Bienvenido

NOTA IMPORTANTE

Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
juanmanuel-sagazombis.blogspot.com.es

Seguidores

sábado, 8 de octubre de 2011

Capitulo 123 : Habitacion con vistas , part 3

Magullado, sucio y dolorido. Así estaba Paco, tirado en medio del sótano con dos grilletes aprisionándole los tobillos. Con una mueca de dolor trato de sentarse apoyado en una pared. Lanzo una malediccion al viejo que momentos antes le había propinado una brutal paliza.
Para nada podía imaginarse que Sandra había acabado allí, ahora debía pensar en escapar y llevarla con el, le había hablado de la prisión de Alcoy donde los demás estaban refugiados, eso le daba esperanzas.
Escucho al viejo en el piso de arriba, estaba seguramente sacando el cadáver de la infectada para quemarlo en el patio, Paco miro el reloj que descansaba sobre una de las mesas del sótano.
-Las 13:59- murmuro
El viejo estaba apunto de hacer su salida diaria, con lo cual cogería a Sandra y la encerraría en algún sitio, solo esperaba que no se la llevara detrás a donde quiera que aquel viejo pirado fuese. No le expresaba la más mínima confianza.
¿De pronto somos sus hijos?. Ese viejo esta como una puta regadera.
Escucho nuevamente los pasos por el piso de arriba, iban de un lado a otro.
-Vamos, date el piro- pidió Paco- Date el piro para que podamos salir de esta casa de locos perdiendo el culo-
En ese momento se abrió la puerta del sótano y el viejo comenzó a bajar los escalones, cargaba con un maletín que Paco ya había visto antes, ahí estaban los sedantes.
-Tu hermana estará en casa, pero tu es mejor que duermas un rato, debes estar muy dolorido.¿ Verdad?-pregunto el hombre poniéndose en cuclillas frente a el.
-¡¡¡Que te follen puto carcamal!!!, estas mal de la puta sesera, no somos tus putos hijos-dijo Paco escupiéndole.
-Iñaki, Iñaki, Iñaki....siempre has sido un rebelde, pero pronto te meteré en cintura-
-¡¡¡¡Que no me llamo Iñaki!!!!, ni soy tu hijo-grito Paco.
-Veras Iñaki, las cosas ahí fuera han cambiado, el mundo ya no es como antes. Ahora es peligroso todo, no volveré a perderos ahora que tengo una nueva oportunidad- decía el viejo mientras preparaba una jeringuilla.
Era evidente que algo del pasado había acabado volviendo loco a aquel viejo. Algo verdaderamente traumatizante, pero Paco no podía sentir lastima de aquel que lo retenía contra su voluntad y que momentos antes le había estado golpeando.
El viejo le inyecto el contenido de la jeringuilla en el cuello y luego le sonrió.
-No era mi intención hacerte tanto daño, espero que me perdones-dijo el viejo dándole una palmada en la mejilla.
Poco a poco el sedante fue haciendo efecto y Paco se quedo profundamente dormido.

Ramiro subió de nuevo al piso de arriba justo cuando Sandra daba golpes en la puerta. Este se acerco y abrió la puerta, cuando la vio con el pijama puesto sonrió.
-Era de mama-
Sandra no contesto, se limito a mirar los restos de sangre del salón.
-Ahora papa tiene que salir, te dejare estar fuera de tu habitación si me prometes que no intentaras salir. En la salita tienes la tele y el DVD donde podrás ver todo lo que quieras-
Sandra asintió y el viejo le dio un beso en la frente.
-Volveré enseguida-
Después de eso el viejo salió de la casa y al poco rato lo vio salir de allí montado en una camioneta con dos perros Doberman. Era el momento que Sandra había estado esperando, era el momento de escapar.
Sandra se acerco al pomo de la puerta de la entrada y trato de girarlo, pero estaba cerrado con llave.
-Perfecto...-susurro
Tenia que pensar algo deprisa, algo que le permitiera salir de allí antes de que aquel demente volviese.
********************************
Recorrimos los primeros pasillos del ayuntamiento con cautela. No sabíamos lo que nos podía salir de golpe al doblar una esquina, Abel iba el primero. Mientras andábamos no podía evitar fijarme en las paredes, estaban llenas de cuadros con retratos de personajes que me daban la impresión de ser de hace siglos. El tiempo transcurrido desde que el ayuntamiento fue abandonado le daba a la estancia un aspecto tétrico, las paredes estaban ennegrecidas y tenían manchas de humedad.
Seguíamos el pitido del rastreador, pero parecía que nunca íbamos a llegar a nuestro objetivo, aquel lugar era enorme. De vez en cuando escuchábamos como si alguien caminara sobre cristales rotos, lo cual era evidente de que se trataba. A cada paso que dábamos podíamos escuchar los gemidos más cercanos, algunos infectados habían entrado en el edificio quizás persiguiendo a Ray.
-Vane.¿ A cuanto esta ahora?-pregunto Abel
-Nos aproximamos-contesto Vanesa
Llegamos a una especie de sala de reuniones completamente vacía, había mas cuadros con personajes de hace siglos.
-Esto es siniestro con ganas-dijo Andrea a mis espaldas.
En ese momento vimos algo moverse detrás de uno de los escritorios, al verlo, Hawkins se adelanto.
-¿Es Ray?-
-No-contesto Vanesa.
No tardamos en ver a una joven salir arrastrándose hacia nosotros, parecía reciente. Esta se acerco hasta Abel y este la aparto de una patada, luego le piso la cabeza.
-Sigamos antes de que aparezcan mas-
Seguimos andando por el interior sin darnos cuenta de que Eder se iba quedando atrás.

Eder se sentía raro, sus manos le temblaban y se notaba caliente, tenía fiebre. Comenzó a sudar a mares, entonces el Benito reparo en su estado.
-¡Eh tío!, ¿Estas bien?-
-Si, no es nada-contesto Eder
-Tienes mala cara-dijo Benito sin dejar de mirarle.
-Te digo que estoy bien-
Pero Eder sabia que no estaba bien, su corazón estaba acelerado y la fiebre cada vez lo agotaba mas, esa sanguijuela le había pasado algo, empezó a temer lo que era, y temió más que los demás se dieran cuenta. Pensó en decirlo, pero si era una falsa alarma y los demás se asustaban, podía acabar con una bala en la cabeza por error. No debía decir nada, mejor se lo callaba. Mientras caminaba notaba que el pie donde había estado la sanguijuela, le ardía, era como si alguien le estuviese prendiendo fuego. Poco a poco se iba separando del grupo, la vista se le nublaba y las nauseas no paraban de aumentar.
-Joder...esto no. Por favor-se dijo así mismo mientras se paraba para tomar aire.
Cuando levanto la vista para continuar, los demás ya no estaban, solo escuchaba sus voces lejanas, susurraban.
Eder se fue dejando caer, el ardor del pie había pasado a ser dolor, un dolor penetrante como si alguien hurgara en la herida.
Eder se desplomo en el suelo.
***********************
Ramiro había encontrado una tienda de ultramarinos que aun no había sido saqueada, todo un alivio. Cargo todo lo que pudo en la camioneta.
Sus perros estaban dando buena cuenta del cadáver del dependiente que yacía sobre una montaña de latas de melocotón, momentos antes le había volado la tapa de los sesos cuando este le recibió con los brazos extendidos hacia el.
-Lo siento Jacinto, otra vez será- murmuro Ramiro
Como si aun no tuviese suficiente fue a  la trastienda y allí vio lo que andaba buscando, los sedantes que aquel tipo vendía de forma ilegal, cargo la caja y volvió a la camioneta.
Cuando salió se encontró con el recibimiento de una anciana que todavía sujetaba un bastón y sus podridas caderas la hacían doblarse hacia la derecha. Ramiro la reconoció al instante, era Virtudes, la dueña del jardín de infancia, la que una vez fue la profesora de sus hijos.
-Buenas tardes Virtu-dijo Ramiro acercándose con la escopeta por delante.
Virtudes alzo la vista todo lo que pudo y alargo el brazo agarrándole el cañón de la escopeta, Ramiro la aparto de forma brusca, luego apoyo el cañón en la cabeza y disparo.
Los sesos de Virtudes acabaron desparramados por el suelo.
Ramiro lanzo un silbido para llamar a sus perros y estos aparecieron a la carrera subiendo se un salto a la parte trasera de la camioneta.
Era hora de volver a casa con su niña.

Sandra había intentado abrir la puerta principal de todas las formas posibles, no hubo manera. Tampoco sabía lo que tardaría en volver aquel maldito lunático, decidió dejarlo por imposible. Entonces decidió que era bueno investigar donde estaba, subió a la habitación donde se había despertado y miro por la ventana, lo único que vio fueron arboles, pinos en realidad, lo que indicaba que estaba en la montaña, lo que no sabia en que parte de ella, si por lo menos pudiese salir.
Desde la ventana donde estaba pudo ver un montón de huesos calcinados, probablemente de la infectada que el viejo había metido en la casa hacia un buen rato.
-Deja de husmear, puede que no tarde en volver y si te pilla fisgoneando te la vas a cargar-se dijo a si misma.
Pero Sandra se ignoro a si misma, tenia una sola obsesión, salir de aquella casa y volver con los suyos, su única y verdadera familia desde que el mundo dejara de pertenecerles para pertenecer a los infectados o no muertos.
De pronto pensó en buscar a Paco, el quizás podría ayudarla. Bajo de nuevo al piso de abajo y comenzó a abrir puertas, no estaba en ninguna, tan solo le quedaba la del sótano, cuando la abrió y bajo las escaleras lo vio, allí estaba Paco profundamente dormido.
-Paco, Paco. Despierta. Vamos-dijo Sandra mientras le daba pequeñas palmadas en las mejillas- El tiempo se nos acaba, tienes que despertar-
Paco no contestaba, estaba sumido en un profundo sueño. Fue entonces cuando Sandra reparo en la jeringuilla vacía que había en el suelo a unos metros de ella. Cuando la vio y se dio cuenta de que estaba vacía, enseguida supo que Paco seguiría inconsciente mucho rato, eso claro si la cantidad de sedante no lo mataba.
-¿Quien es este viejo en realidad?-se pregunto Sandra
Con Paco era imposible contar en esos momentos, tendría que arreglárselas ella sola, pero de nuevo pensó en que no sabia donde estaba y en que aunque escapase, sin armas y desorientada, los infectados acabarían con ella.
-Estas muy jodida amiga-se dijo
Paco no reaccionaba y Sandra tendría que pensar algo rápido, tenia que trazar un plan de huida, estudiar los movimientos de su enemigo y jugársela a su debido tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario