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viernes, 12 de agosto de 2011

Capitulo 119 , Dolor , part 1

Marsella - Francia

Año 1961

Beatrix Roache comenzó a empujar con fuerza. El doctor aun no había llegado y el bebe no esperaba mas, iba a nacer. A los pies de su cama se encontraba su marido y tio Adrien, el cual se había casado con ella nueve meses antes. La joven de apenas veinte años no habia tenido mas opciones.

Beatrix estuvo de parto tres horas, cuando el bebe salió al mundo. Adrien no tardo en acercarse y acunarlo entre sus brazos, miro a su mujer y le hizo una caricia, lo había hecho bien, le había proporcionado un heredero, lo que el quería, un niño varón.

Cuando Beatrix vio a su hijo solo se le ocurrió un nombre.

Alphonse Roache.

Año 1968

Beatrix yacía en el suelo tras ser golpeada por su marido. Un Alphonse Roache de ocho años de edad contemplaba continuamente los abusos sexuales que su padre ejercía sobre su madre y las constantes palizas que mandaban a su madre a ver al medico. Todos los que lo conocían sabían a lo que Adrien sometía a su mujer, pero nadie hacia nada. Nadie se atrevía a ponerse ante su padre. Cuando Beatrix estaba demasiado maltrecha como para seguir golpeándola. Adrien tenia otra fijación. Su hijo.

Año 1973

Con trece años y como cualquier chico normal. Alphonse acudía al colegio. Su físico era el de niño regordete y no demasiado atractivo para las chicas. Sufría desprecios a diario. Aline la chica de sus sueños ni siquiera sabia que existía. Al contrario, Alphonse Roache era el objetivo de todas sus bromas, le escupían. Para ellos, Roache no era más que un sucio bastardo, el hijo del degenerado. Pese a todo eso, algo había en el corazón de Alphonse, algo crecía y eclipsaba la bondad del niño.

Odio, mucho odio.

Año 1974

El gato de Aline yacía a sus pies. Lo había estado golpeando hasta matarlo. Había partido su cuello con sus propias manos.

Días más tarde descubrió que disfrutaba con el dolor de los otros. Su madre había comenzado a mirarlo con miedo. Quizás por ser su hijo. Beatrix supo en que se estaba convirtiendo su hijo. En un monstruo.

Verano..

Beatrix había muerto. Alphonse ni siquiera derramo una lágrima. Simplemente se fue a casa de Jean, el novio de Aline. Un chaval de diecisiete años. Nada mas verle le golpeo con una piedra y luego se ensaño con el mientras sonreia,lo estaba disfrutando.

Jean fue encontrado días mas tarde en un pozo con el cuello roto , semanas mas tarde Aline apareció violada y asesinada en el sótano de los Roache. El crimen fue tan atroz que Adrien fue acusado y servido a la comunidad para que se tomaran la justicia por su mano.

Muerte merecida.

Año 1975

Alphonse Roache había sido adoptado por una familia adinerada que no podían tener hijos.

Claire y Alan Reding. Alphonse estaba con ellos por obligación. Le asqueaban, el era un maldito adultero que frecuentaba prostíbulos y ella era una sucia mujer a la que odiaba tanto como a Aline.

Año 1980

Alphonse Roache se había alistado en el ejército. Le encantaba empuñar armas y disparar. Era una sensación que lo llenaba de satisfacción. Aun así, en su corazón aun residía esa oscuridad que le hacia disfrutar con el dolor de los demás. Cada noche disfrutaba saliendo a la calle y asesinando a un vagabundo. Su comportamiento quizás fuera propio de un loco, pero aun así le gustaba hacer esas cosas y era lo bastante inteligente como para borrar sus huellas y no ser descubierto.

Año 1990

Con treinta años conoció a Cecile, una chica preciosa con la que no tardo en contraer matrimonio y comprarse una casa en Marsella. Con el tiempo descubrió que Cecile no podía darle hijos y eso la hizo odiarla. La odiaba tanto que necesitaba hacerle sentir dolor, su dolor.

Año 1993

Cecile se había quedado ciega a consecuencia de una paliza que le dio Alphonse. Pero ella nunca dijo que había sido el. El hecho de ser un reconocido héroe en Irak hacia que los demás miraran hacia otro lado. Nunca fue encarcelado. Alphonse al ver que gozaba de libre albedrio descargaba todo su odio en Cecile cada día. El dolor de su mujer le hacia disfrutar, era mejor que el sexo, el sexo que había aborrecido desde hacia tiempo.

Año 1998

La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas de la taberna donde se encontraba Roache tomándose una cerveza. En ese momento vio entrar un grupo de chicos, eran españoles y militares. Roache los miraba con el rabillo del ojo. Uno de ellos lo miro y se le acerco. Luego miro al dueño del bar.

-Ponme una cerveza-

Seguidamente el chico miro a Roache y Roache descubrió que no era tan chico. Tendría al menos treinta.

-Soy español. ¿Hablas mi idioma?-

Roache negó con la cabeza y el español sonrió para luego seguir hablando.

-Pero si parece que me entiendas. Me llamo Julio Molano y soy sargento. Me acerque a ti porque.....no vayas a pensar mal....porque te he reconocido ,¿sabes?. Eres Alphonse Roache, ese tan famoso por lo que hizo en Irak-

Roache le lanzo una mirada fulminante a aquel impertinente que se le había acercado con todo el descaro a hablarle de lo que no le importaba, no le importaba ni su nombre ni de donde era.

-Largo.....-contesto Roache

-Vaya. Así que es verdad. Todos los héroes militares sois tan ariscos que no se os puede decir nada. Bien que te den. Solo trataba de conocer a un ídolo....dime antes de irme. ¿Disfrutaste disparando a la cabeza de niños y mujeres?-

Roache se puso en pie y lanzo su copa contra la pared, luego miro a Molano con unos ojos cargados de furia. Deseaba romperle allí mismo la crisma y hacerle comer su propia mierda. Pero Roache se controlo, solo era un español impertinente. Roache se marcho de allí directo a casa.

Cuando Roache entro en casa escucho a su mujer llamarle. El subió las escaleras hasta su habitación y cuando abrió la puerta la vio tumbada. Como si una descarga eléctrica le recorriese el cuerpo. Roache dio un salto hacia la cama y comenzó a golpear a Cecile una y otra vez, lo estaba haciendo con una sonrisa en los labios. Lo estaba disfrutando.

Año 2008

Con el paso del tiempo Roache había ascendido hasta el grado de coronel. Era respetado y conocido, había aprendido varios idiomas entre ellos el español. En esos días la televisión hablaba de un extraño virus que hacia andar a los muertos, no se lo creyó hasta que lo vio con sus propios ojos. Cecile había muerto aquella mañana a consecuencia del virus gripal que había cogido meses antes. No habían pasado ni dos horas cuando Cecile volvía a moverse. La televisión hablaba de no acercarse a los infectados aunque estos fueran seres queridos. Roache se acerco a Celine y con su arma reglamentaria disparo contra ella repetidas veces, ella no moría y eso le hacia disfrutar, podía ver como se abrían orificios sanguinolentos en el cuerpo de su mujer y esta seguía moviéndose, la sensación que aquello le producía era increíble. Solo encontraba una pega, no parecía sentir nada de dolor, eso lo decepciono hasta el punto que decidió acabar de una vez por todas.

Roache disparo a la cabeza de su mujer y esta dejo de moverse, parecía ser que el punto débil de esos seres era la cabeza.

Poco después cuando las cosas se comenzaron a complicar a escala mundial y los ejércitos de Europa eran obligados a cooperar entre si. Roache fue llamado para dirigir el frente defensivo de Francia. Sus soldados eran los mejores, en especial el de origen Ruso, Zoran Lazarevick. Un tipo sin escrúpulos que no temía a nada ni nadie, era un lobo.

Cuando la defensa cayo, Roache y sus hombres tuvieron que retirarse y llegaron hasta España. Estaban rozando el año 2009.

España

4 de Mayo de 2009

Día 326 del Apocalipsis

La chica pelirroja salió de la tienda de lona acompañada por un soldado al que el había llamado. Había hecho un trato con ella. Pero era un trato que no pensaba cumplir, la había engañado para que ella hiciese su trabajo sucio. Quitarse de en medio a Lazarevick, este se había vuelto peligroso y seguramente estaba planeando matarle. Roache no podía permitirlo. Debía anticiparse a su enemigo. Y estaba usando el dolor y odio de la chica hacia Lazarevick en su propio beneficio.

Roache sonrió satisfecho.

Mientras Sole era conducida de vuelta a la casa no paraba de darle vueltas a lo que Roache le había dicho. Un trato, matar a Lazarevick a cambio de su libertad y de la de su marido. Era un trato que se le hacia interesante, si lo hacia, si mataba a Lazarevick , podría salir de allí y dejar atrás toda aquella mierda. ¿Pero podía fiarse de la palabra de un monstruo como Roache?.

¿Quien le aseguraba que cumpliría su palabra?.

Sole se llevo la mano al bolsillo y palpo las pastillas que tenia que meterle a Lazarevick en la bebida, lo haría esa noche, cuando la llevaran para que Lazarevick pudiese tener relaciones sexuales con ella. Violarla salvajemente más bien. Aunque se sentía asqueada por las continuas veces que Lazarevick la había penetrado y eyaculado dentro, ella había estudiado minuciosamente el ritual que precedía al acto sexual. Una copa de Wiski. Así lo haría, mientras Lazarevick no se diese cuenta, ella metería las pastillas en el wiski. Luego seria libre, ella y Miguel.

Cuando Sole fue empujada al interior de la casa, fue recibida por Magda y Natacha.

-¿Donde te llevaron?-pregunto Natacha.

Sole estuvo a punto de decirle la verdad y contárselo todo. Pero si lo hacia, corría el peligro de estropearlo todo. Ya había tenido suficiente.

-Nada....., Lazarevick me había llamado...-contesto Sole

-Algún día ese malnacido tendrá su merecido, no te preocupes-dijo Natacha.

Sole asintió. Realmente, Lazarevick tenía las horas contadas. Sole estaba decidida, nunca había matado a nadie, anteriormente ni se lo había planteado, pero ahora era diferente, quería hacerlo, quería matar a Lazarevick, lo haría y se cobraría los intereses.

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