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viernes, 24 de junio de 2011

Capitulo 112 , Promesa , part 1

Hacia casi dos días que había dejado atrás la prisión en mi intención de ir a recoger a Eva a su casa, estaba a día veinte de Abril. Las constantes lluvias me habían obligado a pararme más de lo que habría querido.

En esos momentos me encontraba en Puzol. Una vez más, después de dejarlo la última vez, había vuelto a mi pueblo natal. Una fuerte tormenta muy superior a las que había habido desde que deje la cárcel me había obligado a pararme en un bar cercano al instituto. El mismo instituto donde estábamos refugiados antes de dejar Puzol.

El bar presentaba un aspecto casi intacto. Solo había suciedad, basura y papeles por el suelo, aun así, hasta que pasase la tormenta era un buen refugio.

Había metido el Kuad dentro y me encontraba apoyado en el comiendo una lata de anchoas. Metí mi mano en la mochila que llevaba para sacar una botella de agua y vi que de dentro caía una fotografía. Al mirarla vi que era una foto de Lidia. En ella salía Lidia en un salón que seria el de su casa.

Sonreí al darme cuenta de que la había metido ella a propósito en la mochila sin que yo me diese cuenta. Al darle la vuelta vi que había algo escrito.

“Te dejo esa foto ahí para que por lo menos no te sientas solo y que puedas mirarme de vez en cuando. Se que cuando mas me mires mas me echaras de menos, pero eso es algo que debes asumir hasta que vuelvas y puedas abrazarme y besarme de nuevo, porque se que volveras.Lleva la foto cerca del corazón.

No te preocupes por la niña. Cuidare bien de ella y no le faltara de nada.

Te quiero."

Sonreí al tiempo que una lágrima me bajaba por la mejilla, luego guarde la fotografía en el bolsillo del pecho del chaleco.

-Descuida que volveré junto a ti amor-susurre

Después de comer y con la entrada bien asegurada y comprobada, decidí dormir un par de horas, esperaba que la tormenta hubiese amainado un poco cuando me despertase para poder seguir mí camino.

Me desperté con el sonido de la alarma del reloj, habían pasado dos horas desde que me había dormido. Me puse en pie y avance hacia la puerta del bar y vi que no había nadie ni nada fuera. La tormenta había amainado un poco nada más, pero ya no quería esperar más, debía seguir.

Me ajuste el chubasquero y prepare mi equipaje para salir. Una vez listo, abrí la puerta del bar y la persiana y arranque el Kuad. Mientras me alejaba del bar veía a varios infectados en la carretera deambulando, pero sin reparar en mi presencia pese al ruido del motor del kuad.

Llegue hasta lo que había sido mi calle y detuve el Kuad delante de mi portería. Delante de esta estaba el cine donde Lidia y Félix se refugiaron el día de la pandemia en Puzol. No pude evitar pensar en el destino.

Aparque el Kuad con sumo cuidado y comprobé que no hubiese ningún infectado a la vista. Se me ocurrió subir hasta la terraza de mi edificio. No era el mas alto, pero desde esa terraza y con los prismáticos vería con mejor perspectiva el camino que pretendía tomar para llegar hasta Castellón.

Note como la lluvia volvía a caer con fuerza y decidí meter el Kuad en mi portería, si seguía lloviendo así el camino seria complicado. Empuje el Kuad y una vez dentro de la portería eche un ultimo vistazo a la calle, no había ningún infectado que pudiese haberme localizado.

Cerré la puerta de la entrada y me quede en silencio mientras preparaba el silenciador de mi arma, debía estar preparado.

Comencé a subir las escaleras con la pistola apuntando por delante. Salvo por el sonido de la lluvia en el exterior cayendo como si la lanzaran con cubos, era todo silencio. Ni un gemido, ni olor a podredumbre.

Nada.

Llegue hasta la terraza y me asome por el lado que daba a mi calle. Allí no se veía nada. Corrí por la terraza y me asome por el otro lado, cogí los prismáticos y me los lleve a la cara para observar el camino que debía tomar. Por ese lado había una docena de infectados desperdigados. El camino era el siguiente.

Salir de la portería y recorrer mi calle hasta la avenida principal. Una vez allí torcer a la derecha y seguir recto cuatro manzanas hasta llegar a un parking junto a la vía del tren donde había una puerta de hierro que conectaba directamente con las vías. Había pensado que las vías del tren eran la mejor opción para llegar hasta Castellón debido a que allí no había infectados o había muy pocos.

El camino hasta el punto al que quería ir era algo mas complicado, no podía ver mucho y no quería llevarme la desagradable sorpresa de encontrarme una horda al doblar la esquina.

Me di media vuelta y guarde los prismáticos, luego volví a la escalera. Estaba totalmente mojado, comencé a bajar las escaleras y llegue al rellano donde estaba mi casa.

Sentí cierta nostalgia, pero no me pare, seguí bajando los escalones y llegue hasta el Kuad. Luego abrí nuevamente la puerta y entonces me quede parado. Ante la portería había una silueta parada. Se trataba de un infectado vestido de militar, su ropa estaba manchada de sangre y completamente rasgada, su cara estaba casi deformada por la descomposición, pero al vérsela en corazón casi se me para.

-No me jodas.....-

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La lluvia era torrencial y Vicky se había quedado obligada en el interior de la celda con Lidia. Desde la ventana observaba como algunos relámpagos cruzaban el cielo.

Lidia entro en la celda seguida de Sandra y Almudena.

-¿Que haces Vicky?-pregunto Lidia

-Pienso en papa. Me da miedo que no vuelva-contesto Vicky dándose la vuelta y mirando a las tres chicas.

Vicky reparo en ese momento que no estaba Yako allí, quizás el perro estaba durmiendo en alguna parte del pabellón. En ese momento escucharon el ruido de un arma al dispararse. Nada mas escuchar el ruido Lidia hizo que Vicky se escondiese debajo de la litera.

-¿Que ocurre mama?, ¿entraron los monstruos?-pregunto Vicky

-Puede ser. Quédate aquí debajo-dijo Lidia

Sandra, Almudena y Lidia salieron de la celda y se asomaron a la pasarela. En el piso de abajo vieron pasar a Iván y a David corriendo.

-¿Que pasa?-pregunto Sandra

-¿Están dentro?-pregunto Lidia mirando a Iván

-No creo. Pero el tiro sonó aquí dentro. Si hubiesen entrado lo sabríamos, Andrea y Luci están en las torretas- contesto Iván

No tardaron en escuchar el grito de una chica. Todos los del grupo llegaron a la celda de donde comenzaba a asomar un rio de sangre. Cuando llegaron vieron como Cristina salía retrocediendo.

-¡¡¡Cris! Que ha pasado?-pregunto Cesar avanzando hacia ella y cogiéndola de los hombros.

-Se ha.... se ha matado...d. delante de mi-balbuceo Cristina

Cesar y los demás miraron al interior de la celda y detrás de la litera vieron los pies de alguien y debajo del cuerpo surgía el rio de sangre.

Lidia entro corriendo y se lanzo sobre el cuerpo, se trataba de una chica.

-¡¡¡¡Es Felicia!!!!! Aun respira, pero su respiración es muy débil, la bala le atravesó la cabeza sin tocar el cerebro-comenzó a gritar Lidia.

Cesar también se lanzo sobre el cuerpo y trato de incorporarla.

-No la muevas, no lo hagas-replico Lidia apartando a Cesar.

-¿Que coño hacemos ahora?-pregunto Cesar

-Toallas limpias, hay que taponar la herida e impedir que se desangre mas-dijo Lidia

Rafa se encontraba en su celda. Había escuchado el disparo y seguidamente los gritos. Sabía que algo había pasado. Una vez mas su presentimiento había acertado. Sabía que algo malo iba a pasar. Y así había sido....

*******************************************

El infectado dio un par de pasos hacia mí y me quede mirando su cara. Era Molano. Este abrió la boca y emitió un gemido al tiempo que alzaba los brazos en dirección a mí. Retrocedí un poco sin dejar de mirar al que una vez fue el sargento de mi sección, era el mismo hombre que casi me mato en una ocasión y que casi mato a mis compañeros. Era el mismo hombre al que veía en mis alucinaciones , era el mismo al que yo lance contra una horda de infectados y el mismo que gritaba de terror al tiempo que lo devoraban en el instituto.

Molano presentaba un aspecto totalmente demacrado, debajo de su camisa se podía deducir un buen agujero de donde seguramente habían arrancado sus tripas. Yo alce el arma y le apunte a la cabeza. Pero no dispare.

- En una ocasión me dijiste que si me infectaba yo o alguien no dudarías en disparar porque así lo librarías de esa pesadez de ser una criatura sin alma. Todo eso ocurrió antes de que la cabeza se te fuera del todo. No se si en alguna parte de ese cerebro putrefacto aun perdura algún flash de aquello o algún tipo de recuerdo-

Molano siguió avanzando al tiempo que yo retrocedía para evitar que me agarrara. Molano se movía de forma torpe y de vez en cuando se tropezaba.

-No tienes ni idea del tiempo que me estuve culpando por tu culpa. Ni las veces que te veía de pie mirándome y culpándome. Pensé que había perdido la cabeza. Y ahora después de tanto tiempo aquí te encuentro, frente a mí-

Molano estaba a un metro de mi y ya casi me tenia agarrado.

-Hoy te librare de esa pesadez...adiós sargento-

En ese momento dispare y la bala entro por el entrecejo y la cabeza de Molano estallo por detrás. De su cabeza salieron volando sesos y trozos de cráneo, luego se desplomo y yo me apoye en una pared.

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