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sábado, 8 de octubre de 2011

Capitulo 123 : Habitacion con vistas , part 2

Sandra fue conducida de la mano a través de un pasillo, ella observaba las fotos que habían en las paredes, en ellas aparecía aquel viejo junto a una chica joven. Sandra se fijo que aquella chica era idéntica a ella. En ese momento comprendió el porque ese hombre la tenia allí, la había tomado por su hija.
Después de bajar las escaleras, aquel hombre la llevo hasta el salón, allí estaba la mesa puesta, sobre ella había cuatro vasos, cuatro platos y una jarra trasparente donde se podía ver el agua, esta estaba sucia. Al otro extremo de la mesa había alguien maniatado y con una capucha.
El hombre la llevo hasta la mesa y le dijo que se sentara, Sandra lo hizo sin rechistar, no era nada prudente hacer enfadar a aquella mole demente. Cuando Sandra vio lo que había en el plato casi vomito otra vez, se trataba de una especie de papilla de color verde negruzco que olía a rayos.
-¿Que es esto?-se atrevió a preguntar Sandra
-Tu comida favorita, siéntate, hoy vino a vernos tu hermano Iñaki-
Sandra volvió a mirar al encapuchado que tenia enfrente al otro lado de la mesa, esa persona respiraba agitadamente, lo que le daba a Sandra la pista de que aquel chico no estaba allí por gusto. El hombre también tomo asiento justo en un lado de la mesa, quedando en el medio de los dos, Sandra pudo observar la sonrisa que esbozaba aquel maldito viejo, una sonrisa de satisfacción.
En ese momento Sandra miro el asiento vacío, era como si aquel hombre esperase a alguien mas.
-Otro mas como el no, por favor-pensó Sandra sintiendo una tensión que le daba ganas de echarse a llorar.
El hombre acerco su mano al de la capucha y la quito con un rápido movimiento dejando el rostro al descubierto, Sandra tuvo que contener un grito al comprobar quien era, se trataba de Paco, este estaba amordazado y tenia la cara llena de cortes y moratones provocados por constantes palizas, este la miraba con mirada estupefacta, el hombre le quito la mordaza y Paco movió la cabeza para escupir los hilillos que se le habían quedado en la boca, pero no dijo nada, se limitaba a mirar a Sandra.
-Siento que tengas que ver a tu hermano así María, pero anoche volvió a llegar borracho a casa y ya sabes que no me gusta, pídele disculpas a tu hermana por tu comportamiento-le espeto el hombre.
Paco guardo silencio y solo miraba al hombre con odio.
-Estoy esperando-dijo el viejo.
Paco no dijo nada. Entonces como si una descarga de furia envolviese al hombre, este golpeo a Paco y le metió la cabeza dentro del plato de puré verde, cuando la levanto, Paco comenzó a toser y a escupir aquel asqueroso puré.
-Que te oiga alto y claro, di " siento mi comportamiento"-
-Siento mi comportamiento-susurro Paco
Seguidamente el hombre le dio un beso en la frente y después con un trapo le limpió los restos de puré de la cara.
-Siento ser tan severo, pero si no aprendes modales tendré que castigarte, no puedes ser un mal ejemplo para tu hermanita. Bien, hora de bendecir la mesa-
Paco y Sandra cruzaron una mirada, aquel hombre estaba completamente loco y ambos estaban en sus garras. Un temblor recorrió el cuerpo de Sandra, estaba aterrorizada ante aquel viejo.
-¿Es que no vais a bendecir la mesa?....ohhh, claro. Se me olvidaba, aun no estamos todos, vengo enseguida-dijo el hombre mientras se levantaba de la mesa y se alejaba hacia la cocina.
A los pocos segundos salió con una especie de palo que acababa en una especie de correa, algo similar con lo que agarraban a los perros en las perreras.
-No os mováis, voy a por vuestra madre-
El viejo salió por la puerta del salón hacia el exterior. Ese momento lo aprovecho Sandra para acercarse corriendo a Paco y tratar de quitarle las esposas.
-¿Que coño haces tu aquí en casa de este loco?, tienes que marcharte ahora mismo, no te imaginas lo tarado que esta-Paco miro como iba vestida Sandra- Vale, olvida lo que dije de la locura, sal de aquí y huye lo mas deprisa que puedas-
-¿Quien es este tipo?-pregunto Sandra
-No lo se, el muy cabrón me cogió en Picassent y cuando quise darme cuenta estaba en el sótano de esta puta casa-contesto Paco
-Necesito la llave de las esposas o no podre soltarte-replico Sandra
-Olvídate de mi y sálvate tu-contesto Paco- No tardara en volver, aprovecha ahora y escapa-
-No me iré sin ti, los demás están en una cárcel en Alcoy, iremos con ellos-contesto Sandra.
-¿Están vivos?,¿todos?-pregunto Paco con emoción
-Si, la mayoría, hay mas gente con nosotros, es una larga historia que ya te contare..-
La frase de Sandra se corto de golpe cuando escucho un ruido en la entrada, como si se rompiese un jarrón, el viejo estaba dentro otra vez. Con un rápido movimiento volvió a su silla y espero. Lo que vio a continuación la dejo helada de terror, aquel viejo llevaba atada a una infectada con la correa, luego como si fuese un león, se arrojo sobre la infectada y la inmovilizo sentándola en la silla que había libre, luego con dos esposas la dejo agarrada a la silla mientras la infectada miraba a los lados y lanzaba dentelladas hacia Sandra.
-Ya estamos todos, saludad a vuestra madre-dijo el viejo
Sandra no podía dejar de mirar a la infectada que se sacudía en la silla, su olor estaba comenzando a impregnar todo el salón, algo que el hombre no parecía notar, este se limito a cerrar los ojos y juntar las manos en forma de oración.
-Es hora de rezar-el viejo miro a Sandra y a Paco-¿Que os pasa?...¡¡¡¡¡Rezad!!!!!-
La expresión afable de aquel hombre había cambiado de golpe, estaba rojo de furia, no tardo en dirigirle una mirada a Paco.
-Seguro que la has puesto contra mí-
Paco presa del pánico comenzó a negar con la cabeza.
-No, yo no, yo no....-
Sandra junto las manos y comenzó a orar mientras el hombre la observaba con devoción.
-Señor, te damos las gracias por los alimentos que vamos a tomar y te agradecemos que nos permitas seguir en el paraíso un día mas, líbranos de los seres enviados por satán y protégenos como tales que somos tus siervos, amen-
El viejo esbozo una sonrisa al tiempo que unas lagrimas aparecían en sus grises ojos, seguidamente acaricio la mejilla de Sandra.
-Fue precioso cariño-
El hombre cogió la cuchara de Sandra y la introdujo en el plato, seguidamente la alzo y la comenzó a dirigir a la boca de Sandra.
-Aquí llega el avión-
Sandra no tuvo mas remedio que dejar que el viejo metiese aquel mejunje verde en su boca, no tardo en notar el asqueroso sabor de aquello, y el olor de la infectada complicaba que pudiera tragarse aquello. Las arcadas no tardaron en llegar y Sandra no las pudo controlar, acabo vomitando sobre el plato.
-¡¡¡Déjala pedazo de cabrón!!!-exclamo Paco al ver que aquel viejo no cesaba en su empeño de darle de comer.
El viejo seguía metiéndole cucharadas en la boca simulando que eran aviones, concediendo a la escena un tinte macabro. Paco se sacudía en la silla tratando de liberarse, pero las esposas no cedían.
-¡¡¡¡Suéltala!!!!!-grito de nuevo.
El viejo en ese momento se giro hacia el y con un rápido movimiento le incrusto el puño en la cara.
Paco noto como su nariz se rompía al contacto con aquel enorme puño, seguidamente cayo de espaldas arrastrando tras de si la silla a la que se encontraba sujeto.
-No dije que hablaras pequeño bastardo-dijo el hombre poniéndose de pie y acercándose a un dolorido Paco que estaba en el suelo.
Fue en ese momento cuando la infectada, rasgándose la piel y los tendones, logro soltarse de sus ataduras, fijándose instantáneamente en Sandra. La infectada no tardo nada en lanzarse sobre ella, las dos cayeron al suelo y comenzaron a forcejear. Cada vez la boca de la infectada estaba mas cerca de su cara, si la mordía, estaría acabada.
De pronto algo tiro de la infectada hacia arriba. Era aquel viejo, con un empujón la lanzo a un lado del salón, el viejo cogió una silla y le asesto un golpe en la cabeza tirándola al suelo, una vez en el suelo la golpeo repetidas veces hasta que la cabeza de la infectada quedo reducida a una masa deforme de carne, trozos de cráneo y sesos desparramados.
-La comida se acabo, cada uno a su habitación-dijo el hombre
Cuando Sandra se puso en pie vio que estaba sucia. El hombre también se percato de eso y se acerco a ella mientras Sandra retrocedía, no sabia de que era capaz aquel demente que había cambiado su expresión afable por la expresión de furia que ahora sus ojos irradiaban, era como estar viendo al mismo diablo.
-Debes darte un baño-dijo el viejo al tiempo que la cogía del brazo y se la llevaba a rastras.
Aquel viejo la llevo hasta el cuarto de baño y la empujo al interior, luego Sandra escucho como cerraba con llave desde fuera.
-No salgas hasta que estés completamente limpia-
Aquello era una locura, enfermiza y brutal. Sandra estaba como perdida, su cabeza le seguía dando vueltas y el miedo que sentía hacia aquel viejo no ayudaba. Mientras estaba en el cuarto de baño escucho golpes y quejidos, enseguida supo que aquel hombre estaba golpeando a Paco.
-Tienes que salir de aquí cuanto antes. Paco...lo necesitas para escapar y salir de esta-le decía su voz interior una y otra vez.
Pero decirlo no era tan fácil como hacerlo, menos todavía cuando las piernas le temblaban de una forma casi frenética, tenia miedo, mas que miedo era pavor.

Al cabo de un rato, Sandra opto por darse el baño, no era conveniente hacer enfadar a aquel maldito viejo, su vida podría depender de ello, y si quería seguir viva, tendría que esperar pacientemente a que el viejo bajara la guardia y así poder escapar de esa maldita prisión.
Mientras se daba el baño no pudo evitar pensar en los demás, aquellos que esperaban en la prisión, nunca debió dejarla atrás, ahora todo se había estropeado.
Echaba de menos a Yako, su perro, lo había dejado al cuidado de Almudena y confiaba en ella, pero necesitaba verlo, en ese momento la voz del hombre se escucho.
-¿Esta el agua a tu gusto mi niña?-
Volvía a sonar con aquel tono afable, aun asi a Sandra se le helaba la sangre cada vez que lo escuchaba.
-Tienes que tenerlo contento, cuanto mas contento mas simpático, no lo cabrees-le dijo la voz de su interior.
-Si. Si papa, toda esta bien-contesto Sandra

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