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viernes, 19 de agosto de 2011

Capitulo 120 , Vidas perdidas , part 1

Cuando Paco abrió los ojos vio que se encontraba en una especie de sótano. No recordaba mucho, recordaba que había sido aturdido por una granada de gas en Picassent y vagamente recordaba haberse visto metido en el maletero de un vehículo con destino a quien sabe donde.

Paco alzo la cabeza un poco mas y se percato que estaba atado a un sillón, tenia las dos manos agarradas a los posa brazos por unos brazaletes.

-¿Donde estoy?-se pregunto Paco

En esos momentos escucho pasos, la puerta del sótano se abrió y vio a alguien, se trataba de alguien cubierto con una gabardina negra y cubría su rostro con un pasamontañas. Parecía un hombre grande y entre sus manos llevaba una bandeja con comida.

-¿Quien cojones eres tu?-pregunto Paco mirando a su captor.

El desconocido no contesto, se limito a sentarse en un taburete delante de Paco. Cuando Paco vio la comida sintió mucha hambre, pero no sabia si aceptar la comida que el hombre le ofrecía.

-Come...-susurro el hombre

-No lo hare....-contesto Paco mirando al hombre a los ojos grises que se ocultaba tras el pasamontañas.

El hombre no contesto, con un rápido movimiento, el hombre cogió a Paco por las mejillas y le obligo a abrir la boca, luego le introdujo la cuchara con algo de sopa.

Paco se quemo la garganta y comenzó a toser, la sopa tenia un sabor asqueroso.

-Pero.....¿Que coño estas haciendo tarado?-pregunto Paco

El hombre no contesto, volvió a meterle otra cucharada en la boca.

-¡¡¡¡Basta pedazo de cabrón!!!!-contesto Paco

Con este ultimo grito de Paco el hombre pareció ofenderse, tiro la bandeja a un lado y luego le propino un golpe a Paco en la cara con el puño cerrado.

Paco se mareo, aquel hombre tenia mucha fuerza. Otro golpe en el lado contrario le hizo vomitar todo lo que había comido, ese hombre era muy fuerte y el lo estaba sintiendo en sus carnes.

-Los niños malos merecen ser castigados-susurro el hombre.

-¿Pero que me estas contando?-pregunto Paco

-Te dejare aquí abajo...para que reflexiones niño-contesto el hombre antes de desaparecer escaleras arriba.

Paco se vio solo, no entendía nada. ¿Quien era ese tipo?

Ramiro Cervantes cerro la puerta del sótano tras de si y camino hacia el salón de su casa. Era una casa bastante grande a las afueras de Bocairent, tenia tres pisos y un sótano. Los infectados apenas se acercaban por allí. Pero para evitarse posibles sorpresas desagradables había reforzado todas las puertas y ventanas de la casa y levantado una barricada. Era imposible que un infectado penetrara en su refugio.

Ramiro se quito el pasamontañas y dejo al descubierto su rostro. El rostro de un hombre entrado en años, rozando los setenta. Pese a su edad, era un hombre corpulento y alto.

En sus tiempos había sido un condecorado policía.

Ahora, tras el apocalipsis era solo un viejo solitario que sobrevivía cada día con lo que tenía al alcance, hasta ahora le había ido bien, se cuidaba y hacia ejercicio cada día, ese era su manual de supervivencia.

"Si quieres seguir vivo imponte a las circunstancias"

Ese era el lema que el mismo se repetía. Ramiro tenía sus manías como todos, no podía pasar un día sin darse una ducha, no podía pasar un día sin subirse al tejado y observar el pueblo de Bocairent y ver como los "Grises" deambulaban por sus calles, a los que no conocía de su vida anterior, se los imaginaba como serian en vida.

A los que ya conocía simplemente los ignoraba, era más divertido imaginarse la vida de los desconocidos, había adjudicado ya una vida a varios grises, veía a la "Gris de pelo rubio" que tan solo llevaba una minifalda de color blanco ahora de color rojo sangre, esa según Ramiro había sido una prostituta de algún bar de alterne cercano. Había otro gris al que había bautizado como " Abel el cascabel" debido a que llevaba varios cascabeles colgando del cuello y pudo imaginarse que en vida se trataba de un pobre diablo que para ganarse el pan o el chupito diario deambulaba por las calles vendiendo esa porquería a un euro, con la excusa de que lo necesitaba para comer y luego se ponía ciego de alcohol en cualquier bar del pueblo.

Ramiro había bautizado a una gris como "Cintia gruñidos" debido a que últimamente merodeaba mucho por la casa y soltaba gruñidos que parecían salido de un cachorro de perro. Ramiro se divertía así, poniéndoles motes y observándolos. Era como un juego, un juego muy divertido.

Solo los gritos de su huésped lo sacaban de su mundo, incluso a veces le habían sacado de sus fantasías sexuales donde se acostaba con la "gris de pelo rubio" cuando a esta se la imaginaba todavía humana.

-¡¡¡¡¡¡Suéltame pedazo de hijo de puta!!!!!!!!-

Ramiro había encontrado a su huésped a solas en una terraza de Picassent y lo había dejado inconsciente con una granada de humo, lo había llevado en el maletero hasta su casa.

Esa era otra manía de Ramiro, dar vueltas con su coche por la comunidad Valenciana para recoger provisiones, ya que sus constantes idas y venidas por Bocairent y la presencia de innumerables saqueadores habían acabado dejando todas las tiendas del pueblo sin un solo alimento en buen estado.

Otro grito de su huésped lo hizo enfadar y se acerco al cuarto de baño, abrió el botiquín y saco una jeringuilla, la lleno de sedante y se dirigió a la puerta del sótano mientras se enfundaba de nuevo el pasamontañas, no quería que su huésped viera el rostro, le producía vergüenza.

-¡¡¡¡¡Maldita sea!!!!!!,¡¡¡¡¡¡Suéltame!!!!!!!-le grito el huésped

Ramiro no dijo nada, avanzo con paso rápido y le inyecto el contenido de la jeringuilla en el cuello, el huésped no tardo en quedarse dormido de nuevo.

-Dulces sueños niño-dijo Ramiro quitándose el pasamontañas y seguidamente besando a el huésped en la frente.

***********************************

El helicóptero era lo bastante grande como para que pudieran caber mas de ocho personas. Philip lo miraba buscándole posibles daños irreparables.

-¿Como lo ves?-pregunte yo

-Hay orificios de bala y es posible que hayan dañado algo interno, no lo sabré cierto hasta que no lo compruebe mejor-contesto el francés mirándome.

-¿Cuanto te llevara?-pregunto Luci

-Horas...-respondió Philip

-Pues ponte con ello ya-dije yo

Héctor se encontraba en el interior trasteando con la radio mientras buscaba la frecuencia que usaban en la cárcel. Necesitaba informar del hallazgo del helicóptero y dar las coordenadas de donde nos encontrábamos, quizás la ayuda de Narciso nos fuera útil para reparar el helicóptero.

-¿Encuentras la frecuencia?-pregunto Andrea

-Estoy en ello, pero esta radio esta jodida-contesto Héctor

-Deberíamos haber traído con nosotros algunos pinganillos, estaríamos comunicados-dijo David asomándose por la ventanilla.

-No creo que esos trastos tengan tanto alcance-dijo Héctor

-Ya, ni yo. Seguramente no nos sirvieran para nada-añadió Andrea

Yo me acerque para ver como le iba a Héctor y entonces vi algo parpadeante en la parte trasera del helicóptero, era como una bombillita de color rojo.

-¿Habéis visto eso?-pregunte yo señalando la luz parpadeante.

Héctor la vio y se escurrió entre los trastos hasta ella, alargó la mano y saco un chaleco, por la cara que puso Héctor , parecía que pesaba.

-¿Y bien?-pregunto David

Héctor hurgo en el chaleco y saco el aparato que emitia la luz parpadeante.

-¿Que es eso?-pregunto Andrea

Héctor me lo paso y al mirarlo, llame a Santi y a Eder. Cuando estos se acercaron se quedaron mirando el aparato.

-¿Sabéis que es esto?-pregunte yo

-Parece un rastreador, últimamente se usaba para cuando los paracaidistas saltaban, para encontrarlos, cada uno de ellos lleva un aparato que informa de su posición-explico Santi.

-¿No los habías visto nunca?-pregunto Eder mirándome.

-En la televisión, pero no nunca uno de cerca. Aunque era militar no los vi. No era paracaidista-conteste yo

En ese momento Héctor saco también lo que parecía un teléfono, al verlo , se le ilumino la cara a Andrea.

-¿Es lo que pienso que es?-

-Es un teléfono vía satélite-contesto Philip desde fuera

-¿Funciona?-pregunto David emocionado.

Héctor comenzó a tocar botones y mostro una mueca de decepción.

-Esta muerto, cascado, frito.....no funciona-

-Guárdalo de todos modos, podremos repararlo. ¿No?-pregunte yo

-Supongo que si, quizás Eloy sepa algo de estos trastos-comento Héctor

-Yo se.....-contesto Philip

-Tu a lo tuyo-dijo Andrea mirando al francés que seguía con el helicóptero.

En ese momento el rastreador comenzó a emitir pitidos.

-¿Que le pasa a ese trasto ahora?-pregunto David

Andrea y Héctor lo miraron y su expresión cambio de golpe.

-Se acerca alguien-contesto Héctor

-¿De que estas hablando?-pregunto David

-Estos de aquí somos nosotros, es decir, el aparato- dijo Héctor señalando al centro de la pantalla- Pero ahora fíjate en este punto rojo que se mueve, viene hacia nosotros, eso es alguien-

-¿Podría ser un tripulante del helicóptero?-pregunto Santi

-Es lo más probable-conteste yo

Yo salí del helicóptero y reuní a los demás, estos estaban vigilando que no aparecieran infectados por la zona.

-¿Que pasa?,¿ya acabo el francés de trabajar?-pregunto Iván

-Aun no, pero hay algo mas, alguien se acerca hacia nosotros-conteste yo

-¿De que estas hablando?-pregunto Iván

-Te lo explicare luego, ahora mantened los ojos bien abiertos- mire a Héctor -¿En que dirección viene?-

-Por el norte-dijo Héctor señalando

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