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miércoles, 22 de mayo de 2013

Capitulo 197: Guerra, part 4



Sole se había empezado a dar cuenta de que había comenzado a entrar agua en la barca y que acabarían hundiéndose. En un principio se sintió engañada por Félix, el no le había dicho nada, pero luego se dio cuenta de que había sido lo mejor, nada ni nadie podría salvarles. Los que habían puesto allí las bombas ya habían muerto u huido y si cualquiera de sus compañeros trataba de salvarlos, morirían ellos y el al mismo tiempo en la explosión, Félix sabía eso cuando le dijo a David que se marchara, Félix había asumido ya su final.
-Félix…- comenzó a decir Sole. –Quiero que sepas que no te culpo de nada, aunque me hayas ocultado que la barca se hunde con nosotros dentro. No querías preocuparme y deseabas que esto fuese rápido, casi sin darnos cuenta, al menos se que no estaré sola cuando llegue mi hora, se que tu estarás conmigo- Félix no respondía, Sole solo escuchaba sus sollozos, por lo tanto supo que estaba llorando. La barca estaba apunto de hundirse. –Se que nos pasará una vez muertos ahí abajo, reviviremos y seremos No Muertos, pero nuestras almas ya no estarán ahí, habrán abandonado esos cuerpos y habrán ido a un lugar mejor donde nos reencontraremos con nuestros seres queridos, con nuestros amigos y tu y yo. Estaremos felices para siempre-
-Sole, yo no se si existe ese lugar, pero cuando pase lo que tiene que pasar estaremos juntos-
El agua casi cubría sus cabezas cuando ambos se dieron un último beso, luego se pusieron espalda contra espalda para agarrarse las manos con fuerza, al menos eso era lo único que no les habían quitado. No culpaban a David por no haber podido salvarles, solo culpaban a los que les habían metido en aquella barca y a los No Muertos que habían llevado al mundo a la destrucción.
Finalmente la barca se hundió y tanto Félix, como Sole como los explosivos que estaban atados a ellos se fueron seis metros hacia el fondo mientras contenían la respiración. La muerte no tardaría en llegar.
*****
Sandra y Vanesa habían acelerado el paso en el momento que habían comenzado a escuchar los disparos y las explosiones que venían del parque del retiro, algo gordo se había liado allí, lo supieron antes, cuando vieron avanzar a las hordas en la misma dirección que pretendían ir, lo que les había obligado a detenerse en un par de ocasiones, pero cuando el estruendo comenzó no le dieron más importancia y comenzaron a correr para llegar lo antes posible y poder ayudar así a sus compañeros en caso de que lo necesitasen.
Las dos chicas doblaron una esquina y allí se encontraron con un vehículo militar español, a su lado había dos soldados hablando.
-Joder tío. Beltrán la ha liado buena, ahí no se ha salvado ni el tato, ha sido tal el jaleo que todos los podridos de la ciudad deben estar allí. Espero que no tarden en volver porque me quiero largar de aquí-
-Podríamos largarnos ya y que les den, no me encuentro seguro en estas putas calles, además, Beltrán esta como una cabra-
-Cierto, por eso prefiero quedarme, ¿has olvidado lo que nos hará si se nos ocurre desertar en medio de todo esto?, nos cortará los cojones y nos obligará a tragárnoslos-

Vanesa miró a Sandra y le hizo un gesto para que la siguiera lentamente, poco a poco se fueron situando detrás de los soldados y entonces los encañonaron.
-Hola chicos, supongo que no os importará que cojamos prestado vuestro vehículo- dijo Vanesa a uno de los soldados al mismo tiempo que Sandra apuntaba al otro. Uno de ellos intento darse la vuelta, pero Vanesa lo golpeó y tiró al suelo. –Yo no lo haría, soy de gatillo fácil y hoy llevo un día de perros, mala combinación guapeton-
-No nos matéis- suplicó uno de ellos.
-¿Mataros? No es necesario, eso si, nos llevamos vuestro vehículo, nos va a venir de puta madre-
-¿Qué haréis con nosotros?-
-Enseguida lo veras- respondió Vanesa mientras ella y Sandra los desarmaban por completo. Un minuto más tarde los dos soldados se quedaban esposados en el interior de un contenedor mientras Vanesa y Sandra ponían rumbo al parque del retiro a bordo del Ume de los militares a los que acababan de asaltar.
-Este trasto nos vendrá bien si tenemos que salir a toda prisa de allí-
-Espero que estén bien- dijo Sandra mientras se agarraba el pecho, hacía un rato que tenía una mala sensación, como si sintiera que alguna vida se había acabado de apagar. Lo mismo sintió con Paco, Zulema, Toni y Abel.
*****
Recobré el conocimiento semi enterrado debajo de un montón de escombros, todo me dolia y seguramente tendría alguna costilla rota, aunque eso no me importaba, todavía me quedaban fuerzas. Me incorporé todo lo rápido que pude ayudándome de la pared y me vi rodeado de humo y fuego en algunas estancias, si no me hubiese despertado podría haber muerto asfixiado. Tosí un par de veces y miré a mi alrededor para ver donde estaba, me encontraba en el hall principal otra vez, también habían por allí un par de infectados comiéndose los restos de un cadáver que había quedado irreconocible.
Nada más verme comenzaron a avanzar hacia mi y yo los eliminé rápidamente, fue en ese momento cuando escuché el grito familiar de Vicky, la pequeña había gritado en cualquier sitio de los pisos superiores, eso significaba que seguía allí dentro mientras el fuego consumía el edificio hasta los cimientos. Sin tiempo que perder comencé a correr subiendo los escalones y derribando a cualquier No Muerto que se me cruzara por el camino, había fuego por todas partes y el humo me lo estaba poniendo difícil, avancé a tientas siempre con el fusil por delante hasta que escuché unas voces en francés que venían de más arriba, esa voz era indudablemente la de Roache, eso me hizo correr más deprisa olvidándome del dolor.
Llegué a un piso superior, miré a mi alrededor y al final de un pasillo escuché disparos, seguidamente aparecieron tres hombres armados seguidos por un cuarto de aspecto fuerte que cojeaba, y detrás de el, a la fuerza la seguían dos siluetas femeninas, una de ellas perteneciente a una niña.
-¡¡¡¡Vicky!!!!- grité en ese momento, aunque fue un error, un error que no tardé en lamentar cuando tres de las siluetas se volvieron hacia mi y comenzaron a disparar mientras casi apagados por el sonido de los disparos me llegaban los gritos de Vicky y Eva llamándome.
Rápidamente me llevé la mano a la bota donde había guardado la vacuna y saqué la ampolla en perfecto estado, luego volví a guardarla y comencé a gritar. –Roache, tengo aquí la vacuna, si la quieres déjalas marchar- no podía devolver el fuego, corría peligro de que alguna bala les diera a alguna de las dos y eso si que no me lo perdonaría nunca.
En ese momento Roache me contestó. –No era lo que habíamos hablado joven amigo, yo quiero la bomba y la vacuna, solo tendrás a las chicas cuando me des lo que quiero-
En ese momento cayeron escombros del piso superior en medio del pasillo. –Esto se viene abajo Roache, podemos hacerlo fácil y salir de aquí para hablarlo con calma o morir todos sepultados o quemados-
-No me tomes por imbécil, eso ya lo se, pero no volverás a jugármela, a ellas me las llevo, te mandaré una postal para un nuevo trato, ahora nos despedimos-
No podía arriesgarme a eso, otra vez no, si tenía que salvarlas, ese era el momento, abandoné mi cobertura y comencé a disparar contra los tres soldados.

Capitulo 197: Guerra, part 3



Desde lo más alto de un edificio que estaba al lado del parque del retiro. Beltrán observaba satisfecho los resultados del ataque que había organizado. A pesar de la lluvia se habían originado varios incendios a lo largo del parque que amenazaban con arrasarlo todo, aunque Beltrán estaba centrado en el palacio de Velázquez, era allí donde estaba Roache y no lo había visto salir en ningún momento, por lo tanto su enemigo seguía atrapado allí.
Beltrán se miró el reloj y vio que era medio día, la tormenta comenzaba a amainar y para el ya iba siendo hora de entrar en acción, si Roache iba a morir quería ser el quien lo matara personalmente, preparó su arma y bastante munición, se puso por encima el impermeable lleno de sangre de infectado y comenzó a bajar las escaleras del edificio, una vez llegó a la calle comenzó a caminar entre los muertos avanzando hacia el parque del retiro, cruzó las puertas rápidamente sin que los No Muertos que había por allí repararan en el, ya no llovía y parecía que iba a aclararse el tiempo. Mientras caminaba iba observando las columnas de humo que surgían desde distintos puntos, pero solo una le importaba.
*****
Lujan seguía en el suelo cuando vio que más soldados se acercaban a Jorge, estos comenzaban a plantearse seriamente que hacer con el. Aunque Jorge se lo impidió en varias ocasiones.
-No lo matéis, estando como esta no tardará en morirse solo. El destino que le espera es el más adecuado para la gente como el, nosotros tenemos una tarea más importante-
-¿Y si escapa?- preguntó uno de los soldados.
-No lo hará, venga, vámonos- dijo Jorge.
En ese momento Lujan que se negaba a estar en silencio comenzó a insultar a Jorge. –No quiero tu puta compasión, prefiero que me mates aquí y ahora. Ten un poco de dignidad-
-Ya la tengo. Por eso he decidido no matarte, no hay nada mejor para gentuza como tu que morir lentamente desangrado o devorado por estos seres, pronto repararan en tu presencia y se lanzaran como moscas sobre un montón de deliciosa mierda-
-No eres mejor que yo. Ninguno de vosotros lo es. Estamos en esto por que nos lo merecemos y todos pagaremos tarde o temprano-
En ese momento Lujan vio aparecer una nueva silueta entre los soldados, estos se apartaron dejando paso al visitante y Lujan pudo ver que se trataba de Beltrán, este lo miraba con una amplia sonrisa de superioridad.
-¿Por qué sigues vivo Lujan?- preguntó Beltrán -¿Por qué sigues dando guerra?-
-Por lo mismo que tu, por ambición- respondió Lujan.
Beltrán sonrió de nuevo y miró a sus hombres. –Vosotros rodead el palacio y no dejéis que nadie salga de ahí dentro. Salga quien salga no quiero que lo matéis, al menos de momento, haced prisioneros. Tengo entendido que ahí dentro están la chica y la hija del líder del grupo de Valencia, solo el sabe donde esta la bomba y la vacuna, haremos un canje-
Los soldados y Jorge asintieron y se pusieron en marcha hacia el palacio de Velázquez. Mientras caminaban, Jorge se preguntaba donde estarían Juanma y David. Eran los que le faltaba por ver después del ataque inicial y no sabía como podrían estar, si vivos o muertos, el caso es que habían desaparecido.
Su avance no fue muy complicado, la mayoría de infectados se habían dispersado por la zona persiguiendo a los soldados de Roache que pretendían escapar, ellos se habían cubierto con sus restos y estaban pasando desapercibidos. La cosa se estaba acabando.

Cuando sus hombres se marcharon, Beltrán se quedó a solas con Lujan, el asalta caminos estaba totalmente derrotado y a merced de Beltrán que cada vez lo miraba más sonriente.
-Mátame de una vez- dijo Lujan casi suplicando.
-No, todavía no- respondió Beltrán dándole la vuelta a Lujan y poniéndole las manos en la espalda, seguidamente se las ató, dejándolo completamente inmóvil, luego le dio la vuelta para que sus miradas se volvieran a encontrar. –Si quieres decir algo esta es tu última oportunidad-
En ese momento Lujan comenzó a reír a carcajadas y le escupió a Beltrán un gargajo. –Solo puedo decir que te follen pedazo de cabrón-
-Más o menos lo que me esperaba- dijo Beltrán con una sonrisa, justamente en ese momento puso sus manos sobre el rostro de Lujan, impidiendo así su respiración.
Los ojos de Lujan se llenaron de lagrimas en ese momento mientras le iba faltando el oxigeno y Beltrán se iba haciendo cada vez más borroso, aunque seguía escuchando sus risas mientras lo asfixiaba, hasta que Lujan no vio nada más.
Beltrán retiró rápidamente la mano de su cara y esperó, este no tardaría en regresar de entre los muertos, y cuando lo hiciera tendría planes para el, iba a ser su mascota.
*****
David salió del agua cuando vio que no había peligro, miró hacia la barca y vio que Félix y Sole seguían allí tumbados, aunque le extraño ver que la barca parecía haberse hundido un poco, pero aun así no podía hacer nada de momento.
David caminó por la zona y solo vio cadáveres, algunos de ellos en pleno proceso de reanimación. Como cuando los encontraron en las alcantarillas les habían quitado las armas tuvo que coger el arma de un soldado caído al que tuvo que rematar de un tiro en la cabeza.
David camino por lo que parecía un túnel cubierto de enredaderas mientras se ocultaba de los infectados.
-¡¡David!!- le llamó alguien.
Este se dio la vuelta rápidamente y se encontró con Luci que surgía de entre unos matorrales cojeando, su pierna tenía una gran mancha de sangre, aunque se había hecho un torniquete. David corrió hacia ella y la cogió para que no cayera.
-¿Qué te ha pasado?-
-Tuve un pequeño encuentro con Lujan, este buscaba venganza y casi me mata, lo hubiese hecho de no ser porque Jorge apareció- confesó Luci mientras se sentaba en el suelo ayudada por David.
-No se de que va Jorge, tan pronto nos traiciona como nos ayuda- dijo David asegurándose que no había nadie cerca.
-Yo tampoco, pero creo que nunca ha dejado de estar de nuestro lado. Creo que todo lo que ha hecho a sido para que nosotros pudiésemos escapar, si nos hubiese traicionado de verdad no me habría dejado marchar, nos habría matado a Lujan y a mi a la vez. Podía haberlo hecho- explicó Luci, entonces miró fijamente a David y vio en sus ojos la derrota. -¿Qué ocurre con Félix y Sole?-
-Su situación esta muy mal. Si los saco de la barca se activaran los explosivos que hay en ella. No podremos hacer nada por ellos… Félix fue quien me dijo que me fuera. Yo no pude hacer otra cosa que hacer lo que me decía, aunque me siento mal por ello-
-¿Y que ha pasado con Juanma? ¿Lo has visto? Estoy preocupada por el-
-Yo tampoco lo he visto desde que se adentró en el palacio. Y este está en llamas, creo que sigue persiguiendo a Roache, no descansará hasta que rescate a Vicky y a Eva- dijo David mirando hacia la columna de humo que provenía del palacio de Velázquez. –Solo espero que no cometa imprudencias-

Capitulo 197: Guerra, part 2



Tras el ataque inicial, Eva y Vicky habían sido escoltadas por Roache y algunos de sus hombres a la parte más alta del palacio de Velázquez. Una vez allí aseguraron puertas y ventanas mientras en el exterior se libraba una guerra sin cuartel bajo la tormenta.
El coronel francés estaba fuera de si, no entendía como era posible no haber visto venir ese ataque, eso lo tenía totalmente enfurecido y no hacía otra cosa que dar golpes aquí y allá ante la impotencia de los soldados que lo habían acompañado.
-Tranquilícese mi coronel. Así no solucionará nada, solo revelará nuestra posición a los asaltantes-
Roache en ese momento golpeó al soldado. –No se atreva a decirme lo que tengo que hacer otra vez o le mataré personalmente-
-Tiene razón- dijo en ese momento Eva. –Roache, tiene que mantener la calma y pensar una forma de salir de aquí de una maldita vez. Tenemos que largarnos y evitar a esa gente, esta es una batalla que no podemos ganar-
Roache le lanzó una mirada asesina a Eva y le dio un manotazo, tirándola al suelo. Cuando Eva le miró se dio cuenta de que le había partido el labio inferior. –No me digas lo que tengo que hacer mujer-
De repente una nueva explosión los hizo quedarse quietos, enseguida el polvo del techo cayó sobre ellos. Eso era señal de que la guerra se había extendido hacia el interior del palacio. Roache miró a los presentes y tomó una decisión. –Tenemos un vehículo esperándonos a una calle de aquí, si lo cogemos podremos escapar-
Otra explosión hizo sacudirse el edificio entero. Vicky comenzó a llorar y Eva la abrazó con fuerza. –No temas, todo saldrá bien-
-Vosotros dos- dijo Roache señalando a dos de sus soldados. –Ocuparos de ir abriendo camino-
Los dos soldados asintieron y se acercaron  ala puerta dispuestos a abrirla. Roache iba a comenzar una vertiginosa huida.
*****
A mis espaldas se había formado una pequeña contienda donde hombres de Roache trataban de mantener a raya a los hombres de Beltrán, los cuales estaban ganando terreno peligrosamente. Todo se había complicado desde su llegada, si hubiesen llegado un poco más tarde quizás habríamos logrado que todo saliera bien, pero en esos momentos no había nada claro.
Recorrí rápidamente uno de los pasillos, justo cuando estaba apunto de llegar al final la pared reventó y un grupo de soldados que no sabía a que grupo pertenecía irrumpió y comenzó a dispararme, yo logré evitarlo lanzándome al suelo y arrastrándome hasta una maceta de piedra, detrás de ella preparé mi arma y al asomarme otra vez comencé a devolver el fuego.
En ese momento escuché como la puerta principal se abría de golpe dejando paso a una horda de infectados que comenzó a recorrer el pasillo hacia mi, me puse en pie rápidamente y comencé a correr en otra dirección mientras el grupo de No Muertos se encontraba con los soldados que me habían estado disparando, no se bien que ocurrió entre ellos, pero solo se escuchaban tiros y gritos.
Me encontraba en la primera planta, recorrí un pasillo prácticamente vacio salvo por la presencia de un soldado de Roache moribundo, recordaba haberle visto abajo antes del ataque, cuando este me vio alzó el arma y trató de dispararme, pero su fusil ya no tenía munición. No le preste más atención y seguí recto, solo pensaba en encontrar a Eva y a Vicky para regresar junto a ellas al aeródromo y marcharnos de allí cuanto antes. Doblé una esquina y me encontré con un callejón sin salida, el interior del palacio se me antojaba como un maldito laberinto.
-¡¡¡¡Eva!!!! ¡¡¡¡Vicky!!!!- grité de desesperación. Quería encontrarlas, pero ellas no aparecían por ningún lado. Grité sus nombres varias veces, pero estaban desaparecidas.
De pronto sentí un nuevo temblor y seguidamente el suelo se hundió bajo mis pies haciéndome caer a la parte inferior mientras escombros de todos los tamaños caían sobre mi dejándome enterrado e inconsciente.
*****
David no podía hacer nada sin poner las vidas de Félix y Sole en peligro, también ponía la suya propia, si los sacaba de la barca los explosivos explotarían.
-Márchate, no hay nada que hacer- le decía Félix. –Sálvate tu, huye-
-No pienso dejaros tirados- dijo David poniéndose de pie, necesitaba pensar con claridad. Hacía rato que no les disparaban, pero bastó con ponerse de pie como para que una bala pasara rozándole la cabeza provocándole un rasguño que enseguida comenzó a sangrar.
-¡¡¡Joder!!! Mierda- bramó David.
-¿Qué pasa?- preguntó Sole, ella y Félix tenían todavía los ojos vendados.
-Casi me vuelan la puta cabeza- respondió David mirándose la mano llena de sangre.
-Escúchame bien. Las bombas no explotaran mientras sigamos atados a ellas ¿No? Pues entonces estaremos a salvo, tú aquí corres demasiado peligro. Tienes que irte, ya nos ayudareis, al fin y al cabo hemos sido nosotros los responsables de esto, nada de esto hubiese pasado si nos hubiésemos esperado a vosotros-
Sole no podía reprimir las lagrimas que surgían al escuchar las palabras de Félix, el estaba cargando con toda la responsabilidad cuando la verdadera culpable de todo era ella. Si ella no se hubiese marchado, Félix no la habría seguido y no los habrían pillado, todo lo de la barca y la disolución del grupo la había traído ella.
-Lo siento- respondió David.
-Vete y no pierdas tiempo. Los demás te necesitan más que nosotros- dijo Félix.
David se lanzó al agua y comenzó a alejarse buceando de la barca mientras Sole y Félix se tumbaban en la barca para quedar fuera del alcance de los disparos.
-¿Por qué has hecho eso?- preguntó Sole.
-¿El que?- preguntó Félix.
-Cargar tú con toda la responsabilidad sabiendo que la culpable de nuestra situación soy yo y solo yo- respondió Sole.
-Por que estamos juntos en esto, para lo bueno y lo malo. Ya te dije que te protegería siempre y lo haré hasta el final- dijo Félix acercando sus manos a las de Sole para entrelazarlas a pesar de tenerlas atadas a la espalda.
-Te quiero- dijo Sole.
-Y yo a ti- respondió Félix.
Aun así Félix no quiso decirle que había notado como su espalda se mojaba hacía un rato. No había querido decirle a Sole que poco a poco se estaban hundiendo y que sería muy difícil salir de ahí con vida, Félix sabía que su destino estaba marcado e iban a morir sin remedio. Esperaba que Sole le perdonara cuando se enterara.
*****
Luci seguía presa de Lujan mientras Jorge le apuntaba con el arma. Solo ella le separaba de una muerte inmediata y no iba a soltarla tan fácilmente.
-Tira el arma si no quieres que la mate, aunque la voy a matar igual de todos modos. Es algo personal- decía Lujan con una sonrisa malévola en los labios.
-Yo no estoy de parte de nadie en realidad, voy a mi bola y pienso solo en mi, es la única forma de sobrevivir en este mundo, pero déjala irse y compartiré contigo cierta información que te ayudará a acabar con Roache y con Beltrán, los conozco bien-
-¿Qué te hace pensar que me voy a fiar de ti otra vez? Ya me la has jugado antes y no volverás a pillarme-
-Se supone que has venido aquí buscando algo. Has venido buscando la bomba nuclear, pero no esta aquí, aunque ella si debe saber donde esta, pero si la matas te quedaras sin la información y ya no la tendrás, porque si la matas te mataré yo-
-Guárdate para ti las jugarretas y la psicología. Ya no me creo nada de nadie, por que ahora yo estoy solo y también voy a mi bola- respondió Lujan.
En ese momento Jorge escuchó como más hombres de Beltrán llegaban hasta su posición, no tardarían en llegar. Cuando llegaran todo se iría al traste tanto para Lujan como para Luci, porque los matarían a ambos sin piedad. Jorge tenía que hacer una elección cuanto antes, miró a ambos lados y apuntó firmemente hacia los dos objetivos que tenía delante.
-Lo siento Luci-
-Vete al infierno bastardo- respondió Luci escupiéndole a la bota a su antiguo compañero. Seguidamente Jorge disparó y Luci cerró los ojos esperando su inminente final.
De repente Luci escuchó un grito detrás de ella y abrió los ojos, Jorge no le había disparado a ella, había disparado a Lujan. Como el asalta caminos estaba ocupado gritando de dolor mientras se agarraba la mano destrozada por el disparo, Luci se libró de el de un codazo, le arrebató la katana y cuando fue a rematarlo vio llegar a los demás hombres de Beltrán.
-Déjalo y corre- dijo Jorge. –Yo me ocupo de todo, coge a los demás y salid de aquí cagando hostias, coged el puto avión y marcharos de aquí-
-¿De que va esto Jorge? ¿Cómo acaba esto?- preguntó Luci.
-No lo se, no se como acaba, solo se quien soy yo y lo que quiero hacer, solo busco la redención antes de aceptar mi destino-
Luci no entendió lo que Jorge acababa de decir, algo había cambiado en el desde la ultima vez que lo había visto, pero no hizo más preguntas, se dio la vuelta y comenzó a correr alejándose de aquella zona. Luci había fijado su siguiente parada en el edificio por donde Juanma había ido persiguiendo a Roache. El palacio de Velázquez, el cual desde su posición solo podía ver las llamas que salían de este. Estaba en llamas.