de vida.
Dimos una vuelta rápida y llegamos a una carretera llena de vehículos, era como un atasco.
-¿Que demonios es esto?-pregunte yo mirando a mí alrededor.
-Así era como llegaban los refugiados, acabo formándose un atasco y los muertos estaban al llegar, así que hicieron bajar a las personas para que entraran por su propio pie en la base, fueron momentos angustiosos-
De pronto un infectado apareció ante nosotros cojeando, cuando fijo su vista en nosotros comenzó a avanzar mientras gemía. Levante el fusil y dispare sin pensármelo dos veces.
-Venga, vamos, por aquí-
Mientras avanzábamos hacia la entrada me fije en los nidos de ametralladoras que había a los lados de la carretera y la multitud de huesos que habían desperdigados por ahí. Era evidente que habían defendido aquello, ahora no se veía a nadie.
-No hay nadie en los puestos de vigilancia-murmuro Vanesa
-Eso no es bueno, ¿no?-pregunte
-Nada bueno-
Llegamos a la puerta principal y vimos que estaba abierta de par en par, en el interior pudimos ver varios cadáveres, unos estaban en avanzado estado de descomposición, lo que me daba por seguro que eran infectados, los mas frescos y que aun conservaban las armas entre las manos eran civiles y soldados.
-Parece que los podridos entraron. ¿Pero como?-pregunto Vanesa
-No bajes la guardia, deben haber más por dentro del complejo, esto es enorme-conteste yo.
-No es necesario que lo digas-
-Algunos de los muertos serán recientes, así que seguramente sean más rápidos. Abre bien los ojos y no vaciles aunque anteriormente el infectado fuese tu mejor amigo-conteste
Avanzamos por el patio central hacia una de las compañías, la distribución de todo me recordaba mucho al cuartel donde inicie mi instrucción hacia ya tiempo, tanto que ni me acordaba de cuanto exactamente.
-Usaban las compañías para que los refugiados pudieran dormir, había unas setenta familias por compañía- me explico Vanesa
En ese momento mire a una de las farolas y vi que emitía pequeños chispazos antes de que esta acabara fundiéndose.
-Aun hay luz en el complejo-dije yo
Pasamos por delante de la compañía y vimos varios cadáveres en la puerta, uno de ellos giro la cabeza en nuestra dirección cuando nos vio pasar, cuando estuve apunto de disparar Vanesa me detuvo.
-No, ahora no, quizás dentro haya más. Los atraerías a todos-
Seguimos caminando hasta que llegamos a las pistas de deporte, allí vimos cerca de una treintena de infectados paseando sin rumbo, no parecía que supiesen que estábamos allí.
Vanesa tiro de mí y nos escondimos detrás de un muro.
-Escucha, nos queda un largo camino para el almacén de armas, tendremos que evitar ser vistos por esos-
-¿Cuanto exactamente?-pregunte yo preparando un cargador por si acaso.
-Un poco, pasados los barracones. Allí había como un campamento, allí dormían soldados y familias que se habían quedado sin sitio en las compañías, así que me puedo imaginar que aquella zona estará plagada, no será fácil pasar-
-La situación no es nada buena-conteste yo con un suspiro.
-Podría ser peor, créeme. Eran varias personas las que vivíamos aquí, alrededor de unas treinta mil. Algunas deben haber escapado-
-Deberíamos entonces contar con diez mil infectados o mas. Creo que nunca he visto tantos juntos-conteste
-Podría ser peor, créeme-contesto Vanesa.
Vanesa comenzó a mirar la ruta a seguir, era evidente que se conocía bien aquel lugar, luego se giro hacia mí.
-¿Ves aquel muro bajo?-
Yo asentí con la cabeza.
-Agáchate y sígueme, lo seguiremos recto, nos ocultara de la vista de los podridos-
-Pero nos olerán-conteste yo
-El viento sopla en una dirección que nos es favorable, no detectaran nuestro olor. ¿No veías documentales o que?-pregunto Vanesa.
-Solía dormir la siesta, documentales veía pocos-conteste
-Se puede aprender mucho, algunos cazadores para evitar ser cazados, duermen en la dirección que les es mas favorable, así no los detectan depredadores-
-Todo eso es muy interesante. Pero el reloj corre, y ese no va a nuestro favor-
Vanesa y yo comenzamos a correr tal como ella había indicado. Esperaba que no se equivocara y tuviera razón. El nido 81 era como un poblado y al ser como una zona urbana, los infectados estaban allí en gran numero, si las cosas se complicaban podríamos tener serios problemas.
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Lujan se quito de encima de Irina y se tumbo a un lado de la cama. Una buena dosis de sexo era lo que necesitaba después de haber hecho que corriera la sangre esa misma noche. Después había tenido sueños donde era un hombre inmensamente rico y tenia aterrorizadas a las grandes potencias mundiales. Poder y caos, era lo que mas ansiaba, se encendió un cigarro y se tumbo sonriente en la cama.
-¿Que te hace tanta gracia?,¿ no estarías pensando en la pelirroja esa del cargamento?, vi como la mirabas, te estabas poniendo cachondo con ella-
-¿Y que si es así?-pregunto Lujan
-Si tanto te interesaba podrías habértela traído, habértela tirado mientras yo miraba, seguramente yo también me habría unido a vosotros, no estaba nada mal-contesto Irina
-A veces eres una autentica guarra-contesto Lujan tirando el humo. - Pase... simplemente eso, a saber cuantas enfermedades podría tener, tu misma lo dijiste, tenían pinta de ser las putas del campamento donde estaban, no voy a meterla en un sitio por el que seguramente han pasado mas de cien pollas diferentes-
En ese momento llamaron a la puerta y Lujan se puso los pantalones, luego abrió, se encontró con Iván González, uno de sus hombres.
-¿Que coño quieres?, estaba con el cigarrito de después y no hay cosa que me joda mas que me lo interrumpan-
-Sera mejor que venga jefe-dijo González

Al poco rato González fue con Lujan a una sala donde habían varios monitores.
-El equipo que fue anoche hasta Valencia ha vuelto-
-No di la orden de tal cosa-dijo Lujan con tono serio.
-Fue idea de Márquez. Su equipo encontró el campamento Francés y lo estuvieron grabando- dijo Gonzales poniendo un DVD.
En la pantalla se apareció de repente una especie de granja grabada desde lo alto, no se veían demasiados hombres ni vehículos.
-Así que ese es el campamento de nuestros gabachos, no parece que estén muy organizados-dijo Lujan con una sonrisa.
-Hay algo más jefe, han traído a un prisionero-
La cara de Lujan cambio de repente, la sonrisa se hizo mas grande y luego pidió que lo llevaran hasta el prisionero, cuando lo vio sonrió todavía mas. Se trataba de un español.
Lujan cogió una silla y se sentó delante del prisionero que permanecía esposado en una silla. En ese momento entro un hombre de Lujan con una jarra de agua y dos vasos, este los dejo sobre la mesa que separaba a Lujan del prisionero.
El prisionero miraba el agua y luego miraba a Lujan.
-¿Tienes sed?. Es normal, con este calor....¿Quieres?-
El prisionero negó con la cabeza, algo que sorprendió a Lujan.
-Te mueres de sed, pero no quieres beber.....Quizás piensas que esta envenenada- dijo Lujan mientras llenaba su vaso, luego le dio un trago - No lo esta-
El prisionero no respondió, Lujan se lo quedo mirando y entonces lleno el otro vaso, luego se lo acerco.
-Si me cuentas todo lo que sabes sobre tu gente, no solo te dejare comer y beber todo lo que quieras, si no que te dejare marchar de una sola pieza. De lo contrario te cortare a pedazos y esta noche los perros tendrán un plato fuerte. No quisiera tener que hacerle eso a un español-
-¿Como se yo que cumplirás tu palabra?-pregunto al fin el preso.
-¿No se nota que soy un hombre de palabra?....-Lujan hizo una pausa - Zumel, ven aquí-
Un segundo hombre entro en la habitación y se quedo de pie junto a Lujan.
-Zumel, ¿Soy o no soy un hombre de palabra?-
-Eres un hombre de palabra-contesto Zumel
-¿Lo ves?, quítale las esposas Zumel-
Zumel hizo lo que Lujan le ordeno y el prisionero comenzó a frotarse las muñecas.
-Puedes beber si lo deseas-dijo Lujan con un gesto
El prisionero se apresuro a dar un largo trago de agua, luego dejo el vaso sobre la mesa.
-Así me gusta, que confíes en mi. No tenemos porque ser enemigos. ¿Verdad?.¿Como te llamas?-pregunto Lujan
-Simón...-
Lujan le tendió la mano y se la estrecho mientras se presentaba.
-Bueno, ahora que ya podemos decir que somos amigos, cuéntame cosas sobre tu gente, la vacuna y la bomba nuclear-
-Yo no se nada de eso-contesto Simón
-Hay que ser sinceros, ¿no somos amigos?-
Simón aparto la vista y miro hacia la ventana, allí había una mujer morena que lo contemplaba a través del cristal, cuando Lujan la miro sonrió.
-Es Irina. Digamos que tenemos una relación liberal...-Lujan hizo un gesto con la mano y la mujer entro, luego Lujan pidió a Zumel que se marchara. -¿Que te parece Irina?, es un chico joven y bastante guapo-
Irina se paseo por las espaldas de Simón mientras le acariciaba los hombros y el cuello.
-No esta mal...-dijo Irina casi susurrándole al oído a Simón.
Irina siguió paseándose hasta que acabo sentándose sobre Simón mientras ella comenzaba a frotarse con el.
-Es una calienta pollas .¿verdad?-pregunto Lujan mirando a Simón. -Apuesto a que si yo no estuviese aquí la tumbarías sobre la mesa y te la tirarías-
Lujan se puso de pie y se acerco a Simón por la espalda, luego puso las manos en sus hombros.-Puedes hacerlo si quieres, pero antes dime lo que quiero saber-
-¿Y porque no lo tumbo yo a el?-pregunto Irina mientras pasaba su lengua por la mejilla de Simón - Sera divertido...-
En ese momento Irina saco un puñal y se lo acerco a Simón al ojo derecho.
-Si no también puede sacarle los ojos, hablara igual-
Lujan apretó con fuerza los hombros de Simón y le susurro al oído.- No es solo una calienta pollas del quince, es también una asesina excepcional y hace tiempo que no mata, esta con el mono-
Simón supo en ese momento que su vida dependía de lo que dijera.

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